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Entrevistas

Sebastián Bravo: “En la Casa de la Moneda llevamos 149 años haciendo soberanía”

Mientras el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger anunció en el Coloquio de Idea que se realiza en Mar del Plata que se viene una “deep motosierra”, los trabajadores de la Casa de la Moneda viven horas de angustia luego de que hace un par de semanas el gobierno anunciara su cierre. De acuerdo a los trascendidos, la medida sería tomada por decreto presidencial. Luego del cierre de Trenes Argentinos Capital Humano que dejó en la calle a 1.388 empleados, y del INADI, la motosierra pasará por las familias de la Casa de la Moneda y otros cuatro organismos que todavía no se han especificado.

Para conocer detalles sobre la crítica situación del histórico organismo, La Columna Vertebral entrevistó al secretario adjunto Sebastián Bravo de la junta interna ATE en la CMA. 

LCV: ¿Qué es la Casa de Moneda?

—Casa de Moneda para nosotros es, como lo menciona la palabra, nuestra segunda casa. Acá nosotros realizamos diversos oficios, somos gente muy capacitada, gente gráfica, que realiza todo elemento y todo proceso que contenga algún elemento de seguridad, con lo cual realizamos patria y soberanía. Hoy en día somos más de 1380 trabajadores y la semana pasada cumplimos 149 años de soberanía.

LCV: ¿Cuáles han sido los vaivenes que ha sufrido a lo largo de estos 100 y pico de años la casa de la moneda? Vaivenes institucionales, vaivenes políticos.

—Los vaivenes prácticamente lo venimos sufriendo con los gobiernos neoliberales. Ya en el 2015, cuando ganó el gobierno de Macri, hubo un intento de vaciamiento, con lo cual tuvimos más de 500 despidos y pasamos a ser más de imprimir soberanía y hacer trabajos, a reducirlos. Hoy en día, en este contexto, nuevamente nos pasa algo similar. De hecho, la semana pasada, como habrán visto las noticias, se produjeron medallas que fueron realizadas en España y Portugal, siendo que acá en Casa de Moneda, con el puente de la mujer de fondo, estamos altamente capacitados, porque cortamos también con acuñación y demás, y no las pudimos realizar. De hecho, también en la emisión de los últimos billetes, teniendo una planta muy productiva, no fuimos presentados siquiera a participar, siendo que tenemos grandes premios. Nosotros fuimos premiados con el billete de 100 pesos, el famoso de Evita.

LCV: ¿Cómo se forma la gente que entra a trabajar en la Casa de la Moneda?

—Acá hay mucha carrera. Acá las personas que se van formando empiezan de un trabajo mínimo que se llama portavalor, y los mismos obreros de trayectoria los van capacitando. En el momento que estuvimos en el gobierno de Cristina, también la empresa Gutenberg de la gráfica fue capacitando a ciertos operarios y bueno, como esto es dinámico, la tecnología avanza, cada tanto los compañeros se van formando a través de distintas capacitaciones. De hecho, fuimos invitados a China el año pasado para explicarle este mecanismo y explicarle el proceso de la emisión monetaria. Por eso digo, acá no hay casta, acá no hay ñoquis, hay capital humano muy capacitado.

LCV: ¿Cuáles son los planes que tiene Milei para la Casa de la Moneda?

—Es evidente, desde que este presidente asumió, su eslogan de campaña fue el cierre. Pero hay que decir una realidad que nosotros lo venimos denunciando hace mucho tiempo: acá hay un gran negocio inmobiliario. Ellos en el año 2015, acá enfrente teníamos las tierras del ferrocarril, lo que era el hospital, y detrás de esto estuvo Caputo, que creó el famoso Quartier. Había una maqueta que trasladaba que esto iba a ser un shopping y detrás de esto, la maquinaria que tenemos, el grupo AEGR y Volt, que viene por la maquinaria de Casa de Moneda, que son imprentas. Entonces hay un gran negocio detrás de esto. Esto es lo que venimos denunciando.

LCV: ¿Cómo que quieren privatizar? ¿Quieren venderlo? ¿Quieren tirarlo abajo? ¿Qué quieren hacer con eso?

—En el 2015 esto se llamaba el Paseo del Bajo, según la maqueta, lo que venimos denunciando, que pudimos impedir en el gobierno macrista, y es como que quedó en el tintero. Obviamente seguimos con Stutzenegger y Caputo hoy en día, que volvieron, y la idea creemos que es la misma, porque obviamente acá lo que falta es producción. Insisto con eso, que nosotros somos un ente autárquico, porque mucha gente dice los ñoquis del estado. A ver, nosotros nos autofinanciamos porque somos una empresa mixta. Acá también se hacen etiquetas de cigarrillo y demás.

LCV: Contanos cuáles son los clientes privados que tienen.

—Casa de Moneda hoy en día realiza realiza estampillas fiscales, trampilla de cigarro, no solamente la maquinita de billete, los títulos tanto de la UBA como otras universidades, pasaporte, padrones, los pasajes diplomáticos de los mismos diputados. Realizamos bingo, chequeras, entradas a parques nacionales, todo lo que tenga que ver con acuñación y moneda; y tenemos embaladas máquinas de última generación, que vendría a ser lo mejor de América Latina, con personal altamente.

LCV: ¿Por qué embaladas?

—Por decisiones políticas. El gobierno anterior, admito que no fue el mejor posible, también lo denunciamos en su momento, y no llegaron a instalar la última maquinaria, que es lo que queremos defender, que hoy en día están embaladas en cajas y tenemos miedo, como dijo el presidente cuando nos recibió en la última reunión, que las van a devolver.

LCV: Ah, devolver. Ni siquiera las van a vender.

—No tienen pensado devolverlas porque obviamente el plan de ajuste es lograr no traer productividad. Como te menciono, lo de las medallas, que era un trabajo menor, 2500 con el membrete del puente de la Mujer, tampoco lo hicieron acá, lo hicieron en España y Portugal. Y los billetes, tanto que él habla del comunismo, los realizaron en China. Con lo cual es obvio que 1300 trabajadores sin productividad vamos a aparentar ser ñoquis. Y la realidad es que sin productividad, Casa de Moneda, que es lo que nos aferramos nosotros, tanto en el proyecto de ley como en el abrazo, es que nos aferramos a la antigüedad, pero también a la soberanía monetaria, como lo faculta nuestra Constitución Nacional.

LCV: ¿Cuántos son los países en el mundo que imprimen su moneda en otro lado? Estados Unidos, por ejemplo ¿Imprimen en otro lugar?

—No, la realidad es que no. Obviamente son cuatro o cinco los países que portan su propia casa de moneda. Por eso lo importante de defender esto.

LCV: Contame cómo es eso.

—Tenemos Perú, Argentina, entre otros, que tiene su casa de moneda propia. Teniendo esta maquinaria, teniendo la propia productividad, teniendo empleados capaces de producir su propia moneda, por eso a veces insisto que nos juntamos millones para festejar un mundial y es triste que no es sólo ser patriota el defender un equipo de fútbol, también es defender su soberanía.

Te tiro un dato de color. La semana pasada se contactaron desde Brasil justamente para decir que ya esto lo quisieron hacer y nos mandan un abrazo y unas fuerzas a través de Instagram mencionando que hay que defenderla, y cuando me preguntabas los países que la realizan me quedé corto. Tenemos EEUU, Rusia, India, Francia, entre otros, mismo Italia, Alemania con lo cual es muy importante.

LCV: Esos países producen su propia moneda.

—Tal cual.

LCV: O sea que nosotros estaríamos en la liga de los mayores produciendo nuestra propia moneda porque el resto lo hace producir en otro lado.

—Tal cual.

LCV: Y nosotros queremos ir a la liga de los menores. O sea, nos queremos parecer. Ellos decían que íbamos a ser Venezuela. Bueno, nos vamos a parecer a Venezuela entonces.

—Sí, él dice una cosa y se contradice totalmente. O sea, gracias a las medidas realizadas, justamente Adorni sale a decir una cosa y se desmiente a los dos días. Nuestra idea también la tomó el Bonaparte, entre otros, y lo mismo, tuvo que retroceder. Pese a que dice la palabra reestructuración, cuando habla de reestructuración, le transmitimos a la gente que no es se refiere a instalar esta maquinaria, todo lo contrario, reestructurar para ellos es despido.

LCV: ¿En este momento estamos importando nosotros moneda?

—No. Acá se está haciendo parte de remanentes que quedaron atrasados porque mandaron a imprimir a otros países como Brasil y demás, por negocios de ellos.

LCV: ¿A Nepal puede ser?

—Los últimos que se presentaron a imprimir fue Malta y China. Pero la realidad es que sale y hay que decir la verdad. Esto es lo que no cuenta el gobierno. El problema primero es que no deberíamos presentarnos a licitar, porque las facultades delegadas dicen que teniendo una Casa de Moneda propia debería imprimir su propia moneda. Pero además, el traslado, lo que gastan en dólares. Están gastando dólares para traer pesos. Teniendo la mano de obra acá, gente altamente capacitada, maquinaria, que el ponerla en marcha, el instalarla, estamos hablando de 2 millones de dólares. Ahora, son decisiones políticas que esos 2 millones no aparecen para la instalación, pero sí aparecen para despidos.

LCV: ¿Existe, en el caso de ustedes, la intención de reubicarlos en sus capacidades o la reubicación es en la vereda? O sea, los van a echar.

—Eso es una mentira que el gobierno no aclara. Nosotros tenemos un convenio denominado 214. Somos un ente autárquico, con lo cual no aportamos la estabilidad laboral. Nosotros si nos ponen la plata, la indemnización, que es lo que quieren hacer, automáticamente no seríamos reubicados en ningún lado y estaríamos perdiendo gente altamente capacitada que no va a poder salir a la calle. También quiero hacer un eco que muchos trabajadores de Casa de Monedas son hipoacúsicos, con lo cual el acceso a una fuente laboral es el doble de difícil.

LCV: ¿Por qué la población hipoacúsica?

—Todos sabemos que a estas personas le cuesta muchísimo y es altamente capacitada. Justamente la gente hipoacúsica tiene como un sexto sentido, que es la atención, es para el tema de discernir estas fallas en el billete. Es gente muy capacitada y precisa, la necesitamos en la planta. Hoy en día es un desguace, como lo vienen haciendo acá con el jardín maternal, el ajuste. Saludamos a todos los docentes y las familias de Casa de Moneda que ya tienen fecha de caducidad en diciembre, La Monedita, que sería el jardín maternal, va a ser cerrado y entre otras cosas que venimos sufriendo. Pero la mayor incertidumbre son los puestos de trabajadores que queremos defender. Que hagan lo que saben esta gente capacitada, y gracias que me dejas recalcarlo, que no son cualquier operarios, acá no hay ñoquis,  si los hubiera que vengan a constatarlo.

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Pablo Touzon: “Milei es más la consecuencia de un proceso político que su causa”

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Pablo Touzon, politólogo de la UBA y director de la consultora de escenarios, Panamá Revista y Supernova, analizó el primer año de gestión de Javier Milei, la debilidad de la oposición, los cambios en la representación política y la necesidad de repensar las formas de protesta y comunicación del campo popular.

LCV: ¿Cómo analizás este año de Milei, una gestión que desde lo político puede leerse como exitosa, pero que desde lo cotidiano se padece mucho?
Pablo Touzon: Fue un año exitoso para Milei. De hecho, si uno quisiera hacer una película sobre cómo perder una elección en diez días, Milei había hecho todo lo posible para eso: derrotas en el Congreso, escándalos de corrupción, un recital en medio de una corrida cambiaria, la escapada del dólar. Y aun así triunfó. Creo que eso se explica por dos razones centrales. Primero, un apoyo norteamericano que le permitió estabilizar el dólar en un momento en que parecía perder la variable más sensible electoralmente en la Argentina. Y segundo, la absoluta falta de renovación y de propuesta de la oposición, tanto peronista como no peronista. Frente al temor de volver a lo que acababa de terminar, se prefirió seguir quemando las naves con Milei antes que regresar al viejo conocido.

LCV: ¿Creés que muchos análisis omiten de dónde venía el país?
Pablo Touzon: Totalmente. Falta analizar el punto de partida, tanto en términos económicos como políticos. Eso explica mucho de lo que pasó. Incluso hubo, sobre todo en el interior del país, un efecto similar a una primera vuelta, una especie de PASO de hecho. En eso Cristina tuvo razón, aunque no en cómo lo planteó después. Si la gente votó eso, hay que asumirlo. No se puede desconocer ese resultado.

LCV: ¿Qué lecciones deja esto pensando en 2027?
Pablo Touzon: La principal es que, si no hay un esfuerzo real de transformación de la oferta opositora, lo más probable es que el escenario se repita. Después no debería sorprender que, incluso en un marco de recesión profunda, vuelva a ganar Milei. En estos dos años hubo muy poco intento renovador y eso sigue siendo evidente.

LCV: Lito Borello planteaba la necesidad de repensar no solo la política, sino también las formas de protesta. ¿Coincidís?
Pablo Touzon: Sí, me pareció una reflexión muy inteligente. La idea de ir todos los días a tocar timbres a los ministerios para que te repriman, con una relación de fuerzas de 50 policías contra una persona, termina regalándole al gobierno la foto de la represión como un éxito. La sociedad no lo vive con horror, lo vive como que “los sacaron del medio”. Que un dirigente tan identificado con el peronismo y la izquierda diga que hay que cambiar las formas de lucha es muy significativo.

LCV: ¿Creés que parte de la dirigencia sigue atrasada en ese debate?
Pablo Touzon: Sí. Hay sectores que todavía creen que la calle es la única forma de cuestionar al gobierno. Pero también existe una dirigencia que vive de la “resistencia”, que supone que siempre va a sacar 20 o 25 puntos haga lo que haga. Ese esquema ya fracasó para transformar el país y fracasó como alternativa frente a Milei, aunque no fracasó para quienes ocupan esos lugares.

LCV: Hablaste de la idea de verse solo como víctimas. ¿Qué rol juega eso?
Pablo Touzon: Es una interpretación muy funcional y exculpatoria. Decir que todo se explica por la ultraderecha internacional o por un “cerebro alienígena” evita hacerse cargo de los errores propios. Perón ya lo decía en 1955 desde Panamá: si persistimos en creernos solo víctimas y no protagonistas de nuestros errores, estamos condenados a desaparecer políticamente.

LCV: ¿Cuánto de Milei es un fenómeno local y cuánto global?
Pablo Touzon: A mí siempre me interesó más el proceso político argentino que Milei en sí. Milei es más la consecuencia que la causa. Hay un componente internacional, claro, pero también hay factores muy locales: una economía cada vez más informal, cambios en la representación política, sectores jóvenes y populares que solo conocieron inflación, estancamiento y gobiernos débiles. Eso no se explica solo mirando afuera.

LCV: ¿Cómo ves el fracaso de los progresismos en la región?
Pablo Touzon: La izquierda latinoamericana tuvo un gran momento entre el fin del consenso de Washington y 2008, cuando había recursos para sostener políticas distributivas. Cuando eso entró en crisis, muchos gobiernos giraron hacia una agenda de derechos culturales y descuidaron los derechos económicos y sociales, que son los que hacen efectiva la vida cotidiana. El problema no es reconocer nuevos derechos, sino cuando parecen sustituir a los derechos que garantizan trabajo, ingresos y estabilidad.

LCV: Para cerrar, ¿qué esperan para Panamá Revista y Supernova el año que viene?
Pablo Touzon: La idea es saltar el mapa y empezar a trabajar con España, México y otros países del mundo hispanohablante, ampliando el alcance y la perspectiva de nuestros análisis.

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Entrevistas

“Ropa basura”: la advertencia de Luciano Galfione sobre la avalancha de indumentaria usada que ingresa al país

La apertura indiscriminada de importaciones sumó en los últimos meses un capítulo inédito y alarmante: la habilitación del ingreso de ropa usada a la Argentina. Luciano Galfione, referente de la Fundación Proteger y empresario del sector textil, alertó sobre las consecuencias sanitarias, ambientales y productivas de esta medida, que convierte al país en destino de residuos textiles del mundo desarrollado y profundiza la crisis de las pymes nacionales.

LCV: La Fundación Proteger viene manifestando una fuerte preocupación por el ingreso de lo que ustedes llaman “ropa basura”. Contanos un poco de qué se trata.

Luciano Galfione: Nosotros venimos advirtiendo esto desde hace tiempo. Es algo inédito en la Argentina. A la avalancha de importaciones de los últimos dos años, producto de la facilitación que hizo el gobierno nacional —quitando aranceles, valores criterio y bajando impuestos a las importaciones— se le sumó algo que hasta ahora no había pasado: la autorización para importar ropa usada. El colmo de los colmos es que ingresaron al país más de 3.500 toneladas de ropa usada, a un valor por kilo inferior al de una prenda nueva. Para tener una idea, una remera pesa unos 200 gramos. Y esa ropa ingresa literalmente por kilo.

LCV: De hecho, después se vende así, por kilo.

Luciano Galfione: Claro, porque así es como entra. Ropa de cualquier origen, principalmente desde Chile, pasando por el desierto de Atacama, que hoy es el mayor basurero textil a cielo abierto del mundo. Ahí se acumula indumentaria que luego se compacta en fardos y se comercializa. Los orígenes son diversos: Estados Unidos principalmente, también Turquía y otros países. Pero hasta llegar ahí, uno no sabe dónde estuvo esa ropa, con qué estuvo en contacto: animales, sustancias químicas, productos tóxicos. Hasta hace poco ingresaba sin ningún tipo de control ni certificado sanitario.

LCV: ¿Eso sigue siendo así?

Luciano Galfione: Después de que lo denunciamos públicamente, el gobierno anunció que va a exigir un certificado de desinfección. Lo reconocemos como un avance, pero queda corto. ¿Desinfección de qué? ¿Para animales, para ácaros? Además, esa ropa desinfectada puede generar alergias en quienes la usan. Hoy estamos hablando de que el 11% de la ropa que ingresa al país forma parte de esta basura global del fast fashion. Y el 84% entra por Jujuy.

LCV: ¿Hablaron con el gobernador de Jujuy?

Luciano Galfione: No, porque esto fue una avalancha que se produjo en apenas cuatro meses. Y entra por Jujuy básicamente porque del otro lado está el desierto de Atacama, en Chile. Además, las 3.500 toneladas de las que hablamos son las declaradas. Hay que tener en cuenta que los pasos fronterizos son altamente permeables al contrabando de fardos, tanto desde Chile como desde Paraguay. Son aduanas difíciles. Por eso pedimos controles en rutas y fronteras. No hay ningún problema con el que importa legalmente, está en su derecho, pero que muestre los papeles correspondientes.

LCV: Las imágenes del basural textil en Atacama son impactantes. La pregunta que surge es por qué no se recicla esa ropa.

Luciano Galfione: Porque no se puede. La mayoría de esas prendas tiene un altísimo componente de plástico derivado del petróleo, que tarda décadas en degradarse. La industria textil es la segunda más contaminante del mundo. ¿Por qué va a parar a Atacama? Porque para los países centrales, como Estados Unidos, deshacerse de esa basura es carísimo. Entonces la envían a países que reciben cualquier cosa, a muy bajo costo, y se sacan el problema de encima. Mucho de eso, aunque parezca mentira, es ropa nueva, sin usar. Pero una vez que se tira a un basural, ya está contaminada. Es la lógica del consumo extremo: producir, vender y descartar permanentemente.

LCV: Argentina se suma entonces a un grupo muy reducido de países que reciben ropa usada.

Luciano Galfione: Exacto. Los únicos países que permiten importar ropa usada son algunos países africanos y algunos de Centroamérica. Y ahora Argentina se suma a esa lista. Es doloroso.

LCV: Para cerrar, ¿qué balance hacés del año económico para las pymes?

Luciano Galfione: Desastre. Y no un desastre inevitable, sino no necesario. La Argentina tiene un entramado productivo enorme, diverso y tecnificado. Confundimos problemas de competitividad con problemas de productividad. El problema no está en el costo del producto, sino en la comercialización. Hoy todo es importado, pero una remera no sale $2 en un shopping: sigue saliendo $50. Si seguimos matando pymes, vamos a consumir caro y además no vamos a tener trabajo. Esta historia ya la vivimos. La diferencia es que ahora sucede con un gobierno democrático y a una velocidad enorme. Hoy estamos a un WhatsApp de un contenedor. La destrucción es rapidísima y la reconstrucción muy difícil. Pero quiero terminar con algo optimista: tenemos tecnología, inversión y capacidad. No quiero una aduana cerrada, quiero competir de igual a igual. Si bajan impuestos a las importaciones, que nos los bajen a nosotros también.

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Destacada

Gustavo Morteo de FECOAPI: ““El desafío es llevar la miel de la colmena a la mesa con precios justos”

En el marco de la Expo Cooperativas realizada en la ciudad de La Plata, Gustavo Morteo, referente de la Federación de Cooperativas Agrícolas, analiza la situación del sector apícola argentino y los obstáculos que enfrentan las cooperativas para sostener la producción y el trabajo. La dependencia de la exportación a granel, la caída del consumo interno, la competencia de productos adulterados y los altos costos burocráticos aparecen como ejes centrales de una conversación que pone en valor al cooperativismo como herramienta colectiva para acortar distancias entre productores y consumidores y garantizar el acceso a alimentos de calidad a precios justos.

LCV: “Contanos un poquito a qué se dedican, cuántos son.”

Gustavo Morteo: “La Federación de Cooperativas Agrícolas es una entidad de segundo grado que nuclea cooperativas agrícolas de distintas partes del país y de distintas provincias. Somos alrededor de 29 o 30 cooperativas, con una nueva que se está sumando. Hay 11 de la provincia de Buenos Aires, tres de Córdoba, y también de Santa Fe, Entre Ríos y otras provincias que tienen alguna representación. La Federación viene trabajando fuertemente en la parte gremial y de representación de las cooperativas y, este año, además, estamos intentando avanzar también en la parte comercial: provisión de insumos e intentar comercializar nuestros productos.”

LCV: “¿Qué tipo de productos desarrollan?”

Gustavo Morteo: “Las cooperativas apícolas tienen como base a los productores apícolas, los apicultores. La producción principal es la miel de abejas y sus derivados: ceras, propóleos, miel fraccionada o miel a granel. En Argentina, el 90% de la producción se exporta, por lo que la mayor parte se comercializa a granel. Uno de los grandes desafíos de las cooperativas es ampliar el consumo interno.”

LCV: “¿El consumo interno es solo gastronómico? ¿También se vende para cosmética?”

Gustavo Morteo: “En lo cosmético se utiliza muy poco en relación con los volúmenes que se manejan en la producción. El consumo interno es un desafío porque muchas veces nos quejamos del bajo precio que nos pagan por la miel a granel o para exportación, pero cuando fraccionamos creemos que nos vamos a salvar con el mercado interno y ahí cometemos errores. Si estamos dispuestos a regalar la miel a granel, no deberíamos castigar al consumidor interno con precios elevados. Eso también explica por qué se consume tan poca miel en el país.”

LCV: “Es verdad, a veces el precio de un tarrito chico de miel es muy alto.”

Gustavo Morteo: “El problema, más allá de los impuestos y los costos, lo tenemos los propios apicultores, que intentamos salvar con el mercado interno lo que no salvamos con el granel. Eso es un error de estrategia. Muchas veces le ponemos a la miel el precio que tiene en una góndola europea y creemos que ese mismo valor debe cobrarse acá. Al hacer eso, además, terminamos favoreciendo a quienes comercializan miel de mala calidad, que en realidad es un jarabe de glucosa con sabor.”

LCV: “¿Eso que parece miel pero es más líquida?”

Gustavo Morteo: “Exacto. Ese problema, que parece insignificante, termina generando un efecto compulsivo: la gente consume un producto barato que no es miel y que muchas veces engaña desde el packaging.”

LCV: “¿Con qué se rebaja esa ‘miel’?”

Gustavo Morteo: “Se corta con glucosa, jarabe de maíz o productos artificiales que se usan para bebidas dulces o mermeladas. Es un producto ‘a base de miel’, pero no es miel. Tiene un porcentaje muy bajo de miel y un alto contenido de glucosa de alta fructosa, que es un producto industrial.”

LCV: “¿Cuál es el desafío entonces?”

Gustavo Morteo: “El desafío es llegar lo más directo posible del productor al consumidor, con un precio justo, sin sobrevaluar la miel y permitiendo que la gente la consuma. Nosotros vemos que cuando se regala miel, por ejemplo a los dueños de los campos donde están las colmenas, el consumo por persona es altísimo. Cuando hay que comprarla, como es cara, se consume poco. Ahí es donde el rol de las cooperativas es central.”

LCV: “Ese diagnóstico ya es un primer paso muy importante.”

Gustavo Morteo: “Sí, totalmente. Muchas veces estos problemas se niegan y se buscan excusas. Nosotros creemos que reconocerlo es un paso enorme para empezar a buscar soluciones.”

LCV: “¿Cuántos son en la Federación?”

Gustavo Morteo: “Somos 30 cooperativas y el Consejo de Administración está integrado por siete cooperativas.”

LCV: “¿Y tu cooperativa?”

Gustavo Morteo: “En nuestra cooperativa somos 14 personas trabajando y además comercializamos con productores de la zona, que deben estar entre 170 y 180 productores que son clientes, tomadores de servicios o proveedores de insumos.”

LCV: “En la Expo Cooperativa de La Plata, ¿tomaron contacto con otras cooperativas para trabajar en conjunto?”

Gustavo Morteo: “Sí, tomamos contacto con cooperativas de impresión, que hacen etiquetas, y con otras cooperativas más ligadas a lo gremial, porque hay problemáticas que nos atraviesan a todas: matrículas, balances, costos, presentaciones y actualizaciones. También hay cooperativas de servicios, como contadores organizados en cooperativa, que ayudan en estas cuestiones.”

LCV: “¿Qué rol cumple el IPAC en ese acompañamiento?”

Gustavo Morteo: “Con el IPAC tenemos una buena relación. Tuvimos varias reuniones con la Dirección, con el presidente y su equipo, especialmente con la parte legal. El objetivo es que nos ayuden a ponernos al día. El problema más grande son los costos de balances, sellados y trámites, que para cooperativas con poco movimiento se vuelven muy difíciles. Es una burocracia muy costosa.”

LCV: “Y además, ser cooperativa no siempre ayuda…”

Gustavo Morteo: “No, muchas veces te miran como sapo de otro pozo. Siempre con una espada de Damocles sobre la cabeza. Nosotros estamos en Tandil, tenemos 40 años de vida y atravesamos muchos contextos políticos y económicos, y aun así siempre somos mal vistos. Rendimos exámenes todo el tiempo y nunca parecen suficientes.”

LCV: “Sin embargo, vos decís que las cooperativas son parte de la salida.”

Gustavo Morteo: “Yo creo que las cooperativas son la salida en medio de este descalabro económico. Siempre que hablamos acá estamos hablando de gente que produce, que trabaja y que no baja los brazos. Eso, de por sí, ya es un camino recorrido hacia el éxito o, al menos, hacia sostener la producción.”

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