Entrevistas
Cooperativismo e inclusión social. Testimonios del Encuentro Federal del INAES
El lunes 27 de febrero se realizó el Encuentro Federal 2023 del INAES – Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social – con la participación de su presidente, Alexandre Roig, delegados provinciales y la presencia de representantes de la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM), Confederación Nacional de Mutualidades de la República Argentina (CONAM), Confederación Cooperativa de la República Argentina Ltda. (COOPERAR), Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO), el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos junto a otros representantes del asociativismo. La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores estuvo presente en el plenario para conocer la situación del cooperativismo en todo el país, un motor ineludible de la economía argentina.
“Nosotros pegamos un salto. Significa avanzar bastante más, tener régimen de información común, que a nivel nacional tengamos información de provinciales, que a nivel provincia tengan informaciones nacionales, que podamos cruzar las informaciones en el proceso de fiscalización y que podamos promover juntos a las entidades”, señaló Alexandre Roig a LCV, resaltando la importancia de consolidar el federalismo dentro del Instituto. Un deseo compartido por María Victoria Lorenzo, directora de Desarrollo Federal Cooperativo y Mutual del Instituto, quien tuvo a cargo la apertura del Encuentro: “el mutualismo y el cooperativismo hoy expresan un equilibrio ante un modelo económico que produce, pero expulsa a su mano de obra de la sociedad. Creemos que el federalismo fomenta los modelos asociativos, por eso en este Encuentro Federal estamos todos juntos, buscando respuestas a todos los desafíos que tenemos por delante”, dijo.
La voz del mutualismo: desafiando a la inflación
Fabián Brown es un militar retirado que llegó al grado de General, dirigió el Colegio Militar y el Instituto Universitario del Ejército. En el 2013 pidió el retiro para dedicarse a su otra pasión, el mutualismo, en donde ejerció la presidencia de la Federación de Mutualidades de las Fuerzas Armadas y de Seguridad –FEMFASE-, fue vocal de la Confederación Argentina de Mutualidades, además de recibirse como Licenciado en Historia, especializado en el Pensamiento Nacional y en Relaciones Internacionales. Al incorporarse como vocal al INAES, el año pasado, declaró: “Esta llegada al INAES es de mucha importancia para el sector que represento que es el mutualismo militar a través de una Federación de más de 210.000 asociados, parte integrante de la Confederación Argentina de Mutualidades. Estamos profundamente convencidos que la articulación del sector es una fortaleza para la defensa de sus intereses.”
Este lunes participó del Encuentro Federal y llevó las inquietudes y necesidades del mutualismo dentro del INAES. “Venimos de una situación compleja, no sólo Argentina, sino mundial. Todo eso repercute en las organizaciones. La pandemia fue, en algunos casos, por ejemplo, en las mutuales culturales y deportivas, un golpe muy duro. Esto ha generado procesos de endeudamiento que vamos a estar trabajando para sacar a flote a las entidades. Y, por otro lado, después tenemos por los servicios que damos, mutuales que se han recuperado y están ganando y están bien, y varias que les está costando más. Es una situación diversa, heterogénea. Tenemos que estar en capacidad de encontrar la mejor solución para cada caso.”
Estima que mutualistas y cooperativistas tienen un gran desafío por delante, sobre todo en este momento en que la inflación es un flagelo para los trabajadores. Entre las soluciones que propone está el desarrollo de las proveduría. “La inflación tiene un montón de aristas que hay que analizar, pero entendemos que si logramos desarrollos locales que se acorten las cadenas de valor y que permitan el abastecimiento local de alimentos básicos. Esto nos permitiría controlar los precios de otra manera, por lo menos desde lo local. Parte del tema precios tiene que ver con la concentración económica. A los grandes supermercados no les importa desde donde se toma el transporte porque lo termina pagando con el consumo. En cambio, si vamos a esta forma de producción local con una distribución que organiza el consumo como las mutuales y proveeduría, creemos que esto puede llegar a ser un camino a seguir para generar otros estándares de precios que van a ser diferenciados en las regiones, por los lugares, creo que es un camino a seguir.” Aclara que ya se está trabajando en ese sentido: “tenemos, por poner ejemplo, la proveeduría de Rosario, que está apalancada en el gremio. Está 30% más barato que el resto de los supermercados, y es el comercio minorista más grande de Rosario. Entre Rosario, Villa María, y Devoto se han inaugurado en los últimos años más de 30 proveedurías. Parte de nuestros objetivos es este, decir, difundir, replicar y ayudar a replicar cuestiones que están funcionando en distintos lados.”
Sobre el futuro de la relación entre cooperativas y mutuales, sostuvo: “Es un trabajo largo, pero bueno, un tema es el de la vivienda, estamos trabajando en eso; también tenemos la salud, las mutuales de salud, que están muy insertas por las debilidades que ha tenido la situación sanitaria en la Argentina. Estamos con problemas, pero con proyecto de ser una pieza mucho más importante dentro de la sociedad en la prestación de salud. Como también somos el único crédito no bancario que existe para el productor.”
De la Patagonia a la Puna
Para conocer la realidad en la que trabajan los delegados provinciales del INAES, LCV conversó con dos representantes que estaban presentes en el Encuentro Federal.
En la provincia de Río Negro hay más de 300 cooperativas y alrededor de 20 mutuales que trabajan en la órbita del INAES. San Carlos de Bariloche, General Roca y Cipolleti son las ciudades más pobladas de esta extensa provincia y en donde el desarrollo cooperativo es más fuerte. En la Linea Sur de la espepa patagónica existen muchas cooperativas rurales y ganaderas, también hay una presencia importante en ciudades de la comarca andina, en ciudades más pequeñas como El Bolsón. LCV dialogó con Fernando Tarcio, delegado territorial del INAES en la provincia de Río Negro quien realizó un balance de los últimos 20 años del sector en su provincia: “El cooperativismo tiene un rol fundamental, sobre todo también en momentos de crisis, porque tiene una capacidad de resilencia muy grande y abarca todas las actividades. El cooperativismo en las provincias, en el interior del país, es el responsable de dar servicios, de llegar con servicios de electricidad a las localidades donde no es rentable para las empresas. Dar servicios de electricidad, de agua y también de generar puestos de trabajo auténtico a través de las cooperativas de trabajo. El INAES ha facilitado muchísimo en esta gestión, la constitución de cooperativas, facilitando el trámite a través de la plataforma Trámites a Distancia, cosa que en pocos meses pueden tener la figura jurídica cooperativa para poder desarrollarse y entrar, ingresar en el mercado formal.” Señaló que en los últimos años el cooperativismo tuvo un crecimiento sostenible, “se han sumado nuevas cooperativas de todo tipo, desde desarrolladores de software, pasando por cooperativas de trabajo, de herreros, de carpinteros, escuelas en materia educativa”. Sin disimular su entusiasmo, Tarcio explicó cuáles eran los objetivos del 2023: “Seguir fortaleciendo al sector, acompañar en sus necesidades, tanto en lo que son los apoyos que se puedan dar desde el Instituto como de otros organismos del Estado para que siga creciendo, porque es a través del cooperativismo que creemos que se genera una verdadera inclusión social”.
Desde Salta, Táneda Sousa, delegado del INAES, señaló: “Cuando arrancamos con la gestión, había alrededor de 300 cooperativas. Hoy hemos duplicado aproximadamente ese número, producto por supuesto, de que es una forma muy genuina, más aún en momentos de crisis, de organizarse, salir adelante de forma colectiva y también, por supuesto, por distintas políticas que se han impulsado desde distintas entidades del Estado Nacional, lo mismo articulando también con la provincia, con distintos municipios. Entendemos que es una manera muy virtuosa de generar procesos sociales y económicos que puedan perdurar también en el tiempo, de una manera justa, hacia adentro, profundamente democrática, como el cooperativismo y el mutualismo. La inmensa mayoría son cooperativas de trabajo, particularmente de construcción y en el rubro textil también. Después tenemos varios formatos más novedosos, que pueden ir desde las cooperativas de cuidado hasta cooperativas de desarrollo de software. Estamos por entregar la primer matrícula a una cooperativa de energías renovables, cooperativa de bioconstrucción, la primera empresa recuperada de la historia de provincia de Salta. Entonces, es un formato muy amplio que permite cubrir distintas tareas, distintos rubros, distintas ramas de la economía. Entonces, eso también es lo que le da su potencia”. Al señalar cuál es la reforma que considera que le dio más agilidad al surgimiento de las cooperativas, Sousa no tiene dudas: facilitar los trámites para la constitución de nuevas cooperativas. De muestra vale un ejemplo: “Hemos entregado una matrícula a comienzo de nuestra gestión que estaba hace siete años en proceso. Siete años esperando para tener la matrícula. Hoy, en dos meses, en tres meses, ya tener la matrícula.”
Informe: Javier Touzón
Destacada
Hugo Paredero: “El arte no necesita críticos: necesita gente que sienta”
En una charla exclusiva con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Hugo Paredero recorre su vida atravesada por el arte, el periodismo, el teatro y la cultura. Con anécdotas entrañables, memoria afectiva y una mirada crítica sobre el presente, la entrevista se convierte en un testimonio sensible sobre la potencia del encuentro, la resistencia cultural y el valor del oficio.
LCV: A veces una se da los gustos en vida, ¿no? Hoy estoy particularmente contenta. Señoras y señores, con ustedes el periodista, escritor y humorista Hugo Paredero. ¿Cómo estás, Hugo?
Hugo Paredero: “Bien, muy contento de estar acá. De verdad. Estoy con buen ánimo, y eso que no siempre es fácil, pero hoy sí puedo decir que estoy bien. Me hicieron muy bien veinte días de vacaciones.”
LCV: ¿Dónde estuviste?
Hugo Paredero: “En América, el pueblo donde vive mi hermano. No es donde nací —yo nací en Carlos Tejedor—, pero es donde vivieron mis padres durante más de cuarenta años. Estuve en la casa familiar veinte días maravillosos: comer, caminar, cantar, compartir afectos. Eso te reordena el alma.”
LCV: Trabajamos muchos años juntos y hay una anécdota inolvidable: la malla de lana que te tejió tu mamá para ir al río. Contala, por favor.
Hugo Paredero: “Mi mamá era tejedora compulsiva. Un día vamos a Punta Lara y ella, convencida de que íbamos al mar, me teje una malla de lana con pecherita, roja, con un conejito azul. Yo tenía cinco años. Entro al agua y la lana empieza a pesar… me hundía. Mi papá me rescata. Para mí fue un héroe absoluto. Hoy cumpliría 103 años.”
LCV: ¿Cómo se hace humor y periodismo crítico en este contexto tan hostil?
Hugo Paredero: “Primero, teniendo una disposición vital: yo tiendo al vaso más de tres cuartos lleno. Me gusta la vida. Me enojo, claro, pero mi base es esa. Empecé en la revista Humor en el 79, ahí me autopercibí periodista. Nunca estudié periodismo formalmente, pero ese espacio me empujó a serlo.”
LCV: No hablás del arte desde la distancia, sino desde el amor por el oficio.
Hugo Paredero: “Claro. Yo estudié teatro, dramaturgia, actué. Dejé abogacía a los veinte porque mi vocación era el arte. Por eso no creo en el crítico como figura necesaria. El arte existe con el artista y con quien lo recibe. Cada espectador tiene una cita íntima con la obra.”
LCV: ¿Cómo te llevás con los nuevos géneros, el trap, el rap?
Hugo Paredero: “Cuando hay pensamiento, poesía, discurso, me interesa. Escuché a Willy Bronca y me gustó. No suena a arenga vacía, hay cansancio, hay verdad. Ese estilo nace del hartazgo social. Eso lo vuelve respetable.”
LCV: ¿Qué opinás de la política cultural del gobierno actual?
Hugo Paredero: “Es devastadora. Es un gobierno destructivo, profundamente inculto, que ostenta la violencia. El daño que genera en la vida cultural es enorme. Hay miles de actores y actrices sin trabajo. La única salida es juntarse, organizarse, crear en colectivo.”
LCV: Escuchamos recién a Mariquena Monti interpretando “La loba”. ¿Qué te genera?
Hugo Paredero: “Una emoción inmensa. La entrevisté varias veces, la vi en escena, la conocí personalmente. Tenía una mirada que te abrazaba. Cuando cantaba ‘La loba’, no interpretaba un poema: lo habitaba. Era ella. Ese es el arte verdadero.”
LCV: También conociste a figuras como Egle Martin.
Hugo Paredero: “Sí. Íbamos a su casa en Barracas, vermut con papas fritas, música, conversación. Tenía una energía arrolladora. Te convocaba a crear sin imponerte nada. Esa polenta hoy cuesta encontrarla, pero todavía existe en muchos actores y actrices.”
LCV: ¿Qué recomendás hoy para ver en teatro?
Hugo Paredero: “B Company, en el Nacional. Un espectáculo brillante, con talento argentino del más alto nivel. El teatro está lleno porque la gente necesita reír, emocionarse, encontrarse. Eso sigue vivo.”
LCV: Gracias, Hugo. Nos hacía falta jugar un rato con la palabra, con el arte, con la memoria.
Hugo Paredero: “Gracias a vos. Me encanta el programa, me encanta el título. Y me encanta este espacio.”
Destacada
Preocupación en el Hospital El Cruce: salarios bajos, financiamiento incierto y alerta ante posibles intentos de privatización
El Hospital Nacional El Cruce, ubicado en Florencio Varela, es una institución pública estratégica para la salud de miles de personas en el conurbano bonaerense y en todo el país. En diálogo con LCV, Diego Garrobo, trabajador administrativo con 16 años de trayectoria en el hospital, describe la situación actual: el esfuerzo cotidiano del personal para sostener la atención, los bajos salarios, el aumento de la demanda producto de la crisis social y la preocupación que generaron versiones periodísticas sobre una eventual privatización.
LCV: “Contanos un poco cuál es la situación actual del Hospital Nacional El Cruce y dónde queda, para la gente de todo el país.”
Diego Garrobo: “El Hospital El Cruce queda en Florencio Varela. Hoy está funcionando y atendiendo gracias al enorme esfuerzo cotidiano de sus trabajadores y trabajadoras. Sin embargo, existe una preocupación real por los salarios bajos, los contratos que no se efectivizan y una situación que termina impactando tanto en la calidad del trabajo como en la atención a los pacientes.
La semana pasada circuló una versión en un diario de alcance nacional sobre una posible privatización o gerenciamiento privado de hospitales AMIC, entre ellos El Cruce. Esto generó una enorme preocupación en la comunidad hospitalaria y en los pacientes, porque no se trata de un hospital más: es un hospital público de alta complejidad, estratégico para la región y para el sistema de salud provincial y nacional. Garantiza atención integral y gratuita y resuelve casos muy complejos que otros hospitales no pueden abordar.”
LCV: “¿Qué tipo de población asiste al hospital? ¿Cuál es su nivel socioeconómico?”
Diego Garrobo: “Es un hospital público que atiende principalmente a población vulnerable, a personas que no tienen obra social. También atiende a pacientes que sí tienen cobertura, pero que requieren prestaciones que las clínicas privadas no pueden realizar, y en esos casos el hospital recupera costos a través del cobro a las obras sociales.
En Florencio Varela se vive una situación social muy difícil: cierran empresas, cierran comercios y muchas personas pierden su cobertura de salud. Eso hace que aumente la demanda en los hospitales públicos, incluido El Cruce.”
LCV: “¿Cuál es el sueldo promedio de un trabajador de la salud y de un médico en el hospital?”
Diego Garrobo: “Depende de la categoría, pero los profesionales rondan entre 800.000 y 1.300.000 pesos. Es un sueldo muy bajo, y eso es parte central de nuestro reclamo.”
LCV: “¿Cuál es tu rol dentro del hospital?”
Diego Garrobo: “Soy personal administrativo. Llevo 16 años trabajando en el hospital, desde sus inicios. Es un hospital que conozco profundamente: atiende pacientes sin distinción, tengan o no obra social. Es un hospital relativamente nuevo, inaugurado en 2007 durante la presidencia de Néstor Kirchner, con tecnología de alta complejidad y diagnóstico de última generación.”
LCV: “Se habló de privatización. ¿De qué estamos hablando exactamente?”
Diego Garrobo: “El diario La Nación publicó una versión sobre una posible privatización o gerenciamiento privado de hospitales AMIC, entre ellos El Cruce. Eso generó muchísima preocupación porque este tipo de medidas suelen derivar en arancelamiento. Nosotros sostenemos que ni la salud ni la educación pueden regirse por una lógica de mercado ni por criterios de rentabilidad.
Tras el repudio rápido del sindicato y de distintos sectores, la dirección del hospital difundió un comunicado aclarando que no existe ningún proyecto de privatización ni de gerenciamiento privado. Eso es importante decirlo. Sin embargo, en ese mismo comunicado se reconoce que hay problemas de financiamiento que afectan la previsibilidad y el desarrollo del hospital.
Desde APEC, el sindicato que representa a los trabajadores, valoramos que se haya aclarado públicamente que no hay un proyecto de privatización, pero también decimos que la preocupación sigue siendo legítima. La historia de la salud pública muestra que muchas privatizaciones avanzan de manera gradual, bajo discursos de eficiencia o modernización. Por eso creemos que no alcanza con un comunicado: necesitamos garantías políticas claras y sostenidas.”
LCV: “¿Cuáles son las próximas medidas?”
Diego Garrobo: “La semana pasada, el jueves 15, realizamos una jornada de protesta de 24 horas con actividades a las 14, a las 18 y a las 24, para que todos los compañeros y compañeras pudieran participar. Hubo una gran convocatoria. Vamos a seguir con el plan de lucha hasta obtener una respuesta favorable por parte de las autoridades.”
LCV: “¿La comunidad acompaña?”
Diego Garrobo: “Sí, la comunidad acompaña mucho. Agradecemos profundamente a la comunidad y a los medios que nos acompañan y defienden la salud pública y al Hospital El Cruce.”
Destacada
Fabio Basteiro: ““Flybondi baja la vara del sistema aéreo y pone en riesgo la seguridad”
Más de 24.000 personas damnificadas por cancelaciones, reprogramaciones arbitrarias y falta absoluta de respuesta por parte de Flybondi reabrieron el debate sobre el modelo aerocomercial en la Argentina. ¿Se trata solo de un problema empresarial o de una política deliberada de desregulación? Desde La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores conversamos con Fabio Basteiro, dirigente sindical histórico del sector aeronáutico y trabajador de Aerolíneas Argentinas, para comprender qué hay detrás del colapso operativo de las low cost, qué responsabilidades tiene el Estado y cuáles son los derechos que hoy se les están negando a los usuarios.
LCV: Yo era una de las más de 24.000 personas damnificadas por Flybondi y estuve a punto de perder mis vacaciones, que eran cortitas pero muy importantes para mí. No podía perder ni un solo día. Por eso queremos hablar de esto con vos, para entender por qué está Flybondi en el país y qué podemos hacer frente a este despropósito que afecta a miles de personas. ¿Cómo estás? Te saluda Nora Anchart.
Fabio Basteiro:
“Hola, ¿cómo estás? Tanto tiempo, muchos años sin cruzarnos, pero seguimos en el mismo camino. A veces los caminos se separan y después se vuelven a encontrar.”
LCV: Contanos en qué estás hoy, dónde estás trabajando.
Fabio Basteiro:
“Hoy estoy trabajando nuevamente en Aerolíneas Argentinas, en mi puesto, y junto con Roberto Reposo estamos aportando al debate público. Publicamos dos libros: uno se llama ¿Por qué fracasó la revolución de los aviones?, que analiza la política aerocomercial del macrismo y el modelo low cost, y otro llamado Cielos abiertos, venas abiertas, que se enfoca específicamente en la política aerocomercial del gobierno de Milei. También escribimos en Tiempo Argentino, Canal Abierto y otros medios, siempre desde la mirada de los trabajadores, no desde la academia ni desde las empresas. Ese primer libro muestra cómo el modelo low cost impulsado por Dietrich continúa hoy con la política de cielos abiertos, cuyo objetivo real es debilitar a la línea aérea de bandera. Esto ya lo vivimos en los 90. No estamos en contra de las low cost en sí, pero creemos que el Estado debe regular, controlar y dirigir para que puedan convivir distintas empresas sin destruir el sistema.”
LCV: La gente no elige Flybondi por ingenuidad, la elige porque Aerolíneas es mucho más cara. A veces viajar a Bariloche cuesta casi lo mismo que viajar a Miami. En otros países las low cost funcionan bien. ¿Por qué acá no?
Fabio Basteiro:
“En Europa las low cost funcionan porque hay planificación, concentración poblacional y controles estrictos. Acá las leyes existen, pero no se cumplen porque falta control real del Estado. En los 90 pasaba algo similar con empresas como LAPA, Dinar, LAER o Sol, que podrían haber funcionado si el Estado hubiera controlado, pero la lógica de muchas de estas empresas prioriza el negocio por sobre la seguridad y la continuidad operativa, y eso termina en quiebras, tragedias o desaparición de compañías. Flybondi es un caso grave porque no se conocen claramente sus dueños, hay opacidad financiera, rotación permanente de directivos, cambios de razón social y de domicilio fiscal, todo con el objetivo de eludir responsabilidades legales. Estas empresas buscan bajar la vara del sistema aerocomercial: menos controles, caída de convenios laborales, menor mantenimiento y menor inversión. No es lo mismo bajo costo que baja tarifa sin respaldo estructural.”
LCV: Pero además Aerolíneas hoy tampoco es competitiva: levanta vuelos, da mal servicio, no renueva flota. Entonces la gente termina eligiendo igual a las low cost.
Fabio Basteiro:
“Es cierto que Aerolíneas hoy tiene problemas serios, pero hay que diferenciar modelos. Por ejemplo, JetSmart tiene detrás a American Airlines, con estructura, planificación y respaldo internacional, y por eso es una low cost más seria. Flybondi, en cambio, combina todos los problemas: aviones viejos, leasing precario, poco personal, falta de repuestos y falta de planificación. No tienen hangar propio y muchas veces es Aerolíneas la que termina resolviendo sus urgencias técnicas. En un Estado serio ya se le habría retirado la concesión.”
LCV: En mi caso nadie atendía el teléfono, te ofrecen un voucher como si fuera algo rutinario. La gente pierde casamientos, turnos médicos, velatorios. ¿Qué puede hacer el usuario?
Fabio Basteiro:
“El día que relatás, Flybondi tenía 47 vuelos programados y canceló 23, lo que muestra que no es una situación excepcional sino sistemática. Esto ocurre porque la ANAC no controla y está totalmente direccionada políticamente. En países serios, cuando una empresa cancela un vuelo debe reubicarte automáticamente en otro y hacerse cargo del perjuicio, no ofrecerte un voucher para patear el problema. El usuario puede reclamar por daño directo y también por lucro cesante, porque si perdiste una oportunidad laboral, un ingreso o un evento importante, eso es indemnizable.”
LCV: Da la sensación de que esto solo va a cambiar cuando ocurra una tragedia, y eso es lo más preocupante.
Fabio Basteiro:
“El mayor riesgo hoy es la seguridad aérea. Trabajo en Aeroparque, en mantenimiento, y veo cómo operan: vuelan con neumáticos vencidos, con escasez de repuestos y con dotaciones insuficientes. Cuanto más vuelan, más ganan, esa es la lógica del negocio. A eso se suma el desfinanciamiento de áreas clave como el control aéreo: los controladores reclaman aumentos salariales básicos y no se los dan. Es una cadena de irresponsabilidades muy peligrosa.”
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