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Miguel Ángel Bustinduy: “Necesitamos una ley federal para que Nación vuelva a manejar el transporte de todo el país”

Miguel Ángel Bustinduy, líder de la agrupación Juan Manuel Palacios en la UTA, charló con La Columna Vertebral sobre las razones detrás del paro de colectivos que se dio la semana pasada en distintas provincias, las duras condiciones del sector durante la pandemia y la necesidad de que el Gobierno Nacional tome medidas para regular el transporte.

LCV: En pandemia los colectiveros fueron esenciales pero al mismo tiempo las empresas estaban complicadas porque no había nadie que viajara ¿Cómo se manejó eso?

-Nos tocó vivir algo nuevo y se fue llevando adelante a medida que lo fuimos poniendo, cumpliendo el tema de los protocolos, encontrando una realidad que era todos los días y con el miedo que nos daba llevar adelante nuestro labor. Para nosotros, para muchas actividades y para todos los que tenían que seguir la actividad trabajando y enfrentando lo que en realidad no conocíamos y daba mucho terror. Porque hablar de la pandemia de hoy después de todo lo que nos tocó perder, de todo lo que se opinó, como pasa en nuestro país que todo el mundo opina pero después los resultados dicen otra cosa. Lo llevamos adelante cumpliendo los protocolos lo mejor que se podía. Encima nos tocó la realidad esta que cuando hablamos de organización o al lugar que pertenecemos que es nuestro gremio, vos sentís que eso es lo que te tiene que cubrir y estar a tu lado en esos momentos y es que realmente una organización tiene que estar al lado del que más necesita.

LCV: ¿La organización de Fernández de la UTA estuvo a nivel?

-Estuvo ausente durante toda la pandemia.

LCV: ¿En donde se notó la ausencia?

-En todo. En el tema de salud, en los temas salariales en todo el país. Hubo una desidia salarial cuando el Estado nacional pone el dinero para que se lleven adelante las cosas con la compensaciones tarifarias, siempre estuvo el aporte para el tema salarial y no llegó nunca. En el caso de los compañeros de larga distancia que tuvieron una actividad que dejó de funcionar, pero siempre hubo ATP o posiciones económicas del gobierno para que los compañeros sigan cobrando proporcionalmente los salarios. Nunca llegaron esos salarios. Hubo ayuda a las empresas para que se pudieran mantener dándole una proporción también para que completen además del ATP y el salario básico. Nunca llegó ese dinero, no hubo un control. No hubo una asistencia para decir “esto es lo que tienen que cobrar, esto no lo tienen que cobrar”. En el interior del país fue una desidia y hasta el día de hoy la pasamos muy mal.

LCV: ¿Cuál es la postura que tiene la UTA respecto de ese tema y cuál es la postura que tiene tu agrupación?

-Fue parte de tomar la decisión para una nueva conducción, porque cuando vos hablas de la posición de la UTA con respecto a los paros, sí, jugar una medida o ver la posición que va a tomar una organización con respecto a lo que sucede o a los acontecimientos políticos que se vienen dando en un país no se logra de un día para el otro. Es una construcción que se va haciendo de conciencia, de trabajo, de resultado, de pasiones. Lo que uno hace todos los días y va con un trabajo continuo para que cuando tengamos que tomar alguna medida o tengamos que fijar una posición política a nivel nacional, todo el mundo sepa de qué estamos hablando y por qué se realiza. Nosotros esto nacionalmente con la importancia de nuestra organización, salvando la situación de que todas las organizaciones son importantes pero la nuestra para lo que es el movimiento obrero es muy importante. Esa posición nacional la perdimos y pasamos a otra cuestión que es hasta la especulación por ahí hasta personal de ver dónde juega nuestra organización cuando nos conviene y cómo juega el movimiento obrero. Es al revés, nosotros desde nuestra organización pudimos estar en disidencia muchas veces con la CGT y se formaron otras agrupaciones, pero siempre para construir y lograr un movimiento obrero mucho más fuerte

LCV: La semana que viene la CGT tiene una reunión importante y estaría proponiendo un paro para la bajada de precios y demás ¿Cuál es tu postura? ¿No le debemos a la gente una postura de unidad?

-Volviendo al tema del principio de nuestra ubicación con respecto al Frente Sindical, nosotros viste que con este tema de que uno tiene una agrupación dentro de nuestra organización que es la UTA vos decís “bueno, estos políticos juegan con un sector, juegan con el otro”…en realidad todo es política y vos tenés un momento que coincidís y no. No es nuevo lo de nuestra agrupación. Al contrario, tratamos de volver al lugar que tuvimos siempre que es el de trabajar para el movimiento obrero y tratar de ubicarnos en los momentos políticos cuando sentimos que corren riesgo los derechos que defendemos. Ahora, esto no es nuevo. Fíjate que en los ’90 cuando fue el MTA, los mismos gremios que hoy seguramente estamos en el Frente Sindical fueron los que en los ’90 estuvieron en el MTA y con esto tampoco quiero hablar mal de los sectores que en algún momento en el país piensan distinto o no, pero bueno.


“La UTA estuvo ausente durante toda la pandemia”

ACERCA DEL ROL DEL GREMIO DURANTE LA PANDEMIA

LCV: Entiendo lo que es Moyano desde el MTA y Moyano siempre.

-Vos fíjate que el nacimiento del MTA allá por el 91, Huerta Grande y todo lo que nos tocó vivir en esa época, la formación de esa agrupación que nunca dejó de pertenecer a la CGT pero no estaba de acuerdo con la política de la CGT en ese momento y menos con la del gobierno por lo que significó los ’90 para la República Argentina. Esa cuestión nos pasó y no fue nuevo lo que nos llegó con Macri tampoco. Sabíamos más o menos ya por experiencia lo que podía pasar, entonces empezamos a trabajar en función de eso y también fue lo que terminó con la formación de la educación y tomar otro destino. Hay momentos en la conducción y en la vida misma que uno tiene que tomar decisiones. Nosotros tenemos compañeros de 25 y 30 años trabajando en nuestra organización y de oficialismo. Nosotros en nuestra organización venimos del 90 dentro de nuestra organización trabajando desde lo más bajo y formándonos de delegados, tratando de formar y lo hicimos dentro, vos imagínate que tomar una decisión a esta altura, salir de esta organización porque no coincidís son decisiones fuertes y que realmente duelen.

LCV: Se sale de una comodidad para dar una pelea.

-Tenés que vivir la situación porque está siempre el tema del verticalismo dentro de las organizaciones y nuestros movimientos que dicen “sacá los pies del plato”. Cuando tenemos una mesa y están los platos en el lugar y entonces vos podés hablar de ciertas cuestiones de sacar el pie del plato o no. Pero cuando ya no tenés mesa ni plato y esto ya es un cachivache vos decís “pará”. Hay que hacer otro tipo de construcción y si ya no contenemos, no tenemos política social, no generamos salarios, perdimos la presencia, estamos viendo cómo especulamos con los gobiernos para donde va, ya no somos más una organización sindical. Hay que volver a retomar. Estamos discutiendo algo que tenga que ver con los trabajadores. 

No sé cuál es la posición de la CGT porque nosotros con el Frente Sindical integramos la CGT y la integramos para lograr la unidad del movimiento obrero y para que estemos fuertes porque sabemos que es un momento donde necesitamos la unidad, como dice el compañero Manrique de la SMATA: la unidad hasta que duela. Hay veces que la unidad duele pero la necesitamos. La madurez sindical te lleva a este momento del país que es más importante a veces la unidad y estar juntos que estar discutiendo cuestiones que las vamos a seguir discutiendo cuando podamos y puertas adentro y seguirán estas cuestiones porque estuvieron siempre y yo creo que nuestro movimiento tiene estas cosas. Discutimos, no estamos de acuerdo, formamos otra agrupación, seguimos creciendo y discutiendo, pero cuando el país necesitó del momento obrero que esté unido para defender la vida, la fuente de trabajo, lo que nos queda, lo que se quieren llevar siempre, porque esto nunca termina, tenemos que estar juntos.

LCV: ¿En qué se basa esta enorme diferencia de precios en los boletos entre las distintas provincias?

-Tiene que ver con todo lo que venimos hablando. La política que querés llevar adelante en el país y qué queres del transporte en nuestro país. El transporte como bien decías vos es importante. Si vos le querés dar un tono social o queres dejar independientemente que se maneje como transporte y que todo el mundo pague, si puede viajar, viaja, sino no viaja. Eso depende de cómo se quiera manejar. Nosotros transportamos todos los días, a la mañana, tarde, noche, trasladamos a toda la gente que va a cumplir su día de laburo, los fines de semana salvo la familia que pasea, tiene todo un tema social. No es lo mismo pagar una tarifa para nosotros de 18 que pagarla 70. Lo que decimos subsidio es una compensación tarifaria. De 18, si hay que pagarlo hoy con la realidad de los costos tenés que ir a una tarifa de 200 pesos y no es lo mismo pagarlo 18 que 200. El Estado compensa la otra parte que falta para que la otra tarifa esté en 18. Esto siempre tuvo un esquema social y se manejó porque desde el Ministerio de Transporte de Nación tenían todas las empresas del país, salía la compensación tarifaria. El Estado nacional regulaba la tarifa, cuando yo te digo que de esa tarifa de 200 ese dinero que falta está compensado, pero está también dentro de lo que compensa el esquema de los salarios de los trabajadores que trabajan en la actividad. Entonces decís “por qué terminan hablando del tema de la compensación tarifaria del subsidio”. Porque si tenemos el salario incluido ahí tenemos que hablar de eso porque para mí no es lo mismo, si tiene que ir la plata al interior y no va, va a repercutir en los salarios.

Esto en el año 2016, con el presidente Macri, se hizo el pacto fiscal y los gobernadores firmaron el pase del transporte. Entonces él compensó con coparticipación y les dijo a todas las provincias “háganse cargo del transporte, yo no subsidio más”. En ese momento nosotros lo planteamos en la organización. Dijimos esta es una política que nos va a sacar el esquema en todo el país y nos va a perjudicar porque nos está desregulando el transporte. ¿Cómo hace una provincia con el tema de coparticipable, una vez que tuvo ese dinero, cómo va a solventar sueldos de 120 mil pesos cuando en la provincia los sueldos que salen del Estado gubernamental son de 60 mil? Esto nos va a perjudicar, tenemos que plantear otro esquema que ya está. Aparte no inventemos nada porque lo tenemos inventado y solucionado el esquema del transporte nacional. Esto va a terminar precarizando la actividad en el interior del país y en el propio AMBA también y va a llevar a situaciones complicadas a las empresas que están trabajando porque cuando vos no tenés tarifa y la tarifa no es que te sale lo que vos transportas, porque en algunos lugares cuando vos tenés la tarifa pero también la posición económica de los trabajadores no está en su lugar no puede viajar nadie. Esto está manejado para que realmente nos perjudique. No estuvimos de acuerdo con eso y eso generó un deterioro que nos trajo a la actualidad.

LCV: ¿Ahora están en conversación? ¿Cómo llegamos después del paro del interior que fue fuerte la semana pasada? ¿Están en tratativas con el Ministerio?

-Nosotros estamos en tratativas con el Ministerio, pero en realidad fue un paro que generó una distracción para no llevar esto a ningún lado, porque nosotros lo que tenemos que cambiar es volver a tener una ley federal para que se trate y vuelva el transporte nacional a administrar las empresas y el subsidio de todo el país. Porque hoy el dinero sale pero no llega a los lugares donde tiene que llegar y llegamos a una discusión y económicamente nosotros cada vez estamos peor. La escala nacional cuando se firma el aumento que sale para el AMBA, vos firmás y el aumento es para todo el país. No sé por qué se firma primero CABA y el Gran Buenos Aires y se deja todo el interior, sino hagámoslo al revés. Firmá el interior y después CABA Y Buenos Aires.

LCV: Peaje: ¿Cuál fue tu primer trabajo?

-Trabajé en Marshall en Parque Patricios en expedición. La fábrica de heladeras en Parque Patricios a los 17 años. Fui a la Colimba y cuando volví esperé a cumplir los 21 años para tener el registro y entrar al colectivo

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Erika Lederer:“La única memoria completa es que digan dónde están los cuerpos”

En la antesala de un nuevo 24 de marzo, Erika Lederer —poeta, abogada y cofundadora de Historias Desobedientes— reflexiona sobre el sentido de la memoria en la Argentina actual. Hija de un represor que actuó en Campo de Mayo, su testimonio interpela desde un lugar singular: el de quienes decidieron romper el pacto de silencio familiar para transformar el dolor en acción. En esta entrevista con LCV, cuestiona el uso del concepto de “memoria completa”, reivindica la apertura de archivos y la búsqueda de identidad, y llama a sostener una memoria activa, colectiva y comprometida con la justicia.

Erika Lederer: Exacto, necesitamos masividad en las calles. En relación a la pregunta: yo soy cofundadora de Historias Desobedientes. Surgimos alrededor de 2017, cuando se intentó aplicar el 2×1 y la Corte Suprema lo avaló. En ese momento, en las calles se dijo de manera masiva que no. Eso es lo que esperamos también ahora.

¿Qué entiendo por “memoria completa”? Es muy sencillo: la única memoria completa es que se abran los archivos. La única memoria completa es que los genocidas que siguen vivos y que no fueron alcanzados por la llamada “impunidad biológica” digan dónde están los cuerpos, digan dónde están los chicos —hoy adultos— cuya identidad todavía no fue recuperada. Esa es la única memoria completa.

LCV: Estoy totalmente de acuerdo, incluso con el recorte histórico que hacés, que no empieza en el ’76. Recién hablábamos del decreto 20.840 de 1974, que ya sentaba bases legales e ideológicas para lo que vino después.

Nos queda poco tiempo, así que quiero que me cuentes: ¿quién sos?, ¿quién era tu papá? ¿Y por qué sos desobediente?

Erika Lederer: Yo soy Erika Lederer, poeta —y después, en segundo lugar, abogada—. Mi padre era Ricardo Lederer, que fue el segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. Era quien asistía los partos de mujeres cuyos hijos todavía buscamos. Luego esas mujeres eran parte de los mal llamados “traslados”, es decir, los vuelos de la muerte.

LCV: ¿En qué momento tomás conciencia de lo que hacía tu padre?

Erika Lederer: Una cosa es saber que era militar, médico militar, verlo con uniforme, saber que fue carapintada. Todo eso ya te da una primera conciencia. Pero llegar a caracterizar a tu propio padre como genocida es un proceso paulatino. Va acompañado de una toma de conciencia sobre lo que pasa alrededor, no solo sobre quién era él, sino sobre la realidad en la que vivís.

LCV: ¿Todavía duele?

Erika Lederer: Sí, y va a doler siempre. Pero en 2017 escribí un artículo que se llamaba “Del dolor a la acción”. Duele, pero no me deja inmovilizada. No me deja atrapada en un trauma. Quiero salir del dolor, ser un sujeto activo en la construcción de la memoria colectiva y levantar las banderas de los compañeros desaparecidos. Ellos peleaban por un mundo más justo, y yo quiero insertarme en esa lucha por un mundo mejor.

LCV: ¿Cómo se procesa esto dentro de la familia?

Erika Lederer: Cuando uno rompe con esa lógica —que yo llamo lógica mafiosa de clanes—, porque hubo crímenes y un pacto de silencio, no es fácil. Hablar implica romper ese pacto que impera en estas familias. Pero no quiero quedarme en eso; para eso escribo poesía también. Mi intención es poder ser una voz que amplifique la potencia que tenemos como sociedad para hacer otra cosa, para seguir luchando por esas banderas.

LCV: Te agradezco muchísimo que hayas venido, aunque sea por unos minutos. Si te parece, la semana que viene seguimos con más tiempo. Es muy importante el relato en primera persona: genera empatía, le pone identidad a la historia.

Erika Lederer: Sí, totalmente. Mi intención es que mi voz transmita un mensaje: que nos atrevamos a pensar distinto, a confrontar el estado de cosas. Hay un giro global hacia la derecha que tenemos que interpelar, incluso de manera internacionalista. Invito a que nos animemos a pensar de otro modo y a cambiar el mundo.

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Alejandro Cohen Arazi: “La historia de la CONADEP también la hicieron trabajadores anónimos”

El director y documentalista Alejandro Cohen Arazi pasó por La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores para presentar Conadepianos, una película que recupera los testimonios de quienes trabajaron en la CONADEP durante los primeros años de la democracia. Con una mirada centrada en la clase trabajadora, el film busca correrse del relato tradicional y poner el foco en quienes escucharon, registraron y sostuvieron el proceso en el día a día.

entrevista emitida en la columna vertebral del 23 de marzo de 2026

LCV: ¿Qué es la CONADEP? Le cuento a la gente, porque tenemos oyentes jóvenes y de todas partes del mundo.

Alejandro Cohen Arazi: La CONADEP es una comisión que se crea en 1983 para reunir testimonios que permitieran construir una causa contra la Junta Militar. Ya desde su origen implicaba una enorme valentía política: llevar adelante los juicios.

Se eligió a un grupo de notables —personas reconocidas que habían tenido un rol durante la dictadura— para encabezar ese trabajo. Pero detrás de ellos había una enorme cantidad de trabajadores y voluntarios, muchos muy jóvenes, que recibían denuncias todos los días y escuchaban cosas muy duras.

LCV: Sobre esa base hacés un documental. ¿Por qué?

Alejandro Cohen Arazi: La historia surge con mi hermano Juan. Él estaba investigando otro tema y encontró en el Archivo Nacional de la Memoria entrevistas a trabajadores de la CONADEP.

No era lo que buscaba, pero vio que había algo muy potente ahí: testimonios de personas que contaban el trabajo cotidiano. Entonces dijimos: hay una historia para contar.

Todos tenemos una idea del Nunca Más asociada a figuras como Sábato o Magdalena Ruiz Guiñazú, pero estas entrevistas muestran que había un grupo enorme de personas que fueron quienes realmente hicieron ese trabajo.

LCV: ¿Cómo se seleccionaban esos trabajadores? ¿Eran voluntarios, gente del Estado?

Alejandro Cohen Arazi: Había de todo. Al principio eran empleados del Ministerio del Interior, pero rápidamente se dieron cuenta de que no alcanzaba.

También se sumó gente de organismos de derechos humanos y muchos voluntarios. Había personas que leían en el diario que existía la CONADEP y se acercaban para dar una mano.

LCV: ¿Se necesitaba algún requisito en particular?

Alejandro Cohen Arazi: Básicamente, saber leer, escribir y tener empatía. No existía todavía la figura del trabajador de la memoria o de derechos humanos como hoy.

Había que sentarse frente a alguien que venía a contar una experiencia terrible, y para eso hacía falta una enorme sensibilidad.

LCV: Estamos hablando de un contexto muy cercano a la dictadura…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, y con mucha incertidumbre. Nadie sabía cuánto iba a durar la democracia. Veníamos de décadas de golpes militares, entonces la pregunta era inevitable.

LCV: Y además del impacto emocional, había riesgos…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, lo vivían con mucho temor. Recibían amenazas, había llamados intimidatorios, incluso amenazas de bomba en el edificio.

No eran ingenuos: sabían perfectamente en qué se estaban metiendo.

LCV: ¿Tuviste dificultades para financiar la película?

Alejandro Cohen Arazi: Sí, es un documental hecho con presupuesto cero. No pedimos apoyo institucional.

Trabajamos con material del Archivo Nacional de la Memoria y con nuestro propio esfuerzo. Hicimos una campaña con gente cercana para poder cubrir gastos básicos.

LCV: Tenés una trayectoria marcada por este tipo de enfoque…

Alejandro Cohen Arazi: Sí, todos mis trabajos tienen el foco en la clase trabajadora. Incluso en documentales anteriores, como uno sobre call centers, me interesaba mostrar esas realidades invisibilizadas.

LCV: En medio de tantas discusiones políticas sobre ese período, ¿qué lugar ocupa la CONADEP?

Alejandro Cohen Arazi: Más allá de las discusiones, fue un hito fundamental de la democracia argentina.

Se hizo en un contexto de muchísimas presiones, con un margen de maniobra muy limitado, pero se logró. Y lo que se logró es histórico.

LCV: ¿Dónde se puede ver la película?

Alejandro Cohen Arazi: Hay funciones en el Cine Gaumont, en la Sala Norita Cortiñas y también en la Sala Lúcida, en Saavedra, en los próximos días.

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Archivo

Carta desde el País del Nomeacuerdo, por Hernán López Echagüe

Publicado en la revista Humor, diciembre de 1990

Che, me olvidaba de algo. Hubo una época en que las personas se pusieron a desaparecer, de pronto, de la noche a la mañana. Sin pausa. Cientos y cientos de personas de toda edad que se ponían a no estar nunca más. Y los ojos de los vecinos no percibían nada. Y las bocas de los vecinos parecían bocas sin fundamento, o quizá con fundamento no más que para abrirlas y tragar fideos italianos, galletas alemanas, quesos franceses. ¡Vinos de Portugal por dos mangos! Había mazapán en las venas. ¿Te acordás? ¿Te acordás del general Acdel Edgardo Vilas? Decía el tipo: “Los mayores éxitos los conseguimos entre las dos y las cinco de la mañana, la hora en que el subversivo duerme (…) Yo respaldo incluso los excesos de mis hombres si el resultado es importante para nuestro objetivo”. ¿Te acordás? ¿No? Pero quizá te acuerdes del general Ibérico Saint-Jean que, entre otras cosas, se hizo famoso por su frase: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos”. O del general Jorge Rafael Videla: “En la Argentina morirán todos los que sean necesarios para acabar con la subversión”. Años más tarde, ya en democracia, al amparo del indulto que le había obsequiado Menem y en tanto se mojaba el garguero con whisky importado durante una cena de camaradería, Videla celebró la matanza, y, con aires de asesino ocurrente, soltó: “La sociedad argentina tendría que habernos pagado por los servicios prestados”.

Luego, a partir de diciembre de 1983, la historia incontrastable del exterminio selectivo que habían tramado los militares con toda meticulosidad cobró vida a partir de relatos de toda naturaleza: jurídico, periodístico, novelesco, televisivo, cinematográfico. Supongo que te acordarás de La historia oficial, también del Nunca más, y, desde luego, del histórico juicio a las Juntas. Fueron años de dolorosas e interminables reconstrucciones. Que a Esteban se lo llevaron de su lugar de trabajo una tarde, a los golpes; que a Cristina, que estaba embarazada, la sorprendieron en la calle, la ocultaron en alguna catacumba, la asistieron en el parto, le robaron el hijo y después la asesinaron; en la casa de Jon, que de la vida no esperaba más que recibirse de ingeniero, casarse y tener un par de hijos, el grupo de Tareas se instaló a lo largo de una semana… Y ya no están, nunca más volverán a estar.

A partir de diciembre de 1983 el dolor se transformó en cifras: más de cuatro mil desaparecidos en 1976; trescientos cuarenta y dos por mes; once cada día. Más de tres mil en 1977; doscientos treinta y ocho por día… Cifras y más cifras. Contados cuerpos. Personas que nunca jamás volvieron a aparecer. Y ahora los ojos han vuelto a cerrarse, los oídos a enlodarse, las bocas a callar.

En fin, no era mi propósito amargarte. Pero el País del Nomeacuerdo es hoy una realidad ineluctable.

Otro abrazo.

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