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“La Argentina ha cometido el error de enamorarse de los instrumentos y no de los objetivos”
El economista Leandro Mora Alfonsín pasó por el piso de La Columna Vertebral para analizar la actualidad macroeconómica de Argentina, la volatilidad del dólar y las medidas a tomar a corto y mediano plazo para estabilizar la situación.
LCV: ¿Qué hay para toda esa gente en este panorama? Los que quedaron afuera de que el salario no es ganancia y entonces no van a pagar más.
—Lo que se desprende de esta medida no está en contemplación. Esta medida es particularmente… Ya Ganancias lo pagaba menos del 10% de los trabajadores totales. Ahora lo van a pagar menos porque sube el mínimo imponible a 1 millón y medio de pesos. En este sentido, hubo otras medidas en las últimas semanas más destinadas a monotributistas, como los créditos que se estuvieron dando, más el bono que es para todos los trabajadores, escaso, digamos. A priori algunos te dicen que es mucho, otros te dicen que es poco. Pero tenés el bono ahí puntualmente como una medida un poco más transversal. Las medidas que se tomaron respecto de las jubilaciones mínimas, más el crédito para jubilados que estaban con dos mínimas o tres mínimas. Es tratar de empujar un poco el consumo, lo cual es un arma de doble filo en una economía inflacionaria, porque ya tenemos una inflación que más o menos ronda el 150% anual. Y si bien es cierto que vos necesitás estimular el consumo para que no se te caiga la economía, también es verdad que tenés que ver dónde lo estimulas. Porque, por ejemplo, pensemos en ganancias. Vos hoy le estás dando más dinero de bolsillo al segmento que más ingresos tiene en la economía, que más gana.
Primero, esto es una medida para el segmento de trabajadores que más percibe, que muy probablemente tiene una propensión a consumir mucho menor que la persona que está en la base. Con lo cual, ¿cuál es el riesgo? Y lo dijo Massa recién. Les pidió por favor que no compren dólares. Les habló con el corazón, hay que ver si responden o no con el bolsillo, pero les pidió, es profeso, con esta guita de bolsillo que tenés, no vayas a comprar dólares. Spoiler alert, muy probablemente, esto incremente más ahorro que ojalá sea en peso o que ojalá sea comprando un bien durable u ojalá que sea algo moviéndole economía. Pero digamos, después está el otro tema que es el que vos estás trayendo, que es la distribución del ingreso en Argentina. Diecisiete años de inflación entre moderada y alta, que es lo que nosotros venimos teniendo y sosteniendo, y este capítulo nuevo, que es un régimen de alta inflación, rompió la lógica de los precios relativos y en eso tenés ciertas cuestiones muy extrañas, digamos, respecto de la distribución del ingreso. Por ejemplo, te lo digo en perlitas.
Un hogar que recibe hasta 248.000 pesos es pobre. O sea, con menos de 248.000 pesos en un hogar, y cuando digo hogar estoy hablando de dos adultos de 35 años y dos niños, uno de 8 y uno de 6. Ahí estamos hablando de un hogar que está bajo la línea de pobreza. Si cruzás esos datos con distribución del ingreso, datos de marzo de este año, hoy te están entrando ahí el 60% de los hogares en la Argentina. Y para estar entre el 10%, en el 10% de los hogares que más ingreso perciben, no los más ricos, sino los que más ingresos perciben, necesitas tener a partir de 502.000 pesos. Es decir, con menos de 1000 dólares, vos estás en el 10% de la población que más percibe. Ahí estamos nosotros, que podemos ganar 501.000 pesos, y Grobocopatel. Ahí en ese 10% tenés todo. Por eso a mí me parece una estupidez gigante el concepto de economía barrani y esto de “¿qué crisis? si los restaurantes están llenos”. Eso es un fenómeno de la propia distribución del ingreso. Porque, ¿qué ocurre? El tipo que gana $600.000, $650.000, $700 000 pesos, que le quedan lejos los bienes durables, no pueden ahorrar para un departamento, ya no puede ahorrar para el auto, le queda lejos la computadora, ¿qué hace? La gasta. Vos tenés unas dos millones y medio de personas que les quema la guita en la mano y van al cine, van al teatro, movilizan por ese lado, pero no necesariamente es un síntoma de bienestar económico en ese segmento.
LCV: Sobre el bono de los $30.000, coincido con vos en que toda esa puesta en escena y demás es para un sector muy chiquito y todos los demás la están mirando por TV.
—Es un gesto para la CGT, que no me parece mal en términos de gesto político. Lo cierto es que hoy tenemos una sociedad donde se ha paupérizado la relación laboral, la informalidad ya llega casi al 50% y a diferencia de otras crisis, vos pensá esto: nosotros en el 2001 asistimos a una crisis de empleo. El desempleo llegó casi al 27%, y no hay nada más desesperante que el desempleo, porque el desempleo es la ausencia de cualquier tipo de ingreso. La diferencia con esta crisis más inflacionaria que hemos tenido, y que esta crisis nace en marzo de 2018, podemos decir, la Argentina no crece desde 2011, pero esta crisis en sí, macro, con sus distintos episodios, nace en el 2018, y esto lo hemos hablado en este programa, en el minuto a minuto de aquel momento. La crisis hoy, vos tenés la menor desocupación casi de la historia de la Argentina, tenemos seis puntos de desocupación, casi pleno empleo, podés estar hablando.
LCV: Pero no formal.
—Todo el mundo labura de algo. Entonces, cuando a cualquier candidato, cualquier político entrenado para pararse delante de un micrófono y decir, para que haya más trabajo…, uno te puede escuchar y decir, “más trabajo, no, necesito mejor trabajo, no más, porque ya estoy laburando y no me alcanza, tengo tres laburos y no llego a juntar 250 lucas, 300 lucas.”
LCV: Y para el pibe que la frase justicia social es un significante vacío, porque no está dentro de ningún sistema Y que además cuando le dicen ojo, no votes a Milei porque se te acaba la justicia social, la pregunta es ¿cuál? Para mí, un ejemplo de la justicia social que no se llevaba a cabo siempre ha sido el IVA en los alimentos, fundamentalmente. O sea, la señora de Recoleta y la persona que vive a 25 cuadras de Recoleta, que son en la Villa 31, todas pagan por el mismo litro de leche, el mismo 21%. ¿Cómo se explica ese impuesto? Y contame si en otros países del mundo existe ese impuesto.
—Voy por lo más macro. ¿Cómo debería ser en un país que busca desarrollar y que busca distribuir mejor la riqueza que genera como país una estructura impositiva? Tienen que ser una estructura impositiva más rica en, y ahora me meto en esa definición, en impuestos directos directos y progresivos. Directos es que recaen sobre una entidad, ya sea persona o empresa. Y progresivos, que es aquel que más percibe, más paga. El ejemplo de impuesto regresivo es el IVA. El IVA es indirecto porque recae sobre las transacciones. No pagás el IVA vos, sino que viene en el precio del chicle, en el precio del litro de leche. Y es regresivo porque, lo que vos decías, una persona que vive en un barrio popular y la persona que vive en Recoleta, los dos pagan lo mismo.
En Argentina los impuestos no son ni altos ni bajos. Los impuestos de Argentina son un quilombo, que es muy distinto. Vos hoy tenés una estructura impositiva de unos 162 impuestos, te dicen los que llevan las cuentas de esto, pero que recaudar en sí mismo son menos de ocho. Son entre 8 y 12 impuestos los que hacen la recaudación. Vos tenés un montón de impuestos chiquititos, municipales, tasas y demás, que sobre todo a la actividad productiva, al que decide ponerse una empresa, le joden bastante. Y cuando hablo de empresa no estoy hablando de una mega empresaria. El empresario para mí, y lo digo desde donde hablo yo, yo soy economista peronista. Un empresario es un abrazador de cuiles. Es un tipo que se levanta en la mañana, abraza cuiles y permite que esos cuiles que él tiene abrazado abajo de un techo puedan mandar los pibes al colegio, puedan ir al supermercado, puedan irse de vacaciones, puedan tener progreso y justicia social en el mejor de los casos. Estamos hablando de un empresario, tipo un taller, 10 personas, 15, 30. A lo mejor es una empresa que le va un poquito mejor, hace bomba de vacío y tiene 30 personas. Pero el tipo no es millonario, el tipo sí, tiene una casita linda y demás porque tiene su clientela.
La estructura de los impuestos realmente es un quilombo. El peor impuesto es el de ingresos brutos, por ejemplo. Ingresos brutos, que es un impuesto eminentemente provincial, recae sobre lo que vos producís. Es decir, más producís, más pagás. No más ganás, sino, recae sobre la producción. Y si vos tenés actividades en más de una provincia, vos pagás ese impuesto dos o tres veces depende de la cantidad de provincias en las que vos tenés tu actividad y tu registro fiscal.
LCV: Eso encarece el producto.
—Sí, pero no necesariamente, y esto es un debate muy interesante, no necesariamente todo el impuesto va a precio. Vamos a poner cualquier ejemplo, la lapicera que tenés en la mano, supongamos que sale 100 pesos, ¿Qué contiene? Contiene el plástico, la tinta, la goma, la fibra, y contiene las horas de trabajo que se pusieron ahí, la ganancia del que produjo y los impuestos. Si yo le saco los impuestos, o sea, en la ecuación de cómo le pones el precio a las cosas, una vez que vos pagaste todos los insumos, pagaste los sueldos y te quedaste con tu ganancia, los impuestos recaen sobre lo que vos dejás de ganar. Por ende, cuando vos bajás algunos impuestos, el primer efecto no es que bajen los precios, el primer efecto es que aumente la tasa de ganancia. Entonces, cuando vos, por ejemplo, vamos al IVA, si vos agarrás y decís, quiero bajarles el IVA a todos los alimentos, los precios podrían llegar a bajar, pero menos que lo que baja el impuesto, porque normalmente lo que va a pasar es que alguien capte una ganancia que no se había recuperado antes. No va a ser direccional. Si yo saco el 21%, no reduzco el 21%.
LCV: ¿Cuántos de esos momentos buenos que creímos que eran buenos fueron espejismos en donde rápidamente se desactivaron? Ninguno quedó preñada a la democracia para seguir pariendo a procesos efectivos. ¿Y cuál es la manera de salir?
— ¿Cuándo se jodió la Argentina? Para mí tiene fecha y es en el Rodrigazo, el Rodrigazo en adelante. Lo que yo siempre suelo decir es que las crisis van mutando, pero lo cierto es que se van acentuando. Y del Rodrigazo a la crisis de la dictadura con la tablita, de ahí a la crisis previa de Malvinas, de ahí a la hiperinflación, de la hiperinflación al tequila, del tequila del 2001, del 2001 al 2009, del 2009 al 2012, del 2012 a la recesión del 14, de ahí al 16, de ahí a la crisis del 18. De ahí a hoy, cada una de esas crisis, lo que fue dejando así fue un piso de pobreza más alto. Nunca volvimos a nivel de pobreza previo que teníamos en ese momento y ha dejado niveles de condiciones de vida más pauperizados. Ahora bien, vos me preguntás si en el medio de lo que había hubo espejismos. Yo no creo que hayan sido espejismos. Yo lo que creo es que la Argentina ha cometido, la política económica argentina, del signo político que quiera a esta altura, ha cometido el error de enamorarse de los instrumentos y no de los objetivos. El mejor ejemplo es la convertibilidad. La convertibilidad era muy necesaria en 1991.
Cuando vos venís de una hiperinflación, cualquier cosa que te baje la inflación, que puede ser política monetaria, política fiscal o macumba, no me importa, lo que tiene que bajar es la inflación, fue exitoso, sobre todo con la angustia que se vive un proceso hiperinflacionario como el que pudo ser del 89-90. Ahora bien, la convertibilidad como herramienta, que te limitaba el margen de acción, y por qué me voy a hacer un pequeño doble clic si me permitís a acá Nora, porque se emparenta con la idea de dolarización, y por eso quiero hacer un pequeño doble clic, lo que hacía la convertibilidad era limitar tu margen de acción para hacer política económica. Vos, por ley, un peso era un dólar, con lo cual por ley no podías hacer política monetaria si no entraban dólares. Por ley no podías hacer política cambiaria, si Brasil devaluaba, vos no podías devaluar. Eso que pudo ser exitoso al principio, cuando privatizaste empresas, cuando tuviste cómo financiarlo, después del 95 tuviste el tequila y pudiste capearlo, o sea, fue exitosa la salida de Cavallo en el 96 de eso, a partir de la recesión que se inicia en el 98 y la devaluación brasilera de 1999, Argentina ya tenía la suerte sellada si se mantenía en la convertibilidad. Ahora, era más importante el instrumento que la Argentina. De la Rua era conmigo un peso, un dólar. Pasaba a ser el instrumento que fue exitoso. De la misma manera, te lo pongo anclado en la lógica del peronismo. En el 2003 era muy necesario subsidiar tarifas porque veníamos de la peor crisis de nuestra historia y tenías que subsidiar el bondi para que la gente vaya a trabajar, para que le den las monedas para ir a trabajar. Ya en el 2007 vos podías cambiar los subsidios, tanto de transporte como energéticos, porque la realidad del país era otro. Pero nadie quiere dar malas noticias en Argentina. Todas las noticias son piantavotos cuando vos te parás a decir algo malo. Y lo cierto es que cuando vos no querés decir algo malo, pasa como en el cuento de García Márquez. Algo malo va a pasar en este pueblo, algo malo termina pasando. La gente se fue del pueblo porque se corrió el rumor de que algo malo iba a pasar.
Entonces si nosotros no queremos ni tocar las tarifas cuando se puede, si nosotros no queremos salir de la convertibilidad cuando cualquiera te lo aconseja y pasás a un proceso de endeudamiento que te dejó donde te dejó, si nosotros queremos mantener un tipo de cambio completamente ficticio, tomando como hizo Macri, 188.000 millones de dólares de deuda en 22 meses, el proceso de endeudamiento más grande de la historia del capitalismo. O si nosotros, que no estamos dispuestos a decir bueno, tenemos que estabilizar la economía y estabilizar es duro, y eso es un poco lo que se viene hacia adelante. Para no dolarizar, para no levantar el cepo en el día uno con dólares que no existen, para no dejarse llevar por esos cantos de sirenas que son completamente falaces, pero argumentativamente muy persuasivos para mucha gente que está en una situación en donde no encuentra respuesta, hay que conducir. Y para conducir hay que hablar con la verdad.
Lo cierto es que Argentina hoy necesita estabilizar su macroeconomía. Porque yo puedo bajar el impuesto que quiera, yo puedo dar el crédito a la industria que quiera, yo puedo hacer la micro más eficiente del mundo, pero si la macro no funciona, la micro no alcanza. ¿Cómo se ordena la economía? Voy a tratar de explicar cómo es una estabilización muy rapidito, en menos de tres minutos, con lo cual pueden llover puteadas por poca precisión. Imagínate que en la economía vos tenés cinco macro precios. O sea, cinco precios que son más importantes que otros. Que son el dólar, las tarifas, la tasa de interés, el IPC, o sea, la inflación, y los salarios. Esos cinco macro precios en Argentina se han movido en los últimos 15 años de manera completamente dislocada. Las tarifas planchadas en un momento subían y después se volvían a planchar. El dólar planchado, sube, planchado, sube, la inflación siempre para arriba, los salarios un poquitito abajo, algunos años arriba, otros abajo, pero lo cierto es que hace cuatro años que están abajo de lo que es la inflación. Y la tasa de interés relativamente planchada en distintos segmentos. Estabilizar es hacer converger esos cinco macro precios hacia el mismo lugar, no que estén al mismo nivel, sino que vayan para la misma dirección. Esa convergencia hace que, si yo soy empresario y le tengo que poner un precio a mi producto, si veo que el dólar el año que viene, o sea, está tan pisado que el dólar el año que viene va a saltar y tal, y las tarifas van a estar pisadas, pero después no, esa incertidumbre respecto de los precios hace que haya una inercia inflacionaria que nunca se deja de controlar. Cuando vos estabilizás y decís bueno, voy a tener un primer año donde va a haber un aumento del dólar, donde voy a aumentar tarifas, y esos son los últimos aumentos que hay, porque después deja de haber mecanismo de propagación, eso empieza a dar tranquilidad a la economía. ¿Cuál es el costo de eso? Altísimo, porque una devaluación afecta a los más pobres. Si vos vas a estabilizar la economía, tenés que estar dispuesto a conducir políticamente dos cosas. La persuasión, la explicación de eso, y segundo, prepárate para agarrar la guache y multiplicarla por cinco. En el primer año, todo lo que te dejaste de gastar en tarifas, gastátelo en transferencia directa a la población de más bajos ingresos. De hecho, pensemos un minuto en la lógica de las tarifas. ¿Qué sentido tiene que yo pague la tarifa subsidiada por más que ya renuncié al subsidio tres veces y me sigue llegando más barato que lo que me debería llegar? ¿Qué sentido tiene que, en Caballito, Recoleta, paguemos tarifas diferenciadas? La mejor manera de atender la situación energética de aquellos que no pueden pagar tarifas es dándole la guita directamente al que la necesita. Así como das la UH, bueno, asignación universal por energía. El tipo que necesita pagar la luz porque es pobre, el agua porque es pobre, le doy la guita y paga la luz. Es un bien inelástico, no va a dejar de pagar, no se va a gastar la guita en otra cosa, va a pagar la luz porque si no se la cortan.
LCV: Eso es donde tienen luz.
—Claro. Pero justamente yo normalizando la tarifa invierto por el gas. El gas es el mejor ejemplo. ¿Qué sentido tiene que yo pague la tarifa subsidiada y en Posadas para ir a buscar una garrafa a precio cuidado o a precio popular tenés que ser Mandrake? A mí no me interesa el gas mío, a mí me interesa el gas en Posadas. A mí me interesa que llegue el gas a los lugares donde no llega, porque yo necesito que el corredor del Mercosur sea productivo y tenga una energía a precio competitivo. Y ahí la importancia de Vaca Muerta. Porque nosotros abajo de las patas tenemos 180 años de uso de reserva de gas argentino.
Y ahora ese gas, gracias al gasoducto y gracias a lo que viene en el proyecto del gasoducto, puede llegar a los lugares no solo más recónditos y bajar el precio estructural de la energía, no las tarifas coyunturales, sino el precio estructural de esa energía, sino que también tengo capacidad para exportarle al mundo GNL, si logro ordenar la macro y atraer las inversiones. Yo soy un convencido de que hay una olla de oro atrás del arcoíris de la Argentina. Nosotros tenemos que estabilizar la macro para ordenar ese vector productivo.
Argentina produce litio, Argentina produce energía tradicional, ahora más porque en Mar de Plata tenemos petróleo. Tenemos energías renovables, las mejores del mundo, porque tenemos los mejores vientos en la Nor Patagonia y tenemos la mejor radiación solar en la puna y en el norte de San Juan. Tenemos alimento, tenemos materia prima y alimento elaborado. Junto con Brasil, somos los principales productores de proteína del mundo. Fabricamos autos, fabricamos acero, fabricamos aluminio, fabricamos satélites, fabricamos vacunas, fabricamos lo que quieras. Somos un país maravilloso que tiene de todo para hacer, se tiene que ordenar.
LCV: ¿Le ves una salida más allá de estos pronósticos catastróficos?
—Para mí, el ecosistema de la política, el ecosistema político argentino, hace que no se pueden dar malas noticias, se retarda la conducción de las cosas. Es como que salgo a buscar votos, pero después votos para qué. Para mí, hay una clave que es, si nosotros nos decidimos primero ordenar el cortísimo plazo, que es esto de estabilizar, después es simplemente tres cosas. La comunicación de lo que se hace, la docencia sobre lo que se hace para que la gente entienda, y después poner el trabajo argentino y la producción nacional en el centro de las decisiones. En el centro tiene que estar la generación de valor agregado. Lo que hay que romper, acá muchas veces uno discute y se discute entre compañeros, si hay que crecer o distribuir. No. Hay que hacer las dos cosas. Hay que hacer las dos cosas. Si no crecemos, nos vamos a tener que distribuir, y lo cierto es que no crecemos del año 2011, y si no distribuimos te quedás sin gente con la que crecer.
Si no distribuimos, te pasa esto de que hay gente que se puede dejar llevar en su angustia y en su manera de vivir el día a día, que nadie se lo cuenta, porque el día a día se vive y hay que tener respeto sobre las trayectorias de vida de las personas, que creo que la política, esto lo dice Martín Rodríguez siempre, más allá de la grieta entre kirchnerismo y no kirchnerismo, entre peronismo, no peronismo, está la fractura entre la clase política y la sociedad. Esto de que en plena pandemia estás discutiendo reforma judicial cuando la gente no sabe si va a enterrar a la tía. Eso se rompe primero ordenando lo que está desordenado. Yo, por deformación profesional, le encuentro una explicación, o sea, una solución económica al problema de la política. Pero si no hay una vocación política para ese problema de la economía, difícilmente.
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España: Pedro Sánchez se planta frente a Trump. Bombas reales y humo electoral, por Alvaro Hilario, desde Bilbao, País Vasco.
Veinte minutos fueron suficientes para que el presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, dejase clara la postura española frente a los ataques de Israel y Estados Unidos contra la República Islámica de Irán: “La posición del Gobierno de España ante esta coyuntura es clara y consistente. Es la misma que hemos mantenido en Ucrania o también en Gaza. En primer lugar, no a la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos, especialmente a los más indefensos, a la población civil. En segundo lugar, no a asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas a base de conflictos y de bombas. Y, finalmente, no a repetir los errores del pasado. En definitiva, la posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”.
Añadió, además, que esta apuesta por el derecho internacional, enarbolada también por España en los conflictos de Ucrania, Groenlandia, Palestina o Venezuela no supone defensa alguna del régimen iraní: “Porque la pregunta no es si estamos o no a favor de los ayatolás. Nadie lo está. Desde luego, no lo está el pueblo español y, por supuesto, tampoco el Gobierno de España” -afirmación que relacionó con la sangrienta invasión de Irak, dirigida hace 23 años por George W. Bush con el apoyo y aplauso de los líderes británico y español, Tony Blair y José María Aznar-“La pregunta, en cambio, es si estamos o no del lado de la legalidad internacional y, por tanto, de la paz. La ciudadanía española siempre repudió la dictadura de Saddam Hussein en Irak, pero no por ello apoyó la guerra de Irak, porque era ilegal, porque era injusta y porque no supuso una resolución real a casi ninguno de los problemas que pretendió resolver”.
Una respuesta que, más allá de las palabras, se complementa con la negativa a que Estados Unidos utilice dos de las tres bases militares (Rota y Morón, sitas en Andalucía desde 1953 en virtud a los pactos alcanzados con Franco) de titularidad hispano-estadounidense para la materialización de los ataques contra Irán, negativa que ha contrariado al presidente estadounidense Donald Trump hasta el punto de anunciar la ruptura de relaciones comerciales con España (algo imposible de materializar tanto en base al derecho privado -los tratos entre empresas- como al hecho de que España pertenece a la Unión Europea que pacta como bloque con Estados Unidos).
Interpretación en clave electoral
España vive una seguidilla, un carrusel, de elecciones autonómicas (equiparables a las provinciales argentinas) provocado por el derechista Partido Popular (PP) con la intención última de debilitar al Partido Socialista (PSOE) y forzar a su líder y presidente del Gobierno, Sánchez, a llamar a elecciones generales. De hecho, desde que Sánchez asumió la presidencia toda la estrategia del PP ha estado dirigida a desalojar a este del ejecutivo embarrando la cancha sea cual sea la polémica que se planteé y valiéndose para ello, por lo general, de una asombrosa pobreza de argumentos.
Así las cosas, no hay interpretación del discurso de veinte minutos que no tenga la carrera electoral como punto de salida y final del análisis, sea este realizado desde la izquierda o la derecha.
El progresismo subraya la autonomía y dignidad españolas a la hora de tomar decisiones, cuyos opuestos se personifican en el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el canciller alemán Friedrich Merz, reflejos del servilismo europeo, obviando que durante los gobiernos presididos por Sánchez España ha batido todo récord en gasto armamentístico e implicación en las labores de la OTAN, y que en estos días España está enviando buques de guerra al Mediterráneo oriental con el pretexto de defender Chipre (miembro de la Unión Europea, aunque no de la OTAN).
Por otra parte, hay un punto en común en casi todos los análisis, vengan por izquierda o derecha: el paralelismo establecido por Sánchez entre la situación actual y la guerra de Irak de hace 23 años, el rescate del “no a la guerra” que entonces movilizó de forma mayoritaria a la sociedad española, más allá de reafirmar la vocación por el diálogo del ejecutivo español tendría también la intención de encolumnar a los votantes de izquierda tras el PSOE; como sucediera con la guerra de Irak, el rechazo a la guerra (según las encuestas más de la mitad de la población española comparte la posición de Sánchez) movilizaría este sector del electorado en plena coyuntura adversa (la izquierda tuvo un muy mal desempeño en las elecciones autonómicas de Extremadura y Aragón, diciembre de 2025 y febrero de 2026) y en puertas de las autonómicas de Castilla-León y Andalucía
Las derechas, por su parte, tirando de una lógica tan elemental como torticera e infantil defendieron los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán. Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, manifestó, dirigiéndose a Pedro Sánchez, que “si Irán le da las gracias y Estados Unidos le considera un terrible aliado, falla usted. Eso no es equidistancia. Es perjudicar los intereses de España frente a un ´régimen odioso¨. Siguiendo en el desprecio al derecho internacional ya manifestado durante la crisis venezolana, Feijóo añadió que “Antes del derecho internacional están los derechos humanos, y en Irán no se protegen los derechos humanos. En Irán no hay ni derecho nacional, ni derecho internacional ni derechos humanos que defiende el régimen. No lo hay”. Aseguró, por otro lado, que apoyar el belicismo y el desprecio por la ley es estar junto a las democracias liberales, junto a Occidente y, siguiendo esta lógica primariay de tintes electorales, lo contrario es participar del eje del mal: “No podemos quedarnos solos, no podemos quedarnos aislados”, insistió, mientras acusaba al presidente Sánchez de no defender “los intereses generales de España, sino a sus necesidades políticas para quitarle unos votos a la izquierda radical”.
Todo el PP, consciente del apoyo de la sociedad civil al “no a la guerra” ha salido a repetir los argumentos de su líder aunque sin aportar ni originalidad ni brillantez a los argumentos de este. De este modo, su portavoz parlamentaria Ester Muñoz manifestó que la complejidad del derecho internacional impide caer en el simplismo de eslóganes sobre la guerra, defendiendo que, aunque todos están en contra de los conflictos armados, la situación actual es mucho más profunda, sin explicar ninguna de estas afirmaciones y para, a continuación, evitando una vez más pronunciarse sobre la cuestión de la violación del derecho internacional por parte de Israel y Estados Unidos, señalar que Irán “no respeta el derecho internacional” puesto que se dedica a lapidar mujeres, colgar a homosexuales y alentar el terrorismo internacional. Retrucando, que es gerundio.
La extrema derecha, Vox, capitaneada por Santiago Abascal, aliado de Milei, y que disputa al PP el liderazgo del bloque de derechas, también se abraza al agresor norteamericano a pesar de las amenazas contra la España que tanto dicen amar y defender valiéndose de los mismos argumentos del PP, partido al que perteneció durante 19 años. Obviando el derecho internacional, igual que Núñez Feijóo, Abascal dijo que si el régimen «tiránico» de los ayatolás cae, “el mundo será más libre”, y enmarcó la agresión en lo que definió como “la batalla del mundo libre frente a las tinieblas de los ayatolás”.
Al hilo, criticó la política exterior del Gobierno español, asegurando estar preocupado porque Pedro Sánchez, acerque a España a «la oscuridad antioccidental» con posiciones contrarias a los intereses occidentales, que reciba los aplausos de Hamás o de los talibanes y pretenda “enfrentarse más a Estados Unidos e ir más de la mano de China o de Irán”.
Vox, financiada en 2014 con cerca de un millón de euros procedentes de oscuros grupos del exilio iraní, ha propuesto al PP por boca de su presidente Santiago Abascal presentar una moción de censura parlamentaria contra el presidente Sánchez. Un paso más en la competición por los votos. Abascal, antiguo ñoqui del PP, asegura que Sánchez se disfraza “de pacifista” y utiliza su política exterior contra el genocidio en Palestina y ahora contra la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán para su propio beneficio. “Miente porque quiere la guerra. Quiere todas las guerras porque eso le permite ocultar sus crímenes y sus corrupciones. Es el personaje más miserable porque es el carroñero que se alimenta de las guerras con dinero de los españoles”, ha dicho. Y ha añadido: “Sánchez celebra cada bomba porque el humo y el ruido de las bombas le permiten ocultar el debate sobre sus corrupciones”.
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“La Ley de Glaciares no se toca”: la campaña que advierte que están “rifando el agua del presente y del futuro”
En diálogo con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, la activista socioambiental Paula Kaeser explicó en qué consiste la campaña plurinacional “La Ley de Glaciares no se toca”, cuestionó la media sanción obtenida en el Senado y alertó sobre los riesgos de la megaminería, la privatización del agua y el uso intensivo de recursos por parte de la inteligencia artificial. “No están discutiendo un cubito de hielo: están discutiendo la reserva estratégica de agua dulce de la Argentina”, afirmó.
LCV: ¿En qué consiste esta campaña plurinacional por la Ley de Glaciares?
Paula Kaeser: “La campaña se llama ‘La Ley de Glaciares no se toca’. Lo que ocurrió fue que el proyecto obtuvo media sanción en el Senado y ahora pasa a Diputados. Algunos lo presentan como un logro, pero es apenas un paso en una disputa muy compleja. Lo que estamos pidiendo es que no se modifique la ley para habilitar actividades que puedan afectar glaciares y ambiente periglaciar, porque eso implica poner en riesgo la principal reserva de agua dulce que tenemos.”
LCV: ¿Cómo se le explica a un ciudadano común —o a un diputado que minimiza el tema— por qué esto es tan grave?
Paula Kaeser: “Cuando en la primaria nos enseñaban el ciclo del agua, nos explicaban cómo el agua baja de las montañas, alimenta los ríos y permite la vida en todo el territorio. Si destruís glaciares o descuidás el ambiente periglaciar, alterás ese sistema. No es un pedacito de hielo aislado: es un ecosistema conectado. Si se habilitan proyectos megamineros en esas zonas, la consecuencia es que la reserva de agua dulce puede quedar contaminada o directamente agotada.”
LCV: ¿Tenés ejemplos concretos de lo que puede pasar?
Paula Kaeser: “En la provincia de San Juan, en el departamento de Jáchal, la actividad minera generó derrames que afectaron una cuenca completa. Ese pueblo vivía de dos ríos; tras la contaminación, tuvieron que modificar su sistema de abastecimiento porque uno ya no podía utilizarse para consumo ni riego. A partir de ahí empezaron a registrarse más enfermedades, incluso casos de cáncer, algo que los vecinos remarcan que no era habitual décadas atrás.”
LCV: También mencionaste el tema del acceso al agua potable.
Paula Kaeser: “En Argentina todavía hay un porcentaje muy alto de población sin acceso pleno a agua potable. Y mientras no terminamos de garantizar ese derecho básico, se pretende avanzar sobre las reservas estratégicas. Es un contrasentido: no llegamos a potabilizar el agua para todos y al mismo tiempo queremos habilitar actividades que pueden deteriorar la fuente.”
LCV: ¿Cómo se conecta esto con la inteligencia artificial y los proyectos que se mencionan para la Patagonia?
Paula Kaeser: “Los grandes centros de datos que sostienen la inteligencia artificial necesitan enormes cantidades de energía y agua para refrigeración. Son servidores que funcionan de manera permanente y generan mucho calor. Para enfriarlos se usan sistemas que demandan millones de litros de agua dulce. Entonces, cuando se habla de instalar polos tecnológicos en zonas frías con abundancia de agua, estamos hablando también de presión sobre un recurso finito.”
LCV: También mencionaste la presencia de empresas extranjeras en la gestión del agua.
Paula Kaeser: “Hace años que denunciamos el avance de Mekorot en convenios vinculados al manejo del agua. Por eso impulsamos también la campaña ‘Afuera Mekorot’. Creemos que el agua es un bien común y no puede quedar sujeta a lógicas de negocio. Lo mismo advertimos sobre procesos de privatización en áreas metropolitanas.”
LCV: ¿Cuál es tu perfil y desde dónde impulsás esta militancia?
Paula Kaeser: “Soy maestra jardinera y licenciada en administración hotelera, pero hoy me defino sobre todo como activista socioambiental. Formo parte de la campaña ‘La Ley de Glaciares no se toca’, de ‘Afuera Mekorot’ y de la coordinadora ‘Basta de Falsas Soluciones’, que articula asambleas y espacios territoriales de todo el país.”
LCV: Si alguien quiere sumarse o informarse, ¿cómo puede hacerlo?
Paula Kaeser: “En Instagram pueden encontrarnos en @bastafalsasoluciones y @fueramecorot. Y para información específica sobre glaciares está el blog ‘laleydeglaciaresnose toca.blogspot.com’, donde hay materiales, videos y documentos para descargar y trabajar en escuelas o espacios comunitarios.”
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Paula Arkerfeld, docente y miembro de SUTEBA: “El modelo educativo de Milei es que quienes puedan pagar vayan a la escuela privada y el resto quede afuera”
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Paula Arkerfeld, docente de educación especial en la provincia de Buenos Aires, analizó el inicio del ciclo lectivo atravesado por paros nacionales, rechazo paritario y una profunda crisis salarial. Cuestionó tanto las políticas del gobierno nacional encabezado por Javier Milei como la administración provincial de Axel Kicillof, y advirtió sobre el deterioro de las condiciones de enseñanza, el impacto social en las escuelas y el debate pendiente sobre el modelo educativo.
LCV: ¿Cómo viene el tema en la provincia de Buenos Aires, el inicio de clases y demás?
Paula Arkerfeld: “Hoy estuvimos iniciando una jornada de paro nacional que fue muy fuerte en todo el país y también en la provincia de Buenos Aires. Mañana continuamos con una medida de fuerza porque se rechazó la oferta paritaria del gobierno de Kicillof. El miércoles va a haber una nueva reunión, pero estamos hablando de salarios que realmente nos dejan por debajo de la línea de pobreza. Estamos entre los cuatro peores salarios a nivel nacional, siendo que la provincia de Buenos Aires es la provincia más rica. Con 750.000 pesos una maestra no puede vivir, y eso nos obliga a tener otros trabajos o hacer Uber, lo que va en detrimento de la calidad educativa de los chicos.”
LCV: ¿Cómo te cayó el fragmento del discurso del presidente hablando de la importancia de la educación como un baluarte?
Paula Arkerfeld: “Yo creo que el gobierno de Milei desde el primer momento se declaró enemigo de los trabajadores y de la educación pública. Nos recortaron el salario mínimo docente nacional, que hoy está en 500.000 pesos, y convocaron a Paritaria Nacional obligados por una medida cautelar ofreciendo 0% de aumento. Es una burla y un destrato. Es un modelo donde lo que quieren es que quienes puedan pagar vayan a la escuela privada y el resto quede afuera.”
LCV: También hay familias que no pueden sostener la escuela privada y vuelven a la pública. ¿Cómo impacta eso?
Paula Arkerfeld: “Se ve cada vez más reducida la población que puede acceder a la escuela privada, pero para las grandes mayorías lo que ofrece este modelo con reforma laboral es precarización y pérdida de derechos. Nosotras nos movilizamos contra la reforma laboral porque también es una defensa de nuestros estudiantes. Damos todo para que egresen de la secundaria y no tengan ni siquiera acceso a un trabajo con derechos. Ese es el futuro que están proponiendo.”
LCV: ¿Sos maestra de grado?
Paula Arkerfeld: “Soy docente de educación especial. Todo el ajuste y el recorte en políticas de discapacidad nos atraviesa directamente. Acompañamos la lucha de los colectivos de discapacidad porque la escuela vive la crisis social de conjunto. Por eso también planteamos que las familias apoyen esta pelea, que es por los derechos de sus hijos e hijas. Muchas veces se intenta enfrentar a las familias con la docencia, pero hoy se ve más claramente que es una pelea común.”
LCV: ¿Qué pensás de los debates sobre repetición, frustración y el estado actual del sistema educativo?
Paula Arkerfeld: “Son debates muy complejos y necesitaríamos un gran congreso pedagógico para discutir qué escuela necesitamos y cómo salen hoy los pibes. La tarea pedagógica está cada vez más desdibujada porque tenemos que garantizar cuestiones básicas: juntar zapatillas, comprar útiles, ayudar a las familias. Lo hacemos porque tenemos un vínculo con la comunidad, pero en ese contexto es muy difícil abordar la tarea pedagógica como corresponde. Además, muchos chicos no acceden a una lectoescritura comprensiva, y eso también tiene que ver con condiciones materiales, alimentarias y sociales. Los recursos no están.”
LCV: ¿Es solo un problema nacional o también provincial?
Paula Arkerfeld: “Hay fondos nacionales que fueron recortados, pero también hay responsabilidad de la provincia. Hay plata y no hay decisión de ponerla donde corresponde. Estamos teniendo cierre de grados en la provincia de Buenos Aires, no es solo un tema salarial. Podríamos trabajar con grupos más reducidos para atender la complejidad actual, pero se aplican lógicas mercantiles de cantidad de alumnos por maestra. El financiamiento de infraestructura y comedores es muy escaso. En lugar de pagar deudas que benefician a grandes empresarios, necesitamos impuestos a las grandes empresas de la provincia y que esos recursos vayan a educación.”
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