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Catamarca: Cuando el río suena
Una noticia sacudió la redacción de LCV este fin de semana. Desde Andalgalá nos llegaba un mensaje que decía: “Los vecinos auto convocados del Distrito Choya nos vemos con la imperiosa necesidad y obligación de contar lo que sucede en nuestro pueblo. El pasado viernes 27 de enero a la 01.30 de la madrugada nos despertó el ruido ensordecedor del río que avanzaba, el día 02 de febrero a la madrugada nuevamente a las 03:00 am. aproximadamente nos volvimos a despertar con un movimiento violento, las vibraciones del suelo, el olor a azufre que parece olor a podrido, ya no es olor a tierra mojada como habitualmente se sentía cuando crecía el río. En esa incertidumbre y oscuridad de la noche en la que no te ves ni las manos porque también se corta la electricidad, nos vemos en la aflicción de estar en vela porque no sabemos si lo que arrastra el río también avanza por la calle o tapando nuestro pueblo.” ¿Sería el movimiento de la tierra producido por la minera?
La Columna Vertebral se comunicó con varias vecinas del lugar para conocer la situación. Ximena Sinchicay aseguró: ‘es un miedo constante, a pesar de que desde el año pasado estamos pidiendo que paren con las obras porque sabíamos que iba a ser un verano difícil.”
Los habitantes de Choya, un pueblo que creció a los márgenes del río que lleva su nombre, con unos setecientos habitantes, saben que es época de lluvias. Lluvias generalmente bien recibidas, la cuenca seca del río se llena y permite que crezcan los frutales y pasten los animales. El agua siempre fue señal de buenas cosechas en lo que Mariano Noe dió en llamar -en su tesis de doctorado en 2011 – ‘El Corazón Membrillero’ del país.
Aunque todavía continúan las actividades frutihortícolas y pastoriles, el futuro es incierto. La lluvia ya no es lo que era. El agua se convirtió en barro. En este momento los pobladores de Choya están incomunicados, los caminos cortados, y no tienen agua potable desde hace más de quince días.
Otra vecina, Soledad, nos brindó un testimonio tan claro como desgarrador sobre la noche de pesadilla en la que pensaron que había llegado el fin: “La estamos pasando mal, se están viendo las consecuencias del movimiento de los cerros…El sábado pasado nos despertamos a la madrugada con un ruido…empezaron a temblar las ventanas, los techos, no sabíamos si era un temblor, salimos y nos dimos cuenta de que era el río, nos asustamos, yo tengo un bebé, y entré, puse en una bolsa algunas cosas, leche, pañales… y había que empezar a pensar para dónde ir y era de noche, no sabíamos por dónde venía, si por la calle, por el río, estaba todo oscuro, fue un momento de mucha angustia, no sabíamos si ir para el cerro…”
El mensaje de los autoconvocados terminaba diciendo que no hay peor ciego que el que no quiere ver: “¿Acaso debemos esperar que un alud desaparezca a nuestro pueblo para que hagan algo? ¿Debe arrastrarnos el río para que crean lo que sucede? Incluso entonces, lo seguirán negado, son tan necios y segados por la avaricia que no ven más allá de sus bolsillos y bien estar. ¿Hasta cuándo debemos aguantar esta situación? No hay ni habrá licencia social para la minería”.
“Escuchas el río?” nos preguntó Miriam, otra vecina con la que conversamos. Imposible no sentir la misma angustia.
De acuerdo a todos los testimonios recogidos por LCV, la situación empeoró hace unos diez meses.

¿Qué pasaba hace 10 meses?
El año pasado la estación de las lluvias se extendió. En marzo, los vecinos comenzaron a preocuparse. Fue por entonces que el Dr en Ciencias Geológicas, Aldo Luis Banchig -licenciado en el 89 en la Universidad de San Juan con una tesis que obtuvo un sobresaliente, y doctorado en 1995, en la misma institución, con otra tesis que recibió igual calificación y recomendación para su publicación- pasó por Choya para brindar una charla a los vecinos sobre los riesgos que podían correr ante el movimiento de tierras en el cerro. “Sera un gran daño, y tendrá graves consecuencias, cuando inicie la época de lluvias el mismo río arrastrara el cerro removido la roca removida, provocando deslizamiento de terrenos o alud y seguramente el agua no podrá utilizarse por los sedimentos”, advirtió en marzo de 2022.
La postura de Banchig, al igual que la de otros ambientalistas, fue criticada de manera sarcástica por el Colegio de Ingenieros de Minas de Catamarca como producto de una mirada apocalíptica que poco se condecía con la ciencia. Nacido en Andalgalá, Banchig estudió en San Juan y se especializó en las capas geológicas de cadenas montañosas como el Aconquija. Sus títulos e investigaciones no fueron suficiente para que el ente colegiado de los ingenieros mineros respetara su postura.

Ese mismo mes, FM Independiente de Catamarca, publicaba la respuesta oficial a la falta de agua potable en Choya: “El jefe de AYSA Andalgalá, Aldo Reales, aseguró que las crecientes en esta época del año complican la potabilidad del agua en Andalgalá, descartando que los problemas provengan de las actividades de apertura de huellas que realiza la empresa MARA en el sector de Campo Grande, como se trata de instalar, sembrando desinformación en la comunidad, desde sectores anti mineros.” De acuerdo al funcionario la falta de agua potable se debía a que ‘en Choya tenemos un poco más de sedimentación a la hora de las crecidas porque un tiempo atrás hemos tenido muchos incendios en la zona del cerro, y ahora con la lluvia nos arrastra un poco de cenizas”. Un poco de cenizas.
Fue en abril cuando el proyecto MARA, de capitales canadienses y suizos con participación estatal invitaba a una conferencia de prensa a los principales medios nacionales que se hicieron eco de las palabras del contador Nicolás Bareta, alto ejecutivo de la empresa Yamana quien a pesar de su título trabajó para distintas mineras y llegó a ser presidente de la Cámara Minera de Santa Cruz hasta convertirse en el gerente general del proyecto MARA. Frente a los entusiasmados periodistas de medios como Bae, el Cronista y Ambito, el contador explicó que utilizarían la infraestructura de Alumbrera, proyecto minero que tuvo una vida más corta que la esperada.
“La Alumbrera debió cerrarse en 2014 o 2015, pero el pit Bajo El Durazno le estiró la vida. Alumbrera I debió agotarse en 2013, pero como no hubo exploración no duró los 50 años que se esperaba. Y continuó hasta junio de 2018 por que Mauricio Macri quitó las retenciones en marzo de 2016. La producción más fuerte se dio entre 2005 y 2011, esos fueron los mejores años en términos de producción”, señaló el contador. En una entrevista con el diario Ámbito agregó que por suerte ahora está previsto por ley qué hacer cuando se debe cerrar uno de estos emprendimientos mineros: “A diferencia de 1995 ahora tenemos una regulación de cierre, con líneas general esa nivel nacional, que se emitieron en el 2020. Son las guías más modernas de cierre del mundo, se trabajó con instituciones internacionales, y Catamarca muchos años antes que la Nación, en 2014, había empezado a trabajar una ley de cierres.” Todo previsto, entonces, existe un fondo de caución para los posibles daños que pudiera ocasionar una clausura temprana de las minas.
Según las palabras del mismo Barreta, la inversión prevista para construir la nueva mina en el ‘corazón membrillero’ del país está prevista en u$s2.996 millones, hasta el 2026 habrá empleo para 3.500 personas y luego quedarán trabajando en la mina solo 1.000 obreros.
Muchas voces se levantaron para advertir que dicho emprendimiento pone en riesgo la red social y económica del municipio de Andalgalá, que cuenta con 18.000 habitantes según el censo de 2010. Queda claro que los miles de millones de dólares no pasarán por los bolsillos de la población que solo podrá aspirar a mil puestos de trabajo.
En el caso de que canadienses y suizos decidieran marcharse o que se verificara un impacto ambiental que provocara su clausura, el Estado podrá hacer uso de la caución prevista por la Ley de cierre. El gerente general especificó que “el costo total para cerrar la mina después de 30 años llega a 400 millones de dólares”.
Mientras el gran anuncio se hizo en abril, ese mismo mes vino la gran represión. “Tuvimos una jornada muy violenta por parte de la policía. Hace un mes los vecinos de Choya estamos acampando y bloqueando el camino a la empresa MARA para el acceso a la mina de Capillitas. Ayer tenían que hacer el recambio de personal de la empresa, subir combustibles y demás. El fiscal (Martín) Camps de Andalgalá dio la orden de allanar el camino y la gente fue desalojada muy violentamente. Eso fue en el transcurso de la siesta”, contó al diario Tiempo Enzo Brizuela, de la Asamblea El Algarrobo. Por la noche hubo protestas y marchas a la comisaría y a la casa de Camps (¡vaya nombre para reprimir!). El lunes, el propio Camps procesó a cuatro vecinos por el bloqueo y le abrió causas por ‘desobediencia civil’ a varios miembros de la Asamblea El Algarrobo.
También en abril, El Algarrobo denunció que la propia empresa había reconocido en su informe de impacto ambiental la pretensión de instalar “una escombrera en la cuenca alta del río Choya». El colectivo planteó que «se confirman así las sospechas de vecinas y vecinos que notaron afectada la calidad del agua del río, como consecuencia del movimiento de tierras y los deslizamientos producidos por la apertura de caminos». La consigna, antes y después de la represión, es «Bajen las máquinas del cerro. No a la megaminería».
Sobre llovido, mojado. Hacen falta autopistas
No solo no bajaron las máquinas sino que subieron más. Ahora hacía falta una autopista para llegar a la mina. El cerro se pobló de camiones gigantes, excavadoras y toda la maquinaria necesaria para domar los cerros, correr la tierra y que pudieran pasar los transportes. Lo llaman trabajo de infraestructura para la producción.
El diario Ámbito festejaba la iniciativa en un artículo del 31 de octubre de 2022: “Más de 50 vecinos y vecinas de la localidad andalgalense de Choya y 77 de la localidad de El Potrero accedieron a un trabajo formal en obras de mejoramiento del sistema de conducción de agua para riego de las fincas de ambos lugares de Catamarca, mediante una acción coordinada entre la Cámara de Proveedores Mineros local y el Proyecto Integrado MARA Agua Rica – Alumbrera.
En el caso de Choya, las obras iniciaron hace un par de meses y ya avanzaron en más de 3 mil metros de construcción y revestimiento de canales, que antes eran acequias precarias, de la mano de 3 empresas contratistas locales las que a su vez pudieron convertirse en proveedoras mineras.”
La conclusión del periódico nacional era: “Muchos consiguieron su primer trabajo formal, de calidad, registrado y en blanco, y otros tantos pudieron acceder a una fuente laboral luego de pasar varios años desocupados o haciendo changas.”
Nadie tenía intención de detener esta nueva ola de progreso industrial. ¿Quién podría estar en contra de lograr unas decenas de ‘trabajos formales’? En la página oficial del gobierno de Catamarca publicaron en enero de este año el siguiente anuncio: “El Gobierno de la provincia avanza con la obra básica y pavimentación de la Ruta Provincial Nº47, que conecta las localidades andalgalenses de Chaquiago a Choya.
La obra se ejecuta por administración con equipos y personal del Ministerio de Infraestructura y Obras Civiles y Vialidad Provincial (Camiones Tatu, Camiones Regadores de Agua, Cargador Frontal, Motoniveladora, Excavadoras, Vibrocompactador) y tiene una longitud de 9.8 kilómetros.
Inicia en el Arroyo Seco que limita con la Plazoleta de Choya, y finaliza pasando el acceso a la Planta Potabilizadora de Agua de la Localidad de Choya, casi al pie de la Cuesta de Minas Capillitas. Con la pavimentación de esta ruta se agilizarán los servicios de salud y urgencias, el transporte productivo y además se generará una nueva opción turística a uno de los lugares más hermosos de Catamarca: la cuesta de Minas Capillitas.”
Algo falló. Choya nunca estuvo tan incomunicada como ahora. Y la planta potabilizadora debió cerrarse por el aluvión de barro imposible de filtrar. Los presagios del Dr. Banchig parecían hacerse realidad.

El huevo de la serpiente
Todo empezó con Menem. El 31 de octubre de 1997, el entonces presidente asistió al acto inaugural de la Minera Alumbrera destinada a explotar oro, cobre y molibdeno, con fondos de empresas multinacionales que exportarían las materias primas para su procesamiento en el exterior. Las empresas se fueron alternando en diversos consorcios que derivaron finalmente en el proyecto Agua Rica que se propone triplicar la producción de la Alumbrera de la mano de multinacionales como Yamana Gold, Glencore y Newmont.
El 15 de febrero de 2010 fue la primera represión grave con balazos de goma, golpes y detenidos que provocó una pueblada. En marzo de 2010, página 12 publicaba: “En un hecho sin precedentes, el gobierno de Catamarca otorgó el área urbana de la ciudad de Andalgalá en concesión para explotación minera. Incluso aclaró que, de ser necesario, los vecinos dejarán sus viviendas para que la minera avance con la extracción del mineral. Andalgalá es la tercera ciudad en importancia de la provincia, fue fundada en 1658 y sus 17 mil habitantes no pueden creer que la actividad minera prevalezca sobre sus 350 años de historia.”
Hace más de doce años, la comunidad de Andalgalá marcha todos los sábados en contra de la minería. Según Darío Aranda: “Las promesas de Minera Alumbrera: 6000 puestos de trabajo, desarrollo local, un barrio para 5000 personas, un hospital de alta complejidad y cuidado del ambiente. Nada de eso se cumplió. Y en 2009 se anunció el avance del proyecto Agua Rica, un yacimiento de oro, cobre, plata y molibdeno publicitado como tres veces más grande que Alumbrera. Ubicado mucho más cerca de la ciudad de Andalgalá (a sólo 17 kilómetros), y donde nacen los ríos que proveen de agua a la región.”
Agotados los recursos de la Alumbrera en Andalgalá, la nueva minera se llama “Mara” (Minera Agua Rica-Alumbrera). No hubo resistencia que pudiera frenarla, a pesar de las marchas, las puebladas y los plebiscitos. Hoy los vecinos están a oscuras, sin agua, y con el río que suena.
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Pablo Touzon: “Milei es más la consecuencia de un proceso político que su causa”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Pablo Touzon, politólogo de la UBA y director de la consultora de escenarios, Panamá Revista y Supernova, analizó el primer año de gestión de Javier Milei, la debilidad de la oposición, los cambios en la representación política y la necesidad de repensar las formas de protesta y comunicación del campo popular.
LCV: ¿Cómo analizás este año de Milei, una gestión que desde lo político puede leerse como exitosa, pero que desde lo cotidiano se padece mucho?
Pablo Touzon: Fue un año exitoso para Milei. De hecho, si uno quisiera hacer una película sobre cómo perder una elección en diez días, Milei había hecho todo lo posible para eso: derrotas en el Congreso, escándalos de corrupción, un recital en medio de una corrida cambiaria, la escapada del dólar. Y aun así triunfó. Creo que eso se explica por dos razones centrales. Primero, un apoyo norteamericano que le permitió estabilizar el dólar en un momento en que parecía perder la variable más sensible electoralmente en la Argentina. Y segundo, la absoluta falta de renovación y de propuesta de la oposición, tanto peronista como no peronista. Frente al temor de volver a lo que acababa de terminar, se prefirió seguir quemando las naves con Milei antes que regresar al viejo conocido.
LCV: ¿Creés que muchos análisis omiten de dónde venía el país?
Pablo Touzon: Totalmente. Falta analizar el punto de partida, tanto en términos económicos como políticos. Eso explica mucho de lo que pasó. Incluso hubo, sobre todo en el interior del país, un efecto similar a una primera vuelta, una especie de PASO de hecho. En eso Cristina tuvo razón, aunque no en cómo lo planteó después. Si la gente votó eso, hay que asumirlo. No se puede desconocer ese resultado.
LCV: ¿Qué lecciones deja esto pensando en 2027?
Pablo Touzon: La principal es que, si no hay un esfuerzo real de transformación de la oferta opositora, lo más probable es que el escenario se repita. Después no debería sorprender que, incluso en un marco de recesión profunda, vuelva a ganar Milei. En estos dos años hubo muy poco intento renovador y eso sigue siendo evidente.
LCV: Lito Borello planteaba la necesidad de repensar no solo la política, sino también las formas de protesta. ¿Coincidís?
Pablo Touzon: Sí, me pareció una reflexión muy inteligente. La idea de ir todos los días a tocar timbres a los ministerios para que te repriman, con una relación de fuerzas de 50 policías contra una persona, termina regalándole al gobierno la foto de la represión como un éxito. La sociedad no lo vive con horror, lo vive como que “los sacaron del medio”. Que un dirigente tan identificado con el peronismo y la izquierda diga que hay que cambiar las formas de lucha es muy significativo.
LCV: ¿Creés que parte de la dirigencia sigue atrasada en ese debate?
Pablo Touzon: Sí. Hay sectores que todavía creen que la calle es la única forma de cuestionar al gobierno. Pero también existe una dirigencia que vive de la “resistencia”, que supone que siempre va a sacar 20 o 25 puntos haga lo que haga. Ese esquema ya fracasó para transformar el país y fracasó como alternativa frente a Milei, aunque no fracasó para quienes ocupan esos lugares.
LCV: Hablaste de la idea de verse solo como víctimas. ¿Qué rol juega eso?
Pablo Touzon: Es una interpretación muy funcional y exculpatoria. Decir que todo se explica por la ultraderecha internacional o por un “cerebro alienígena” evita hacerse cargo de los errores propios. Perón ya lo decía en 1955 desde Panamá: si persistimos en creernos solo víctimas y no protagonistas de nuestros errores, estamos condenados a desaparecer políticamente.
LCV: ¿Cuánto de Milei es un fenómeno local y cuánto global?
Pablo Touzon: A mí siempre me interesó más el proceso político argentino que Milei en sí. Milei es más la consecuencia que la causa. Hay un componente internacional, claro, pero también hay factores muy locales: una economía cada vez más informal, cambios en la representación política, sectores jóvenes y populares que solo conocieron inflación, estancamiento y gobiernos débiles. Eso no se explica solo mirando afuera.
LCV: ¿Cómo ves el fracaso de los progresismos en la región?
Pablo Touzon: La izquierda latinoamericana tuvo un gran momento entre el fin del consenso de Washington y 2008, cuando había recursos para sostener políticas distributivas. Cuando eso entró en crisis, muchos gobiernos giraron hacia una agenda de derechos culturales y descuidaron los derechos económicos y sociales, que son los que hacen efectiva la vida cotidiana. El problema no es reconocer nuevos derechos, sino cuando parecen sustituir a los derechos que garantizan trabajo, ingresos y estabilidad.
LCV: Para cerrar, ¿qué esperan para Panamá Revista y Supernova el año que viene?
Pablo Touzon: La idea es saltar el mapa y empezar a trabajar con España, México y otros países del mundo hispanohablante, ampliando el alcance y la perspectiva de nuestros análisis.
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Gustavo Morteo de FECOAPI: ““El desafío es llevar la miel de la colmena a la mesa con precios justos”
En el marco de la Expo Cooperativas realizada en la ciudad de La Plata, Gustavo Morteo, referente de la Federación de Cooperativas Agrícolas, analiza la situación del sector apícola argentino y los obstáculos que enfrentan las cooperativas para sostener la producción y el trabajo. La dependencia de la exportación a granel, la caída del consumo interno, la competencia de productos adulterados y los altos costos burocráticos aparecen como ejes centrales de una conversación que pone en valor al cooperativismo como herramienta colectiva para acortar distancias entre productores y consumidores y garantizar el acceso a alimentos de calidad a precios justos.
LCV: “Contanos un poquito a qué se dedican, cuántos son.”
Gustavo Morteo: “La Federación de Cooperativas Agrícolas es una entidad de segundo grado que nuclea cooperativas agrícolas de distintas partes del país y de distintas provincias. Somos alrededor de 29 o 30 cooperativas, con una nueva que se está sumando. Hay 11 de la provincia de Buenos Aires, tres de Córdoba, y también de Santa Fe, Entre Ríos y otras provincias que tienen alguna representación. La Federación viene trabajando fuertemente en la parte gremial y de representación de las cooperativas y, este año, además, estamos intentando avanzar también en la parte comercial: provisión de insumos e intentar comercializar nuestros productos.”
LCV: “¿Qué tipo de productos desarrollan?”
Gustavo Morteo: “Las cooperativas apícolas tienen como base a los productores apícolas, los apicultores. La producción principal es la miel de abejas y sus derivados: ceras, propóleos, miel fraccionada o miel a granel. En Argentina, el 90% de la producción se exporta, por lo que la mayor parte se comercializa a granel. Uno de los grandes desafíos de las cooperativas es ampliar el consumo interno.”
LCV: “¿El consumo interno es solo gastronómico? ¿También se vende para cosmética?”
Gustavo Morteo: “En lo cosmético se utiliza muy poco en relación con los volúmenes que se manejan en la producción. El consumo interno es un desafío porque muchas veces nos quejamos del bajo precio que nos pagan por la miel a granel o para exportación, pero cuando fraccionamos creemos que nos vamos a salvar con el mercado interno y ahí cometemos errores. Si estamos dispuestos a regalar la miel a granel, no deberíamos castigar al consumidor interno con precios elevados. Eso también explica por qué se consume tan poca miel en el país.”
LCV: “Es verdad, a veces el precio de un tarrito chico de miel es muy alto.”
Gustavo Morteo: “El problema, más allá de los impuestos y los costos, lo tenemos los propios apicultores, que intentamos salvar con el mercado interno lo que no salvamos con el granel. Eso es un error de estrategia. Muchas veces le ponemos a la miel el precio que tiene en una góndola europea y creemos que ese mismo valor debe cobrarse acá. Al hacer eso, además, terminamos favoreciendo a quienes comercializan miel de mala calidad, que en realidad es un jarabe de glucosa con sabor.”
LCV: “¿Eso que parece miel pero es más líquida?”
Gustavo Morteo: “Exacto. Ese problema, que parece insignificante, termina generando un efecto compulsivo: la gente consume un producto barato que no es miel y que muchas veces engaña desde el packaging.”
LCV: “¿Con qué se rebaja esa ‘miel’?”
Gustavo Morteo: “Se corta con glucosa, jarabe de maíz o productos artificiales que se usan para bebidas dulces o mermeladas. Es un producto ‘a base de miel’, pero no es miel. Tiene un porcentaje muy bajo de miel y un alto contenido de glucosa de alta fructosa, que es un producto industrial.”
LCV: “¿Cuál es el desafío entonces?”
Gustavo Morteo: “El desafío es llegar lo más directo posible del productor al consumidor, con un precio justo, sin sobrevaluar la miel y permitiendo que la gente la consuma. Nosotros vemos que cuando se regala miel, por ejemplo a los dueños de los campos donde están las colmenas, el consumo por persona es altísimo. Cuando hay que comprarla, como es cara, se consume poco. Ahí es donde el rol de las cooperativas es central.”
LCV: “Ese diagnóstico ya es un primer paso muy importante.”
Gustavo Morteo: “Sí, totalmente. Muchas veces estos problemas se niegan y se buscan excusas. Nosotros creemos que reconocerlo es un paso enorme para empezar a buscar soluciones.”
LCV: “¿Cuántos son en la Federación?”
Gustavo Morteo: “Somos 30 cooperativas y el Consejo de Administración está integrado por siete cooperativas.”
LCV: “¿Y tu cooperativa?”
Gustavo Morteo: “En nuestra cooperativa somos 14 personas trabajando y además comercializamos con productores de la zona, que deben estar entre 170 y 180 productores que son clientes, tomadores de servicios o proveedores de insumos.”
LCV: “En la Expo Cooperativa de La Plata, ¿tomaron contacto con otras cooperativas para trabajar en conjunto?”
Gustavo Morteo: “Sí, tomamos contacto con cooperativas de impresión, que hacen etiquetas, y con otras cooperativas más ligadas a lo gremial, porque hay problemáticas que nos atraviesan a todas: matrículas, balances, costos, presentaciones y actualizaciones. También hay cooperativas de servicios, como contadores organizados en cooperativa, que ayudan en estas cuestiones.”
LCV: “¿Qué rol cumple el IPAC en ese acompañamiento?”
Gustavo Morteo: “Con el IPAC tenemos una buena relación. Tuvimos varias reuniones con la Dirección, con el presidente y su equipo, especialmente con la parte legal. El objetivo es que nos ayuden a ponernos al día. El problema más grande son los costos de balances, sellados y trámites, que para cooperativas con poco movimiento se vuelven muy difíciles. Es una burocracia muy costosa.”
LCV: “Y además, ser cooperativa no siempre ayuda…”
Gustavo Morteo: “No, muchas veces te miran como sapo de otro pozo. Siempre con una espada de Damocles sobre la cabeza. Nosotros estamos en Tandil, tenemos 40 años de vida y atravesamos muchos contextos políticos y económicos, y aun así siempre somos mal vistos. Rendimos exámenes todo el tiempo y nunca parecen suficientes.”
LCV: “Sin embargo, vos decís que las cooperativas son parte de la salida.”
Gustavo Morteo: “Yo creo que las cooperativas son la salida en medio de este descalabro económico. Siempre que hablamos acá estamos hablando de gente que produce, que trabaja y que no baja los brazos. Eso, de por sí, ya es un camino recorrido hacia el éxito o, al menos, hacia sostener la producción.”
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Lito Borello: “Otro mundo es posible, pero hay que organizar la esperanza”
En un año signado por el ajuste, la represión y la ofensiva contra los sectores populares, los movimientos sociales atraviesan un proceso de revisión profunda de sus formas de organización y de lucha. En ese marco, La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores dialogó con Lito Borello para realizar un balance del primer año de gobierno de Javier Milei desde la perspectiva de la economía popular y la militancia territorial. Crisis civilizatoria, transformación del sujeto trabajador, violencia institucional y la necesidad de reinventar la resistencia son algunos de los ejes de una entrevista que no se limita al diagnóstico, sino que propone volver a poner en el centro la comunidad organizada y la esperanza colectiva.
LCV: “¿Será posible un país que tenga educación, salud y un ritmo para bailar? ¿Será posible?”
Lito Borello: “Claro que sí. Otro mundo es posible, y lo vamos a hacer posible.”
LCV: “Te llamo para que hagamos juntos, para nuestra audiencia, un balance de lo que fue este primer año de gobierno de Javier Milei para los movimientos sociales.”
Lito Borello: “Fue un año profundamente intenso. Por un lado, no se puede soslayar que estamos en el marco mundial de una crisis civilizatoria, lo que los movimientos llamamos una crisis multidimensional, y hay un rediseño del planeta por parte de los poderosos. En la Argentina eso se expresa con un gobierno que claramente representa esos intereses. Más allá de que haya gente con documentación argentina, desde el primer minuto expresan una tiranía al servicio de intereses extranjeros, de un modelo global y de una reformulación del modelo de dominación a nivel mundial. Por lo tanto, en la Argentina estamos peleando contra eso, en un momento de gran dificultad y de reconfiguración de los movimientos populares, porque cuando cambia el cincel del dominador, también los movimientos tenemos que reformularnos para enfrentar este tiempo y el que viene.”
LCV: “¿Y cómo debería ser esa reformulación?”
Lito Borello: “Esta nueva dominación modifica al sujeto pueblo en su conjunto, modifica al sujeto del movimiento de los trabajadores. Ya no es solamente la clase trabajadora tradicional, sino también quienes estamos en el extremo de esa cadena sin patrón, teniendo que inventarnos una economía popular. La calle sigue siendo central como forma de resistencia, pero las formas organizacionales tienen que dar cuenta de esta nueva realidad, incluso en el plano de la resistencia callejera.”
LCV: “¿A qué te referís concretamente?”
Lito Borello: “Humildemente creo que no podemos seguir yendo a lugares donde nos están esperando para llenarnos de gases y palos, donde el resultado al otro día es solo la dignidad de haber resistido. Tenemos que encontrar formas distintas y también el momento y el modo de infringirle a ese poder una resistencia más ofensiva. Cuando hay manifestaciones con poca gente, se le regalan fotos al enemigo, y además se regalan los cuerpos, porque la proporción es uno a cincuenta frente a las fuerzas de seguridad.”
LCV: “¿Cuáles serían esas nuevas formas de dar la pelea, tanto desde las economías populares como desde la política?”
Lito Borello: “Hoy hablábamos en una reunión preparatoria del encuentro de la RITEP en marzo, junto a universidades que acompañan técnicamente a las economías populares. Ya no podemos pensar la economía popular como hace una década, ni siquiera como cuando creíamos que iba a haber gobiernos que la promovieran. Eso no pasó y ahora mucho menos. Tenemos que hablar de una economía popular en resistencia, reformular conceptos, discutir sin bajar los brazos, sin perder sueños ni utopías, y pensar cómo desarrollar esta economía que nos tenemos que inventar quienes no tenemos patrón y que va a seguir creciendo.”
LCV: “¿Y en relación a la resistencia política?”
Lito Borello: “Si seguimos tocando el timbre y quedándonos en la puerta, lo más probable es que no nos vaya bien. Esto no es una crítica a quienes van tenazmente al Congreso, a Plaza de Mayo o a otros lugares, muy lejos de eso. Pero hay que empezar a ir a donde no nos esperan. Quizás haya que recuperar experiencias históricas donde no todas las cosas se hacían con identidades de superficie. Hay mucho de donde abrevar en la historia de nuestros pueblos.”
LCV: “Lo que pasó con Gabriel fue muy fuerte.”
Lito Borello: “Lo que hicieron con Gabriel fue mostrar cómo un pibe en cuero, descalzo, sin nada en las manos, se enfrentaba a una superioridad policial absoluta. Para algo llegó después el patrullero para meterle un escopetazo y matarlo. Más tarde, cuando se quiso hacer un encuentro solidario, hubo decenas de piquetes policiales para impedir que los compañeros llegaran. Quizás ese no era el momento, pero vamos a encontrar el momento y el modo, porque no vamos a dejar que estas cosas sucedan.”
LCV: “Gabriel era compañero de los movimientos sociales.”
Lito Borello: “No importa si era compañero. Lo que importa es que se resistía a una represión absolutamente injusta. Ya no estamos hablando solo de gatillo fácil, sino de una política institucional promovida por el Estado nacional y avalada por el gobierno de la Ciudad. Es una política para generar miedo, para amedrentar, para instalar el terror, y nos están llevando a una sociedad profundamente violenta.”
LCV: “¿Qué pensás del silencio de los sectores opositores frente a esto?”
Lito Borello: “La política profesional está en su peor momento, en una gran decadencia, y por eso hay una acefalía de conducción política. Sin embargo, aunque arriba la noche esté negra, en el territorio aparecen conflictos ambientales, sociales, muchos invisibilizados. Cuando pasó lo del 18, convocado por la CGT, el pueblo entendió que se abría una ventana para una gran jornada de protesta. En todo el país hubo gente saliendo a manifestarse, y el escenario no fue la Plaza de Mayo ni los micrófonos, sino la calle y el pueblo.”
LCV: “¿Cómo es hoy la relación con intendentes y municipios?”
Lito Borello: “No se puede generalizar. La crisis también atraviesa a los municipios. Habrá algunos con más escucha y capacidad de participación. Ojalá se abran espacios, porque hoy el estado de derecho está roto, el contrato social quebrado y la Constitución es letra muerta. Aun así, nuestro pueblo va a seguir luchando y buscando. Donde haya oídos abiertos, habrá organizaciones dispuestas a construir.”
LCV: “Se vienen las mesas populares y el 31 en Plaza de Mayo para que nadie se quede sin pan dulce.”
Lito Borello: “Eso es algo que está en la entraña de nuestro pueblo. En Plaza Congreso, en La Plata y en muchos lugares se eligió compartir lo que hay. Más allá de los discursos de ‘enseñar a pescar’, donde hay hambre hay que ayudar, donde hay frío hay que ayudar. Sin comunidad organizada no vamos a tener la fuerza necesaria para echar a este gobierno ni para construir lo que decías al principio.”
LCV: “¿Con qué idea te gustaría cerrar?”
Lito Borello: “Otro mundo es posible, claro que sí. Pero hay que poner el cuerpo, acumular fuerzas, fortalecer la esperanza. Y la esperanza se fortalece uniendo y organizando.”
Pablo Touzon: “Milei es más la consecuencia de un proceso político que su causa”
“Ropa basura”: la advertencia de Luciano Galfione sobre la avalancha de indumentaria usada que ingresa al país

