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La Columna Vertebral

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Entrevistas

«Una guardia medica se está pagando entre 10 mil y 12 mil pesos. Unos 50.000 por mes»

Erick Mendoza Díaz es médico cardiólogo, jefe de servicio del Hospital de Moreno, Secretario General de la Asociación Médica de la República Argentina, y miembro del secretariado de la CGT. Su tarea gremial no le impide seguir ejerciendo tanto en hospitales públicos como privados -”los médicos necesitamos doble trabajo”-. Nació en Perú pero a los 16 años se instaló con su familia en Argentina, estudió en la UBA, y realizó su residencia en el Hospital Antártida. Entre sus maestros estuvo Arnaldo Dubín, uno de los miembros de la Sociedad Argentina de Terapia intensiva de quién da fé que es un excelente profesional y ninguna de sus posturas están influidas por una cuestión política. En diálogo con La Columna Vertebral analizó el plan sanitario del Presidente Alberto Fernández en tiempos de pandemia, la brecha entre una parte de la sociedad que está cansada de la cuarentena frente a la angustia de los trabajadores de salud y la oportunidad histórica que puede tener la política sanitaria post-pandemia. Además de los reclamos gremiales por los que lucha su sindicato.

NA: ¿Qué sienten ustedes cuando llegan a sus casas, se sacaron el barbijo, se tiran a descansar y tienen este menú en los noticieros de la noche en donde aparecen personas como los de la reunión en Chapelco, sin cuidado alguno, o los testimonios de la gente cansada de la cuarentena. ?

Con mucho cansancio, ese es el término que vos mencionaste. Son dos tipos de cansancio distintos: un cansancio por no poder salir o la necesidad de trabajar, y nosotros un cansancio que viene desde marzo donde no hemos parado en ningún momento de trabajar. Gracias a Dios el presidente tomó una estrategia, y esto no es partidario sino lo que estoy viendo. Se formó un grupo de trabajo de crisis para poder atender esta pandemia y creo que Argentina lo ha hecho muy bien. Nunca en la estrategia estuvo el tema de los contagios, porque nos dijeron todos nos vamos a contagiar. Es decir, a veces veo que colegas tuyos salen diciendo “¿Y al final para qué sirvió todo esto si en realdad la gente se iba a contagiar?” Nunca jamás en la estrategia se dijo que no nos íbamos a contagiar. La estrategia era: hay que contagiarnos lentamente porque el sistema de salud no va a soportarlo y así pasó. En marzo empezamos a rearmarnos, empezaron a llegar las cosas, en abril terminamos de arreglar las estrategias, se aumentaron las camas pero no el número de gente, que eso también lo habrás escuchado seguramente al doctor Arnaldo Dubin, especialista en terapia intensiva, que dijo “nosotros aumentamos las camas y todo lo demás, pero no hay más médicos terapistas”. Vos podes poner camas, podes poner cirujanos, traumatólogos, que seguramente van a actuar a favor del paciente que llega pero no es lo mismo que un terapista.

Nosotros tenemos miedo, miedo y cansancio.

Por lo tanto estamos en un punto de inflexión donde la gente se cansó, está saliendo más, es más frívola su conducta y nosotros tenemos miedo, miedo y cansancio. Miedo ya no al coronavirus, porque eso al principio era un miedo a lo desconocido, ahora después de 6 meses estando en primera línea ya estamos acostumbrados. Sabemos lo que tenemos que hacer y los que sentimos la carrera con el corazón estamos haciéndolo con gusto, pero estamos cansados y a veces llegar a casa y mirar todas estas discusiones inentendibles para nosotros, realmente, es decepcionante.

creo que la estrategia es excelente

LGC: He visto comunicadores que hablaban con una falta de respeto sobre la postura de los médicos internistas, como que esto era toda una movida contra Larreta ¿Qué mirada le das a esta situación de politizar a la pandemia de esta manera?

Es lo peor que puede pasar. Esto es una guerra, se tomó una estrategia y me parece que todos la debemos seguir, de otra manera es como dijeron los médicos intensivistas: la vamos a perder. Acá está pasando la famosa grieta, la división que existe en nuestro país que es lamentable. Sin embargo creo que la gente tiene que reflexionar, creo que la estrategia es excelente, hay que mirar los otros países de Sudamérica, la gente se muere en la calle. Nosotros en este momento a pesar de ser un país en desarrollo, con una situación económica crítica, todavía nos damos el lujo de tener camas con terapistas para atender gente.

Hace muchos años que en nuestro país no hay política de salud

NA: Los médicos intensivistas son pocos porque no hay una orientación de la carrera ¿Cómo se describe en la carrera la salida intensivista?

En primer lugar lo que te diría es que es más amplio que solo el problema de los intensivistas. Hace muchos años que en nuestro país no hay política de salud, por lo tanto menos va a haber una política para un intensivista, y tampoco hay política de trabajo para los médicos. Imagínate, en este momento una guardia medica se está pagando entre 10 mil y 12 mil pesos, si vos haces todas las semanas guardia, que quedas destruido antes de la guardia y por guardia, más o menos estas levantando entre 50 mil y 60 mil pesos y realmente me parece que como salario ahora es nada. Cualquier trabajo con convenio colectivo con gremios fuertes gana arriba de 100 mil pesos.

LGC: Hoy me desperté y vi todas estas cosa que dice Nora y me sorprendió mucho todas las historias de los médicos y enfermeros, realmente sentís un dolor tan grande al ver que están al borde del colapso ¿Vos pensás que es el momento del botón rojo?

Es muy difícil. Para analizar estas cosas siempre me pongo en los pantalones de la otra persona, me imagino la situación del presidente en este momento que tiene que comandar todo este barco con lo complicado que es este país, porque realmente es muy complicado. Yo creo que si le preguntas a los terapistas y a los médicos te van a decir que sí, yo creo que los políticos van a aguantar un poco más y están rogando que la curva empiece a bajar.

LGC: Desde el sindicato médico, desde el punto de vista gremial ¿Qué trabajo se está haciendo? ¿Qué exigencias se está teniendo? Bueno, en el momento de la pandemia me parece que mucho no se debe exigir, pero en general ¿Cuál es la actividad del sindicato médico para conseguir sus derechos?

De cierta manera la pandemia, la ley de emergencia, es un caso excepcional donde hay muchos derechos, si querés llamarle derechos aunque son necesidades más que todo, están como abolidos, entre ellos las licencias gremiales o el trabajo gremial, porque salvo que sea por zoom reuniones no podemos hacer. Nosotros en un primer lugar pensamos que esto es como una guerra, entonces había que ponerse del lado de los argentinos. Por lo tanto, lo primero que dijimos es encolumnarnos con el Ministerio de Salud que para eso lo tenemos, el Ministerio del Nación y luego el Ministerio de la Provincia de Buenos Aires, y lo primero que empezamos a hacer fue difusión de todo lo que difundía el Ministerio. Porque viste que ahora que los medios aparecen por todos lados, que la comunicación es tan amplia, lo importante era la comunicación real de esta pandemia, eso fue lo primero que hicimos. En segundo lugar, estuvimos con un gran trabajo en lo que es la conformación de los comité de crisis en los distintos hospitales. Los comité de crisis están formados por el director médico, todos los jefes de servicio, los sindicatos y los trabajadores. Estos comité de crisis lo que hacen es mantenernos unidos y comunicados constantemente sabiendo cuantos infectados hay, cuantos compañeros se infectaron, qué actividades tenemos que realizar, y en eso nosotros hemos colaborado mucho, obviamente sin dejar de pedir paritarias y aumentos que han sido pocos pero que por lo menos en la Provincia de Buenos Aires tuvimos una paritaria semestral y nos dieron un aumento entre un 20 y un 25 porciento que venía relegado desde hacía mucho tiempo. Ahora nuevamente estamos solicitando la reapertura pero el ministro dice que se está invirtiendo todo el dinero en lo que son los EPP para protegernos y el equipamiento que es necesario en esta situación, estamos en la discusión. En los sanatorios privados está más difícil porque lo privado se niega a lo que es medicina sindical: se niega a firmar los convenios colectivos, se niega a aumentar, siempre se colocan como víctimas, todos los años son las víctimas, siempre están perdiendo, sin embargo las clínicas privadas van creciendo en hotelería, en consultorios externos, pero nunca les va bien. Así que son dos visiones distintas en la realidad del médico.

El Ministro de Salud tiene una oportunidad histórica

NA: Hagamos un poquito de futurismo. Suponete que salimos de esto, me gustaría preguntarte si creés que de todo esto se aprendió de los trabajos en equipo, lo que acabas de describir, ¿Creés que puede dar lugar a una reestructuración de una nueva manera de mirar la medicina desde el Ministerio de Salud, administración de salud y el ejercicio de la medicina en tanto carrera y salidas a futuro? ¿Creés que hay un shock, que puede haber provocado la pandemia, para mejor?

Yo creo que sí, creo que el Ministro de Salud tiene una oportunidad histórica, que a la salida de esto se haga realmente una única y verdadera política de salud para toda la Argentina y nosotros vamos a pelear para esto, es justo y necesario.

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Darío Arcella: “El cine comunitario es un hecho político de construcción”

Nora Anchart entrevistó en los estudios de La Columna Vertebral al director cinematográfico Darío Arcella, realizador de Los relocalizados. El cineasta habló sobre su trayectoria, el cine comunitario y la historia del barrio Ramón Carrillo, su relación con la experiencia del Albergue Warnes y las condiciones de vida de sus habitantes.

LCV: Darío, sos director del largometraje Los relocalizados, pero también tenés una larguísima trayectoria dentro del cine. ¿Cómo llegaste a ser director?

Darío Arcella: “Para el año 1981 conocí la Escuela de Cine de Avellaneda y a Rodolfo Hermida, un tremendo maestro. Después de escuchar una charla con él, yo tenía 19 años y dije: ‘Esto es lo mío’. No sé por qué, pero fue lo mío hasta hoy y sigue siéndolo.”

LCV: ¿Se vive del cine?

Darío Arcella: “Yo viví siempre de esto. En el último tiempo estuve haciendo docencia y me gusta mucho. Trabajé en la Universidad de Belgrano y después pasé a trabajar en el equipo de extensión cultural de la ENERC. Me encanta la docencia, pero jamás dejé de hacer cine. Nunca hice docencia porque el cine me empujara a hacerlo por falta de trabajo; eran las dos cosas que necesitaba. Transmitir, enseñar y aprender. Uno enseña y aprende al mismo tiempo y está bueno compartir lo que uno aprende.”

LCV: ¿Cuáles fueron tus primeros trabajos como director?

Darío Arcella: “Mi primera película la hice junto a Luis Campos, un compañero y amigo de aquel entonces. En 1990 hicimos Warnes aparte. Esa película estuvo en el Festival de San Sebastián y recorrió muchos lugares. En lo personal la quiero muchísimo. Sé que fue hecha en un momento en que era necesario hacerla, más allá de quién la haya realizado. Era necesario hacer esa película en ese momento.”

LCV: No apelás solamente al cine de coyuntura, sino a un relato que persiste en el tiempo.

Darío Arcella: “Exactamente. La continuidad en el tiempo se la da la propia coyuntura. Trabajamos y estudiamos mucho con Fernando Birri y Prelorán, y tuve la oportunidad de inaugurar con esas bestias. A mí me interesa mucho el cine comunitario, entendido no como una postura a priori, sino como un hecho a realizar con y para la comunidad. El director o realizador, aunque no sea de la comunidad, se integra a ella con su saber, que es hacer una película y utilizar sus herramientas. Y la comunidad aporta sus saberes y sus herramientas.”

LCV: ¿Cómo fue esa primera experiencia comunitaria?

Darío Arcella: “En Warnes aparte, lo primero que hicimos fue convocar a la comunidad. Estaban muy organizados y cada piso tenía sus delegados. Solicitamos una reunión con la comisión, presentamos el proyecto y la comisión lo discutió en cada piso. Después se hizo una pequeña asamblea con todos los vecinos para explicar qué queríamos hacer y así fue avanzando un acuerdo con la comunidad. Yo no digo que la película sea comunitaria solamente en los términos de una construcción política, pero ahí es donde entiendo el cine comunitario en profundidad: es un hecho político de construcción, un relato compartido y construido entre todos.”

LCV: ¿Qué realidad encontraron en Warnes?

Darío Arcella: “Nuestros intereses tenían que ver con mostrar una realidad de un determinado lugar con un gran poder simbólico. Hablamos de gente que venía del interior, expulsada de sus provincias. Muchos campesinos habían sido expulsados de sus tierras por el proceso de ampliación de la frontera agrícola. Llegaban chaqueños, tucumanos y gente atravesada por la crisis económica. Además, nosotros hicimos la película en plena hiperinflación. Nosotros veíamos el poder simbólico que tenía ese lugar para representar la historia del país y ellos tenían la necesidad de mostrar cómo estaban viviendo. En ese momento comenzaba el proceso de reubicación de las villas y había siete villas, entre ellas Warnes, que iban a ser erradicadas y relocalizadas. Por eso el título Los relocalizados lo puso la propia realidad.”

LCV: La película muestra también la llegada al barrio Carrillo.

Darío Arcella: “Sí. Ahí están las imágenes de la mudanza de Warnes y la llegada al Carrillo en 1990. Así era Carrillo, con esas casitas pequeñas, y así es hoy, con casas de cuatro pisos. Todo se hizo rápido y todo lo que se hace rápido se hace precario y mal. Se hicieron 700 casas en 90 días, sobre un terreno de relleno. En la película uno de los bloques temáticos es el plomo en sangre: chicos con plomo en sangre por jugar con esa tierra. Como no había obra, las calles eran de tierra y el agua exudaba. Incluso habían pavimentado, pero duró muy poco porque era una capa de apenas dos centímetros.”

LCV: Y todavía hoy hay problemas con las escrituras.

Darío Arcella: “Los terrenos tienen distintas medidas y están fuera de mensura. Catastro no puede mensurarlos y por eso todavía no tienen escritura. Es un desastre.”

LCV: ¿Cómo nació Los relocalizados 25 años después?

Darío Arcella: “Todo este material de la mudanza que se veía en pantalla era material que había sobrado de la primera película. Veinticinco años después, Marina, que además de ser mi novia es productora y realizadora, me preguntó por qué no hacía una película que tuviera que ver con qué había pasado 25 años después. Estábamos ordenando en casa y aparecieron los casetes de la mudanza. Yo me negaba completamente, no quería revisitar ese material porque ya estaba trabajando en otra historia, pero me sedujo la idea. Me puse en contacto con la gente de Carrillo, con los habitantes de Warnes que estaban en Carrillo, y me pareció muy interesante retratar lo que había pasado.”

LCV: ¿Cómo trabajaron la producción de la película?

Darío Arcella: “Quise darle una vuelta de tuerca a esta participación y al trabajo común con un objetivo comunitario. Armamos dos talleres sin decir inicialmente que íbamos a hacer una película: uno sobre la historia y actualidad del barrio y otro de realización cinematográfica. Los iniciamos antes de conseguir presupuesto. Después tuvimos la suerte de que fuera aprobada como producción por el Instituto de Cine Digital, pero era un presupuesto apenas suficiente. Me alcanzaba para hacer el rodaje o la postproducción, pero no para las dos cosas. Los talleres duraron nueve y seis meses respectivamente. Fuimos juntando temas, información e intereses de la comunidad. Ahí surgieron cuestiones como las escrituras y las cloacas.”

LCV: Un barrio de aproximadamente 10.000 personas en Capital Federal que jamás tuvo cloacas.

Darío Arcella: “Jamás tuvo cloacas. Estaba todo: la estación de bombeo, la línea hacia el Riachuelo, pero nunca se conectó. Es casi una metáfora de la Argentina: tener los recursos por un lado y por otro, pero nunca saber cómo conectarlos para potenciarlos.”

LCV: Y también aparece una sensación permanente de frustración.

Darío Arcella: “Totalmente. Esa sensación de frustración y fracaso está presente a lo largo de los dos trabajos. Por otro lado, del taller de realización surgieron cinco chicos muy participativos, especialmente Alejandro, Gladis y Celeste, que empezaron a hacer tomas con un sentido documental. Nuestro sueño era armar una agencia de noticias, dejar los equipos ahí, que ellos generaran sus propias noticias y hacer un canal de YouTube o el que correspondiera. Lamentablemente eso no terminó de funcionar porque faltó organización.”

LCV: Pero quedó todo ese material.

Darío Arcella: “Sí. Ellos filmaron durante esos seis meses y después los incorporamos al equipo y les dimos cámaras. Filmaban gran parte del material que aparece en la película. Y yo te digo que es muy difícil distinguir qué tomas hizo Osvaldo de Curnex, que es un gran camarógrafo y fotógrafo, y cuáles hicieron los chicos.”

LCV: También está la escena de la implosión de Warnes.

Darío Arcella: “Eso lo filmamos con siete cámaras. Mientras tanto teníamos otra cámara que también aparece en la película y en el tráiler. Había cámaras tomando los rostros de los habitantes de Warnes mientras ocurrían las explosiones y los sacudones. Es muy impresionante porque empezó con risas y terminaron todos llorando.”

LCV: La película se estrenó hace algunos años, pero sigue teniendo una actualidad enorme.

Darío Arcella: “Sí. La película se estrenó en 2017, pero la temática sigue completamente vigente. Ayer la presentamos en Parque Chas y pasó algo muy interesante. Estaba el hijo de uno de los dirigentes que aparecen en la película, Quique Enríquez. Su hijo, Ivo, tomó la posta después de que su padre falleciera.”

LCV: Hablás de dirigentes sociales, una figura que hoy hace mucha falta.

Darío Arcella: “Totalmente. Son dirigentes que conocen el territorio, que son el territorio, que lo construyen día a día y que no tienen un asesor que les diga qué discurso dar. Ivo me planteaba que hoy las organizaciones están muy partidizadas internamente, lo que produce un desajuste y una separación muy grande. Él está rescatando a esos dirigentes que aparecen en la película, que recorren el barrio y muestran al Instituto de la Vivienda todos los problemas que existen.”

LCV: Y hay un juicio con sentencia firme desde hace once años.

Darío Arcella: “Exactamente. Hay una sentencia firme que tiene que cumplir la Municipalidad y hacer los arreglos correspondientes. Hace once años que está firme. Esto es también un juicio a la clase política, porque pasaron todo tipo de gobiernos durante estos años.”

LCV: Es una deuda de la clase política que después de décadas de democracia todavía haya sectores del país sin cloacas.

Darío Arcella: “Sí. Son 50 años de democracia y el 50% de nuestro país no tiene cloacas. A eso me refería. Lo alarmante es el incumplimiento de la ley.”

LCV: Para cerrar, ¿dónde se puede ver Los relocalizados?

Darío Arcella: “Nosotros tenemos un sitio, www.grupodocumenta.blogspot.com, donde están todas las películas. No están directamente colgadas, pero hay que solicitarlas y, de acuerdo con la organización, se arma la actividad. Ahora tenemos tres producciones en curso y seguimos trabajando. Sin un peso, pero no nos van a torcer el brazo, amigo.”

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Federico Ledesma: “El endeudamiento general de los argentinos es la enfermedad de fondo”

Federico Ledesma, secretario de Asuntos Sindicales de AEFIP Capital, dialogó con Nora Anchart sobre el informe de endeudamiento argentino elaborado por la Mesa Directiva Nacional de AEFIP. Analizó la pérdida del poder adquisitivo, el aumento de las tarifas y las tasas de interés, el crecimiento de la deuda de las familias y las consecuencias sociales de la crisis.

LCV: Federico, el informe de AEFIP sobre el endeudamiento argentino fue llevado a la mesa de discusión de la CGT. ¿Qué fue lo que encendió la alerta sobre este fenómeno que algunos llaman una burbuja financiera?

Federico Ledesma: “Lo que empezamos a ver, aproximadamente en octubre o noviembre de 2025, fue que comenzaba un ciclo en el que la variación de los salarios respecto del mes anterior quedaba permanentemente por debajo de la inflación de cada mes. Empezamos a notar un ciclo de pérdida permanente de los salarios frente a la inflación. Esto arrancó en septiembre de 2025 y para noviembre, después de tres meses consecutivos, dijimos: ‘¿Qué estará pasando acá?’. Empezamos a explorar qué podía estar generando esto en las familias.”

LCV: ¿Y cuál fue la primera hipótesis?

Federico Ledesma: “La primera hipótesis fue que las familias se estaban empezando a endeudar. Además, en los recorridos, las oficinas y las asambleas empezábamos a escuchar a los compañeros hablando de las tarjetas de crédito y de las dificultades para pagar. Cuando llegaba el aguinaldo en diciembre, el comentario habitual era: ‘Yo ni lo voy a ver porque se lo lleva la tarjeta’. Todas esas señales nos hicieron prestar atención al fenómeno y empezamos a estudiarlo.”

LCV: Algunos de los números son impresionantes. Por ejemplo, la inflación acumulada entre noviembre de 2023 y julio de 2026 es del 328,59%. ¿Cómo se explica?

Federico Ledesma: “Es una acumulación de más de 30 meses. Nosotros tomamos noviembre como base 100 y analizamos cuánto acumuló este gobierno de inflación, considerando que la inflación es uno de sus principales caballitos de batalla. Después empezamos a mirar los distintos agregados del índice. Uno puede abrir el índice general y ver educación, alimentos y bebidas, calzado o tarifas. Encontramos que el peor de todos es vivienda, agua, electricidad y gas, que incluye tarifas y alquileres, y está por encima del 616%. También tenemos educación y comunicación, con aumentos del 452% y 439%. En cambio, otros agregados, como calzado o alimentos y bebidas, están por debajo del promedio del 328%. Lo llamativo es que los agregados que más aumentaron son aquellos sobre los que tiene incidencia el Estado, como tarifas, educación y comunicación.”

LCV: Es decir que son decisiones políticas concretas.

Federico Ledesma: “Exactamente. Se hace mediante aumentos o mediante quita de subsidios, pero son decisiones políticas concretas. Por un lado, cambió tremendamente la distribución del ingreso que hacemos las familias en nuestros gastos. Antes gastábamos mucho más en recreación, alimentación o calzado y ahora tenemos que gastar muchísimo más en tarifas, comunicación, celulares, colegios y transporte, que están bastante por encima del nivel general.”

LCV: El gobierno plantea que el endeudamiento es un problema entre privados y que el Estado no tiene nada que ver. ¿Cómo lo ves?

Federico Ledesma: “De ninguna manera. Esto es una política llevada a cabo por el gobierno. Primero, pisar las paritarias y casi congelar los aumentos salariales es una decisión política. Segundo, implementar una política selectiva de tarifazos que empieza a quitar poder adquisitivo es otra decisión del gobierno. Tercero, mantener un nivel de tasas muy por encima de la inflación y muy por encima de lo que recibe una persona por un plazo fijo en el Banco Nación. Hoy el Banco Nación puede pagar una tasa nominal anual del 19,25% y los bancos pueden cobrarte un 110 o 111% anual por una deuda de tarjeta de crédito. Esa diferencia entre lo que obtiene el ahorrista y lo que gana el banco también es una decisión de política del Estado. Hay una definición del Banco Central de mantener tasas altas, supuestamente con el objetivo de bajar la inflación. Todas estas decisiones hacen que las personas y las familias, para poder mantener un poco su nivel de vida, tengan que recurrir al crédito, ya sea mediante plataformas, tarjetas de crédito o créditos personales bancarios.”

LCV: Entonces, aunque uno tome el crédito con una entidad financiera particular, el contexto en el que lo hace lo construye el gobierno.

Federico Ledesma: “Exactamente. Ese es el punto. El crédito puede ser tomado con una entidad financiera particular, pero el contexto en el que las familias llegan a esa situación está construido por las políticas del gobierno.”

LCV: Según el informe de AEFIP, el 58,7% de la población adulta está endeudada y hay casi cinco millones de personas en mora. ¿Qué significa estar en mora?

Federico Ledesma: “Significa gente que no está cumpliendo con los mínimos de sus vencimientos. Eso también condiciona su vida crediticia futura. Para salir del Veraz es muy difícil. Es fácil entrar y muy difícil salir.”

LCV: Y esto está llevando a situaciones trágicas. El 30% de los encuestados reconoció que ya gastó sus ahorros.

Federico Ledesma: “Nosotros analizamos también los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC y encontramos que son aspectos de la misma situación. El 30% de los encuestados contestó que ya había gastado sus ahorros. Además, el 14% reconoce que le debe dinero a familiares o amigos. Incluso hay un 8% que ha tenido que vender alguna pertenencia personal para pagar deudas.”

LCV: Es terrible el auge de los lugares donde se venden joyas y pertenencias para conseguir dinero.

Federico Ledesma: “Es horrible sostener esa mirada: si te hace falta plata, vendé tus cosas, tu memoria, tus pertenencias, si las tenés. El auge de ese tipo de empresas y de esas pequeñas firmas que compran joyas a precios muy bajos también muestra la gravedad de la situación. Hay cosas que tienen además un valor afectivo imposible de mensurar.”

LCV: El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires habló de un incremento de delitos vinculados con la usura barrial, como amenazas, piedrazos, ataques a locales y tiros en las piernas para cobrar las deudas. ¿Esto forma parte del clima social?

Federico Ledesma: “Claro. En definitiva, lo que está mostrando la morosidad, que ya de por sí es un número importante, es la enfermedad de fondo. Y la enfermedad de fondo es el endeudamiento general de todos los argentinos. Nosotros tenemos 19,5 millones de argentinos que son deudores hoy en día. Prácticamente la mitad de la población tiene deudas y en algunos distritos la deuda alcanza a prácticamente toda la población. Por ejemplo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 82% de la población adulta tiene deudas. En Tierra del Fuego es alrededor del 75 o 76%, en Santa Cruz el 76%, en Neuquén el 70% y en Chubut y Río Negro ronda el 70%. En la Patagonia también hay niveles altísimos de endeudamiento.”

LCV: ¿Y qué puede pasar con las empresas si las familias están cada vez más endeudadas?

Federico Ledesma: “Nosotros estamos trabajando ahora en una segunda etapa del informe para analizar cómo están las empresas. Obviamente, esta restricción del gasto de las familias hace que baje muchísimo el movimiento del consumo. Es la teoría del derrame al revés. El 70% de la producción nacional la consumen las familias. Nosotros no somos grandes exportadores de producción, somos principalmente exportadores de materia prima y no de producción. Entonces, este mismo proceso de endeudamiento está empezando a ahogar también a las empresas.”

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Ricardo Letard: “Si el viernes no hay una solución por los despidos en Transgriff, el sábado vamos a ir a la calle”

El secretario general de la CGT Mendoza y dirigente camionero, Ricardo Letard, dialogó con Nora Anchart en La Columna Vertebral sobre la situación de los trabajadores de TransGriff, los efectos del traspaso de áreas de YPF a Petróleo Sudamericano y la incertidumbre sobre los nuevos propietarios de la empresa. También describió el deterioro del empleo, la salud, la educación y el aumento de la pobreza en Mendoza.

 

LCV: Ricardo, ¿qué es lo que está pasando en este momento en Mendoza con la empresa TransGriff?

Ricardo Letard: “Lo que pasa en todo el país, pero acá hay una particularidad muy importante que es una herencia que dejan los tratados de YPF con la provincia. YPF se fue de la zona norte de Mendoza, dejó las áreas que tenía obligación de seguir trabajando y explotando y de no dejar un pasivo ambiental, como lo ha hecho, y se las cedió a APS, Petróleo Sudamericano. Es una empresa de la que todavía no se conoce el dueño porque no da la cara, no hablan con nosotros, solamente mandan abogados y recursos humanos. Los propietarios son extranjeros, no están acá en la Argentina y no sabemos de qué país son. Está todo muy oculto.”

LCV: Esperemos que existan, porque no saber el nombre, el país y que no hayan tenido diálogo con ustedes ya es el sumum de la falta de transparencia.

Ricardo Letard: “Es terrible. Hace un año y medio que venimos así, con audiencias en la Subsecretaría y un montón de situaciones. Y no solamente el sindicato de camioneros, sino también los sindicatos más afectados que estamos en el área, que son Petroleros Privados y Petroleros Jerárquicos, estamos en las mismas condiciones. No hay manera, se burlan de absolutamente todo. Son tratados que dejó YPF con la provincia porque la licitación la gana Petróleo Sudamericano y la provincia lo acepta. Resulta que ha habido una baja de más de mil trabajadores en lo que llevan trabajando en la provincia.”

LCV: Hasta ahora pudieron reubicar a algunos trabajadores, pero hay más de 120 que están en riesgo.

Ricardo Letard: “Gracias a Dios, hasta ahora hubo 60 que pudimos reubicar, pero ahora hay más de 120 trabajadores que corren riesgo porque la empresa TransGriff, cuyo dueño es Grifuliere, está por dejar de trabajar el 31 de agosto porque no les pagan y porque les quieren hacer trabajar mal, sin las normas de seguridad que corresponden. Están precarizando a TransGriff.”

LCV: O sea que tenemos un señor o un conjunto de señores invisibles que no solamente explotan a los trabajadores, sino también a la empresa nacional que presta el servicio.

Ricardo Letard: “YPF abandona las áreas y se las cede a Petróleo Sudamericano. TransGriff es una empresa argentina de transporte que estaba contratada para YPF y todos los contratos pasaron a Petróleo Sudamericano. La operadora ahora en el área es Petróleo Sudamericano. YPF se sale del área, pero eso también influye en la provincia porque estos tratados también deben ser firmados y avalados por el gobierno provincial.”

LCV: ¿A cuánta gente perjudica esto en un primer impacto?

Ricardo Letard: “Son 120 trabajadores directos. Entre trabajadores directos e indirectos, porque hay gente del taller y de mantenimiento que no está en el área, son aproximadamente 35 personas más. Y después hay que sumar las familias. Nosotros hacemos un cálculo estimado de cuatro integrantes por familia.”

LCV: ¿Los jóvenes tienen empleo en Mendoza o emigran?

Ricardo Letard: “Emigran mucho de Mendoza. Hasta hace cuatro o cinco años, antes de la pandemia, era una provincia que generaba mucho trabajo. Yo siempre decía que en Mendoza pasaba hambre el que quería, porque cuando no era una cosa era otra, siempre habíamos tenido trabajo. Tenemos viñas, olivos, producción de tomate, frutas, hortalizas, bodegas, viñedos y, como tenemos el paso internacional, también tenemos mucha actividad comercial. Pero desde hace años empezó a caer y, desde que está esta política anarquista que tenemos, no puedo decir lo mismo. Ahora la gente está pasando miserias muy graves acá en Mendoza.”

LCV: ¿Y el acceso a la educación y a la salud cómo está en tu provincia?

Ricardo Letard: “Terrible. Cada vez tenemos menos salud. Nosotros, en el Sindicato de Camioneros de Mendoza, somos dueños de un hospital muy conocido, el Santa Isabel de Hungría, y no se puede seguir sosteniendo de la forma en que se está sosteniendo porque realmente no da para más. Y con respecto a la educación, ayudamos mucho a las escuelas albergues porque son las más abandonadas. Hay escuelas que todavía no tienen calefacción y escuelas a las que se les cae el techo. Para que tengas una idea de cómo está la educación, es terrible, terrorífica. A los maestros les pagan sueldos miserables y cada vez hay menos compromiso con los chicos.”

LCV: También es muy fuerte la suba de las cuotas de las escuelas privadas.

Ricardo Letard: “Totalmente. De hecho, ahora están empezando a bajar las cuotas de las escuelas privadas porque cada vez mandan menos niños. Y muchos están volviendo a la escuela pública, que antes era un orgullo y hoy está en esta situación.”

LCV: Mendoza no se caracterizaba por tener muchos comedores para gente sin hogar. Hoy aparecieron. ¿Cómo está reaccionando la sociedad?

Ricardo Letard: “Justamente más temprano tuvimos una reunión de la CGT donde hablamos de estos temas. Antes acá no se veía gente revolviendo la basura; ahora se ven familias. Nosotros hicimos un test desde la CGT, salimos a la calle e hicimos encuestas porque pensábamos que eran inmigrantes, porque acá viene mucha gente de Bolivia, Perú y Chile. Pero el 97% de la gente que está en la calle, en situación de calle, familias completas, son mendocinos.”

LCV: Es muy fuerte, sobre todo porque estamos hablando de una provincia donde este fenómeno no era habitual.

Ricardo Letard: “Yo tengo 52 años y esto no lo vi nunca. Viajo mucho a Buenos Aires por mi trabajo y por los cargos que tengo, porque también pertenezco a la Federación de Camioneros, y esto en Buenos Aires se ve hace rato. Acá no se veía. Empezó a verse este año. Hay un montón de plazas donde hay familias completas que no pueden pagar el alquiler y quedaron en situación de abandono. Es terrible. Desde la CGT compramos frazadas y tratamos de ayudar a la gente todo lo que podemos.”

LCV: Están cumpliendo un rol que no era para el que uno pensaba que estaban las centrales obreras, pero ahora están saliendo a la calle a defender a los expulsados del sistema.

Ricardo Letard: “Totalmente. Acá en Mendoza los fríos son de tres o cuatro grados bajo cero. No es un chiste. La verdad es terrible lo que está sucediendo. Nunca vi esto. Con 52 años de vida que tengo, es la primera vez que veo una situación así.”

LCV: Para cerrar, ¿cuáles son las expectativas respecto del conflicto de TransGriff y cómo se hace para conocer al “fantasma” que estaría a cargo de todo esto?

Ricardo Letard: “Yo creo que el fantasma va a salir a la luz. Hoy tuvimos una audiencia donde pasamos a un cuarto intermedio para el viernes. Le pedimos al gobierno que vaya y dé las explicaciones que corresponden, que ponga la cara con el pueblo. Hoy se acercaron los 120 trabajadores de la empresa a la Subsecretaría y, si el viernes no hay una solución, el sábado vamos a ir a la calle como corresponde, como sabemos hacerlo, y de alguna forma nos van a escuchar, acompañados por las familias. Esperemos que no llegue a una magnitud que se nos escape de las manos, pero la gente está desesperada y nosotros no vamos a bancar esto sentados en una silla. Lo vamos a bancar en la calle, como lo hicimos siempre. En algún momento el dueño va a tener que aparecer para dar la cara.”

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