Entrevistas
Julio Piumanto: Martínez De Hoz, Cavallo, Menem, De la Rúa y Macri, hablaron de libertad. Una libertad que provocó solo inequidad”.
Mientras el gobierno abría un compás de espera para continuar el ‘diálogo’ con sindicatos y empresario dentro de 10 días, el boletín oficial publicaba la reglamentación del impuesto a las ganancias de los salarios sin ninguna modificación. La CGT reiteró que cada sector damnificado estaría libre de presentar un recurso ante la justicia mientras estudian la posibilidad de hacer un reclamo general.
Tal como ya lo habían anunciado varios gremios, Camioneros, Portuarios, Aeronáuticos, Bancarios y Aceiteros, entre otros. Ya fueron presentadas a Tribunales las apelaciones de varios sindicatos. Sergio Palazzo de la Bancaria acudió ayer a la justicia, al igual que Carlos Wechsler, de Adimra. Los sucedió el representante de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN)Julio Piumato, “invocando derechos de incidencia colectiva y frente a la violación del principio de legalidad en materia tributaria”.
El pasado lunes, Nora Anchart entrevistó a Julio Piumato, actual Sec. Gral de DDHH de la CGT, en La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores que se emite por larz.com.ar los lunes de 18 a 20hs. En medio de este complejo panorama de un gobierno que se declara ‘libertario’ la charla giró en torno al concepto de libertad, libertad que también esgrimía Martínez de Hoz. La cárcel a los genocidas y el terrorismo de Estado fueron parte de la conversación. A pesar de que UEJN participa de las mesas de diálogo propuestas por el gobierno, su líder no parece muy convencido sobre cómo van las cosas.
Julio Piumato 22/7/2024:
LCV: ¿Para vos qué significa en nuestro país hoy la palabra libertad?
—Libertad significa lo mismo siempre. Libertad es poder ejercer todos tus derechos. Nosotros siempre decimos que cuando hay parte de la sociedad que no tiene posibilidad de ejercer su derecho ni vivir con dignidad, no tiene libertad. Tiene libertad de morirse de hambre, como dijo una persona del gobierno. Pero libertad es un valor muy profundo del ser humano y de las comunidades, porque tiene que ver con eso, con el acceso a una vida digna de conjunto, el poder elegir, el poder optar, el tener libertad. Lo que pasa es que el concepto libertad muchas veces se ha asimilado a la fuerza, digamos, al interés del más fuerte. Son los poderosos que quieren libertad para para oprimir a los más débiles. La libertad tiene que tener un valor más universal. Hay libertad cuando todos pueden pueden ejercer sus derechos, y no cuando solo los pueden ejercer los más poderosos.
LCV: La libertad del zorro en el gallinero no es libertad, y la libertad que proclama el actual gobierno nacional me parece que tampoco.
—Obvio, no, pero ellos son libertarios, van más allá de la libertad, digamos, una libertad muy especial. Porque fíjate que por un lado dicen libertad y por el otro lado, es para proteger los derechos de los poderosos, como pasó siempre en todo, o por lo menos si nos ponemos a ver en los periodos similares a estos que estamos viviendo, siempre el concepto de libertad se asoció a los poderosos. Planteaban la libertad y la no regulación en las cuestiones que tenían que ver con los sectores más necesitados de la sociedad, y en cambio regulaban cuando estaban en juego sus propios intereses. Es decir, hay un contra sentido.
LCV: Es muy particular el momento en el que estamos viviendo, porque los libertarios y todas las derivaciones de la palabra libertad, me parece que en este momento tienen un uso y abuso muy impresionante y sobre todo una gran careteada. Me parece que es una gran hipocresía.
—Una distorsión. No es una libertad. La libertad no es que esté todo igual. Jauretche decía algo bien: igualémonos y después corremos, ¿no? Estemos todos en la misma condición.
LCV: Yo me acuerdo haber hecho una nota una vez a un excombatiente de Malvinas, que está registrado en un documental mío, que se llama Regístrese, comuníquese y archívese. El excombatiente decía algo así como sí, todos somos iguales, todos somos iguales, todos tenemos la misma libertad. ¿Ahora, sabes qué? Vos arrancas corriendo las millas de Le Mans y yo estoy con un monopatín.
—Tal cual. Esa es la realidad. Por eso el concepto de libertad es un concepto muy profundo, no como la utiliza muchas veces los liberales y mucho más estos libertarios. Pero vos fíjate que con este tema de la libertad hay muchas similitudes, para no ir mucho más atrás en la historia argentina, pero si vamos al periodo de la dictadura genocida de Martínez De Hoz, si vamos a al periodo de Cavallo con Menem o un poco De la Rúa también, si vamos al periodo de Macri, los cuatro hablaron de libertad. Y lo que generó esa libertad es que la distribución del ingreso fuera mucho menos equitativo.
LCV: Claro, ahí estamos hablando de libertad de mercado, ¿no?
—Mercados son interés, son grupos económicos. Son los grupos económicos poderosos, tanto económicos como financieros, más que nada. Entonces vos con la libertad a esos grupos le estás dando le estás dando navaja a un mono.
LCV: ¿La sociedad nuestra se puede ver amenazada frente al pedido de libertad o de libertad de prisión domiciliaria de los genocidas que tienen totalmente probadas sus causas y demás? ¿Cómo se siente protegida y cuidada su libertad una sociedad cuando los diputados que votó y eligió van a visitar a los violadores de las libertades públicas, individuales, colectivas y toda la lista que se te ocurra para tratar de alivianar su situación procesal?
—Nosotros sacamos un comunicado de derechos humanos de la CGT. Creo que acá el problema dramático que tenemos, que también los sectores del gobierno que reivindican esto y esos diputados que fueron a ver a los genocidas, ellos vuelven al esquema de que acá hubo una guerra entre dos facciones: una que tenía el Estado, que era la fuerza armada o de la dictadura genocida, y otra las organizaciones militares llamadas subversivas. Esto no es verdad. Acá el golpe de la dictadura no se hizo para eliminar la violencia que se venía desarrollando en la Argentina de uno y otro lado, sino vino para imponer un programa económico, un cambio de paradigma de país, salir del Estado de bienestar que había generado el peronismo y que llevó a los niveles más altos de dignidad en todas las variables socioeconómicas que conozcamos en la historia argentina. Entonces, decidido acabar con eso, dan el Golpe de Estado. Y te doy dos elementos que por eso muchas veces también desde los discursos oficiales y todo, no oficiales de este gobierno sino los anteriores, también se desvirtúa esto. Te voy a plantear algo concretamente. Yo siempre dije y vengo diciendo que es más importante para la dictadura que el comunicado número uno del 24 de marzo, es el discurso de Martínez De Hoz, el 2 de abril. Ahí queda claro que los militares no vinieron a acabar con la violencia o el enfrentamiento armado que cuestionaba y etc, todo lo que es el discurso de los que pretenden reivindicar esa época, sino que vino a cambiar la historia, la raíz de la historia argentina. Él lo dice bien cuando empieza: venimos a dar una vuelta de página de la historia argentina estatista, ta, ta, ta. Es una declaración de principio brutal de Martínez de Hoz. Y ahí vino lo que vino. Cuando hizo eso, y acá hubo una resistencia heroica del movimiento obrero, heroica, por eso desaparecieron secretarios generales como Smith, como Salamanca en Tucumán, como Di Pasquale en el sindicato de farmacia, es decir, fueron todos golpe y de ahí para abajo, impresionante. Si sumamos a los encarcelados, a los torturados, a los perseguidos, a los despedidos, son centenares de miles de argentinos, la mayoría proveniente del movimiento obrero que sufrieron las consecuencias directas de la represión. Son los dos elementos fundamentales. El discurso de Martínez de Hoz y después la orden de batalla. Yo no sé por qué no se habla de eso. Porque la orden de batalla de abril del 77 del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada, que firma el jefe del Estado Mayor, que era en ese momento el general Viola, que fue encontrada en el año 84 en un cuartel de Villa Martelli, desgrana claramente que el objetivo de la represión, dice que acá no es problema la subvención armada, que acá el problema es garantizar el éxito del plan Martínez de Hoz. Entonces el centro de la represión tenía que estar dirigido al movimiento, a frenar o a bloquear, a neutralizar, es una palabra que usa mucho en ese documento, la resistencia obrera y la resistencia de las organizaciones sindicales. Y ahí hace con esa propiedad que tienen los militares de ser bien específicos, bien detallistas, pone toda la forma de neutralizar, todas las maneras de neutralizar que plantea esa orden de batalla, que es la vía para actuar.
LCV: A mí me parece hoy que tu mirada es muy importante para que venga al 2024 y le digamos a la gente lo que significa que los diputados que han sido votados para legislar y lo que fuera, vayan a buscar la libertad o un abonamiento de la prisión de personas que cometieron no solamente lo que vos acabas de contar en tanto herramientas del terrorismo de Estado, sino además físicamente habían sido responsables de torturas y demás. Necesito que tu lectura se ponga acá y le hable a un pibe de 19, 20 años que no entiende por qué nosotros estamos tan en contra de que representantes, no me importa si son de La Libertad Avanza o de donde sea, por qué el espectro gremial, por qué el espectro político, por qué los diputados de otras expresiones políticas y demás están en contra de ese acercamiento a lo más oscuro y aberrante de nuestra historia.
—Pero tenemos que empezar de ese análisis, porque ¿cuál es la lógica de los que pretenden reivindicar? Esos que están presos no son no son genocidas, herramientas de terrorismo de Estado para reprimir al pueblo, sino son gente que se jugó por la Argentina y enfrentó al otro bando que la subversión armada, como la llaman ellos, ¿me entendés? En esa lógica muchos se pueden confundir ¿por qué hay una doble vara? como dicen ellos, pero esto no fue así. Acá el terrorismo de Estado fue una dictadura que reprimió masivamente al pueblo para aplicar un sistema económico que cambió de raíz la historia de la Argentina para mal. Entonces, eso es lo que tienen que tener los jóvenes. Por eso tenemos que decir que no, porque ahí hay también responsabilidad. Porque yo lo dije, siempre está bueno juzgar y condenar a los militares genocidas, porque los militares genocida pero yo no pienso que eran una manga de locos. Ellos lo hicieron dentro de un plan estratégico para cambiar las bases de justicia social de la Argentina.
LCV: Pero ahora lo lograron a través de los votos y lo quieren consolidar en este hermanamiento. A mí me parece muy terrible. Y me parece que además hace falta ser más contundente con la opinión de las consecuencias en una democracia tan endeble como la que tenemos de este tipo de cosas.
—Nosotros llegamos a esto por errores de los que nos gobernaron antes. Una de las cosas que yo siempre critiqué en estos años fue la visión sesgada de los derechos humanos. Porque vuelvo a decir, no fueron unos locos genocidas, unos locos asesinos que salieron a matar, a perseguir gente y matarlos, sino que fue un plan para cambiar las bases de la Argentina. Entonces, yo lo que siempre crítico y nunca pude entender es por qué juzgamos a los genocidas, que es un tema imprescindible para la convivencia democrática en la Argentina, pero siguen vigentes las leyes para aplicar las cuales esos genocidas hicieron lo que hicieron. Yo digo, ¿Cómo puede estar después de 41 años de democracia vigente la ley de entidades financieras de Martínez de Hoz? Que los jóvenes sepan que hasta ese momento el ahorro de los argentinos tenía dos objetivos, que era el sistema del peronismo de Perón, el sistema que rigió hasta el 76, que era financiar el consumo popular que genera mayor dignidad para la gente para que pueda vivir dignamente. Pero además mueve la economía, es el círculo virtuoso de la economía, que es mayor salario, mayor consumo, mayor consumo, mayor producción, mayor producción, más empleo, que estaba para eso. La otra parte para la inversión pública, que era la herramienta del desarrollo productivo del país. Por eso estaban los planes quinquenales, después fue el plan trienal del 73, tenía todo un sentido.
LCV: Hay que construir un mensaje para la enorme cantidad de gente joven que votó a los libertarios sin tener idea de lo que está votando.
—Mucha gente lo votó en contra de lo que estaba pasando. Uno de los errores de los que nos gobernaron en estos últimos años con la bandera de los derechos humanos, es haber sesgado en una realidad que no era la principal. Digamos, haber abonado el tema que los buenos eran los que levantaban las armas contra los malos, y los malos eran los que reprimían a los que levantaron las armas. Acá el problema no fue eso, acá el problema fue que hubo una dictadura genocida donde usaron las herramientas del Estado para reprimir al conjunto del pueblo y cambiar las bases de una legislación justa. Hay que abonar la historia para entender, porque si no quedamos en un Boca River constante.
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La murga como memoria, cuerpo e identidad popular
En exclusiva con LCV – La Columna Vertebral / Historias de trabajadores, Coco Romero recorre más de medio siglo de vínculo con la murga como experiencia vital, cultural y política. Desde la infancia atravesada por el carnaval hasta la prohibición impuesta por la dictadura, Romero reconstruye una historia silenciada de la cultura popular argentina: la murga como espacio de felicidad, protesta, memoria colectiva y disputa de identidades. Archivista, investigador y formador de generaciones, reflexiona sobre el cuerpo en la calle, la censura, el clasismo, la tradición carnavalera y el vaciamiento de las políticas culturales, reafirmando a la murga como una práctica viva que resiste y vuelve, incluso después de décadas de prohibición.
LCV: “Bueno, Coco, contame por qué la murga, por qué a vos, digamos, hace 50 años que te dedicás a esta expresión musical.”
Coco Romero: “Porque de niño fui feliz con la murga. Durante la dictadura, en 1976, mediante el decreto 21.329, los militares prohíben el carnaval, que tuvo 36 años de prohibición. Esa prohibición se levanta recién con Néstor Kirchner, entre 2002 y 2011. En ese momento yo estaba con La Fuente, un grupo que tocó durante toda la dictadura, y me pregunté cómo algo que me había hecho tan feliz podía estar prohibido. Entonces escribí una canción llamada ¿Dónde fueron los murgueros? y a partir de ahí empecé a recibir señales constantes. En los años 80 tocábamos y veía pibes bailando como yo bailaba cuando era niño.”
LCV: “¿Dónde creciste? ¿Cómo fue tu infancia?”
Coco Romero: “Yo nací en Salta y mi madre me trajo a Buenos Aires cuando tenía entre un año y medio y dos años. Viví en Coghlan, Belgrano R y Villa Urquiza.”
LCV: “Bueno, chetito eras, ¿no?”
Coco Romero: “No. En ese momento Belgrano R estaba rodeado de pensiones. Yo me crié en el Santa Rosa, un hotel de 120 habitaciones. Éramos muchos niños y tuvimos una infancia muy feliz. La murga era parte de los juegos, de los rituales y de la vida cotidiana. Jugábamos a la pelota y jugábamos a la murga.”
LCV: “La murga como hecho cultural en la Argentina muchas veces fue vista como algo maldito.”
Coco Romero: “Sí. Hubo momentos en que determinados sectores sociales la veían como algo de negros. Tuvo períodos de gloria como discurso contracultural y político. Cuando yo era chico la veía mucho en la provincia, por ejemplo en San Luis. Esas murgas hablaban en contra de los patrones o se vestían como ellos para ridiculizarlos. Era un lenguaje de protesta muy directo.”
LCV: “¿Cuándo se origina ese lenguaje tan primario de protesta?”
Coco Romero: “Después de escribir la canción empecé a preguntar qué era la murga y nadie lo sabía. La respuesta era siempre la misma: los negros de la esquina. Hoy dicen los negros del peronismo o del kirchnerismo. Un pueblo bajo. Yo opté por entrevistar a los viejos murgueros. En 1982 empecé en San Martín y Villa Martelli y me encontré con un universo enorme. Me eduqué mucho con la revista Crisis. En 1975 Mauricio Kartun escribe un artículo muy importante, Del candombe a la murga, que me abrió la cabeza.”
LCV: “Ahí te das cuenta de que la sociedad no tenía idea de lo que era la murga.”
Coco Romero: “Exactamente. Murga era un término despectivo, como cuando se dice que un equipo de fútbol es una murga. Empecé a buscar material, a armar archivo, a recorrer Parque Rivadavia durante 15 o 16 años todos los domingos. Me convertí en un buscador de libros. En una librería de Avenida de Mayo encontré un libro de 1968 de Pedro Orgambide, Carnaval, carnaval. Eso me deslumbró. Después lo entrevisté y entendí que la murga tenía una historia profunda.”
LCV: “Y de ahí surge tu trabajo como autor.”
Coco Romero: “Junté tanto material que amigos me dijeron que tenía que sacar un libro. Así publiqué La murga porteña, historia de un viaje colectivo, Los talleres de murga del Rojas y El universo creativo del carnaval. Yo no sabía escribir, pero escribí. El Fondo Nacional de las Artes me aceptó el proyecto por el lado del folklore, en una época en la que la cultura todavía tenía apoyo.”
LCV: “Hoy pareciera haber una degradación en la política cultural.”
Coco Romero: “Totalmente. Hay dirigentes de cultura que no saben absolutamente nada. No leen, no conocen la cultura popular y no quieren profundizarla, cuando es parte esencial de la historia de los pueblos.”
LCV: “Estuviste más de 30 años en el Rojas.”
Coco Romero: “El primer taller lo di en 1988 y estuve hasta 2009. Treinta y cuatro años. El Rojas fue fundamental. En la etapa democrática, Pacho O’Donnell le encargó a Eduardo Miñoña un trabajo sobre murga y así nació el documental Mocosos y chiflados. El conflicto era claro: un pibe de clase media al que no lo dejaban salir en la murga porque se iba con los negros. Eso es un conflicto de identidad y de cuerpos. La murga está en la calle y eso incomoda.”
LCV: “¿Cómo se eligen los temas y la estética de una murga?”
Coco Romero: “No es un proceso fácil. Nosotros impulsamos que haya un motivo, afinación, poesía. Todo eso ya existe en otros países. Los uruguayos desarrollaron una gramática muy fuerte. La murga gaditana tiene una estructura clara: saludo, cuplé y retirada, con la marcha camión como base rítmica. En Buenos Aires, después de 36 años sin carnaval, es muy difícil lograr organicidad.”
LCV: “El carnaval es una fiesta históricamente resistida.”
Coco Romero: “Es una fiesta prohibida. Momo es la deidad del carnaval, expulsado del Olimpo por criticar a todos. El carnaval es la inversión: el rico se viste de pobre y el pobre de rico. No todos se bancan eso. Por eso molesta. Pero el carnaval siempre va a seguir.”
LCV: “¿Dónde te encuentra hoy la gente que quiere aprender con vos?”
Coco Romero: “Estamos por abrir un espacio en la Fundación Educativa El Sapo y la Rana, en Boulogne, una escuela Waldorf. También me pueden encontrar en redes buscando Coco Romero, Murga y Carnaval. Divulgar cultura popular es una forma de fortalecer nuestra identidad.”
LCV: “Coco, muchas gracias. Vamos a escuchar tu trabajo.”
Coco Romero: “Gracias a ustedes. Primero vamos a escuchar un poema de Roberto Santoro, poeta desaparecido en 1977, Vocales. Después, una canción de la murga Sacala almidón, 14 de mayo.”
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Alberto Nadra: “La resistencia no se declama, se organiza fábrica por fábrica”
En diálogo con el programa La Columna Vertebral de La RZ Radio, Alberto Nadra analizó el paro nacional, el rol del sindicalismo y el impacto de la reforma laboral que se debate en el Senado. Durante la entrevista, sostuvo que la resistencia no puede reducirse a una consigna ni a una medida aislada: debe construirse desde abajo, fábrica por fábrica, barrio por barrio, recuperando la tradición histórica del movimiento obrero argentino. Nadra planteó una crítica tanto a la dirigencia sindical como a la dirigencia política, señalando que la organización en la base y el debate permanente con los trabajadores son claves para enfrentar el actual escenario social y económico. También reflexionó sobre el deterioro educativo, la pérdida de solidaridad y las consecuencias culturales que arrastra la Argentina desde la dictadura de 1976. “Si no organizamos, todo se diluye en el aire”, afirmó, llamando a reconstruir la conciencia colectiva frente a un modelo que —según advirtió— profundiza la desigualdad y la fragmentación social.
LCV: Recién escuchábamos a Hugo Moyano. Más allá de las controversias ideológicas, es un dirigente que ha combatido fuertemente a favor de su sindicato y del movimiento obrero. Tenemos anuncios de paros de las CTA y posiblemente de todas las centrales. El paro del otro día fue fuerte, con alto acatamiento. ¿Cómo lo viviste vos?
Alberto Nadra: Bueno, a mí me pareció un hecho muy importante, una demostración de fuerza necesaria, acorde a la gravedad del tratamiento de esa ley y a la inmensa traición de quienes se dicen representantes del movimiento nacional y popular, particularmente del peronismo, digamos.
LCV: Se criticó mucho a la CGT por si el paro fue o no con movilización.
Alberto Nadra: Bueno, yo creo que es fácil criticar a la CGT o al sindicalismo, pero quiero marcar dos cosas: primero, que la responsabilidad principal de conducir la lucha popular corresponde a los dirigentes políticos y no a los sindicalistas; y segundo, que no se puede reducir la crítica a si el paro fue con o sin movilización, porque eso depende de la coyuntura, digamos.
LCV: ¿Entonces dónde pondrías la crítica principal?
Alberto Nadra: Bueno, la crítica de fondo es que la resistencia se ha reducido demasiado a definiciones teóricas generales; para mí era mucho más importante haber trabajado estos meses en la base del movimiento obrero, en cada fábrica y lugar de trabajo, esclareciendo qué está en juego y organizando un plan de lucha, digamos.
LCV: ¿Cómo se traduce eso en lo concreto?
Alberto Nadra: Bueno, asambleas en las fábricas, discusión con los trabajadores, coordinación de delegados, relación con el barrio, explicarle al vecindario lo que pasa, porque cuando cierra una fábrica el barrio es el primero que lo siente: el almacén, la farmacia, el bodegón, digamos.
LCV: Eso tiene antecedentes históricos muy claros.
Alberto Nadra: Claro, bueno, el movimiento obrero argentino y el peronismo tienen esa tradición: la toma del frigorífico Lisandro de la Torre se sostuvo con el acompañamiento de todo el barrio de Mataderos, hay que recuperar esa experiencia y asentar claridad en la base sobre a qué nos enfrentamos, digamos.
LCV: Yo coincido, pero en las asambleas se ve mucha falta de empatía. Mucha gente cree que esto no le va a tocar.
Alberto Nadra: Bueno, coincido totalmente, y si me apurás no diría 20 años sino 40; ese vacío fue ocupado por la ideología dominante, por los grandes medios y por un sistema educativo debilitado, digamos.
LCV: El día del paro vi gente yendo a trabajar por miedo.
Alberto Nadra: Bueno, claro, hay una ilusión de que quedándose quieto no va a pasar nada, pero va a pasar igual, porque este sistema no valora al individuo, te reemplaza por otro más barato y más joven, digamos.
LCV: Incluso las búsquedas sobre la reforma laboral crecieron recién después de votarse.
Alberto Nadra: Bueno, sí, tarde, muy tarde, y eso muestra que no hubo un trabajo sistemático de discusión previa en los lugares de trabajo, digamos.
LCV: Vos mencionabas el ejemplo de Camioneros.
Alberto Nadra: Bueno, Camioneros hace trabajo político cotidiano; hablás con un recolector y tiene clarísimo lo que pasa porque discuten permanentemente y sacan conclusiones colectivas, digamos.
LCV: ¿Y qué pasó con experiencias anteriores, como De la Rúa o Macri?
Alberto Nadra: Bueno, no se discutieron en profundidad en la base; cerraron miles de empresas y se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo, y esa experiencia tenía que discutirse fábrica por fábrica para generar conciencia, digamos.
LCV: Yo pongo mucho el eje en la educación, especialmente en esto de pasar de grado sin aprendizajes reales.
Alberto Nadra: Bueno, coincido plenamente, ese psicologismo barato de “no frustrar” fue devastador; no poner límites es contraproducente y destruyó herramientas básicas como la comprensión lectora, digamos.
LCV: Vos vinculás esto con un proceso histórico más largo.
Alberto Nadra: Bueno, sí, esto es consecuencia de la derrota popular del 76, no solo por los muertos y desaparecidos, sino porque la dictadura destruyó deliberadamente el lazo social y el sistema educativo, y eso nunca se revirtió del todo, digamos.
LCV: Para cerrar, ¿qué esperás de lo que viene: resignación o despertar?
Alberto Nadra: Bueno, yo siempre apuesto a la esperanza, no a volver a algo anterior sino a construir algo nuevo, y el eje central es impedir la aplicación de la ley laboral y volver a organizar desde abajo, fábrica por fábrica y barrio por barrio, digamos.
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Rodrigo Romero, delegado en FATE: “No fue una crisis: fue una decisión patronal”
En el marco del conflicto por el cierre de la planta de Fate, La Columna Vertebral – Historias de trabajadores dialogó con Rodrigo Romero, delegado del SUTNA, mientras se desarrollaba una audiencia con el Ministerio de Trabajo.
Con 20 años de antigüedad en la fábrica, Romero describe no solo la situación laboral, sino también el capital humano, la experiencia obrera y las consecuencias sociales de una decisión empresarial que deja a cientos de familias en la incertidumbre.
LCV: “Estamos en comunicación con Rodrigo Romero, uno de los delegados del sindicato de neumáticos SUTNA. Vamos a hablar de este caso emblemático que puede transformarse en un caso testigo de la debacle de las grandes empresas: el cierre de Fate. ¿Cómo te va, Rodrigo?”
Rodrigo Romero: “Hola, buenas tardes. Acá estamos, tristes, pero dando la lucha.”
LCV: “¿Dónde estás en este momento? ¿Estás en la fábrica?”
Rodrigo Romero: “No, en este momento no estoy en la fábrica. Estamos en una audiencia con el Ministerio de Trabajo y con la patronal.”
LCV: “¿Es una audiencia por Zoom?”
Rodrigo Romero: “Sí, es por Zoom. Estamos esperando el cuarto intermedio y que termine.”
LCV: “¿Cómo la ves venir?”
Rodrigo Romero: “No se ve muy bien la cosa. La fábrica está muy dura. Está todo en discusión. Nosotros esperamos ver qué camino se puede tomar, si se puede conciliar, pero lo único que queremos es conservar nuestro puesto de trabajo, la fuente laboral para todos los trabajadores, de forma colectiva.”
LCV: “¿Está dictada la conciliación obligatoria?”
Rodrigo Romero: “Sí, fue dictada y la fábrica la acató. Por ley deberíamos volver todos a trabajar, pero la patronal dice que nos considera despedidos y que no nos va a dejar ingresar.”
LCV: “¿Cómo era trabajar en Fate?”
Rodrigo Romero: “Yo trabajo hace 20 años en Fate. Cuando entré, en 2006, ya había conflictos. La gente de adentro te advertía que Fate no pagaba bien. Igual, era una empresa grande, con prestigio, donde se ganaba un poco más que en otros lados.”
LCV: “¿Cuál es tu tarea dentro de la planta?”
Rodrigo Romero: “Soy operario. Manejo máquinas de radial auto que fabrican cubiertas 15, 16 y 17. Son máquinas automáticas, semiautomáticas y manuales.”
LCV: “¿Esa experiencia se puede trasladar a otro rubro?”
Rodrigo Romero: “Solo dentro del neumático. Podría trabajar en Pirelli o Firestone, pero siempre en este rubro. Hace 20 años que hago neumáticos, es el único oficio que tengo.”
LCV: “Eso implica una enorme pérdida de capital humano.”
Rodrigo Romero: “Exactamente. Hay compañeros con 20, 30 y 40 años de fábrica. Muchos están físicamente destruidos. Mi hermano, por ejemplo, perdió un brazo por falta de medidas de seguridad. La empresa quiso indemnizarlo y echarlo, pero como sindicato logramos su reincorporación. Él quería seguir trabajando.”
LCV: “¿Cuántos años tenés?”
Rodrigo Romero: “Tengo 44 años.”
LCV: “¿Cómo impacta esto en tu vida personal?”
Rodrigo Romero: “Tengo una hija de 10 años, vivo con mi compañera y sus dos hijos. Alquilo. Pensé que en cinco años iba a poder comprar algo, pero ya llevo 20 y no se pudo. Hace 14 meses que no tenemos aumento. Siempre fue una lucha.”
LCV: “¿Hace cuánto sos delegado sindical?”
Rodrigo Romero: “Hace 9 años. Todos los años era lo mismo: Fate nunca quería dar nada. Lo que logramos fue empatar o superar la inflación hasta que llegó el gobierno de Milei.”
LCV: “¿Qué opinión tienen sobre el empresario y el gobierno?”
Rodrigo Romero: “Creemos que Madanes Quintanilla siempre tuvo acuerdos con todos los gobiernos. Tiene espalda económica. La fábrica está llena de materia prima y las máquinas están listas. Cerraron justo antes de la reforma laboral. Creemos que es una maniobra.”
LCV: “¿Quiénes quedan en el medio de esa disputa?”
Rodrigo Romero: “Nosotros. Los trabajadores. Somos el jamón del sándwich.”
LCV: “¿Creés que la fábrica va a volver a abrir?”
Rodrigo Romero: “Sí, sin dudas. No se puede cerrar una empresa de esta magnitud. El problema es entre el empresario y el gobierno. Los que pagamos el plato roto somos los trabajadores.”

