Joven, rico y musulmán es el nuevo presidente de El Salvador

Nayib Bukele es un joven empresario de 37 años, multimillonario, que se postuló por una coalición de centro derecha llamada GANA, Gran Alianza para la Unidad Nacional y logró evitar la segunda ronda superando el 50% de los votos. El modelo se repite en varios países latinoamericanos. El Estado en mano de ‘hombres de negocios’, ajenos a los partidos tradicionales. En el caso de El Salvador, desde el final de la guerra civil en el 2012, hubo dos contrincantes fuertes: ARENA por la derecha, y el FMLN por la izquierda. Romper el bipartidismo fue su caballito de batalla. Con relación a la política regional, ya adelantó su oposición a Nicolás Maduro en Venezuela. 

La revelación política salvadoreña tuvo una carrera meteórica desde el fin de la guerra. Por entonces tenía 31 años y era elegido alcalde de Nuevo Cusclatán. Tres años después lograba la alcaidía de la capital San Salvador. No impactó en el resultado la denuncia hecha por un periódico local en el 2015 sobre un supuesto acuerdo con varias pandillas quienes a cambio del pago correspondiente se comprometieron a votar a Bukele como alcalde de San Salvador. En su momento lo negó pero sostuvo que no se podía gobernar sin la aprobación de las pandillas.

La últimas elecciones nacionales fueron precedidas por grandes escándalos de corrupción, y la inveterada violencia en las calles por causa de ‘pandilleros’ que han hecho propios los territorios y son una de las mayores razones de la migración del país. 

 

Bukele es hijo de un musulmán originario de Belén, Cisjordania, quien impulsó en su momento una de las primeras mezquitas en América Latina. La comunidad islámica de El Salvador salió a votar en bloque por el candidato que, según ellos, mejor los representaba por los valores religiosos que profesa.

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