Destacada
España ¿y ahora qué?, por Alvaro Hilario
El domingo 28 de mayo, la ciudadanía fue llamada a las urnas para renovar los gobiernos municipales de todo el Estado español y de doce de las diecisiete comunidades autónomas (equivalentes a las provincias argentinas), devolviendo a la derecha española gran parte del poder perdido en los últimos años: el derechista Partido Popular (PP), arrebató al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) al menos seis de las diez comunidades autónomas que este gobernaba y las ciudades más importantes.
El PP pasó de 5.154.728 (22,62%) votos en 2019 a 7.054.887 (31,53%), subida de votos que se explica casi al completo por el trasvase de votos desde Ciudadanos (Cs), partido que perdió casi 1.700.000 sufragios, desapareciendo del mapa político español al no conseguir representación política ni en las capitales de provincia ni en los parlamentos regionales. El resto del ascenso habría que atribuirlo a la capacidad del PP de atraer a la bolsa de indecisos próximos a su ideario, ya que sus votantes venían movilizados de hacía tiempo.
La extrema derecha, Vox, escisión del propio PP y con quien gobierna en coalición en la comunidad de Castilla y León, también cosechó buenos resultados, pasando de 812.000 a 1.608.401 (7,19%) votos, convirtiéndose en la llave de la gobernabilidad en varias municipalidades y comunidades, como Valencia y Extremadura.
El socialismo aguanta y la abstención sube
El socialismo perdió cerca de 400.000 papeletas, aguantando el tipo pese al desgaste que la gestión de gobierno -tanto a nivel estatal, regional como local- y a la agresiva campaña desarrollada por la derecha. Pero sus aliados por izquierda, -Podemos, en especial- cayeron con tanto estrépito como Cs, impidiendo la reedición de los pactos de carácter progresista que venían gobernando las instituciones, ahora perdidas, desde hace 8 años.
Un caso llamativo es el de la Comunidad de Madrid, donde socialistas y Más Madrid mantuvieron sus votos y el PP, a pesar de perder votos y 3 puntos respecto a 2019, consiguió 6 bancas más y la mayoría absoluta.
La explicación hay que buscarla en el incremento de la abstención: más de 100.000 votantes de Podemos y 75.000 de Cs se quedaron en casa.
La abstención se situó en el 36,09% (12.8 millones de personas), 7 puntos arriba de la registrada hace cuatro años
Volveremos, más adelante, a Madrid, por lo que de paradigmáticas tienen las políticas de su presidenta, Isabel Díez Ayuso, dentro del PP, como se vio a lo largo de la campaña electoral.
A nivel de todo el Estado español, en las municipales, elecciones celebradas en todo el territorio, la abstención se situó en el 36,09% (12,8 millones de personas), 7 puntos por encima a la registrada hace cuatro años, situando la participación electoral del día 28 de mayo como la tercera más baja desde la instauración del actual régimen de monarquía parlamentaria hace 45 años.
La abstención se da en las zonas (regiones, municipalidades, barrios) con menos rentas, las zonas más difíciles de movilizar, zonas susceptibles de votar a una izquierda que ya venía desmovilizada de por sí.
Algunas claves
Hasta aquí, los datos. Veamos ahora algunas claves que nos ayuden a entender el ascenso de la “derecha extrema” y la “extrema derecha”, como hace escasas fechas las definió el presidente Sánchez, el desplome del espectro a la izquierda del socialismo y el adelanto de la convocatoria de las elecciones generales.
Como decíamos, el PP funcionaba en clave electoral desde que Alberto Núñez Feijóo abandonara la presidencia del Gobierno gallego, que ocupaba desde 2009, para dirigir el PP en 2022. Sustituía a Pablo Casado, perdedor en una interna frente a la, desde 2019, presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, política con gran poder dentro de su partido y con mayor protagonismo mediático que el propio Feijóo.
Si en algún lugar ha sido visible la crisis de Podemos, ha sido en Madrid, donde quedó sin representación; allá donde nació
Con las elecciones generales de 2023 como objetivo, la estrategia política y electoral del PP, animada por Ayuso, ha tenido un claro carácter trumpista basado en la simplificación extrema del debate y la agenda, por un lado, y en la propagación de bulos, por el otro; estrategia efectiva para movilizar al electorado de derechas. Así se explica que en unas elecciones locales, donde las personas, los rostros, el día a día, la gestión y los proyectos acostumbran a tener peso en la decisión del electorado (y las mayorías de progreso podían presumir de buena gestión), los temas que han dominado la campaña hayan sido la presencia de condenados por actos de terrorismo en las listas de partidos independentistas y las acusaciones de fraude electoral, pucherazo, vertidas por contra el socialismo, acusaciones sin prueba que vuelven a repetirse. Ayuso es una especialista en convertir cualquier tema en una cuestión personal entre ella y Sánchez o en un mal atribuible a Sánchez, desde la sequía a la guerra en Ucrania, pasando por el pactar con terroristas y entregar el país a ETA (desaparecida hace años).
Al hilo de estas acusaciones, el 6 de junio, entrevistado en una emisora de radio madrileña, el periodista quiso saber si suscribía las graves acusaciones de fraude electoral lanzadas por la presidenta madrileña; Feijóo esquivó una y otra vez la respuesta para, al final, señalar que “hay que interpretar las cosas en su contexto y a lo que se quiere trasladar”, calificándolo poco menos de una ocurrencia copiada a la prensa.
Faltan 48 horas para que expire el plazo para registrar coaliciones electorales. A Podemos y Yolanda Díaz, les quedan dos días para cerrar un acuerdo
En Madrid, ciudad y comunidad, PP y Vox, han experimentado un fuerte retroceso electoral. Las bajadas de impuestos, tan del gusto del PP, los severos recortes en los servicios públicos (sanidad, educación, transporte), la conflictividad social contestados por el siempre impertinente populismo de Ayuso han hecho mella en sus apoyos, pero, aun así, consiguió su objetivo de gobernar en solitario, sin el apoyo de la extrema derecha.
Si en algún lugar del Estado ha sido visible la crisis de Podemos, ha sido Madrid, donde quedó sin representación; allá donde nació. Diferencias personales y políticas ya dividieron el partido hace años, dando lugar a la aparición de Más Madrid, igualada en representación con PSOE. 100.000 papeletas de Podemos quedaron en casa. Tampoco fueron a Más Madrid. Hay desengaño con un proyecto concreto.
Señalo este dato porque en el momento de redactar esta nota, apenas faltan 48 horas para que expire el plazo para registrar coaliciones electorales; en otras palabras, a Podemos y Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno, líder del movimiento Sumar, les quedan dos días para cerrar un acuerdo. En estos momentos, los sondeos de opinión señalan que, con ese acuerdo cerrado, las matemáticas electorales permitirían a Sánchez repetir la mayoría sobre la que, hoy, se apoya su Gobierno en el Congreso de los Diputados, “mayoría de progreso” de la que también forman parte partidos políticos nacionalistas e independentistas de la periferia peninsular, de izquierda y derecha. En caso de concurrir por solitario, el PP podría gobernar con el apoyo de Vox.
Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, vicepresidenta del Gobierno, nombrada como su sucesora y lideresa de la izquierda por Pablo Iglesias, se postuló hace meses a encabezar un “proyecto de país” donde ella fuera la primera mujer presidenta de Gobierno. En todo este tiempo, ha recorrido la Península, entrevistándose con personas, colectivos y fuerzas políticas, dando forma a una coalición que se presentó en público el pasado 31 de mayo. Así como a sus antiguos compañeros de Podemos la experiencia de gobierno no les ha dado rédito alguno, Díaz apoya su imagen pública en su gestión al frente del ministerio, gestión que vende como efectiva, profesional, exitosa y muy positiva para las clases populares.
Si bien no se conoce el proyecto de país, tiene a su favor la confluencia con agrupaciones de fuerte implantación territorial en zonas significativas en lo electoral a nivel de todo el Estado, como Cataluña o Valencia, agrupaciones antaño compañeras de viaje de Podemos.
En las comunidades gobernadas por el PP, como Valencia o Madrid, hubo un sistemático desmantelamiento del sector público, en áreas como sanidad y educación
Sánchez adelantó seis meses las elecciones. Evitaba seis meses de acoso trumpista; obliga al PP a pactar con Vox en, al menos, Valencia y Extremadura, antes del 23 de julio; y por la fuerza de los hechos obligaría a pactar a Sumar y Podemos que, aun dando esa imagen, recabarían los suficientes votos como para salvarlo.
No es este el momento, ni yo soy la persona, para hablar de la situación de la izquierda, cuadro en que faltan las ya señaladas fuerzas independentistas de izquierda que como Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Euskal Herria Bildu (EHB), fueron importantes apoyos de Sánchez durante la legislatura.
¿Qué hay en juego?
Convengamos en que cuando hablamos de “mayoría de progreso” estamos utilizando su propia jerga, la jerga de la democracia liberal, del Gobierno de coalición y sus apoyos parlamentarios.
Si hablamos de Defensa, Relaciones Exteriores, el rol de España en la UE, la OTAN, matriz económica, subordinación al capital financiero transnacional y demás lindezas del occidente libre, no hay diferencias entre un gobierno dirigido por la derecha o el progresismo. Si no, que pregunten en Podemos cuántos sapos tuvieron que tragar con el tema de Ucrania y el envío de armas, por ejemplo.
En España no se puede decir que el fascismo volvió: nunca se fue
Las diferencias más apreciables entre un bloque y otro, son el respeto o desmantelamiento de los servicios públicos y el ámbito de lo ideológico. En las comunidades gobernadas durante años por el PP, como Valencia o Madrid, se procedió al sistemático desmantelamiento del sector público en sectores tan sensibles como sanidad y educación, algo que quedó de manifiesto durante la pandemia y va en consonancia con sus políticas populistas de bajadas de impuestos y sus ligazones con el sector privado de ambos rubros, principal beneficiado del desmantelamiento. Obvio, lazos sentimentales acostumbran a unirlos a empresas de estos sectores.
Ayer, 6 de junio, Feijóo, reacio, de momento a aceptar debates cara a cara con Sánchez, a lo Trump, ya anunció todo lo que iba a hacer en caso de llegar a la presidencia del Gobierno: Derogar el Sanchismo. Ningún anuncio fue en positivo: de momento, derogará la ley Trans, la de Memoria democrática … Hará desaparecer el Ministerio de Igualdad …
Transición y continuismo
En España, no se puede decir que el fascismo volviera: nunca se fue. Tras la muerte del dictador, se impuso un blanqueo del estado franquista, de sus instituciones, de su sociedad civil, con sus correspondientes leyes de punto final. Nadie pagó por nada. Incluso los responsables del genocidio demoraron 40 años en ser removidos de sus mausoleos.
Vox, nutrido de ñoquis del PP, entre otros, es más de los mismo, pero sin complejo alguno
La violencia de la transición no fueron los estertores del régimen, de los nostálgicos: era el plomo del estado mismo, creando una nueva opción de terror ante la opinión pública para que esta descartara, de una vez por todas, aquella otra de la ruptura democrática. El anarquismo reunió más de 100.000 personas en su primer acto público y en Portugal se construía la Revolución. Plomo. Y los partidos de orden.
El mismo PP fue fundado por ex ministros del dictador Franco. De hecho, se niegan a condenar el golpe de estado de 17 de julio de 1936.
Vox, nutrido de ñoquis del PP, entre otros, es más de lo mismo, pero sin complejo alguno. Son el complemento perfecto para, mediante pequeños medios de comunicación o redes, instalar debates que el progresismo acaba haciendo propios en sus agendas. No hay más que ver las políticas de inmigración que dominan en la UE, compartidas por socialdemócratas, conservadores y extrema derecha: 23 muertos en la frontera de Melilla, con el ministro Marlaska, del PSOE, juez ajeno a las torturas; Rishi Sunak y sus deportaciones de inmigrantes ilegales a Africa; el Mediterráneo; Hungria y Polonia, su doble rasero… Meloni.
Destacada
El 11F. Crónica de un día agitado. A pesar de un país movilizado, los senadores aprueban la Reforma laboral.
Luego de semanas de debate, medidas de fuerza, manifestaciones y negociaciones hasta última hora, finalmente el senado aprobó una reforma laboral rechazada por todos los sindicatos. Ahora tendrán la palabra los diputados, negociaciones y planes de lucha seguirán en pie. Los senadores votaron la ley mientras decenas de miles de trabajadores se expresaban en las calles y plazas del país.

Al contrario que en otras ocasiones, esta vez la CGT no sólo hizo una convocatoria de rigor sino que tuvo una presencia importante en la marcha. Nutridas las cuadras del Sindicato de Seguros, UOCRA, Camioneros, CATT, AEFIP, por citar sólo algunas. Esta vez no se trató de la sólita manifestación de ATE, Izquierda y Organizaciones Sociales acompañadas simbólicamente por representaciones mínimas de la CGT que tomaban el cielo por asalto con sus siglas en grandes globos. Movilizaron de verdad y fueron justos protagonistas.

Curiosamente, hay pocas imágenes de la cabeza de la columna de la CGT con sus principales dirigentes porque en el exacto momento en que estaban entrando a la Plaza, frente al Congreso, un pequeño grupo de encapuchados, parapetado detrás de un improvisado escudo de cartón, comenzaba a tirar piedras contra la policía que había observado sin molestarse como estos supuestos manifestantes armaban frente a sus narices algunas molotov ¿Por qué no los detuvieron antes? Es la pregunta que nos hacemos todos y alienta la hipótesis de infiltrados en una marcha bien organizada y pacífica.
Apenas se supo que se desmadraba la tranquilidad por agitadores de piedras en mano, la orden de las distintas organizaciones fue desconcentrar. Un truco demasiado viejo para caer en la trampa de la provocación organizada y sufrir la embestida policial que sólo esperaba esa chispa. Y así fue.
Allí mismo, en el Congreso de la Nación se desató una feroz represión que tuvo un saldo de 300 heridos por gases y balas de goma, muchas de ellas disparadas al cuerpo o la cabeza de acuerdo a la denuncia de los asistentes sanitarios. Le siguió una persecución indiscriminada que terminó con 31 detenidos. El descomunal operativo policial desplegado tuvo como consecuencia desviar la mirada, cambiar la foto de lo que fue una multitudinaria marcha unitaria y pacífica. LCV te muestra la foto completa.
Marcha en unidad contra la reforma

Al mediodía empezó la concentración de los diversos gremios y organizaciones en las esquinas de la ciudad de Buenos Aires el clima casi festivo que suelen tener estas marchas: momentos de reencuentros, abrazos, banderas agitadas, perfume a choripán, consignas coloridas. En su recorrida, LCV cruzó por una nutrida columna de Camioneros que volvió a enarbolar la foto de Hugo y Pablo Moyano, con camisetas recién hechas que ponían a padre e hijo nuevamente como conducción hasta el 2027. Y sorpresivamente se chocó con la cabeza del gremio UTA en donde aparecía el mismísimo Roberto Fernández, quien suele estar ausente en todo tipo de lucha. Pero ahí estuvo, aunque sea un rato, dispuesto para la foto.

A pesar de las disputas internas de la CGT y las distintas posturas frente al gobierno, combativos y dialoguistas caminaron codo a codo sin ningún tipo de forcejeo o enfrentamiento. En otro momento hubiera sido impensable ver a la UOCRA de Gerardo Martínez marchar al lado de Satsaid, el aguerrido sindicato de televisión. Pero ahí estaban. A pasos nomás de grupos de la UTEP, con un lindísimo cartel de Los Pibes de la Boca representados por un cartel teñido de azul y rojo de la línea 64 de colectivos.

La izquierda con sus banderas rojas del Partido Obrero o PTS, ya habían colocado sus estandartes en su esquina tradicional, frente al Congreso en Avenida de Mayo y Callao, y nada hacía prever que allí pudiera desencadenarse una represión que nubló una jornada de lucha impresionante.

Un informe de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires indicó que tras el retiro de gran parte de la movilización, la Policía de la Ciudad bloqueó las calles adyacentes impidiendo la desconcentración hacia el Norte y el Sur. “Ante el lanzamiento de las bombas de gas pimienta de largo alcance, el único camino posible era abandonar la plaza Congreso hacia 9 de Julio”, describieron. La cacería siguió con 15 motos y, detrás de ellas, alrededor de 100 efectivos de infantería disparando latones de gas y balas de goma. Tiraron al voleo y en Lima detuvieron a 31 manifestantes sin razón alguna.

¿Quienes acompañaron con paro?
La jornada comenzó con el paro nacional decretado por los sindicatos más combativos: Portuarios, Aceiteros, la CATT, Metrodelegados, Docentes y ATE, entre ellos.

En el marco del plan de lucha iniciado junto a las organizaciones gremiales hermanas del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), la Federación Aceitera y Desmotadora de Algodón (FTCIODyARA) popularmente conocidos como Aceiteros, inició una Huelga Nacional con un paro activo y movilización para rechazar el proyecto de ley libertario de Reforma Laboral. «Dejémonos de dar vuelta con esos que dicen que no hay motivos para ir a una huelga. Sobran los motivos«, había adelantado Daniel Yofra su Secretario General quien ya había expresado su convicción de que un día de paro no era suficiente y promovía un paro general por tiempo indeterminado. A las 9 de la mañana empezó el cese de actividades de la Federación de Estibadores Portuarios Argentinos (FEPA). inició un paro de actividades en todos los puertos del país en el marco de la jornada nacional de protesta impulsada por la CGT contra la reforma laboral. Mientras, Juan Carlos Schmid, líder de la estratégica Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) anunciaba a un cese de tareas desde las 13 horas para facilitar la participación de los trabajadores del sector en la movilización.
Los Metrodelegados llamaron a un cese de actividades en todas las líneas de Subte y Premetro desde las 21 horas, en adhesión al plan de lucha. Los judiciales enrolados en la UEJN iniciaron una medida de fuerza desde las 12 hs con movilización a la Cámara Nacional del Trabajo y adhesión a la protesta de la CGT contra la reforma laboral, en rechazo al acuerdo de traspaso firmado entre Nación y CABA que avanza por decreto y requiere aprobación legislativa. El Sindicato de Guardavidas de Buenos Aires (SIGURA) también adhirió al paro y participó de las movilizaciones. anunció su adhesión al paro de actividades y movilización previsto para hoy, en rechazo al tratamiento de la reforma laboral en el Congreso Nacional.

Por su parte, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) informó que la huelga estatal tuvo una adhesión del 92% al paro nacional a partir del mediodía. Su Secretario General, Rodolfo Aguiar, anticipaba en declaraciones un final anunciado y denunciaba sobornos en el Senado: “Hoy se inicia en el Congreso la mayor ofensiva que haya existido en democracia contra los trabajadores. El gobierno recorrió con un maletín algunas provincias y hoy empieza con los sobornos en el Senado. Están gastando millones para llevarnos puestos”, sostuvo. La Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) participó del paro y la movilización del 11 de febrero contra la reforma laboral, en el marco de un plan de lucha por la desfinanciación de la Universidad y los sueldos de hambre. Anunció que realizará asambleas en cada sindicato de base para definir huelgas durante la semana del 16 de marzo y avanzará en la organización de una marcha nacional federal.
Marchas en todo el país
CÓRDOBA: LA POLICÍA DE LLARYORA REPRIME A DOCENTES Y JUBILADOS
La policía del gobernador de Córdoba se adelantó a sus pares porteños reprimiendo a docentes y jubbilados en la mañana de este miércoles. La protesta había sido convocada por sectores del sindicalismo combativo y la izquierda. En ese contexto, detuvieron a un dirigente de la seccional UEPC de Córdoba capital, el gremio que agrupa a la docencia. De inmediato se convocó a una manifestación de repudio exigiendo la liberación de todos los detenidos.

NEUQUÉN. LA JORNADA DE LUCHA CONTRA LA REFORMA LABORAL COMENZÓ EN LOS PUENTES CARRETEROS
Trabajadoras y trabajadores de la salud, estatales, docentes y partidos políticos de izquierda iniciaron la jornada de paro y movilización con una acción en el puente que une las ciudades de Cipolletti y Neuquén.
KICILLOF EN LA MARCHA CONTRA LA REFORMA LABORAL: “ES EL PROYECTO DE LA DICTADURA”
El gobernador bonaerense la calificó de “una burla”, que implica “igualar para abajo” quitando derechos a los trabajadores. “Es el proyecto que se planteó la dictadura y no se pudo hacer entonces ni en democracia”. “no se busca mejorar a los que están por abajo” de la pirámide social, sin poder acceder a sus derechos laborales, “sino bajar a los que están por arriba, quitándoles beneficios”, explicó. Y remarcó que eso “no va a generar empleos”.
ROSARIO: “JORNADA HISTÓRICA”
En una Plaza San Martín colmada, la CGT Rosario protagonizó este miércoles una jornada que la propia central definió como “histórica”. Un nutrido grupo de trabajadores, jubilados, organizaciones sociales y gremios locales se movilizó para rechazar la reforma laboral que impulsa el gobierno nacional y que comenzó a tratarse en el Congreso. El acto fue encabezado por el secretario general de la CGT Rosario, Miguel Vivas, quien habló en representación de los gremios confederados y dejó un mensaje contundente: “El motivo por el que estamos en esta plaza es decirle no a la reforma laboral. Y la única manera es esta: unidos”.
Noticia en construcción
Informes: Alberto Nadra, Nora Anchart, Javier Touzón
Texto: Laura Giussani Constenla
Foto de portada: FM Riachuelo
Destacada
“Despiden a los que se organizaron”: conflicto en LustraMax y denuncia de persecución sindical
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Leandro Gómez, delegado de LustraMax, detalla el conflicto abierto tras el despido de 15 trabajadores, entre ellos representantes sindicales. Denuncia persecución antisindical, cuestiona el rol del gremio de Comercio y advierte que la empresa busca desarticular una organización construida durante cuatro años. Mientras esperan la definición tras la conciliación obligatoria, los trabajadores sostienen que la pelea es por el trabajo y por el futuro de sus familias.
LCV: Contanos el contexto del conflicto. Primero, ¿qué es exactamente LustraMax, a qué se dedica y cuántos trabajadores tiene?
Leandro Gómez: “LustraMax es un depósito logístico que distribuye materiales descartables para comedores, como bandejas, platos y vasos. En esta planta trabajan 140 compañeros bajo el convenio de Comercio. Además, la empresa tiene una segunda planta donde 40 trabajadores producen servilletas y papel higiénico.”
LCV: ¿Cuántos trabajadores están afectados por el conflicto? ¿Es un achicamiento general de planta?
Leandro Gómez: “La empresa despidió a 15 trabajadores, incluidos los dos delegados. Estamos en una tregua por la conciliación obligatoria, pero el problema de fondo sigue. La empresa dice que debe reducir el plantel por una supuesta crisis económica. Hay compañeros que estarían dispuestos a irse, pero despidieron a otro grupo: los que nos organizamos hace cuatro años para reclamar salario en blanco y pago en fecha.”
LCV: ¿Están encuadrados en algún sindicato? ¿Cuál es la representatividad?
Leandro Gómez: “Estamos bajo el convenio de Comercio, seccional San Martín. Durante años el sindicato no estuvo presente cuando teníamos trabajo no registrado y pagos fuera de término. Nos organizamos y conseguimos delegados. Con el conflicto apareció el gremio, pero planteó que había que aceptar los despidos, algo con lo que no estamos de acuerdo.”
LCV: El dueño mencionó asesoramiento sindical para los despidos. ¿Qué saben al respecto?
Leandro Gómez: “El propio dueño dijo que no actuó solo y que se asesoró con la regional. El secretario general es Raúl Jot. Nos sorprende que un sindicato asesore a la empresa sobre cómo despedir en lugar de defender a los trabajadores. Queremos que expliquen esa postura.”
LCV: La empresa argumenta una crisis económica. ¿Cómo lo ven ustedes?
Leandro Gómez: “Dicen que hay baja en las ventas, pero nosotros vemos salir camiones todos los días. En los últimos tres años tuvieron ganancias millonarias superiores a los mil millones de pesos. Además, buscan despedir a los delegados y tengo un proceso de desafuero abierto. Entendemos que es un ataque antisindical para destruir la organización.”
LCV: El 11 de febrero vence la conciliación obligatoria. ¿Qué medidas están evaluando?
Leandro Gómez: “Estamos discutiendo cómo seguir. No sabemos si la empresa va a ratificar los despidos. Ese día también hay convocatoria contra la reforma laboral, que siempre acompañamos. Evaluamos movilizar y el 12 continuar la pelea en la planta si es necesario.”
LCV: ¿Cómo impacta esta situación en la vida cotidiana de los trabajadores?
Leandro Gómez: “Son 140 familias, y 15 ya están directamente afectadas. Venimos de 23 días de acampe dentro de la empresa, lejos de nuestras casas. Fue duro, pero recibimos mucha solidaridad de sindicatos y organizaciones. Ahora, con el inicio de clases y el aumento de precios, la incertidumbre es muy grande.”
LCV: ¿Dónde realizaron el acampe y qué exigen concretamente?
Leandro Gómez: “Acampamos dentro de la empresa durante 23 días, reclamando que aceptaran la conciliación obligatoria para poder discutir. La aceptaron, pero no hay voluntad de diálogo. Creemos que van a ratificar los despidos. La empresa está en concurso de acreedores y presentó un preventivo de crisis, pero no demuestra la crisis que argumenta. Buscan derrotar la organización para allanar el camino a la reforma laboral.”
LCV: ¿Cuál es, en definitiva, el sentido de esta pelea?
Leandro Gómez: “La pelea es por el puesto de trabajo y contra el despido discriminatorio. Es una defensa de la organización que construimos y del derecho a trabajar. Peleamos por nuestros hijos, por nuestros pibes.”
Destacada
“Adorni nos despidió en los medios”: Norma Lezana denuncia represalias contra trabajadores del Hospital Garrahan
En un contexto de conflicto salarial, sumarios disciplinarios y acusaciones de persecución sindical, once trabajadores del Hospital Garrahan enfrentan recomendaciones de despido tras haber encabezado la histórica lucha salarial del año pasado. Norma Lezana, delegada y referente del hospital, dialogó con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores (LCV) y sostuvo que se trata de una represalia política contra quienes “rompieron el techo salarial” impuesto por el gobierno. También explicó el estado legal del proceso, la campaña de apoyo nacional e internacional y la convocatoria a una nueva movilización.
LCV: Contanos un poco el marco en el que se dan estos 11 despidos.
Norma Lezana: “Los despidos son una represalia, un castigo a quienes nos pusimos al frente de la lucha del Hospital Garrahan. Venimos de una asamblea masiva donde tratamos los sumarios y la reforma laboral, en un contexto en el que el interventor Piroso, designado por el gobierno, avanzó contra el hospital luego de que los residentes reclamaran salarios que eran de 800.000 pesos. En ese momento, el presupuesto del Garrahan era presentado como un problema en la Casa Rosada. Sin embargo, tras una lucha histórica que se convirtió en causa nacional y obtuvo un 90% de apoyo social, logramos un 61% de aumento salarial y un bono de 450.000 pesos en octubre pasado. Eso descomprimió la situación, pero ahora aparecen los sumarios, vinculados a una protesta en la dirección cuando se descontaron entre 300.000 y 500.000 pesos a instrumentadoras y enfermeras. En un escenario de salarios deteriorados, pluriempleo y trabajadores endeudados incluso para comprar alimentos en cuotas, se notificó que la abogada del hospital recomendó el despido de 11 trabajadores y sanciones severas a otros 29. Nunca hubo 40 personas sumariadas en la historia del hospital. Lo más grave es que, siendo un documento reservado, a los 40 minutos el vocero presidencial difundió en los medios que estábamos despedidos y publicaron nuestros nombres sin que pudiéramos ejercer el derecho a defensa, lo que demuestra que el proceso está viciado.”
LCV: Generalmente cuando se habla de sindicalistas se mencionan sus prerrogativas y que no pueden ser despedidos. De los 11 casos, 10 son delegados. ¿Aplicaron de hecho la reforma laboral o cuál es el resquicio legal?
Norma Lezana: “No estamos despedidos formalmente, seguimos trabajando y el sumario recién comienza. Tenemos 15 días para hacer nuestros descargos y hemos presentado un amparo sindical ante la Justicia del Trabajo para que se reconozca que esto está directamente relacionado con la lucha del Garrahan del año pasado. Legalmente no pueden despedir delegados sin violar la tutela sindical, pero instalaron en los medios que estábamos echados, por eso decimos que Adorni nos despidió mediáticamente. Frente a eso lanzamos una campaña nacional e internacional, impulsamos amicus curiae para acompañar el amparo —tanto de la ciudadanía como de trabajadores del hospital— y volvemos a apelar al apoyo social que fue decisivo en la lucha anterior. Somos conscientes de que haber roto el techo salarial marcó un antecedente en un contexto donde el gobierno impulsa una política de ajuste que, bajo la idea de ‘secar la plaza de dinero’, implica que los trabajadores no tengamos recursos en el bolsillo.”
LCV: ¿Dónde convocan para la movilización del 11?
Norma Lezana: “Salimos desde el hospital y vamos a confluir con las organizaciones del Cabildo Abierto y con todos los sectores que están convocando a parar y movilizar ese día, en defensa del Garrahan, de los puestos de trabajo y del salario.”
El 11F. Crónica de un día agitado. A pesar de un país movilizado, los senadores aprueban la Reforma laboral.
“Despiden a los que se organizaron”: conflicto en LustraMax y denuncia de persecución sindical

