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Entrevistas

Daniel Arroyo: “Falta comida en los comedores, hay que decretar la Emergencia Alimentaria”

Luego de las jornadas de largas colas frente al Ministerio pidiendo comida para los comedores populares, LCV entrevistó al ex ministro de Desarrollo Social y actual diputado de Unión por la Patria, Daniel Arroyo, quien estuvo a cargo de varios planes de contención social. Se mostró procupado por la situación de los comedores y el hambre en la infancia, consideró que hay que decretar la Emergencia Alimentaria, y encontrar una solución para las familias endeudadas con tasas de interés de usureros que llegan al 500%: “Se preocupan por blanquear las deudas de los que se llevan millones afuera pero nadie le presta atención al vecino que tiene que pedir 30 o 40 o 100 mil pesos para sobrevivir”

Diputado Daniel Arroyo, ex ministro de Desarrollo Social

LCV: ¿Qué sentís al ver que herramientas como el Potenciar Trabajo, creadas para contener a los sectores más vulnerables, están siendo destrozadas?

—Mucha preocupación. Lo peor es la situación de los comedores. Está faltando comida y los que no llegan a fin de mes solo encuentran fideos, harina, polenta; hay poca leche, carne, frutas y verduras. Respecto al plan Potenciar Trabajo, que son 1.200.000 personas, más allá de lo que se puede mejorar en cuanto al vínculo con el trabajo y la capacitación, el problema es que quedó congelado el monto en 78 mil pesos. Si ya era muy poquito eso en noviembre, en marzo de este año va a ser nada. Entonces la verdad que se está licuando. Yo creo que el Gobierno tiene que desarrollar una malla de contención social, un conjunto de políticas que la pueda hacer de una manera o de otra, que a uno le puede gustar más o menos, pero tiene que desarrollar una malla de contención social rápidamente.

LCV: Fuimos a cubrir la cola en el Ministerio de Desarrollo Humano. Una señora que se llama Jazmín Saravia, que estaba en la puerta decía “tenemos que rotar las familias porque no nos alcanza para todos”. Vos implementaste en julio del 2020 el Renacom, que era el Registro Nacional de Comedores y Merenderos, que para tener una geolocalización de todo esto ¿Eso está vigente? ¿Creció mucho desde aquel momento hasta ahora? ¿Cómo es la situación y qué pensás de lo que decía Jazmín?

—Hoy, hay 10 mil comedores en Argentina. Para ser claro, en términos generales, hay 10.000 comedores y tenemos casi 10 millones de personas que reciben asistencia alimentaria. Estoy juntando acá de los chicos que comen en las escuelas, más la tarjeta alimentar, más las personas que van a los comedores y a los merenderos. Lo que decía la señora es exactamente así. Hace tiempo que viene complicado. Lo que pasa es que en los últimos días pegó un salto muy grande el precio de los alimentos, es decir, el pan a 2 mil, la leche 800, o como decía la propia señora, el arroz a 2 mil pesos. Entonces, lo que está pasando hoy es que hay mala nutrición, o sea, se está comiendo como antes decía, fideos, harina, arroz, polenta, se está complicando la situación y ahí hay un problema grave. Que la gente grande comamos mal es un problema relativo porque ya tenemos la estructura ósea desarrollada al igual que nuestro intelecto, pero que un niño o una niña coma mal es brutal porque no desarrolla el peso y talla que podría desarrollar, no desarrolla la capacidad intelectual, no puede prestar atención en la escuela y reproduce la pobreza. Entonces, me parece que es urgente atender el tema del inventario. Es difícil para el Gobierno y entiendo que es así porque es difícil para el Estado comprar alimentos, porque hoy nadie vende, porque no hay precio, pero hay que generar mecanismos o a través de la tarjeta, o a través de parte de la asistencia alimentaria o decretando la emergencia alimentaria.

LCV: ¿Cuántos años hace que vivimos en emergencia alimentaria?

—Varios años. De hecho, cuando yo era diputado de la oposición, cuando gobernaba Macri, hice la Ley de Emergencia Alimentaria para ayudar. La emergencia alimentaria lo que le permite es acelerar los circuitos administrativos para comprar alimentos y la verdad que estamos en un problema serio hoy, es evidente que eso hace falta. Está muy difícil la situación. Yo creo que hay tres problemas acá que hay que darle solución rápido. El primero es que tienen que llegar los alimentos a los comedores. El segundo es el tema de la escuela, arrancan las clases ahora en 20 días y lo que es la ayuda escolar que da el Estado está presupuestada en 17 mil pesos. Hoy un guardapolvo para un chico de primaria son 31 mil pesos, para un nene de jardín 14 mil. Con lo cual, lo segundo que tiene que hacer el gobierno es aumentar la ayuda escolar. Más allá de si a uno le gusta el gobierno o no y todos los debates ideológicos, yo estoy lejísimo de la mirada del Gobierno, pero le planteé un proyecto para aumentar la ayuda escolar así por lo menos los chicos arrancan con una mochila, con un cuaderno, con un conjunto de útiles, una cartuchera, las zapatillas y el guardapolvo. Lo tercero que yo veo y que a mi me preocupa mucho es el endeudamiento de la familia, que realmente como la plata no alcanza, la gente se endeuda y hoy se endeuda al 500% de interés anual. Hoy la persona está tomando crédito en la financiera de la esquina, a la vuelta, en cualquier lado al 500% y paga varias veces la deuda que tiene. Entonces, así como se habla de blanqueo, de blanqueo de capitales, de blanqueo de los que tienen dólares afuera bajo el colchón, hay que ayudar a blanquear que debe 30, 50, 100 mil pesos, que lo sacó para comer, que lo sacó para comprar guardapolvos a los chicos, que en realidad lo pagó varias veces ya. Entonces yo iría por eso. Alimento para los comedores, aumentó de la ayuda escolar y desendeudar a la familia, por lo menos para poner una base.

LCV: ¿No debería estar el control del Estado en eso en lugar de estar controlando las otras tonterías a las que quiere controlar?

—Absolutamente. Lula hizo un programa que es que el brasileño que debe 100 reales, no puede pagar más de 200. Se le puso un tope. Yo hice un proyecto de ley con lo mismo. Es decir, uno no puede pagar más del 100%. O sea, es una locura. Si ya la pagó 20 veces. El que sacó 30 mil cuando devuelve 60 mil ya está. No puede vivir toda la vida devolviendo, devolviendo y pagando y pagando y endeudado permanentemente. Ese tipo de cosas son las que hay que encarar. Yo trato de tener una mirada doble, una de una mirada crítica y así lo expreso en el Congreso respecto del Gobierno, la orientación. Creo que es un experimento absurdo lo que está haciendo el Gobierno, quitando el Estado del todo y haciendo el mercado de lo bestia. Pero dos, trato de que alguna cosa pase, el tema escolar, el tema del endeudamiento, el tema de la comida en los comedores. Espero que eso sea posible porque la verdad está muy, muy difícil la situación. Hay mucha gente que la pasa mal, mal, mal en serio.

LCV: ¿Vos crees realmente que existe la mínima posibilidad de diálogo?

—Primero, yo creo que hay que insistir con el diálogo, básicamente. Tengo la peor opinión del Gobierno y la orientación que hace el Gobierno, pero realmente me parece que acá hay que atender lo básico de lo básico.

LCV: Ustedes manifestaron su repudio por el tema de los ataques a la gente en la calle y a los periodistas.

—Sí, yo estuve en la calle de hecho. Nosotros salimos de la sesión y fuimos a la calle el jueves. Era una cosa brutal. La pelea era por si avanzaban media cuadra hacia la mitad de la cuadra o no. Esa era toda la discusión. Toda la gente que estaba reclamando y manifestándose estaba en contra de la ley, claramente, estaban arriba de la plazoleta, avanzaban, entraban, corrían. Una locura. Gas pimienta, las motos dando vuelta a los bastonazos. Una cosa absurda. Una represión brutal. No se puede aplicar el protocolo a como dé lugar. El debate finalmente era media cuadra, esa era toda la discusión.

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“Protocolos”: cuando el teatro se mete en la cabeza de quienes reprimen

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, el escritor y dramaturgo Alejandro Stilman presentó Protocolos, una obra que explora, desde la ficción y el teatro, el mundo de los operativos de seguridad y los servicios de inteligencia. A partir de personajes atravesados por los protocolos institucionales —y también por sus propias contradicciones—, la pieza propone una mirada humanística y crítica sobre quienes están detrás del escudo en las manifestaciones. La obra se presenta los viernes en el Complejo Teatral Ítaca, en el barrio de Almagro.

LCV: ¿Qué es Protocolos?

Alejandro Stilman: “Bueno, en primer lugar es una palabra que es signo de época para los argentinos. Decimos protocolo y sabemos que hablamos de los días miércoles y de esto que ha implementado la ministra de Seguridad: poner frente al grupo de jubilados que va a reclamar por sus derechos murallas humanas de robocops que se encargan supuestamente de mantener el orden o permitir la libre circulación. El protocolo antipiquetes, como ya sabemos, es uno de los protocolos. Pero todas las sociedades constituidas y todas las instituciones que forman parte de la sociedad tienen los suyos. Entonces tenemos el protocolo de un organismo dedicado al mantenimiento del orden —todo esto dicho entre comillas—, los grupos antidisturbios específicamente. Y después tenemos protocolos del otro lado, que son los de los servicios de inteligencia. También hay protocolos más benignos: tenés el protocolo odontológico, donde se encargan de ponerte la anestesia antes de sacarte la muela. Hay un montón de protocolos, y también protocolos que son un mito, como el Protocolo de Sion. La vida está nomenclada y es necesario que sea así en algún sentido, pero esta obra lo que hace es meterse con dos protocolos que me parece que son muy simbólicos de época: el de los fondos reservados de la SIDE —sin que necesariamente se esté hablando de eso—, porque es una obra ficcionalizada donde se metaforiza sobre estos dos mundos. Son dos historias que sobrevuelan esta índole de protocolo.”

LCV: ¿Y cómo se violan esos protocolos dentro de la obra? Porque hay un efectivo antidisturbios que falta a reprimir, un psiquiatra y agentes de inteligencia infiltrados.

Alejandro Stilman: “Sí, en realidad hay una mirada más bien de corte humanístico para tratar de entender qué pasa. Por ejemplo, a mí me resulta muy impactante cuando cinco milímetros de policarbonato —los del escudo que mantienen cada uno de los efectivos— separan los rostros de los que están del otro lado vociferando y reclamando. Mientras el que sostiene el escudo, no sé si con ayuda de lo que le dan o porque está muy ideologizado, parece de roca: no tiene ningún gesto, ningún movimiento. Esa convivencia cara a cara me parece que tiene una potencia enorme como escena. Me interesa indagar qué le pasa a ese efectivo cuando lo putean en vivo y en directo de esa manera y después vuelve a su casa. Ese sería uno de los primeros abordajes de la obra y nos permite pensar la cosa desde otro lado: ¿cuál es la cocina de estas instituciones que aplican protocolos y que tienen protocolos internos para llevar adelante su tarea?”

LCV: Hay algo del teatro de Pavlovsky, de meterse en la cabeza de estos personajes.

Alejandro Stilman: “Sí, vas bien por ahí. Hay algo de eso en la técnica. Y también hay alguna pizca de literatura y de ficción con citas de algunos autores latinoamericanos reconocibles que nos ayudan a cabalgar la historia. Y el colmo de la paradoja son dos agentes de servicios infiltrados que a su vez están infiltrados por un topo muy singular, al que no puedo delatar porque si no estaría contando toda la obra.”

LCV: ¿Cuándo y dónde se puede ver?

Alejandro Stilman: “La obra se presenta todos los viernes de marzo y abril en el Complejo Teatral Ítaca, en Humahuaca 4027, en el barrio de Almagro. Y nos acaban de avisar del teatro que probablemente, si los elencos están disponibles, podamos seguir también en mayo.”

LCV: Siempre se dice Ítaca, pero mucha gente dice Itaka.

Alejandro Stilman: “Sí, es muy gracioso porque ahí se mezcla la famosa isla a la que quería volver el personaje de Homero con la Ithaca, el famoso fusil que se usó para reprimir en América Latina y en el mundo durante muchas décadas, sobre todo en los años 70 y 80. Pero el teatro es Ítaca, con C.”

LCV: Tenés un actor que se llama Gerardo Martínez, como el sindicalista.

Alejandro Stilman: “Sí, es increíble porque a la gente le rebota mucho el nombre. Pero no tiene nada que ver con el sindicalista. Gerardo es un flor de actor, en realidad es abogado, y trabaja junto con Ernesto Campo Ríos. Nada que ver con aquel Gerardo Martínez.”

LCV: ¿Cuánto tiempo te llevó escribir la obra?

Alejandro Stilman: “El teatro, a diferencia de la narrativa, te permite —si tenés cierta facilidad para construir situaciones— ser un poco más expeditivo. Una vez que tenés la trama, el manejo de la interacción entre los actores, los diálogos, es algo que a mí me sale bastante naturalmente. En cambio la narrativa me vuelve muy obsesivo y me demora mucho más.”

LCV: Y además la dirigís. ¿Qué se siente dirigir?

Alejandro Stilman: “Es verdaderamente tremendo. Una cosa es el personaje cuando lo manejás en el mundo de la ficción, vos frente a la pantalla con tu cabeza, y otra cosa es cuando estás con el material humano que interpreta los roles. Ahí aparece una dualidad: ese imaginario de personaje que inventaste y ese actor de carne y hueso que trae su historia de vida y la pone al servicio del rol. Se produce una colisión de mundos que como director tenés que manejar con mucho cuidado, equilibrio y percepción para ver por dónde puede ir la cosa.”

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“20 años de lucha y construcción de derechos”: Patricia González y el encuentro de mujeres trabajadoras de AEFIP

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Patricia González, secretaria de Género, Diversidades e Igualdad de Oportunidades de AEFIP, habló sobre el encuentro nacional de mujeres del sindicato que se realizará en Huerta Grande. La dirigente reflexionó sobre el recorrido de dos décadas de organización de las trabajadoras, el contexto político actual, el impacto de la reforma laboral y los desafíos que aún persisten en materia de igualdad y tareas de cuidado. También destacó el valor de la memoria colectiva y la formación política dentro del movimiento sindical.

LCV: Venís de la plaza por la movilización del 8 de marzo. ¿Cómo estaba el clima de la marcha?
Patricia González: “Sí, sí, vengo de la plaza. Había mucha gente, había bastante gente. Seguimos las mujeres en la calle, en pie de lucha.”

LCV: Este año el encuentro de mujeres de AEFIP vuelve a realizarse en Huerta Grande. ¿Cuál es el lema y por qué lo eligieron?
Patricia González: “El lema de este año es ‘20 años de lucha y construcción de derechos’. Se cumplen justamente veinte años desde que las mujeres trabajadoras de AEFIP venimos sosteniendo estos encuentros, que han sido el espacio que nos dimos para construir nuestros derechos y para ir en la búsqueda y conquista de nuevos derechos. Es una conmemoración de todo ese camino recorrido en Huerta Grande, que además es un lugar icónico para el sindicalismo y para nuestro sindicato en particular, porque allí también se fundó nuestro sindicato. Este año además cumplimos 70 años como organización y se cumplen 50 años de la dictadura, así que es un año muy conmemorativo. Todo eso le da al encuentro un marco mucho más importante para destacar la militancia de las mujeres dentro de nuestra organización y el trabajo que hicimos para que nuestras voces se escuchen y para que la perspectiva de género se traduzca en conquistas reales.”

LCV: Siempre convocan especialistas para acompañar el debate. ¿Quiénes participarán este año?
Patricia González: “Este año hemos convocado a Virginia Franganillo, que fue la primera presidenta del Consejo Nacional de la Mujer y una figura muy importante en la historia política de nuestro país y en la lucha por la participación de las mujeres, especialmente por la ley de cupo. También estará Mónica Hassenberg, fotógrafa que ha documentado algunos de los momentos más importantes de lucha en la historia argentina y que va a llevar una muestra sobre la primera marcha del 8 de marzo en democracia, en 1984. Además, para los talleres vamos a contar con la diputada Kelly Olmos, que participó en la elaboración de una propuesta alternativa a la reforma laboral aprobada recientemente por este gobierno. Y en las últimas horas confirmamos también la presencia de la ministra Silvina Batakis, que va a exponer sobre economía y desigualdad desde una mirada con perspectiva de género.”

LCV: En el encuentro también habrá talleres para debatir la reforma laboral. ¿Qué lugar ocupa ese tema?
Patricia González: “Las delegadas de AEFIP no se ocupan solamente de problemas de mujeres, somos delegadas del colectivo de trabajadores en su conjunto. Por eso el eje del encuentro tiene que ver con analizar la reforma laboral, sus implicancias y cómo afecta al mundo del trabajo en general y a las mujeres en particular. En los talleres hacemos el ida y vuelta con las delegadas y dirigentes de todo el país, que traen las inquietudes de lo que ocurre en cada lugar de trabajo. Allí tratamos de poner luz sobre lo que estamos atravesando y pensar nuevas herramientas y estrategias gremiales para enfrentar este momento.”

LCV: También habrá un espacio para la memoria de quienes abrieron camino en el sindicato.
Patricia González: “Sí, estos veinte años se hicieron con muchas compañeras que fueron abriendo camino. Por eso convocamos a las anteriores secretarias de la mujer —porque antes la secretaría se llamaba así— que fueron cuatro compañeras que ocuparon ese rol antes que yo. Una de las conquistas que logramos fue transformar esa secretaría en Secretaría de Género e Igualdad de Oportunidades. Ellas van a contar cómo fueron los comienzos, cómo se fue construyendo este espacio dentro del sindicato.”

LCV: En el contexto actual del país, ¿cuál creés que es la política del gobierno que más impacta en las trabajadoras?
Patricia González: “En el marco de las trabajadoras, la reforma laboral recientemente aprobada impacta de lleno en la vida laboral y familiar. Es un retroceso de siglos, volvemos a lógicas de la primera era industrial donde se precariza y se deja con mayor desprotección a los sectores más vulnerables. En el caso de las mujeres, se agrandan las desigualdades de género que ya existían.”

LCV: Se habla mucho del concepto de feminización de la pobreza. ¿A qué se refiere?
Patricia González: “Tiene que ver con que somos las mujeres quienes mayoritariamente ocupamos los trabajos más informales, peor remunerados y más precarizados, muchos de ellos vinculados a las tareas de cuidado. Al mismo tiempo, como somos quienes llevamos adelante mayoritariamente esas tareas de cuidado en el hogar, tenemos menos disponibilidad horaria para acceder a trabajos más exigentes. La reforma laboral profundiza ese problema con herramientas como el banco de horas, que termina descartando a quienes no pueden quedarse más tiempo trabajando.”

LCV: ¿Cómo definirías las tareas de cuidado y por qué son tan centrales en este debate?
Patricia González: “Cuando hablamos de tareas de cuidado hablamos de todo el conjunto de trabajos vinculados al cuidado de otras personas: las infancias, las personas mayores, personas con discapacidad o enfermas. Muchos de los trabajos más feminizados están ligados a esto: el personal de casas particulares, las y los trabajadores de la salud, las y los docentes. Son sectores donde más del 70 u 80 por ciento son mujeres y que históricamente han sido mal pagos porque culturalmente se asocian al rol de la mujer en la sociedad.”

LCV: ¿Cómo se organiza el encuentro y qué pasa después con las conclusiones?
Patricia González: “El encuentro comienza el jueves a las 14:30 o 15 horas y termina el sábado al mediodía. De allí surge un documento general que se difunde entre todas las trabajadoras y trabajadores del sindicato. Además, cada secretaría de género de las seccionales —tenemos representación en todo el país— elabora un informe con lo trabajado en los talleres. Con esos informes se planifica el trabajo gremial del año siguiente.”

LCV: ¿Por qué eligieron la muestra fotográfica de Mónica Hassenberg sobre la marcha de 1984?
Patricia González: “Porque es el único registro de esa primera marcha del 8 de marzo en democracia. Y porque muchas de las consignas que aparecen allí hoy son derechos conquistados que se transformaron en leyes. El registro de esos momentos de lucha es muy importante para construir identidad y pertenencia dentro de un colectivo, tanto en el movimiento de mujeres como en nuestro sindicato.”

LCV: ¿Cuántas participantes esperan este año?
Patricia González: “Vamos a ser alrededor de 220 mujeres de las 18 seccionales que tenemos a lo largo y ancho del país. También participan algunos varones dirigentes del sindicato, aunque en minoría. Es un evento muy importante para nuestra organización y también es parte de la formación de todos los compañeros.”

LCV: Para cerrar, ¿qué significa para el sindicato sostener estos encuentros durante veinte años?
Patricia González: “Es una enorme satisfacción. Significa que el sindicato, varones y mujeres, sigue creyendo en estos espacios de encuentro político y de formación. También habla de una conducción que apuesta a renovar y fortalecer estas instancias. Cumplir veinte años de estos encuentros demuestra que la organización colectiva sigue siendo el camino para defender y ampliar derechos.”

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“La Ley de Glaciares no se toca”: la campaña que advierte que están “rifando el agua del presente y del futuro”

En diálogo con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, la activista socioambiental Paula Kaeser explicó en qué consiste la campaña plurinacional “La Ley de Glaciares no se toca”, cuestionó la media sanción obtenida en el Senado y alertó sobre los riesgos de la megaminería, la privatización del agua y el uso intensivo de recursos por parte de la inteligencia artificial. “No están discutiendo un cubito de hielo: están discutiendo la reserva estratégica de agua dulce de la Argentina”, afirmó.

LCV: ¿En qué consiste esta campaña plurinacional por la Ley de Glaciares?

Paula Kaeser: “La campaña se llama ‘La Ley de Glaciares no se toca’. Lo que ocurrió fue que el proyecto obtuvo media sanción en el Senado y ahora pasa a Diputados. Algunos lo presentan como un logro, pero es apenas un paso en una disputa muy compleja. Lo que estamos pidiendo es que no se modifique la ley para habilitar actividades que puedan afectar glaciares y ambiente periglaciar, porque eso implica poner en riesgo la principal reserva de agua dulce que tenemos.”

LCV: ¿Cómo se le explica a un ciudadano común —o a un diputado que minimiza el tema— por qué esto es tan grave?

Paula Kaeser: “Cuando en la primaria nos enseñaban el ciclo del agua, nos explicaban cómo el agua baja de las montañas, alimenta los ríos y permite la vida en todo el territorio. Si destruís glaciares o descuidás el ambiente periglaciar, alterás ese sistema. No es un pedacito de hielo aislado: es un ecosistema conectado. Si se habilitan proyectos megamineros en esas zonas, la consecuencia es que la reserva de agua dulce puede quedar contaminada o directamente agotada.”

LCV: ¿Tenés ejemplos concretos de lo que puede pasar?

Paula Kaeser: “En la provincia de San Juan, en el departamento de Jáchal, la actividad minera generó derrames que afectaron una cuenca completa. Ese pueblo vivía de dos ríos; tras la contaminación, tuvieron que modificar su sistema de abastecimiento porque uno ya no podía utilizarse para consumo ni riego. A partir de ahí empezaron a registrarse más enfermedades, incluso casos de cáncer, algo que los vecinos remarcan que no era habitual décadas atrás.”

LCV: También mencionaste el tema del acceso al agua potable.

Paula Kaeser: “En Argentina todavía hay un porcentaje muy alto de población sin acceso pleno a agua potable. Y mientras no terminamos de garantizar ese derecho básico, se pretende avanzar sobre las reservas estratégicas. Es un contrasentido: no llegamos a potabilizar el agua para todos y al mismo tiempo queremos habilitar actividades que pueden deteriorar la fuente.”

LCV: ¿Cómo se conecta esto con la inteligencia artificial y los proyectos que se mencionan para la Patagonia?

Paula Kaeser: “Los grandes centros de datos que sostienen la inteligencia artificial necesitan enormes cantidades de energía y agua para refrigeración. Son servidores que funcionan de manera permanente y generan mucho calor. Para enfriarlos se usan sistemas que demandan millones de litros de agua dulce. Entonces, cuando se habla de instalar polos tecnológicos en zonas frías con abundancia de agua, estamos hablando también de presión sobre un recurso finito.”

LCV: También mencionaste la presencia de empresas extranjeras en la gestión del agua.

Paula Kaeser: “Hace años que denunciamos el avance de Mekorot en convenios vinculados al manejo del agua. Por eso impulsamos también la campaña ‘Afuera Mekorot’. Creemos que el agua es un bien común y no puede quedar sujeta a lógicas de negocio. Lo mismo advertimos sobre procesos de privatización en áreas metropolitanas.”

LCV: ¿Cuál es tu perfil y desde dónde impulsás esta militancia?

Paula Kaeser: “Soy maestra jardinera y licenciada en administración hotelera, pero hoy me defino sobre todo como activista socioambiental. Formo parte de la campaña ‘La Ley de Glaciares no se toca’, de ‘Afuera Mekorot’ y de la coordinadora ‘Basta de Falsas Soluciones’, que articula asambleas y espacios territoriales de todo el país.”

LCV: Si alguien quiere sumarse o informarse, ¿cómo puede hacerlo?

Paula Kaeser: “En Instagram pueden encontrarnos en @bastafalsasoluciones y @fueramecorot. Y para información específica sobre glaciares está el blog ‘laleydeglaciaresnose toca.blogspot.com’, donde hay materiales, videos y documentos para descargar y trabajar en escuelas o espacios comunitarios.”

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