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12/10. La sinrazón de la raza. Reflexiones sobre el pensamiento nacional

En este nuevo 12 de octubre que evoca la llegada de los españoles al Continente Latinoamericano y su posterior conquista, proponemos algunas lecturas imprescindibles. Entre ellas, el libro de Ezequiel Martínez Estrada, Radiografía de la Pampa, publicado por primera vez en 1933, en donde sin eufemismos el escritor, poeta y ensayista, decía: “La argentina ha sido el único país donde la conquista española, iniciada en la isla de Santo Domingo y en Nueva España como guerra de exterminio, se llevó a cabo hasta sus últimos extremos”. “Se lo había engendrado en la infamia, con la repugnancia del que satisface apetitos en carne vil. Si estaba reconocido como hijo natural, debialo a una exigencia de los sacramentos. Era más indio que español, sobreviviente y fideicomisario de la raza materna. El padre pertenecía a los invasores, se iría; la madre a los vencidos, moriría, pero él era el pueblo que iba a quedar” .

La Columna Vertebral reproduce parte de la discusión que subsiguió a esa postura de Martínez Estrada, en la que participaron buena parte de los grandes pensadores nacionales. Sin pretender agotar las distintas miradas, les ofrecemos fragmentos del propio Martínez Estrada, Juan José Sebrelli, el rescate de Héctor Murena realizado por Guillermo Piro, y la reflexión de Horacio González sobre el modo de leer el ‘pensamiento nacional’ de manera dialéctica.

Definiciones de Ezequiel Martínez Estrada

“La herencia del indio desaparecido era un déficit, algo negativo que no es cosa medible ni contable. Representa una deuda sin pagar”. “Esa deuda es el silencio sobre estos episodios de nuestra historia, de la conquista del país de los ganados por el ejército, de una riqueza nacional cuya base ha sido el despojo y el crimen.” Martinez Estrada (“Sarmiento”)

Según él, Perón no era otra cosa que la eterna vuelta, como Yrigoyen, como Rosas. “Jefe de una secta secreta que salvaría al país, las desorganizadas huestes de los caudillos de 1820, hablándoles un lenguaje más convincente sino más flamígero que el de Bustos y Quiroga” (¿qué es esto? M. Estrada) “Era asimismo la Mazorca, pues salió de los frigoríficos como la otra salió de los saladeros. Eran las mismas huestes de Rosas, ahora enarboladas en la bandera de Perón”

Juan José Sebrelli, allá por los sesenta, sobre las ideas de Martínez Estrada

“Un acontecimiento catastrófico ocurrido en el principio de nuestra historia –el asesinato del indio y el acoplamiento forzado de la india por el conquistador español- nos ha aferrado subconscientemente, según Martínez Estrada, al recuerdo de ese pasado que ha devenido maldición. La culpabilidad de esos crímenes impedirá para siempre la creación de una auténtica comunidad sobre la tierra maldita. La memoria colectiva del pueblo argentino condensa en un solo momento mítico, las contingencias y los perpetuos recomienzos de la historia nacional. Todos los momentos de la historia argentina no hacen sino repetir una pasión original, como la Semana Santa repite la Pasión de Cristo. Por eso, como en las sociedades religiosas, el argentino no tiene una historia profana, que transcurra en el tiempo continuo, sino una historia sagrada –o maldita, lo mismo da- que transcurre en un tiempo eterno. Cualquiera de nuestros acontecimientos históricos no es sino una ceremonia de transfiguración, en la que bajo fromas rituales y simbólicas, se revive un acontecimiento arquetípico ocurrido en los albores de la nacionalidad.”

Agrega Sebrelli. “Esta teoría de la culpabilidad histórica, tiene también sus puntos de contacto con la ley del Karma de las religiones hinduístas. El Karma garantiza que todo cuanto ocure en el mundo, por absurdo o injusto que parezca, está en concordancia con la ley inmutable de causa y efecto. La historia no sería pues sino una serie infinita de deudas que se pagan con otras deudas cada vez más pesadas…Los muertos están detrás de los vivos inspirándoles sus acciones, el pasado existe con el presente. La más rigurosa actualidad estaba ya en los orígenes, en el más profundo y remoto pasado”

Martinez Estrada negó el progreso,
pero la objetividad del progreso es cruel
y a su vez lo niega a Martinez Estrada

Y concluye: “Estas comparaciones puramente exteriores basadas en aspectos circunstanciales y accesorios, que prescinden del momento histórico inmediato, constituyen una tentación constante en la mente humana y se encuentran en el ritual mágico y en las supersticiones sobrenaturalistas de las creencias primitivas. Siempre se puede hallar en dos hecho, aspectos tan formal, tan general y abstracto que sea común en ambos, aunque se diferencien en todos los demás. Dos períodos históricos pueden parecerse en muchas cosas y sin embargo ser fundamentalmente distintos porque preparan un porvenir distinto. Lo que garantiza una analogía no es la propia analogía sino la prueba de que no existen diferencias fundamentales. La comparación no puede sustituir a la prueba, cuanto más suministrará una sugestión, un indicio que puede ser falso. La analogía debe ser comprobada concretamente antes de hablar de demostración. Si juzgamos los acontecimientos históricos no en base a ideas fijas e inmutables, sino a su situación concreta y actualizada de acuerdo a la incesante y desconcertante transformación de la vida, comprobamos que la historia nunca se repite, y que cada acontecimiento histórico es siempre nuevo, único e intransferible. Martinez Estrada negó el progreso, pero la objetividad del progreso es cruel y a su vez lo niega a Martinez Estrada.”

El revisionismo de Murena y otros

El escritor y periodista Guillermo Piro rescató hace tiempo, en un artículo titulado ‘Elogio de un nihilista’, la figura de Héctor Murena, admirador de Martínez Estrada y autor del libro ‘El Pecado Original de América’:

“En 1994, en un ensayo aparecido en la revista La Caja, Héctor Schmucler lamentaba la falta de vigencia de Héctor A. Murena: Pocos recuerdan su nombre. Sus libros son prácticamente inencontrables. Existen, como una cofradía, algunos para quienes Murena es el inspirador de sus reflexiones. Son casi iniciados. ¿Por qué el olvido de Murena?. La pregunta carecía de respuesta. Se trata de un autor al que se conoce mucho menos de lo que exigiría su importancia. Mientras la mayoría de sus obras permanecen agotadas, en los últimos meses ha conseguido una mayor atención, en la Argentina y en el extranjero. Murena nació en 1923 y murió en Buenos Aires en 1975.

un pensador de avanzada, considerado por una cultura progresista un escritor de derechas

La actual “vuelta” de Murena se debe en gran parte a su inclusión en distintas cátedras de la UBA. Así, el crítico Nicolás Casullo dice que lo considera uno de los ensayistas más importantes que tuvo una determinada época la Argentina. Casullo sostiene que Murena estuvo injustamente devaluado, pese a que reúne elementos difíciles de encontrar en la ensayística argentina: una alta erudición, una preocupación metafísica mística y una aproximación muy fuerte a pensadores de primera línea en el campo de las ideas. Y subraya que fue el primer traductor de Walter Benjamin al español y que estuvo fuertemente vinculado con el pensamiento alemán de entreguerras. Todo eso lo hace un pensador de avanzada, considerado por una cultura progresista un escritor de derechas, explica, cuando en realidad es un hombre que repensó el drama espiritual argentino y latinoamericano.

Y sigue Guillermo Piro: “Murena atacaba a la sociología, “supuesto sistema de conocimiento que se titula científico porque se funda en cifras estadísticas”. Fanático admirador de Martínez Estrada, se propuso abordar la problemática nacional desde una óptica netamente americana. En uno de los libros tal vez más polémicos, El pecado original de América, que muchos tildaron de inepto porque no aportaba soluciones inmediatas, Murena sostenía que el mestizaje americano es más de orden mental que racial, y surge del choque con un ambiente histórico extraño, y afecta tanto a los indígenas como a los inmigrantes.”

A modo de conclusión

Los autores antes citados no pueden ser considerados de izquierda, sin embargo sentaron las bases de un debate todavía inconcluso. No solo bajamos de los barcos, raza pura inmaculada. ¿Todos llevamos en la sangre y la memoria aquel pecado original?

Recuperamos fragmentos de un artículo del sociólogo Horacio González escrito en 2014, titulado “Indagar el pensamiento nacional“:

El pensamiento nacional sólo puede ser una reinterpretación, una creación nueva y una renovada oportunidad crítica. Lejos de ser una herencia acabada y designada con nombres fijos, es una remodelación permanente, una revisita. Tiene en primer lugar la obligación de “desfazer un entuerto”, desligarse de un canon fijo que lo limita exclusivamente a lo que se ha conocido como revisionismo histórico. ¿Para despreciarlo, para arrojarlo al rincón de los trastos viejos? De ninguna manera, sino para hacer su necesario, su imprescindible balance (…)

La memoria de Jauretche no puede servir de pretexto para encajonar su pensamiento en unos pocos moldes, confinados en previsibles consignas. Basta recordar su carta a Ernesto Sabato en 1956; es una crítica al libro El otro rostro del peronismo, pero escrita con sutileza y respeto, intentado un diálogo con el pensamiento “dialéctico” (que le atribuye a Sabato). En el mismo año, Martínez Estrada, el abominado, el vilipendiado, escribe el ¿Qué es esto?, que podemos considerar el máximo libro antiperonista y asimismo la máxima comprensión de los mecanismos profundos del peronismo. Jauretche lo critica con su estilo: la distancia irónica, el sabor payadoresco y una teoría empirista del sentido común en la lengua patrimonial de un edén criollo. No podemos considerar hoy ni que Jauretche poseía el talismán de la refutación eternizada ni Martínez Estrada el caudal de todos los errores. Eran escritores de muy diferente estilo, y esa diferencia es hora de verificarla con instrumentos efectivos del conocimiento, de carácter conceptual y retórico. Es esa misma diferencia, desentrañada y constituida, la prometida utopía de lo nacional.(…) Borges es tema siempre caliente. Luego de Sarmiento, es nuestro máximo escritor nacional. Pero ésta no puede ser una afirmación intrascendente ni caprichosa. Es necesario internarse en las estructuras de un pensamiento geométrico, casi estructuralista, que esconde mal un existencialismo trágico que formalmente repudiaba. Todo lo que Borges afirma contiene su contrario sin ser dialéctico; todo lo que Borges niega puede ser puesto de cabeza como efecto de su propio juego ficcional, haciéndose necesaria la lectura a contrapelo, la interpretación por la inversa.(…) Ni siquiera las grandes consignas políticas, destinadas a llevar a la acción a los hombres, deben interpretarse literalmente. No hay pensamiento, nacional y ni ningún otro, si el intérprete no pone la literalidad de lado (…)

Pensar es sustraer la trivialidad que hay en todo pensamiento. Lo contrario es acatar dogmas que ya nacen escritos como tales (…) El pensamiento nacional que estamos imaginando tiene raíces en el polemismo que fundó la Nación. Digamos algunos de sus capítulos más conocidos: Pedro de Angelis versus Echeverría; Sarmiento versus Alberdi; Alberdi versus Mitre; Mitre versus Vicente Fidel López; Ingenieros versus Groussac; Lugones versus Deodoro Roca; Borges versus Américo Castro; Jauretche versus Martínez Estrada; Martínez Estrada versus Borges; Lisandro de la Torre versus monseñor Franceschi; Milcíades Peña versus Ramos; Cooke versus Jauretche; Scalabrini versus Pinedo; Roberto Arlt versus Rodolfo Ghioldi; Viñas versus Sabato; Borges versus Murena; Viñas versus Borges; León Rozitchner versus Murena; Jauretche versus Luis Franco; Oscar Masotta versus Victoria Ocampo; Julio Irazusta versus Perón; Perón versus Montoneros.” Toda polémica debe desentrañarse en su presente, pero también en sus modos cambiantes, en el entrecruce extrapolado de los polemistas. No raramente, muchos de ellos intercambiaron luego su lugar con el contrincante, en perfectas oposiciones simétricas, como en el cuento “Los teólogos” de Borges o en la polémica de Sócrates con Protágoras.”

Toda identidad se compone de una o varias polémicas en su interior, latentes y no resueltas.

¿Qué pensamiento nacional puede haber sin esta poética de intersecciones que lo recorre en paralelo, antes, durante y después de constituirse en los vocablos “pensamiento nacional”? El pensamiento nacional es una coalición heterogénea de estilos que se arman y desarman de tan diversas maneras que esa misma movilización de ataduras y desanudamientos es precisamente una nación, que existe gracias a sus formas abiertas, a su secreto cosmopolitismo, a su sospechada universalidad condensada en un territorio y en un memoria que, antes que ser común, se genera en la lucha siempre inconclusa por considerarse común. Toda identidad se compone de una o varias polémicas en su interior, latentes y no resueltas. La expresión revisionismo histórico cuenta con nuestra simpatía, siempre que sea tomada en sus múltiples significaciones. Dijimos que el pensar nacional no debe modelarse en el alma literal de las definiciones, sino en sus diversos planos contrapuestos entre sí.” (.. .)

Informe: Laura Giussani Constenla

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“Streaming en Argentina: Pablo Storino revela sueldos, precarización y la batalla del SATSAID por la registración laboral”

En exclusiva con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Pablo Storino, pro secretario gremial del SATSAID, aborda la situación laboral y económica del sector del streaming en Argentina. El dirigente describe las profundas desigualdades entre los distintos canales, los niveles de registración y precarización existentes, y el rol del sindicato frente a este nuevo escenario comunicacional.

LCV:

“¿Cuál es la situación laboral real de los canales de streaming? ¿Cómo es esto que parece un jolgorio? ¿Todo es divertido? Somos todos amigos, nos matamos de risa… pero cuál es la situación económica y laboral de los compañeros de streaming?”

Pablo Storino:

“La situación del mundo del streaming hoy es muy dispar. Existe un grupo reducido —un top 10 o 20— que logró monetizar sus contenidos, profesionalizarse y constituir unidades económicas que permiten formalizar relaciones laborales, registrar trabajadores y blanquear actividades. Pero también hay muchos otros que sobreviven como pueden, trasladando esa precariedad a quienes trabajan allí: falta de registración, salarios muy bajos y condiciones inestables. Esto genera la pregunta de si el streaming es una burbuja o si, con el tiempo, se asentará dejando afuera a quienes no puedan consolidarse como organizaciones empresariales.”


LCV:

“La mayoría está informalizada o son factureros.”

Pablo Storino:

“La situación es heterogénea. Hay empresas como Luzu TV, con 110 trabajadores registrados y salarios que van de dos a cuatro millones de pesos. Y hay otras como Olga, con un alto nivel de precarización, donde muchos jóvenes están como monotributistas cobrando entre 500.000 y 600.000 pesos. En algunos canales hay explotación evidente, y son justamente los que desde el SATSAID estamos denunciando y tratando de regularizar. También existen proyectos como Gentina, Futurock, Vorterix o Bondi que tienen relaciones laborales formalizadas y en condiciones.”


LCV:

“Perfecto. Bien o mal, ¿no? Porque estos sueldos que me decís serían formalizados. ¿Bien o mal?”

Pablo Storino:

“Totalmente. Es trabajo registrado, con aportes a la jubilación, a la obra social y todos los derechos laborales que corresponden.”


LCV:

“Buena cuna tiene ese pibe. Sé que viene de una familia de trabajadores y no se quedó en el camino con la experiencia. ¿Cuál ha sido la experiencia general?”

Pablo Storino:

“Existe una situación común tanto en proyectos identificados con la derecha como con la izquierda. Por ejemplo, algunos streaming de línea más conservadora desconocen las leyes laborales y evaden responsabilidades, pero lo mismo sucede en otros que se presentan como progresistas. Desde el SATSAID entendemos que la falta de registración responde a una lógica económica transversal: no pagar aportes patronales ni cumplir con los pisos salariales establecidos por el convenio colectivo. Contra eso nos enfrentamos todos los días, venga de donde venga.”


LCV:

“La paritaria de los trabajadores de cable: ¿cómo cerró?”

Pablo Storino:

“En este contexto, la paritaria viene cerrando bien. Logramos que las empresas de la Cámara TAC paguen mes a mes el índice de inflación del INDEC, aunque no coincidamos con el método de cálculo del organismo. Por lo menos eso evita una pérdida mayor del poder adquisitivo. Llegar a este acuerdo requirió asambleas, paros y mucha presión, pero finalmente TAC entendió que no íbamos a aceptar que los salarios quedaran por debajo de la inflación.”

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Daniel Yofra: “Vamos a tener que armar Frente Sindical para resistir la reforma laboral”

En exclusiva con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, Daniel Yofra expone la postura del Sindicato de Aceiteros frente al avance de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. Desde la crítica a la inacción de las centrales sindicales hasta el análisis de la situación industrial y el impacto en los derechos laborales, Yofra plantea la necesidad de construir un frente sindical amplio para enfrentar los cambios propuestos. La conversación aborda tanto las implicancias materiales de la reforma como el rol político del sindicalismo en el actual contexto económico y social.

LCV:
“Contame la postura del Sindicato de Aceiteros frente a la reforma laboral.”

Daniel Yofra:
“Estamos preocupados por lo que está pasando y por la inacción del sindicalismo ante una reforma laboral que, en algunos casos, va a legalizar la precariedad laboral y, en otros, va a intentar imponerla cuando tengan la herramienta para hacerlo. Nosotros vamos a salir a luchar como siempre lo hicimos, como el año pasado con la Ley Bases. Este año no será la excepción. Vamos a oponernos porque es un legado que nos dejaron los trabajadores y trabajadoras aceiteros y desmotadores. Tenemos la responsabilidad de defender lo que otros conquistaron y ya no están: desaparecidos, asesinados, encarcelados. Todo lo que ocurrió en la historia de la lucha obrera hoy lo quieren borrar de un plumazo bajo el título de ‘modernidad laboral’, cuando en realidad quieren volver cien años atrás.”

LCV:
“¿Piensan llevar adelante una huelga si avanza la reforma? Supongo que no como una acción aislada, sino como parte de la unidad sindical.”

Daniel Yofra:
“Estamos tratando de que otras organizaciones se sumen y esperamos que la nueva CGT o el nuevo triunvirato entiendan que hay que ir a una huelga, salvo que tengan otra estrategia que hasta ahora no ha funcionado. Ni siquiera los llaman a discutir la ley. Los empresarios escriben la reforma laboral y este Gobierno la lleva adelante porque tiene compromisos con quienes lo llevaron al poder.”

LCV:
“Esto de que los empresarios escriban las leyes ya pasó con Macri. Hoy, con el respaldo electoral que tiene, Milei cree posible avanzar en reformas que afectan a todos los sectores industriales. ¿Cómo visualizás este escenario, especialmente respecto a la desindustrialización, la caída del empleo y la pérdida de mano de obra calificada?”

Daniel Yofra:
“En nuestro sector no se siente la importación indiscriminada, pero sí afecta a sectores que dependen del mercado interno. Cerraron más de 20.000 pymes y hay 270.000 trabajadores despedidos. Muchas empresas están importando lo que antes producían, como la química de Río Tercero, que fabricaba insumos para colchones y hoy los importa, dejando a más de 200 trabajadores en la calle.”

LCV:
“Si avanzara la flexibilización horaria, el salario variable —el ‘sueldo dinámico’— o las vacaciones en cuotas, ¿cómo sería la industria bajo ese régimen?”

Daniel Yofra:
“Los trabajadores perderían la posibilidad de ordenar su vida fuera del empleo. No podrían programar vacaciones ni prever ingresos básicos. Sería tan simple y grave como eso.”

LCV:
“Muchos argumentan que hoy la informalidad ya impide planificar la vida.”

Daniel Yofra:
“Esto empeoraría la situación de quienes hoy sí tienen estabilidad laboral. Hay casi 9 millones de trabajadores registrados. El año pasado decían que la reforma iba a traer inversiones y empleo; no ocurrió nada. Los empresarios no necesitan que se quiten derechos. Necesitan industrializar la materia prima, necesitan crédito, necesitan que haya consumo. Con salarios por debajo de la pobreza —más del 90% de los registrados están así— no hay consumo, no hay producción y no hay trabajo.”

LCV:
“Se suele decir que los sindicatos industriales están defendiendo a un universo de trabajadores cada vez menor. Lo que planteás va en sentido contrario.”

Daniel Yofra:
“Hoy tenemos dos problemas. Primero, diputados y senadores que nunca trabajaron bajo patrón, dependen de patrones o directamente lo son. Van a instalar mentiras para poner a la sociedad en contra del sindicalismo y de la CGT, que es la central más grande del país y de Sudamérica. Segundo, la inactividad de la CGT. Si no cambia el rumbo, creyendo que sólo con diálogo lo logrará —cuando ni siquiera los llaman— será difícil torcer la historia. Seguramente vamos a tener que armar un frente sindical que luche contra esto.”

LCV:
“Para cerrar: ¿están trabajando en algún proyecto alternativo a la reforma? ¿Hay algo con los diputados sindicales o dentro de la CGT?”

Daniel Yofra:
“No participé de la reunión con los compañeros supuestamente afines al movimiento obrero. Creo que son muy pocos para el momento de la votación y no tengo detalles de la contrapropuesta. Pero no hace falta ser científicos para mejorar la vida laboral. Nosotros lo comprobamos con los comités mixtos de seguridad e higiene. Bajamos la accidentología y las muertes laborales, incluso sin una ley vigente en muchas provincias. Los derechos de los trabajadores también benefician a los empresarios. Ellos se quejan de la industria del juicio, pero no hacen nada para evitar accidentes. ¿Qué quieren? ¿Trabajadores mutilados y sin indemnización?

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“18 años de proscripción, memoria y militancia: conversación con Gustavo Campana”

El periodista Gustavo Campana reconstruye recuerdos personales y políticos alrededor del 17 de noviembre de 1972, fecha del regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina tras 18 años de exilio. Desde la mirada de un niño de 10 años que seguía los acontecimientos desde un televisor en blanco y negro, hasta el análisis histórico de la resistencia, la militancia, el rol del movimiento obrero y las operaciones del poder real, Campana hilvana una lectura profunda del período y de sus continuidades hasta el presente. La charla, atravesada por testimonios personales de quienes vivieron la época, permite comprender por qué el Día de la Militancia es, además de una efeméride, una narrativa colectiva de lucha, memoria y disputa política.

LCV: “¿Dónde estabas vos el 17 de noviembre de 1972?”

Gustavo Campana: “Cumpliendo 10 años y mirando desde el televisor en blanco y negro de mi casa lo que sucedía en Seisa y en sus alrededores. Lo vivía desde un lugar particular, porque el decreto 4161 nos había marcado.
Nací en el 62, por lo tanto Perón era el hombre prohibido, el que no se podía nombrar. Era ese peronismo que, en la clandestinidad, le contaba todos los días al pueblo que seguía vivo.
A principios del 72, finales del 71, empezó a aparecer a través de los noticieros que levantaban un poco la persiana de la censura. Eran esos reportajes donde le preguntaban: ‘¿Qué va a hacer usted para volver?’ ‘Nada. Todos mis enemigos.’ ‘General, durante tanto tiempo hubo gente que quería que usted se muera y hoy no quiere que se refríe.’ ‘Se están acordando tarde, porque ahora me estoy muriendo.’
Todo eso llegaba al living, al televisor sin control remoto y en blanco y negro, y atravesaba a un pibe de 10 años por todas partes.”

LCV: “¿Qué impronta había en tu casa? ¿Qué opinaba tu madre mientras cocinaba o tu padre? ¿Qué les provocaba ese regreso?”

Gustavo Campana: “Mi viejo había sido obrero gráfico y militante socialista. En ese momento trabajaba como portero en Belgrano. No le daba para ser antiperonista, pero estaba cerca. Mi mamá era más silenciosa, pero la información entraba por todos lados.
Y había algo claro: un año después mi viejo no votó ni a Cámpora ni a Perón. Seguramente votó a Corvalán en marzo del 73. En la segunda vuelta no sé; estaba mal. No tan mal… pero por ahí andaba.”

LCV: “Antes de ir al país al que vuelve Perón, una pregunta importante para quienes son jóvenes: ¿por qué el 17 de noviembre se transforma en el Día de la Militancia?”

Gustavo Campana: “Porque ‘lucharon y volvió’. Ese es el dato central.
En ese ‘lucharon’ hay una mixtura entre la resistencia peronista, que se pone de pie tras el golpe del 55, y la juventud maravillosa que se suma a fines de los 60, en el trasvasamiento generacional del que hablaba Perón en sus entrevistas con Pino y Getino.
La Juventud Peronista fue clave, pero no fue la única: estaba el trabajo de la resistencia del 56, el Plan Conintes, la pelea en la calle de los grupos armados —Uturuncos, FAP, Montoneros—, la tendencia, la CGT, el corazón peronista de la CGT de los Argentinos, y el Cordobazo con Atilio López.
Todo ese encadenamiento de hechos empuja a un régimen en decadencia, la tercera etapa de la Revolución Argentina, que había pasado por Onganía, por el experimento breve de Levingston y finalmente por Lanusse.
Todos necesitaban a Perón, propios y extraños.”

LCV: “Estamos haciendo un documental sobre sindicalistas desaparecidos. Ricardo Vaschetti nos decía que desde el minuto cero en que se abrió el proceso electoral que llevó a Cámpora ya se estaba armando el golpe del 76. ¿Coincidís?”

Gustavo Campana: “Sí. El golpe del 76 es un objetivo claro, sobre todo después de la muerte de Perón.
El Grupo Ascuénaga —Martínez de Hoz y compañía, reunidos en un petit hotel de la calle Ascuénaga, propiedad de Blaquier— empieza a tejer la política económica que después se aplicará, respaldada por Rockefeller, el Chase Manhattan Bank y Kissinger.
Después del 11 de septiembre del 73, con el golpe en Chile, se consolidó el Plan Cóndor y la decisión del poder real de cambiar la matriz económica: de un país industrial, con trabajo a tres turnos y 2% de desocupación, a un país rentístico-financiero dedicado a la especulación.
La implosión del país no empieza en el golpe: tiene una etapa anterior, el Rodrigazo, armado por la derecha liberal.”

LCV: “Incluso a nivel leyes: la de represión a movimientos subversivos en espacios sindicales sale en el 74.
Pero volviendo al 72: Cámpora dijo que la primera medida económica de Perón sería la independencia del Fondo Monetario. ¿Qué significa eso?”

Gustavo Campana: “Perón logró durante 9 años que la Argentina no ingresara al Fondo Monetario. Entre 1946 y 1955 fuimos el único país de América Latina que no entró en la institución creada en el 44.
Estados Unidos sabía que Perón era un mal alumno para el orden mundial de posguerra.
En ese período construyó la industria nacional, desarrolló ciencia y tecnología propia y consolidó derechos laborales.
El golpe del 55 tuvo como tarea desarmar todo eso. Fueron 14 toneladas de explosivos en Plaza de Mayo, más el golpe, más los fusilamientos del 56, para poder entrar al Fondo Monetario en el 57.
No es un dato menor. Junto con el Banco Mundial iban a regir los destinos económicos de América Latina.”

LCV: “Cada vez que charlamos pienso: ¿cómo hacer para que seas columnista de La Columna Vertebral? Con vos uno dice ‘plum’ y aparece toda la historia detrás.
Feliz Día del Militante.”

Gustavo Campana: “Para ustedes también. Vamos a seguir encontrándonos en estos espacios.
Y veremos si las chicas de La Columna Vertebral logran seducirme para sumarme.
Un abrazo inmenso.”

LCV: “Quiero cerrar con algo. Yo soy exactamente la generación intermedia: entre el pibe del televisor blanco y negro y la resistencia. Estaba intentando llegar a Ezeiza esa mañana.
Un compañero me decía: ‘¿Dónde estabas vos?’ Yo no pude llegar. ¿Te acordás cómo nos mojamos?
Cada uno tenía su anécdota. La mía es así: le dije a mi mamá que iba a estudiar a la casa de una compañera. Me quedé a dormir. Lluvia torrencial, barro, policía que nos corría, volvimos llenas de barro. Y cuando llego, mi mamá me dice: ‘Yo sabía quién lo tiró.’ Nos empezamos a reír.
Pobre vieja. Al lado de eso, todos los que vinieron después eran santos comparados con nuestra generación.”

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