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Septiembre 1930: El golpe que cambió la historia, por Leónidas ‘Noni’ Ceruti
Breve panorama nacional
La situación nacional empeoró desde fines de 1929, al haber estallado la crisis económica mundial, que sumió a los países capitalistas en uno de los peores dramas desde su existencia. El derrumbe de la economía internacional, con sus secuelas de quiebres de empresas, desocupación, hambre y miseria se extendió desde los Estados Unidos al resto de los países. En la Argentina, el desastre económico comenzó en febrero de 1930, y trajo paralización de actividades industriales, menor exportación de los productos agropecuarios, desempleo, todo lo cual agravó la situación política.
“La idea era hacer una nueva Argentina, modificar la constitución a un modelo corporativo, prohibir los partidos políticos…”
Tanto liberales como conservadores, pensaban desde hacía tiempo en tesis autoritarias. En 1927 un grupo de intelectuales, encabezados por los hermanos Julio y Rodolfo Irazusta, estancieros de Entre Ríos, comenzaron a publicar el periódico La Nueva República, desde el cual denostaban a la democracia, y planteaban alternativas corporativas y fascistas. A estos jóvenes se vinculó el general Uriburu, y prepararon el golpe con “la idea de hacer una nueva Argentina, modificar la Constitución a un modelo corporativo, con la expresa prohibición de los partidos políticos, la representación lograda a través de las asociaciones patronales y de los trabajadores, todas controladas por el Estado”. Pero debían sumar a otros sectores, y lo fueron consiguiendo primeramente con numerosos conservadores, posteriormente con el gral. Agustín P. Justo, quien tenía excelentes relaciones con los radicales antipersonalistas.

Otros sectores como la prensa, especialmente el diario Crítica, se incorporaron a la prédica de los conspiradores, los universitarios también lo hicieron. El clima previo, se vivió de diversas maneras. Ya el 31 de agosto de 1930, el público y los dirigentes que asistieron a la inauguración de la Exposición en la Sociedad Rural abuchearon a Juan Fleitas, ministro de Agricultura del gobierno de Yrigoyen, quien se retiró sin pronunciar su discurso. Y unos días antes del 6 de septiembre preparando el ambiente, el Partido Conservador acompañado por numerosos liberales, publicó un documento “golpista” contra el gobierno. Entre los firmantes estaban entre otros el terrateniente de la provincia de Buenos Aires, Federico Pinedo, luego ministro de Economía del gral. Justo, Nicanor Costa Méndez, Aurelio Amadeo, Díaz Vélez, Unzue, todos hombres de la Sociedad Rural.
La oligarquía había llegado a la conclusión que Yrigoyen era imbatible en las urnas. Los sectores de la derecha política decidieron entonces que era “la hora de la espada”, y el ejército intervino por primera vez para decidir el curso político, desde que se había convertido en fuerza profesional.
El desfile de los cadetes a la casa de gobierno

Cuando el 6 de septiembre de 1930 la población de Buenos Aires vio marchar a los cadetes del Colegio Militar por Callao y luego por Avenida de Mayo hasta la Casa Rosada, para algunos analistas en “un ambiente que pareció más de fiesta que de un alzamiento armado, contra las autoridades legítimamente elegidas y la Constitución, no sabían ni evaluaban las consecuencias nefastas que ese pronunciamiento trajo para el país”. Al frente del movimiento cívico-militar estuvo el general José Félix Uriburu, aquél que cuando era subteniente cedió su casa para que se reunieran los revolucionarios del ‘90, participó de la revolución del Parque, y tuvo una intensa amistad con Lisandro de la Torre.
Los cadetes del Colegio Militar encabezaron el golpe. Pareció más una fiesta que un alzamiento armado contra la democracia
Entre los militares que participaron figuraron varios que tuvieron papeles importantes en los años venideros en el país como Pedro P. Ramírez, Humberto Sosa Molina, Julio A. Lagos y Juan Domingo Perón. Entre los cadetes del Colegio Militar también se hallaban algunos que se destacaron por distintas circunstancias como Álvaro Alsogaray, Bernandino Labayru, Rosendo Fraga, Enrique Rauch.
Se conoció la acordada de la Corte Suprema de Justicia legitimando a las autoridades de facto, y un manifiesto del general golpista dejó ver sus propósitos de instaurar un sistema corporativo, reformar la Constitución, perpetuarse en el poder por un período prolongado y lograr la formación de un Estado de corte fascista.
Se inició una era de ilegalidad, fraude, entrega de la economía del país al capital extranjero. Uriburu conformó su gobierno con conservadores y nacionalistas. A los meses, en la disputa ideológica entre los golpistas se impuso el sector liberal que encabezaba el gral. Agustín P. Justo.
Las concepciones autoritarias y represivas se manifestaron abiertamente con la persecución de dirigentes opositores desde radicales hasta anarquistas. La cárcel, la tortura, el destierro, el exilio y los fusilamientos fue el destino de muchos militantes gremiales y políticos.
El golpe en Rosario
El clima previo al pronunciamiento militar se vivió en Rosario, de la misma forma que en Buenos Aires, y el día del golpe estaba previsto un acto del Partido Demócrata Progresista (PDP) en Santa Fe para reclamar por el retiro de los “intrusos enviados por el presidente Yrigoyen”. El partido de Lisandro de la Torre había contratado un tren para llevar a sus simpatizantes hasta la capital provincial. A la vez el espíritu golpista del PDP quedó al descubierto cuando dio a conocer una proclama planteando que “Los legisladores nacionales, en el mitting personalista de mañana nos dirán que con su actitud en el Congreso fueron eficientes colaboradores en la obra de desquicio administrativo e intelectual”.
Las crónicas del diario La Capital en aquella jornada describieron que “Rosario, ajena al movimiento militar, recibe la noticia sin mayores agitaciones. Una manifestación del Partido Demócrata Progresista integrada por varios miles de personas recorre el centro. También demuestran su adhesión estudiantes de la Escuela Normal de Profesores Nº 3 y del Colegio Nacional Nº 2”.
La Federación Universitaria Argentina de Rosario expresó su júbilo por el “despertar enérgico de la conciencia cívica de nuestro pueblo”
Por su parte, la representación local de la Federación Universitaria Argentina expresa su júbilo por “el despertar enérgico de la conciencia cívica de nuestro pueblo”, aunque considera “injustificable”, la asunción del gobierno por una junta provisoria. Algunas tentativas de reacción por parte de grupos anarco-sindicalistas fueron severamente reprimidas durante los días posteriores”.
Se informó que, “bajo el imperio de la ley marcial en horas de la noche y sobre la orilla del río Paraná, en inmediaciones del arroyo Ludueña, fueron fusilados tres hombres a quienes se ha sorprendido pegando carteles, en los cuales se incitaban a combatir al nuevo gobierno mediante ataques al Regimiento Nº 11. Una de las víctimas es el obrero anarquista Joaquín Penina”.
El mismo día del golpe, el matutino rosarino analizó la situación nacional comentando que “la desorientación en que se vienen exhibiendo los miembros del Poder Ejecutivo frente a la honda agitación que conmueve al pueblo de Buenos Aires y cuyos ecos repercuten intensamente en el interior del país”. En la jornada siguiente afirmaba “La caída del señor Yrigoyen no por prevista resulta menos aleccionadora y ejemplar.
Poco menos de dos años al frente de los destinos de la República ha bastado para destituirle de la predilección y la confianza del pueblo. El ex mandatario y sus colaboradores han caído víctimas de sus propios errores. El imperativo de la hora presente, la tarea magnifica de encausar al pueblo de la República por la senda que ha de llevarlo a reintegrarse en el imperio de sus instituciones”, preconizando que debían cumplirse dos etapas “una de preparación, para que el pueblo se coloque en aptitud de darse los mandatarios a que por prerrogativas de soberanía…”.
Se declaró el Estado de Sitio y la Ley Marcial. Procedieron a clausurar los sindicatos obreros
Se declaró el estado de sitio y la ley marcial. Se procedió a clausurar los sindicatos obreros. Hubo reclamos y los ladrilleros decretaron la huelga y fueron disueltos a balazos. A la vez fue detenido el dirigente Victoriano Rodríguez, mientras trabajaba en la zapatería “Villaverde”, situada en San Martín y Mendoza, quien era vocal de la Alianza Libertaria y se desempeñó durante años como secretario del Sindicato de Empleados de Comercio. En los días siguientes numerosos obreros anarquistas, comunistas y socialistas fueron detenidos y deportados.
Por su parte, un parte policial informa que “en las últimas horas de anoche 3 hombres de ideas avanzadas –comunistas o anarquistas– a quien se sorprendió pegando carteles o llevándolos en su bolsillos, en los que se incitaban a combatir al actual gobierno de la Nación, por medio de ataques al Ejército, fueron fusilados en la costa del Paraná, en las inmediaciones del Saladillo, haciéndose cargo de la inhumación de los cadáveres la misma autoridad. La jefatura ha dispuesto que en estos casos no se darán a conocer los nombres de los ejecutados”. Uno de ellos era el obrero Joaquín Penina, posteriormente en Buenos Aires, fueron fusilados Severino Di Giovanni y Paulino Scarfó, todos ellos anarquistas.

Los golpistas del ‘30, negadores de toda democracia, y con una especial concepción del orden y la paz, a los pocos días del 6 de septiembre, informaban que el teniente coronel Rodolfo Hebreo, comandante militar de la ciudad, fue “visitado y saludado por empresarios, gerentes y profesionales de la ciudad” y los comentarios giraron en torno a que “Rosario esta tranquila. Como por encanto han desaparecido los ladrones, estafadores profesionales y los funcionarios que los amparaban. También han quedado desterrados los accidentes de tránsito: en los ómnibus y tranvías, nadie fuma, se respetan las ordenanzas y nadie grita ni insulta…”.
A las semanas, Enzo Bordabehere, uno de los principales dirigentes del PDP, en un acto público apoyando la asonada militar comentó que “se esta viviendo una hora de epopeya para el país, que ve complacido la orientación política y francamente tranquilizadora que señala la proclamación del presidente provisorio”. Cinco años después era asesinado en el Senado de la Nación, por un “matón” de un senador conservador, que seguramente como él apoyaron el golpe del ‘30, toda una paradoja para el demoprogresista.
La década infame
En el país se había iniciado una de las épocas más negras de nuestra historia, puesto que las políticas llevadas adelante desde esos años repercutieron negativamente en las finanzas nacionales, sumado a la política de entrega y sumisión a los dictados del imperialismo inglés y norteamericano.
Esa década fue bautizada por el periodista José Luis Torres, como la “década infame”, caracterizada por lo que desde el oficialismo se admitió alegremente como “fraude patriótico”, en lo económico por acontecimientos como el pacto Roca-Runciman, y hechos como el asesinato en pleno Congreso del senador dr. Enzo Bordabehere, la persecución de la oposición, y el hijo de Leopoldo Lugones que inventó la picana eléctrica.
Los nacionalistas se organizaron en cuerpos armados, como la Legión Cívica Argentina, inspirados en el ejemplo de la Italia Fascista de Mussolini, a la cual se le concedió por decreto carácter oficial. Carlos Ibarguren hizo una calurosa defensa de la misma y remontó sus orígenes hasta la época de la Independencia. Ese cuerpo paramilitar, tuvo corta vida, pero entre otras manifestaciones, desfilaron en la celebración del 25 de mayo de 1931.
Golpe militar, corrupción, negociados, gobierno dictatorial, represión, fraude y proscripción, eran entre otras las problemáticas y desafíos que debió hacer frente el movimiento obrero y la oposición en los años venideros.
A las semanas de la asonada militar se creó la CGT y se dio a conocer como un “órgano representativo de las fuerzas sanas del país, convencida de la obra de renovación administrativa del gobierno provisional…”
Los golpistas y los trabajadores
La postura del movimiento obrero frente al golpe militar del ‘30 y los sucesivos gobiernos conservadores fueron disímiles y contradictorios.
Por una parte, a las semanas de la asonada militar del 6 de septiembre se creó la CGT, producto de la unión de la Confederación Obrera Regional (COA) de tendencia socialista y la Unión Sindical Argentina (USA), integrada por gremios de orientación “sindicalista e independientes”, mientras la FORA no se sumó a la fusión. Los dirigentes de la flamante CGT, en su declaración inaugural, dejaron sentada su actitud de sumisión al poder de los sectores dominantes cuando manifestaron “La CGT, órgano representativo de la fuerzas sanas del país, convencida de la obra de renovación administrativa del gobierno provisional, y dispuesta a apoyarla como está en su acción institucional y social… Convencida esta Confederación de que el gobierno provisional no mantiene en vigencia la ley marcial, sino para asegurar la tranquilidad pública… Los actos de los sindicatos no han sido molestados…
No se conoce el caso de militantes o miembros de los cuerpos centrales de la CGT que hayan sido detenidos ni perseguidos en virtud de la acción sindical…”.

Esa declaración olvidaba los fusilamientos de varios anarquistas, los presos, las torturas y la deportación de cientos de militantes obreros y políticos. Además, la ofensiva hacía la clase obrera se dio en dos frentes, por una parte los empresarios propiciaron una serie de medidas contra los trabajadores y sus conquistas, tanto en el plano de la legislación como en los lugares de trabajo. Además, “el 10 de septiembre, el gobierno decidió postergar la reglamentación para los ferroviarios de la ley 11.544, sobre la jornada de trabajo, que iba a aparecer el 12 de septiembre en manos del gobierno radical. El local de la FOM fue clausurado momentáneamente, y las medidas contra los anarquistas y los sindicatos anarquistas se llevó a cabo de manera muy severa, con el fusilamiento de un anarquista el 11 de septiembre y la suspensión de La Protesta, el diario anarquista, al día siguiente… los comunistas y sus sindicatos también fueron contenidos. Según Robert Alexander, entre 400 presos políticos detenidos en la penitenciaria de Villa Devoto por el gobierno provisional, la mitad eran comunistas”.

Posteriormente, los dirigentes oscilaron entre tibios reclamos e importantes conflictos como el llevado a cabo por los obreros de la construcción en 1936.
Los logros se dieron “durante los años 1932-35, en que el Partido Socialista mantuvo un número mucho más considerable de sus bancas en la Cámara de Diputados, que en las décadas anteriores, se sancionaron varias leyes sociales, principalmente destinadas a aliviar el problema de la desocupación.
Según la codificación de las leyes del trabajo de Mariano Tissembaum, 27 de las 69 leyes sancionadas entre 1903 hasta 1942, o sea cerca de un 40% lo fueron en el trienio 1932-35. Por cierto, entre esas 27 leyes estaban incluidas las 12 del convenio internacional y varias leyes de efecto temporario para combatir la desocupación, pero entre ellas figuraban la ley 11.640 de sábado inglés (descanso obligatorio de la tarde del sábado), la ley 11.729 de indemnización por despido y la 12.205 llamada de la silla (se obligaba a los patrones en el comercio y la industria a proveer de asientos para el uso de cada persona). En especial la ley 11.729 era una de las leyes sociales más importantes entre las sancionadas antes de 1943, ya que obligaba a los patrones a abonar una indemnización por despido y también otorgaba vacaciones pagas”.
Las divergencias de los dirigentes de la CGT y de los principales gremios, llevó a la división de la organización obrera. Las discrepancias fueron en torno a la presidencia o no en el terreno político de los sindicatos, la actitud frente a la Guerra Civil en España, la Segunda Guerra Mundial, la tolerancia o la resistencia a los gobiernos conservadores nacidos del fraude, la denuncia de la represión y los reclamos económicos.
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Agustín “Tano” Amicone: “Dass despide a 43 trabajadores y expone el colapso del sector del calzado”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, el secretario general de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado, Agustín “Tano” Amicone, analizó la crítica situación que atraviesa la empresa DASS en El Dorado, Misiones, que fabrica para Nike y Adidas y donde fueron despedidos 43 trabajadores. El dirigente contextualizó el conflicto dentro de la profunda crisis que vive la industria nacional, particularmente el sector del calzado por la apertura indiscriminada de las importaciones, pérdida de empleo sumado a la precarización laboral y ausencia de políticas industriales forman parte de un escenario que, advierte, podría agravarse en los próximos meses.
LCV: “¿Cómo es el conflicto que en este momento está llevando adelante la empresa Dass en El Dorado, Misiones?”
Agustín Amicone: “Lamentablemente, como ya informaron ustedes y otros medios, el fin de semana, a partir del viernes a última hora, la empresa decidió despedir a 43 trabajadores. La medida comenzó a efectivizarse desde el sábado, con el envío de notificaciones. Hoy tuvimos una conversación telefónica con un gerente de La Plata, quien ratificó que los despidos responden a la necesidad de ajustar la cantidad de personal al volumen de trabajo actual, porque los pedidos están escaseando. Incluso nos dijeron que la crisis es tan grande que la medida debería haber sido más profunda, pero que en esta primera etapa decidieron prescindir de 43 trabajadores, esperando que en marzo repunten las ventas, especialmente de las grandes empresas para las que producen. Esta es una empresa que no tiene marca propia, sino que trabaja para grandes marcas como Nike o Adidas, que son los principales proveedores en calzado.”
LCV: “Esto parece estar vinculado al problema general que atraviesa la industria nacional, las pymes y también a la importación indiscriminada.”
Agustín Amicone: “Exactamente. Esto no es un problema exclusivo de la industria del calzado. Hay un problema económico profundo en el país que atraviesa a todas las industrias. Y si se continúa con las medidas económicas que este gobierno viene aplicando y que aparentemente considera correctas, la situación se va a profundizar. Lamentablemente, se va a agravar. Yo no sé qué creen algunos que tienen en la cabeza: ¿que un país puede convertirse en un mero distribuidor de mercadería importada? Porque cuando importamos lo que estamos haciendo es pagar salarios en el exterior. Y encima, en muchos casos, son salarios de hambre. Es una competencia perversa entre quién explota más a su propia mano de obra.”
LCV: “Incluso ha cambiado el mapa mundial de la producción del calzado.”
Agustín Amicone: “Sí. Hoy China ya no es el principal competidor. Para los importadores de calzado, China está cuarta. ¿Por qué? Porque los salarios en China mejoraron. Ahora aparecen otros países con mano de obra más barata: Indonesia, otros países del sudeste asiático. La industria del calzado es una industria ‘pauperotrópica’, como dijo una vez un amigo economista: se traslada hacia donde hay más pobreza y mano de obra más barata, y se aprovecha de esa situación.”
LCV: “¿Y qué rol juega el Mercosur en este escenario?”
Agustín Amicone: “Yo siempre sostuve que había que replantear el Mercosur. El Mercosur debería servir para potenciar a los países que lo integran, no para que compitan entre sí de manera destructiva. Brasil produce alrededor de 800 millones de pares de calzado al año, mientras que Argentina apenas llega a unos 120 millones. Así es muy difícil competir. Nosotros planteábamos la necesidad de una integración más inteligente, con acuerdos que permitieran complementar capacidades, no pulverizar las posibilidades de desarrollo de ambos países. El espíritu original del Mercosur era construir un gran mercado común hacia afuera, no debilitarnos entre nosotros.”
LCV: “¿Cómo es hoy la situación de los trabajadores del sector?”
Agustín Amicone: “La mayoría de las empresas trata de conservar a su personal, porque formar a un trabajador especializado lleva tiempo y requiere inversión. Pero en este momento hay mucha gente suspendida, y suspendida sin goce de sueldo. Están esperando que la situación mejore, que marzo traiga un repunte. Todo el mundo está a la expectativa.”
LCV: “También hubo cambios estructurales en la industria del calzado.”
Agustín Amicone: “Sí. Antes existía mucha más especialización. Hoy casi todo es ensamblado: una parte se hace en un país, otra en otro. Antes Argentina tenía ventajas por su industria del cuero. Hoy el cuero pasó a ser casi un material de lujo. Aparecieron materiales sintéticos, semicuero, y hasta se engaña con términos como ‘cuero ecológico’, que no existe. Además, la industria del cuero siempre tuvo problemas ambientales, y muchas veces países europeos trasladaron esa contaminación a países como el nuestro. Pero eso es parte de un problema más amplio que atraviesa a toda la estructura productiva.”
LCV: “El panorama es realmente preocupante.”
Agustín Amicone: “Lo es. Y creo que la única salida posible es que la industria, los trabajadores y todos los sectores vinculados al trabajo se sienten a pensar una salida conjunta. Porque si no, nos van a pasar por encima.”
LCV: “Además, el próximo 3 de febrero habrá una reunión de la Confederación de Gremios Industriales para debatir esta situación.”
Agustín Amicone: “Sí, es muy importante que se abran esos espacios de discusión, porque lo que está en juego no es solo un sector, sino el futuro de la industria nacional en su conjunto.”
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El hombre que quiso regular la IA (y su enigmático final), por María Urruzola, desde Montevideo
Entrevista exclusiva a Daniel Mordecki, ex director de la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (AGESIC) del gobierno de Yamandú Orsi
El insólito interés de Tony Blair de convertir a Uruguay en un “laboratorio” de IA, el mismo Blair de la invasión a Irak y ahora de la teórica Junta de Paz de Trump para Gaza -que se propone crear en Palestina un balneario para ricos del mundo-, preocupó a bastante gente en la República Oriental, lo que solo se manifestó en las redes. Si bien en Uruguay el silencio tradicional del verano dura tres meses o más, pocos días antes de fin de año el gobierno despidió al novel director de la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (AGESIC), Daniel Mordecki, alguien que trabajó sin prisa pero sin pausa en sus cortos 9 meses de función para que Uruguay tuviera una regulación de la IA y del uso de los datos por parte de los milmillonarios de la Tech (grupo de empresas especializadas en tecnología que ofrecen ‘soluciones ágiles’ a los problemas corporativos). Casi todos ellos amigos de Trump y muchos de Israel.
Si bien la Agesic no es un organismo que figure en el horizonte cotidiano de los ciudadanos, es “el organismo” del gobierno que lidera las estrategias del Estado para el mundo digital. En 20 años, lo posicionó como líder en América Latina en desarrollo de las TIC y lo ubicó entre los tres países “pioneros” de América Latina en gobernanza en IA, junto a Chile y Brasil.
Que el nuevo gobierno de izquierda haya nombrado un director, conocido por su larga trayectoria, y a menos de diez meses lo haya puesto de patitas en la calle, sin mediar explicación, no solo es grave sino que preanuncia lo que algunos representantes de la derecha reclaman en voz alta: no enojar a Trump ni a sus amigos, y ceder todo lo necesario para pasar por debajo del radar patotero del nuevo orden mundial. Lo que no hizo Mordecki, que a mediados de 2025 firmó una declaración de judíos uruguayos contra el genocidio del gobierno de Israel en Gaza, exigiendo la ruptura de relaciones con ese país, y que apenas unos pocos días antes de ser despedido anunció entre 45 y 50 nuevas normativas gubernamentales para la IA, el uso de los datos y la transparencia del “ecosistema digital”. Como no se fue en silencio, sino que presentó una denuncia ante el Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio, el partido de gobierno, no aceptó hablar de su caso pero sí de los problemas que plantea el nuevo mundo digital.
¿Uruguay está en condiciones de garantizar la soberanía tecnológica del país?
– Debe haber pocos temas más complejos que el de la soberanía digital, porque habría que dar otra discusión previa, interesante, sobre la soberanía y sobre si las fronteras son una buena organización para el mundo. Un ejemplo: el sindicato de la bebida festeja que trajo una planta desde Argentina a Uruguay y eso quiere decir que en Argentina sus pares se quedaron sin ese trabajo. La empresa en realidad ni ganó ni perdió nada, porque los impuesto pueden tener alguna pequeña diferencia, pero de hecho fabrica la misma bebida de un lado y del otro. Entonces, las fronteras son una cosa bastante jodida, que ahora están en plena discusión. La frontera tiene que ver con la nación de distancia o sea con la geografía y con el territorio físico, y lo digital no tiene territorio.
–No tiene territorio en el sentido geográfico, pero tiene materialidad en el sentido físico: se apoya en centros de datos, lo que antes se llamaba la autopista de la información… tiene cables, tiene aparatos…
Sí, pero no es relevante, o mejor dicho es prácticamente irrelevante dónde estén esos cables. Tú tenés un data Center de Google en Uruguay, físicamente. ¿Qué diferencia hay entre que esté en Uruguay, que esté en Argentina que esté en Arkansas?
Las fronteras son una cosa bastante jodida, que ahora está en plena discusión
Se supone que la diferencia es que usa nuestra agua, usa nuestra energía…
-Y la empresa de seguridad que cuida el local es de Uruguay. Pero lo técnicos son los mismos, los datos son los mismos. Es evidente que hay cables y hay máquinas y hay procesadores y memorias, y que eso existe físicamente, que tiene materialidad, pero el lugar es prácticamente intrascendente. El primer problema de la soberanía digital es definir qué es ser soberano digitalmente. Porque no es que estén las cosas en el territorio. El segundo problema es que prácticamente todos los sistemas están interconectados, todo o casi todo, y un sistema que no está interconectado no sirve para casi nada. Si alguien necesita seguridad realmente extrema lo que haces es desconectar Internet y desenchufar todo. O sea: tiene que ir al lugar, poner una silla y usar una máquina, que esté en el lugar. Eso se hace para determinadas cosas y está bien que se haga. Pero no es la idea que uno tiene de las gestiones y los trámites y las transacciones y la información y los blogs y las redes… eso está todo conectado, y tiene que estar todo conectado. Si te estás preguntando cómo calza un mapa en una cosa que no sabe qué son las fronteras…
Exacto. Es la preocupación que me surge cuando oigo al dueño de Oracle decir que lo primero que tiene que hacer un gobierno es poner todos los datos de su país en la nube, para que puedan ser usados por la inteligencia artificial. ¿Todos los datos de Uruguay? Se supone que por ahora están solo en manos de Agesic, de la agencia del gobierno.
–Ni siquiera. Los tiene cada organismo. Pero ahí tenés múltiples problemas. Ahora se habla mucho de resiliencia, es un palabra de moda. Pero la resiliencia está dada por la fragmentación. Te pongo un ejemplo que a mí me gusta mucho, que refiere al gas ¿por cañería o supergás por garrafa? El supergás está fragmentado. No hay una forma de impedir que cocinen en el mismo momento a todos los que tienen supergas. Puede haber problemas, de distribución, porque con todo puede haber problemas, pero no hay un punto único de falla, un lugar en el que vos te propones pegar y se acaba todo. Pero en el gas por cañería sí. Vos cerrás el caño principal y nos quedamos todos sin gas, en simultáneo. Entonces el primer problema es que la concentración trae beneficios, pero genera automáticamente puntos únicos de falla: para que deje de andar, para que lo corten, para que lo roben, para que lo tergiversen. O sean, grandes problemas. Amenazas que no existían antes, grandes problemas de seguridad en el sentido más amplio de la palabra, que la fragmentación evita de forma natural.
Como Estado, la pregunta es: qué problema quiero resolver. Porque nunca la solución precedió al problema
Pero lo que preconiza el dueño de Oracle, en el sentido de usabilidad, digamos, de todos los datos de un país, es decir datos de ciudadanos, de salud, datos económicos, fiscales, etc, para ser usados por la inteligencia artificial, nos plantea el tema de quién los usa.
-Dejemos dicho que la concentración es un problema o debe ser tratada con un cuidado especial. Si a vos te propusieran tener dos sistemas que valen lo mismo, iguales, uno con la información fragmentada y otro con la información concentrada, el que tiene la información fragmentada tiene ventajas. Lo que pasa que la información fragmentada trae otros problemas, de acceso por ejemplo. Con respecto a los empresarios de la inteligencia artificial, o sea Larry Ellison y otros cinco, seis, todos ellos están en el modo: “la inteligencia artificial resuelve cualquier problema”. Pero nunca fue así. O sea: nunca una solución precedió a un problema. La pregunta que habría que hacerle a Larry Ellison sería ¿qué problema queremos resolver?
Él, está claro que busca la monetización de los datos, que no son suyos.
-Yo entiendo cuál es el problema que él quiere resolver. El quiere vender. Lo que parece razonable dado que es un empresario que se dedica a eso. Pero como Estado, la pregunta que hay que hacerse es: qué problema quiero resolver… Y te diré que no sólo como Estado… como empresa, como persona, como lo que sea, la pregunta es siempre ¿qué quiero resolver?
La IA empezó a estudiarse en la década del sesenta. En los 70 y 80 apareció el fenómeno de los ‘inviernos de la IA’. En los 90 tuvimos la ‘burbuja’ de los puntocom
¿Y eso qué significa para los gobiernos?
-Que vos como Estado no podes comprar ese juego de que la IA es un gran negocio que va a cambiar el mundo. Vos tenés que mantener la lógica de: primero el problema, la solución después. Porque primero tenemos que definir qué es la inteligencia artificial, de qué hablamos. La IA no es la capacidad de generar textos. Eso es como la cereza en la crema. La inteligencia artificial existe desde la década del 60, cuando nace la primera generación de computadoras y entonces se juntan los informáticos del momento, los más filosóficos, con psicólogos, neurólogos, lingüistas (Noam Chosky fue uno de ellos) y empiezan a hacer estudios sobre la similitud del la computadora y el cerebro, como comparables en su funcionamiento lógico. Empiezan pruebas de cómo funcionaba el lenguaje natural traducido a formatos informáticos.
Ya hubo una burbuja de las puntocom, a mediados de los 90.
-Y antes hubo lo que se llamó “inviernos” de la inteligencia artificial, en los 70-80, y luego una década después. La idea nació del “invierno nuclear” durante la Guerra Fría: momentos en los que alguien promete que las computadoras van a lograr cosas increíbles, lo mismo que prometen ahora, y empiezan a fluir los fondos, y aumentan las promesas, y el dinero mana a raudales, como una primavera, y después explota todo, se cae, y nada era como lo habían prometido. ¿Eso quiere decir que la IA no produce resultados? Sí, produce, pero no hay que centrarse en lo que hace el mercado.
La IA es un sistema probalilístico, que usa millones de datos. Los nuestros
¿Y qué es la inteligencia artificial?
-Es un sistema que genera un modelo probabilístico de qué cosas pueden pasar. Esa es una definición que abarca todo lo que se pueda llamar IA. O sea: si vos tenés un sistema de contabilidad, a los mismos datos de entrada, los mismos datos de salida. Y si ponés otro sistema, a los mismos datos (el mismo balance, el mismo plan de cuentas, etc), hace el mismo informe.
La IA es un sistema que busca entre una cantidad, no importa cómo lo hace, de datos y soluciones, y te da una, diciendo: esta es la más probable. Un sistema de previsión del clima, es un sistema de inteligencia artificial. Por ahora son todos distintos porque todos valoran cosas distintas. Y es evidente que en una infinidad de terrenos, tener un modelo probabilístico de calidad es bueno. Que a vos te digan que algo tiene el 95% de probabilidad, es muy importante.
Por eso el dueño de Oracle quiere que Inglaterra ponga todos sus datos de salud accesibles.
-Vos mirás esos datos y tenés un camino para decir: ahí debemos invertir muy fuerte. Larry Ellison no lo sabe, pero Uruguay tiene en la historia clínica nacional los datos de eventos de todos los uruguayos de los últimos 10 años. Cientos de millones de registros. Entones tú podés, a partir de esa información, prever muchas cosas, con un modelo probabilístico: para tales enfermedades, o tales situaciones clínicas, qué pacientes tienen más de 80-90% de probabilidades. No es un diagnóstico, es un modelo. Y en el momento en que entendés que lo que hace la IA es un modelo probabilístico, entendés que los errores son inherentes, y que no los van a corregir. Siempre habrá un porcentaje de error.
Uruguay, la Patria o la tumba…o la Patria y la cumbia?
¿Como funciona el que escribe texto “predictivo”?
-Si a vos te dicen en Uruguay “la patria o la…” vos decís “tumba” ¿Verdad? Esa es la palabra, es evidente. Alguien supuso que se podría hacer eso con cualquier texto, no solo con refranes: “en boca cerrada no entran….” y la palabra es “moscas”. A alguien se le ocurrió -y es alucinante que se le haya ocurrido- que si juntaba todos los textos que existen en el mundo, podía encontrar la próxima palabra. Es un sistema de lógica ¿Funciona? Para ese tipo de cosas, sí, funciona. Claro, siempre hay un Esmoris que te hace un espectáculo que se llama “La patria y la cumbia”. Entonces, ahí no funciona, porque son modelos probabilísticos.
¿En qué otro terreno la IA es evidente?
-Por ejemplo en todo lo que la Dirección General Impositiva inspecciona. Agarras todos los datos acumulados y haces un modelo probabilístico. No quiere decir que un señor concreto esté defraudando. Quiere decir que en ese sector, con ajustes que vas haciendo, si te da que el 80% tuvo problemas, entonces estás seguro de que más o menos ahí tenés trabajo para hacer. Igual quiere decir también que hay un 20 o un 30 por ciento que no defrauda.
¿En qué sectores obvios un Estado tiene que invertir en IA?
-Yo te diría que en todos. Pero no se trata de poner plata. Es como si vos te preguntas ¿quién, en un país, necesita vivienda? La respuesta es “todos”. Está claro que en todas las áreas hay problemas a resolver, y los ejemplos que te puse son bastante obvios, pero después hay que estar en cada terreno. Y saber qué querés. La gente cree que el tema de los trámites burocráticos online son complicados y que por eso muchos ciudadanos no los hacen, porque el lenguaje no es claro. Lo que es complicado es el andamiaje jurídico que hay por debajo. No es un problema de claridad. Por ejemplo el seguro de paro. ¿Sabés cuántas leyes hay de seguro de desempleo, seguro de paro, subsidio de desempleo? Hasta los nombres difieren. Y eso no se resuelve con un Chatbot. Hemos avanzado enormemente. Antes esos modelos probabilísticos de la informática nos daba números, y ahora nos da una planilla llena de gráficos, perfectamente diseñada, legible en principio por cualquier ser humano. Pero ¿quién valida que eso está bien?
Eso va a cambiar automáticamente muchas reglas de juego hasta ahora conocidas.
-Sí, como internet cambió la sociedad. La IA generativa, la que genera textos, imágenes, cambiará muchas cosas, cambiará las reglas de juego, pero no en el modo en que nos lo quieren vender ahora. Te diría que no es predecible la manera en cómo cambiará. Hay indicios, pero hay que tener cuidado: que una aplicación me haga un resumen de un informe de 60 páginas, no me dice qué está bien y qué está mal, en qué vale la pena usar nuestro análisis y en qué no. En broma, hay colegas que dicen que cuando una línea está torcida, es que la hizo un humano. Es una referencia.
Alexa responde porque siempre nos está escuchando ¿Sabés qué dice el contrato que firmás sobre lo que escuchan?
Entonces, la inteligencia artificial por ahora es esa capacidad de usar millones de datos para resumir, simplificar y traducir con su probable margen de error. Muchísimos oficios se verán alterados o suprimidos.
-Sí, formas prácticas de hacer algo. Pero ahí entra una pregunta que es muy relevante, sobre las multinacionales y el poder que tienen. El problema es el nivel de acumulación de datos. La materia prima de las multinacionales son los datos. El ejemplo de “orientales la patria o la tumba” es muy útil. Imaginate la cantidad de textos que hubo que revisar para encontrar una suficiente cantidad de frases parecidas, para adivinar cuál era la palabra que seguía. Millones, de millones, de millones. El secreto es que las multinacionales usan los datos que están a su alcance, en particular los de los teléfonos. Aquellos que tienen habilitado Siri o Alexa, le dicen… “decime… buscá…”, y el sistema responde. ¿Cómo hace Siri o Alexa para que vos le hables y se prenda? Porque está escuchando, ¿no? ¿Qué dice el contrato que vos tenés de tus aplicaciones sobre lo que están escuchando?
No sé.
-Yo te lo digo: lo pueden usar. Pueden usar todo lo que genera tu teléfono… cuando navegas, cuando usas el GPS, cuando sacas fotos, cuando usas el reloj en la muñeca que controla tus pulsaciones, tu presión… tu ritmo cardíaco, cuánto dormís, qué ejercicio haces…. todo lo pueden usar. Lo registran y lo almacenan, y lo usan para hacer predicciones de comportamiento. Ahí vos entendés el problema político.
¿Y cómo frenas eso?
-No se puede. Mi respuesta es que lo que sí se puede es reducir el impacto de eso, reducir el daño, buscar equilibrios. Educando a la gente en el uso, pero además regulando y limitando el derecho que esas multinacionales tienen. El derecho que tienen a llevarse los datos no lo vas a limitar, porque eso significa que la gente por ejemplo no use el GPS y cuando le decís eso a alguien, la respuesta es “no me importa, prefiero que se lleven mis datos y yo usar el GPS”.
La gente razona que sus datos, con nombre y apellido, es decir qué hago yo persona, no les importa a las multinacionales.
-Es que esos datos, junto con millones de otros, se los van a vender a alguien. Los dueños de las multinacionales también son dueños de parte de mi actividad. Si yo vendo en Amazon, en MercadoLibre, en Facebook, en Marketplace, en Google Ads, y me cierran la cuenta, porque violé una norma que ellos pusieron, no tengo a dónde llamar, porque aunque parezca que sí, no atiende nadie. Si yo soy una pequeña empresa (aún a las grandes, muchas veces no las atiende nadie), si yo vivo de esa actividad, me va bien, importo cosas y las revendo… no estafo, no robo, solo trabajo, y por la razón que sea me cancelan mi acceso a mi cuenta, a mi correo, a lo que sea… me quedo sin trabajo. Y tengo que ir a reclamar a California, que es lo que dice la letra de lo que aceptamos. Eso lo podemos regular, poner que deben aceptar la jurisdicción de Uruguay, los tribunales de Uruguay.
En la balanza están de un lado las ganancias de unos pocos y del otro los derechos de todos nosotros
¿Y eso es posible?
-Sí es posible, es una decisión política. Ellos te van a decir que se van, y te van a decir una cantidad de cosas, pero en realidad la vida va demostrando que no se van. Y la pregunta es: ¿se irán? Porque por ahora en el capitalismo la respuesta es: vendrá otro a suplantarlo y ocupará ese lugar. La experiencia que hay en el mundo es que cuando Francia le dijo a Google que tenía que pagarle a los medios impresos por las publicaciones que hacía y Google dijo que no, vino Microsoft y dijo que sí.
¿Por qué se negarían a usar la jurisdicción uruguaya?
-Por plata, porque si aceptan las leyes uruguayas, que es un mercado de quinto o sexto orden, quiere decir que están aceptando las leyes de todos los países, más de 190, por lo que tienen que estar preparados para litigar en 190 jurisdicciones diferentes, con leyes diferentes, y tienen que tener 190 bufetes de abogados especializados, a los que tienen que pagar, y además coordinar, y eso significa también que tendrán muchísimos más juicios, porque cada usuario puede ir a la defensoría del consumidor de su país. Es decir: les va a costar muchísimo más caro. La ecuación, para las grandes multinacionales, es entre sus ganancias y los derechos de la gente. Eso es lo que está en los platos de la balanza. Y poner reglas es una decisión política. Las preguntas siempre tienen que ser: para qué y hasta dónde. La persona que va a tomar una decisión política se tiene que hacer esas preguntas.
¿Y los jerarcas se hacen esas preguntas respecto a las grandes tecnológicas?
-Te puedo decir que el país quiere inversiones. Por ejemplo traer un Data Center. Pero la pregunta es para qué…¿Cuánto derrama y cuánto tenemos que entregar? ¿Quién gana qué?
Si usan nuestra agua y nuestra energía…
-El que se instaló de Google cambió el modelo de refrigeración. Lo hacen ahora por circuito cerrado. Pero la pregunta es: ¿hay que regular? Yo creo que sí, que hay que regular. ¿Vas a minimizar el problema de que se lleven todos los datos de los usuarios? No, eso no lo vas a resolver.
Uruguay tiene el perfil de ‘país boutique’. Chiquito, super controlable, correcto.
¿Por qué a Tony Blair le puede interesar Uruguay, al punto de definirlo como un laboratorio de IA?
-Es que Uruguay tiene el perfil de un “país boutique”. Como un hotel boutique: chiquito, super controlable, correcto. Uruguay es un país super culto, súper estable, con un régimen normativo sólido y estable, y que no le importa a nadie. Es un laboratorio perfecto para probar cosas. Pero no creo que eso tenga que ver con el objetivo del dueño de Oracle de unificar datos. No está planteado en el Estado unificar datos. Lo que está planteado es unificar los sistemas, hacer que todos los organismos dialoguen entre sí, que todos accedan, que interoperen.
¿En eso trabaja la Agesic?
-Ahora no sé, porque me echaron sin decirme porqué… pero la primera cosa es consolidar la infraestructura, y luego, otra cosas, es unificar los sistemas. Consolidar la infraestructura es un problema físico, y hoy en día es una necesidad imperiosa. Eso significa poner todos los datos en una sola unidad o unas pocas, y que maneje toda la infraestructura del Estado. Que haya tres o cuatro Data Centers, conectados y que ahí esté todo el Estado.
¿Como tiene Corea del Sur?
-Del estilo. Tiene sentido que Antel tenga tres Data Center, fragmentados por seguridad, es lo que hablábamos de la resiliencia, pero hay que decidir dónde está toda la infraestructura del Estado. Pero no un solo sistema, eso es otra cosa. Cada organismo sigue manejando su sistema, y lo que tienen que hacer es interoperar hacia adentro.
La ciberseguridad total es imposible, pero hay muchas cosas que se pueden hacer
¿Como si hablasen Esperanto todos ellos? El Esperanto de la informática, pero cada uno habla su idioma.
-Algo así. El tema es que cuando yo consolido una infraestructura para el Estado, pongo condiciones. Sobre todo las de seguridad. Si viene alguien del Estado a poner su infraestructura y no acepta las reglas de inter-operabilidad, entonces no lo dejo instalar. ¡Vos no podrías creer las cosas que hacen en diferentes lugares del Estado! Y los programas truchos que instalan por todos lados… Siempre está el riesgo de que te roben. Pero una cosa es que vengan, desconecten la alarma, rompan la reja, entren y te roben tal y tal cosa, y otra es que dejes la bici en la puerta sin cadena. Nosotros, Estado, tenemos todas las bicis ahí afuera… bueno, no todas, tenemos algunas cosas muy bien hechas.
Vayamos a la soberanía digital.
-Es un tema de los más áridos y complejos, porque la definición de soberanía es de por sí complicada, pero hay algunas cosas que se pueden entender. La primera es que hay niveles: la continuidad del negocio y el del acceso a los datos. Son dos problemas separados. El primero es: yo uso o pongo una aplicación en un entorno que no controlo. No importa si es fuera del país, o si es acá. Yo pongo mi aplicación en un proveedor en Uruguay, tengo un contrato firmado, dice que la jurisdicción es de Uruguay, pero Donal Trump en USA le dice que apague la llave. Y la empresa qué hace: ¿la apaga o no? La apaga, obvio. Es decir, hay un primer problema que es el de continuidad del negocio. ¿Qué hago yo si me bajan la llave o me cortan el cable? Y ese es un problema que te saca de la territorialidad. Acá en Uruguay hay tercerizaciones (outsourcing) con empresas brasileras, con capitales de otros países, también en Estados Unidos, una cantidad.
¿Qué hago yo si me bajan la llave o me cortan el cable? Es un problema que te saca de la territorialidad.
¿Es algo que se puede controlar?
-Sí, si se regula. Regulaciones del Estado. Hay un decreto muy viejo, el decreto 92 del 2014, que reguló (estuvo muy bien para la época), la territorialidad de determinada cosas. Es decir, que ciertas cosas estén en el territorio. Era la época en que había secretarías de ministerios que tenían sus correos con @yahoo.com o gestión humana con @gmail… Ese decreto, que hay que actualizar, parte digamos de la lógica de continuidad del negocio y de seguridad.
¿Y los datos?
-Hay dos terrenos allí: ¿confías o no en los contratos? Uno es un problema de política pública y otro es un problema de defensa. Si vos firmas un contrato con una empresa y vos asumís antes de firmar que no lo va a respetar, entonces tenés un problema de Defensa Nacional, que hay que ver cómo se resuelve.
El Ministerio del Interior no parte de la base de que las empresas van a incumplir los contratos, el de Defensa sí.
Tenemos ahora el ejemplo de la relatora especial de la ONU para los territorios ocupados en Palestina, Francesca Albanese, a quien USA declaró como enemiga y ordenó cortarle todo el acceso a todo: cuentas, salud, viajes, hoteles, mails, absolutamente todo. Al punto que el Parlamento Europeo, a donde debía ir para presentar un informe, se enteró que la empresa de reserva de hoteles era norteamericana y le anuló la reserva que tenía para ella en Bruselas, porque su software respondía a la regulación americana.
-Exacto. Cancelarla de cualquier sistema de existencia. Eso le puede pasar a cualquiera y también le puede pasar a un país. Por eso digo que hay temas de los cuales se ocupa el Ministerio del interior, por ejemplo la seguridad de cada individuo, pero hay otros que son resorte del Ministerio de Defensa. El Ministerio del Interior no parte de la base de que las empresas van a incumplir sus contratos, el de Defensa sí. Entonces yo te diría que el problema de la soberanía de los datos es un problema casi insoluble, sin cambios profundos en la gobernanza mundial. En el mundo mundial, en la geopolítica mundial. Trump ya dijo que todos los datos que manejan las empresas norteamericanas, son de Estados Unidos. Incluidos los datos extranjeros, pero que los manejan empresas norteamericanas. Eso son los datos de medio mundo. Más o menos de medio mundo, incluidos los nuestros. Lo que está diciendo, traducido, es que más allá de lo que digan los contratos, todos las empresas norteamericanas tiene un cable por atrás que le permite a él leer todos esos datos cuando quiera. Cada vez que yo acepto comprar los servicios de una empresa que está en USA, estoy aceptando que la realidad eventual es esa. Y te diría que todo lo que hace la gente en sus teléfonos, todo o casi, está allí. Es infinito.
Organismos, empresas, personas…
-Pensar que hay muchos datos que están acá, es una falsa impresión. Porque ¿dónde están acá? ¿Qué software usan? ¿Qué sistemas operativos? Todo nuestro Estado usa IBM, o Microsoft, u Oracle. Todo. No hay otra cosa. Salvo que pienses en la alternativa china. Pero el problema es el mismo: el que corta el cable es el gobierno de China. Y la discusión no puede ser cuál imperio es mejor, si el norteamericano o el chino.
Entre los tecnofanáticos y los tecnoescépticos, el deber es tener un plan B
¿Y cómo se plantean este problema las personas que están al nivel de decisión que estabas tú?
-Me acaban de echar, pero te diré que se lo plantean tal cual te lo digo: no podemos hacer nada. Pero hay recursos que se podrían usar. Por ejemplo, dividir el problema entre la continuidad del negocio frente al de la propiedad de los datos, ya que en el terreno de la continuidad sí podes hacer. Porque podes -o debes- tener un respaldo de todos tus datos, y un plan B que te permita reconstruir todo en 15 días. ¿Lo puedo tener? Claro. Sale plata. Pero puedo tener un crédito en un banco alemán, o indio, que me financie eso. O sea, alternativas. Un plan B, y tal vez un plan C, y un plan D.
En Francia hackearon varios hospitales públicos que de golpe se quedaron sin acceso a las agendas, a las historias clínicas, a todo el sistema de funcionamiento, y debieron usar el lápiz y el papel para poner algún orden. Eso, por hackers que piden rescate para liberar el sistema de datos.
-Sale plata tener plan B. Es un problema de negocio puro y duro. Y un problema político. Porque te sale plata una cosa que vos no exhibís, que tiene cero visibilidad. Lo que se evita no se premia. O sea: vos ponés plata para evitar cosas, y eso solo se utiliza cuando suceden las cosas. Si no suceden, no se usan. El problema es ¿quién te da un presupuesto para eso? Porque no es un respaldo en línea, que también se pueden llevar, es un respaldo en cinta, digamos, y ¿cuantos tenés? Tengo tres juegos, en lugares diferentes. Porque uno se me puede quemar, otro me lo pueden roba. Bueno, entonces el mueble donde tenés un juego tiene que ser ignífugo. Todo eso es cash, trabajo y plata. Eso es una decisión política. Que siempre implica analizar hasta qué nivel de riesgo aceptas o te podés permitir. Si hay una invasión extraterrestrre o una bomba nuclear, es obvio que ningún sistema funcionara y no se podrá recuperar nada. Si sos el hospital, por ejemplo, de repente puedo recuperar una parte, pero no todo, y no voy a tener la información de las historias clínicas de diez años hacia atrás. Eso, asumo perderlo, pero no todo. Porque el negocio del riesgo es un negocio infinito. En algún momento vos tenés que asumir que vas a perder una parte. Incluso en tu casa. Salvo que pongas un domo de vidrio que proteja la propiedad, como en los Simpson, blindado. Y hasta puede venir un jet de combate y derribarlo. Es interminable. Entonces, en un momento tenés que parar y decirte: eso no lo puedo resolver.
El Estado debe tener un respaldo de todos sus datos, y un plan B para reconstruir todo en 15 días. Pero eso sale plata y no tiene visibilidad
¿Hay conciencia en el Estado de esos dilemas?
-No es pareja la conciencia del problema. Hay lugares que están muy bien, que tienen planes de contingencia y los ponen a prueban cada año. Porque ese es otro asunto: hay que probar el sistema de respaldo para ver si funciona. Lo único inadmisible es que no haya ninguna evaluación y que estés sometido al riesgo total sin verlo. El problema de la soberanía no es solo el de la geopolítica y el del dominio de alguien sobre todo. Hay un problema práctico, mucho más tangible, que tiene que ver con la soberanía, que es cómo me recupero. Porque también puede pasar que haya un proveedor que se funda. Que tu respaldo deje de funcionar.
En el actual estado del mundo ¿cuánta gente que tiene cargos de dirección en temas de tecnología asume la nueva situación?
-Son temas de conversación permanente. Sin duda. Pero el espectro va de los tecnofanáticos, que piensan que siempre habrá una solución tecnológica que nos salvará, a los tecnoescépticos, que no creen que la tecnología salve al mundo. Recomiendo que lean un libro que se titula “La era del capitalismo de vigilancia”, que es de una socióloga norteamericana, Shoshana Zuboff, que explica cómo extraen y qué hacen con los datos.
A nivel del Estado o del gobierno, te diría que hay una corriente más preocupada por los derechos y por el para qué, y otra corriente mucho más preocupada por los números de la economía. El “para qué” es fundamental, en mi opinión. ¿Para qué queremos Facebook? Pros y contras. ¿Para qué queremos que vengan a instalar Data Centros? Si les vamos a dar una Zona Franca, si no van a pagar impuesto, si los técnicos van a estar en el exterior, si van a usar nuestra energía, si solo van a contratar guardias de seguridad ¿Para qué? Entonces está el corto plazo, y el largo plazo. Yo te diría que casi todas son decisiones políticas. No hay decisiones técnicas. Los técnicos te presentan modelos, desde “cero confianza a nadie” en la ciberseguridad, a grados crecientes de confianza. La decisión siempre es política y tiene que ver con el corto o largo plazo. Y con quien quiere cortar la cinta públicamente.
Ambiente
Crónica de una quiebra: el default de los ríos patagónicos, por Guillermo Gettig Jacob*
El mundo ha entrado oficialmente en la era de la quiebra hídrica. No lo dice solo el polvo que vuela hoy sobre la meseta; lo advirtió la ONU este 21 de enero de 2026. La humanidad ha roto el ciclo del agua, y en la Patagonia, esa bancarrota se traduce en ríos que ya no llegan a su destino y lagos que se borran del mapa.
El Senguer: Una arteria rota
El sistema del Río Senguer es una cadena de vida que se ha cortado. Como un organismo que sacrifica sus extremidades para intentar salvar el corazón, el sistema ha dejado morir al Lago Colhué Huapi. Mis propias fotos del lago hoy muestran un desierto donde debería haber olas.
El Senguer, que interconecta los lagos de cordillera con el Musters, ya no tiene “capital” suficiente para repartir. El Musters, rehén del consumo humano e industrial, retiene lo último que queda, dejando al Colhué en una insolvencia total. Es el primer gran colapso de la quiebra hídrica en el sur: un sistema interconectado que ya no conecta nada.
Chubut y Negro: El retroceso de los gigantes
Más al norte, la situación no es más alentadora. El Río Chubut está operando con el 50% de sus ahorros históricos. El ingreso al Dique Ameghino es hoy una sombra de lo que fue en el siglo XX. La “quiebra” aquí se siente en la falta de presión en las canillas de las ciudades del valle y en la incertidumbre de los productores que ven cómo el río se retrae, dejando al descubierto riberas de lodo seco.
Por su parte, el Río Negro, el más caudaloso de la región, ha perdido el 43% de su fuerza vital. Lo que la ONU describe como la “ruptura del ciclo hídrico” se ve aquí de forma clara: las nieves que antes financiaban el caudal de verano ya no caen, y el río, ese gigante que parecía inagotable, entra en zona de números rojos.
De la crisis a la insolvencia
La diferencia entre “crisis” y “quiebra” es que la crisis es temporal, pero la quiebra es estructural. La nota de Euronews es clara: las grandes potencias han ignorado las alertas y ahora el sistema natural ha quebrado.
En la Patagonia, esa quiebra significa que:
* El agua ya no es un recurso renovable bajo las condiciones actuales.
* La interconexión de las cuencas (como la del Senguer) es su mayor vulnerabilidad: si falla la naciente, colapsa toda la línea hasta el último lago
.* La política tradicional es cómplice al seguir gestionando los ríos como si el “depósito” se fuera a llenar mágicamente el próximo año.
El territorio habla
Las imágenes del Colhué seco no son solo fotos de un paisaje triste; son el acta de defunción de una forma de entender nuestro territorio. El agua ya no alcanza para el extractivismo, el consumo desmedido y la naturaleza al mismo tiempo. Alguien está perdiendo, y por ahora, es el territorio.
La quiebra hídrica global ha llegado a la Patagonia. La pregunta no es cuándo volverá el agua, sino cómo vamos a sobrevivir en un territorio que se está quedando sin crédito ambiental.
*Guillermo Gettig Jacob, docente de Chubut, referente ambientalista, miembro de Asamblea Autoconvocados por el agua.
Agustín “Tano” Amicone: “Dass despide a 43 trabajadores y expone el colapso del sector del calzado”
Planeta Giussani/¿Qué hacer para salir de éste infierno? Italia debate

