Entrevistas
Pablo Flores: Cerrar la AFIP es como darle ‘zona liberada’ a los evasores
El Secretario General del sindicato que reúne a los trabajadores de la AFIP pasó este lunes por La Columna Vertebral, horas antes de que se decretara la conciliación obligatoria para que cese el plan de lucha de ‘apagones informativos’ y no puedan participar del paro de 24 horas del miércoles. “La verdad es que cuesta pensar cómo actúa y por qué actúa el gobierno. Sabemos que no es de la política tradicional. Es muy difícil pensarlo en esos términos. Un gobierno que necesita dinero y que plantea el déficit cero, tiene un plan económico en el que la recaudación viene cayendo por la caída de la actividad y con esto conmociona al organismo que está prácticamente en una parálisis, más allá de la medida que tomamos los gremios”, explica Pablo Flores, Secretario General de la AEFIP, quien no sale de su asombro ¿Qué busca el gobierno? “Nosotros desde que escuchamos la campaña de Milei, cuando decía que iba a destruir el Estado, que iba a hacer la reforma laboral, cuando hacía esos discursos donde decía que cobrar impuestos era un delito y que los fugadores eran héroes, eran todos mensajes que nosotros tuvimos una posición política en defensa del Estado, en los derechos laborales y de nuestra actividad, la actividad tributaria, fiscal, porque nosotros creemos en otra cosa.” Desmiente las cifras siderales sobre los sueldos de los empleados del organismo: “el promedio entre los pocos sueldos altos y la mayoría de la trabajadores es de 3 millones”. En este momento hay más de 3.000 trabajadores desvinculados. Flores denuncia una persecución política, y aclara que hay menos trabajadores en el 2024 que el el 2019. “La verdad que acá entra personal en todos los gobiernos. Esta locura de perseguir políticamente. En el periodo de Macri entraron 2100 trabajadores y siguen trabajando. ¿Qué debería haber pasado? ¿Debería haber venido el otro gobierno y los debería haber echado? Formar un profesional cuesta muchísimos años, no es que entran con el saber de la facultad y están listos para enfrentar los grandes estudios. La verdad es que se van formando con los propios trabajadores de adentro. Hoy se están jubilando muchos trabajadores que no van a poder transmitir su conocimiento.”
Escuchá la entrevista completa realizada por Nora Anchart el 28 de octubre de 2024
LCV: ¿Qué significa para el usuario y para el Estado Nacional un deficiente organismo en el marco tributario?
—En principio, nosotros decimos que esta disolución de la AFIP y este desmantelamiento que proponen es un premio a los evasores la verdad, porque no tenemos detalle de cómo va a ser el próximo ente recaudador. Lo que venimos planteando es que esto es similar a que si el gobierno retira a la policía de las calles, es zona liberada. Bueno, esto es lo mismo. Si la AFIP tiene menos poder de fiscalización, va a tener menor poder de recaudación. No se van a poder brindar los servicios que se brindan, todo lo que sostiene el Estado, lo sostiene con la recaudación nacional. La verdad es que cuesta pensar cómo actúa y por qué actúa el gobierno. Sabemos que no es de la política tradicional, es muy difícil pensarlo en los términos de ello. Un gobierno que necesita dinero y que plantea el déficit cero, viene con un plan económico que la recaudación viene cayendo por la caída de la actividad y con esto conmociona al organismo que está prácticamente en una parálisis, más allá de la medida que tomamos los gremios.
LCV: ¿Quiénes son estos 21 funcionarios que estaban arriba? ¿Quién elige a esos funcionarios? ¿No son de carrera o son de carrera?
—Primero los nombra el gobierno, al administrador federal, en este caso a la señora Misrahi la nombra el administrador federal y ella designa después. Puede designar personal de afuera, puede designar personal de adentro, con capacidad y conocimiento de lo que tienen que llevar adelante, pero evidentemente están fuera de convenio. Esos salarios la verdad que los tienen que explicar ellos. Nosotros podemos explicar los de los demás 20 mil trabajadores que están en las escalas de los dos convenios, tanto de la aduana como los nuestros, y nada tienen que ver con esos sueldos millonarios. Sí están acorde a lo que cobran los trabajadores de la actividad tributaria. Esto es como cuando cuestionan a por qué gana tanto un piloto de avión. Bueno, quizás se lleva 500 vidas en sus manos y es una tarea súper profesional. Nosotros decimos que un inspector que va a fiscalizar a las grandes corporaciones, a empresas que se dedican a la evasión fiscal, desde el crimen organizado incluso, porque las maniobras de lavado de dinero y todo, digamos, hay corporaciones que tienen estudios contables enteros, sin embargo nuestros trabajadores van solo con su alma y los fiscalizan. Preparar un trabajador de esa naturaleza cuesta mucho y la firma de esos compañeros cuesta mucho. Entonces, tiene que estar pagada acorde. Yo imagino que nadie quiere que un trabajador que va a fiscalizar en las grandes corporaciones, salvo que tenga interés en la propia corporación, gane 600 mil pesos. Bueno, eso son la realidad de los salarios, que este año vienen congelados, que nos bajaron la alícuota de la apropiación. Lo demás es una desnaturalización de la información por parte del gobierno.
LCV: Lo que hay que decir es que hay un 70% de la población de los trabajadores de AFIP que son calificados. El promedio de un sueldo está en el millón y pico hasta más arriba de acuerdo a las escalas.
—El promedio de la planta, dentro de todas las escalas de los convenios, son 3 millones y medio.
LCV: Entre el mayor y el más grande.
—Claro. Son pocos los más que están más altos y muchos los que están más abajo. Quizás alguien que escucha dice bueno, es un buen salario, pero por las manos de nuestros trabajadores pasan millones de pesos y la verdad las administraciones tributarias del mundo tienen esta calificación..
LCV: ¿Solamente trabajan el tema de recaudación, inspección o cuáles otras son las tareas que tienen que llevar a cabo AFIP?
—La AFIP es un organismo complejo que trabaja muchísimos temas. Nosotros, de hecho, le recaudamos a las provincias, le damos servicio a las provincias, a los municipios, trabaja toda la cuestión de convenios internacionales. Esto no es simplemente un trabajo administrativo. Acá hay mucha complejidad en el organismo tributario. Y lo que decías vos al principio, los tributos los definen por ley en el Congreso. Nosotros solamente llevamos la tarea de llevar adelante las leyes que se producen en el Congreso. Porque acá hay una confusión en este festejo de que van a pagar menos, quizás pagan menos los que más tienen, porque lo que están haciendo es relajar los controles que deberían estar justamente siempre a la mayor eficiencia posible.
LCV: Se están llevando a cabo medidas como, por ejemplo, el paro informático que es de 10 a 12. ¿Qué significa y cómo se traduce esto en las distintas fuentes que tienen que servir la AFIP en este paro de 2 horas?
—2 horas fueron miércoles, jueves y viernes la semana pasada. Hoy y mañana son 4 horas, y el miércoles va a ser paro general de 24 horas. La medida de fuerza es parcial, incluye un apagón informático, que como el organismo está altamente informatizado, obviamente la gran mayoría tiene una computadora para procesar datos, para llevar adelante su tarea. Bueno, obviamente si el trabajador apaga su computadora, todo el trabajo empieza a ralentizarse, desde los menos complejos a los más complejos. La AFIP realiza la recaudación de IVA, ganancia, a de obras sociales, la de las jubilaciones; acá hay una cuestión que aparte es la transmisión online de mucho dinero a las cuentas de los servicios que recaudamos. Esto empieza a resentirse dentro del organismo.
LCV: El de 24 horas me impresiona porque son 24 horas sin recaudación en todo el país.
—Después los anuncios del vocero presidencial, que salieron incluso en un comunicado oficial de presidencia, tenemos más de 3100 desvinculaciones con una estigmatización política por haber entrado en un gobierno determinado, en el anterior. La verdad que acá entra personal en todos los gobiernos. Esta locura de perseguir políticamente, registrar, aunque piensan todos de una manera políticamente, primero que nosotros nos consta que no es así, pero después es una locura estigmatizar a un trabajador porque entró en un periodo de gobierno. Vuelvo a decir, en el periodo de Macri entraron 2100 trabajadores y siguen trabajando. ¿Qué debería haber pasado? ¿Debería haber venido el otro gobierno y los debería haber echado? Formar un profesional cuesta muchísimos años, no es que entran con el saber de la facultad y están listos para enfrentar los grandes estudios. La verdad es que se van formando con los propios trabajadores de adentro. Hoy se están jubilando muchos trabajadores que no van a poder transmitir su conocimiento. Este déficit que hubo, y sobre todo lo hubo en la pandemia, que es donde menos personal ingresó, obviamente que se cuestiona que después hubo un ingreso mayoritario. La verdad que fue una recuperación que hizo el organismo de una planta estable que se viene manteniendo muchos años.
LCV: ¿Y hay menos ahora trabajadores que en el 2019?
—Sí, somos menos que en el año 2019.
LCV: ¿En qué consiste el ARCA de Noé que armaron? ¿Es algo diferente a AFIP? ¿A ustedes alguien les informó de qué se trata? ¿Hay un proyecto, una idea?
—Este anuncio que hizo el gobierno fue el lunes anterior, obviamente nuestra reacción fue inmediata, hicimos asambleas generales, tanto en la sede de la aduana en Azopardo como en la AFIP central y en todas las regionales del país. Los gremios obviamente de las asambleas determinaron iniciar medidas de fuerza que fueron parciales, paros de 2 horas, porque sólo estaban los anuncios. ¿Qué pasó el viernes? Cuatro días después salen los decretos, pero los decretos solo nombran a las autoridades que continúan, a la señora Misrahi y a los nuevos directores de DGI y DGA, dan una serie de considerandos y le dan la potestad para que en 60 días saquen una nueva reestructura. Ese viernes le pedimos una reunión con urgencia, la administradora evaluó que no era urgente que nos reunamos, tuvimos una reunión hoy. Sin embargo, hoy no tenemos detalles. Hace 10 meses que están en el organismo y no puede darnos detalle de cómo cree que va a funcionar la AFIP. Evidentemente, es un gobierno, particularmente por lo que nos toca a nosotros, que quiere gobernar con todas las decisiones en forma unilateral, sin consultas, aunque esto le afecte a los trabajadores. A ellos les gustará o no, pero los sindicatos son instituciones de la democracia y a ellos los eligió el pueblo argentino, nosotros los reconocemos, pero a nosotros nos eligieron los trabajadores para defender sus intereses.
LCV: Incluso entre los mismos trabajadores de AFIP debe haber votantes de Milei que se deben estar tropezando ahora con esta historia que no imaginaron, supongo yo, en ningún momento.
—Esto corre por mí, personal, pero yo creo que no solo en la AFIP, en todas las actividades, la gente tiende a disociar lo que piensa en la política y lo que le pasa en el mundo laboral, cree que van por separado. Sin embargo después se encuentran con esta realidad. Nosotros desde que escuchamos la campaña de Milei, cuando decía que iba a destruir el Estado, que iba a hacer la reforma laboral, cuando hacía esos discursos donde decía que cobrar impuestos era un delito y que los fugadores eran héroes, eran todos mensajes que nosotros tuvimos una posición política en defensa del Estado, en los derechos laborales y de nuestra actividad, la actividad tributaria, fiscal, porque nosotros creemos en otra cosa. Bueno, los resultados fueron los que fueron. Y hoy muchos de los que están sufriendo las consecuencias de la política, como decís vos, seguramente han votado en la política algo que creen que no le va a tener una consecuencia en su realidad laboral inmediata.
LCV: Hay una gran disociación. Los sindicatos son malos per se, son gente mala per se, pero hoy necesito del sindicato, porque si no, ¿quién sale a pelear la mía?
—Es que pasaba una cosa ya en aquellos momentos de campaña, cuando le preguntaban a la gente ¿Vas a votar a un candidato que dice que va a destruir el Estado? Y mucha gente decía bueno, no, en realidad yo le voto por otra cosa, pero eso no se lo van a dejar hacer. ¿A quién se refería la gente cuando decía no se lo van a dejar hacer?
LCV: En este momento, la enorme orfandad que tiene la parte del pueblo argentino que no votó a Milei es no saber de qué se agarra. La única cosa sólida que le queda a su alrededor, con todas las discusiones que puedan tener, es el sindicato al que pertenece. ¿Está haciendo un trabajo de cirujano Milei con respecto al tema este de la ausencia de oposición? ¿Ha logrado romper todos los diques o crees que hay una manera de salir?
—Creo que el gobierno de Milei, en su conjunto, desprecia el sistema que representamos los sindicatos porque está totalmente opuesto a lo que plantean ellos, a una economía de mercado en estado puro, con especulación financiera. Obviamente nosotros somos una barrera para llevar eso adelante. Nosotros creemos en una cosa más armónica, en que todos los actores de la sociedad nos pongamos de acuerdo y que equilibre el Estado para llevar adelante un desarrollo con algunas cuestiones donde primen la solidaridad y que los que más tienen, puedan, por ejemplo en el tema fiscal, aportar más que el que menos tiene. La verdad es que la política en general, todos tenemos que hacer una autocrítica porque llegamos a un esquema demasiado extremo del cansancio, de la política, del descreimiento y nosotros en este esquema, te lo digo como un compañero, un secretario general que está centrado en el consejo directivo CGT, la verdad es que nosotros creemos que hay que sostener la unidad, pero bueno, cada vez se hace más difícil. Hay organizaciones que creen que hay que dialogar y hay otras que creemos que vamos a dialogar con los que no quieren dialogar y con los que desprecian lo que representamos finalmente, porque acá no hay ningún ámbito genuino para llevar adelante estas discusiones.
LCV: Igual queda claro que lo que estás diciendo es en la política y que si al sindicato lo llaman a seguir negociando, va a seguir negociando porque esa es tu representatividad. Pero lo real es que una cosa es sentarse dispuesto a ceder y otra cosa es sentarse a defender intereses.
—Obviamente que nosotros esperamos una mesa de diálogo porque nosotros necesitamos soluciones concretas para nuestros trabajadores. Nosotros hoy estamos enfocados en defender las 3 mil y pico de fuentes de trabajo, que en realidad es un mensaje de gobierno, en realidad queremos garantizar las 20 mil.
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La murga como memoria, cuerpo e identidad popular
En exclusiva con LCV – La Columna Vertebral / Historias de trabajadores, Coco Romero recorre más de medio siglo de vínculo con la murga como experiencia vital, cultural y política. Desde la infancia atravesada por el carnaval hasta la prohibición impuesta por la dictadura, Romero reconstruye una historia silenciada de la cultura popular argentina: la murga como espacio de felicidad, protesta, memoria colectiva y disputa de identidades. Archivista, investigador y formador de generaciones, reflexiona sobre el cuerpo en la calle, la censura, el clasismo, la tradición carnavalera y el vaciamiento de las políticas culturales, reafirmando a la murga como una práctica viva que resiste y vuelve, incluso después de décadas de prohibición.
LCV: “Bueno, Coco, contame por qué la murga, por qué a vos, digamos, hace 50 años que te dedicás a esta expresión musical.”
Coco Romero: “Porque de niño fui feliz con la murga. Durante la dictadura, en 1976, mediante el decreto 21.329, los militares prohíben el carnaval, que tuvo 36 años de prohibición. Esa prohibición se levanta recién con Néstor Kirchner, entre 2002 y 2011. En ese momento yo estaba con La Fuente, un grupo que tocó durante toda la dictadura, y me pregunté cómo algo que me había hecho tan feliz podía estar prohibido. Entonces escribí una canción llamada ¿Dónde fueron los murgueros? y a partir de ahí empecé a recibir señales constantes. En los años 80 tocábamos y veía pibes bailando como yo bailaba cuando era niño.”
LCV: “¿Dónde creciste? ¿Cómo fue tu infancia?”
Coco Romero: “Yo nací en Salta y mi madre me trajo a Buenos Aires cuando tenía entre un año y medio y dos años. Viví en Coghlan, Belgrano R y Villa Urquiza.”
LCV: “Bueno, chetito eras, ¿no?”
Coco Romero: “No. En ese momento Belgrano R estaba rodeado de pensiones. Yo me crié en el Santa Rosa, un hotel de 120 habitaciones. Éramos muchos niños y tuvimos una infancia muy feliz. La murga era parte de los juegos, de los rituales y de la vida cotidiana. Jugábamos a la pelota y jugábamos a la murga.”
LCV: “La murga como hecho cultural en la Argentina muchas veces fue vista como algo maldito.”
Coco Romero: “Sí. Hubo momentos en que determinados sectores sociales la veían como algo de negros. Tuvo períodos de gloria como discurso contracultural y político. Cuando yo era chico la veía mucho en la provincia, por ejemplo en San Luis. Esas murgas hablaban en contra de los patrones o se vestían como ellos para ridiculizarlos. Era un lenguaje de protesta muy directo.”
LCV: “¿Cuándo se origina ese lenguaje tan primario de protesta?”
Coco Romero: “Después de escribir la canción empecé a preguntar qué era la murga y nadie lo sabía. La respuesta era siempre la misma: los negros de la esquina. Hoy dicen los negros del peronismo o del kirchnerismo. Un pueblo bajo. Yo opté por entrevistar a los viejos murgueros. En 1982 empecé en San Martín y Villa Martelli y me encontré con un universo enorme. Me eduqué mucho con la revista Crisis. En 1975 Mauricio Kartun escribe un artículo muy importante, Del candombe a la murga, que me abrió la cabeza.”
LCV: “Ahí te das cuenta de que la sociedad no tenía idea de lo que era la murga.”
Coco Romero: “Exactamente. Murga era un término despectivo, como cuando se dice que un equipo de fútbol es una murga. Empecé a buscar material, a armar archivo, a recorrer Parque Rivadavia durante 15 o 16 años todos los domingos. Me convertí en un buscador de libros. En una librería de Avenida de Mayo encontré un libro de 1968 de Pedro Orgambide, Carnaval, carnaval. Eso me deslumbró. Después lo entrevisté y entendí que la murga tenía una historia profunda.”
LCV: “Y de ahí surge tu trabajo como autor.”
Coco Romero: “Junté tanto material que amigos me dijeron que tenía que sacar un libro. Así publiqué La murga porteña, historia de un viaje colectivo, Los talleres de murga del Rojas y El universo creativo del carnaval. Yo no sabía escribir, pero escribí. El Fondo Nacional de las Artes me aceptó el proyecto por el lado del folklore, en una época en la que la cultura todavía tenía apoyo.”
LCV: “Hoy pareciera haber una degradación en la política cultural.”
Coco Romero: “Totalmente. Hay dirigentes de cultura que no saben absolutamente nada. No leen, no conocen la cultura popular y no quieren profundizarla, cuando es parte esencial de la historia de los pueblos.”
LCV: “Estuviste más de 30 años en el Rojas.”
Coco Romero: “El primer taller lo di en 1988 y estuve hasta 2009. Treinta y cuatro años. El Rojas fue fundamental. En la etapa democrática, Pacho O’Donnell le encargó a Eduardo Miñoña un trabajo sobre murga y así nació el documental Mocosos y chiflados. El conflicto era claro: un pibe de clase media al que no lo dejaban salir en la murga porque se iba con los negros. Eso es un conflicto de identidad y de cuerpos. La murga está en la calle y eso incomoda.”
LCV: “¿Cómo se eligen los temas y la estética de una murga?”
Coco Romero: “No es un proceso fácil. Nosotros impulsamos que haya un motivo, afinación, poesía. Todo eso ya existe en otros países. Los uruguayos desarrollaron una gramática muy fuerte. La murga gaditana tiene una estructura clara: saludo, cuplé y retirada, con la marcha camión como base rítmica. En Buenos Aires, después de 36 años sin carnaval, es muy difícil lograr organicidad.”
LCV: “El carnaval es una fiesta históricamente resistida.”
Coco Romero: “Es una fiesta prohibida. Momo es la deidad del carnaval, expulsado del Olimpo por criticar a todos. El carnaval es la inversión: el rico se viste de pobre y el pobre de rico. No todos se bancan eso. Por eso molesta. Pero el carnaval siempre va a seguir.”
LCV: “¿Dónde te encuentra hoy la gente que quiere aprender con vos?”
Coco Romero: “Estamos por abrir un espacio en la Fundación Educativa El Sapo y la Rana, en Boulogne, una escuela Waldorf. También me pueden encontrar en redes buscando Coco Romero, Murga y Carnaval. Divulgar cultura popular es una forma de fortalecer nuestra identidad.”
LCV: “Coco, muchas gracias. Vamos a escuchar tu trabajo.”
Coco Romero: “Gracias a ustedes. Primero vamos a escuchar un poema de Roberto Santoro, poeta desaparecido en 1977, Vocales. Después, una canción de la murga Sacala almidón, 14 de mayo.”
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Alberto Nadra: “La resistencia no se declama, se organiza fábrica por fábrica”
En diálogo con el programa La Columna Vertebral de La RZ Radio, Alberto Nadra analizó el paro nacional, el rol del sindicalismo y el impacto de la reforma laboral que se debate en el Senado. Durante la entrevista, sostuvo que la resistencia no puede reducirse a una consigna ni a una medida aislada: debe construirse desde abajo, fábrica por fábrica, barrio por barrio, recuperando la tradición histórica del movimiento obrero argentino. Nadra planteó una crítica tanto a la dirigencia sindical como a la dirigencia política, señalando que la organización en la base y el debate permanente con los trabajadores son claves para enfrentar el actual escenario social y económico. También reflexionó sobre el deterioro educativo, la pérdida de solidaridad y las consecuencias culturales que arrastra la Argentina desde la dictadura de 1976. “Si no organizamos, todo se diluye en el aire”, afirmó, llamando a reconstruir la conciencia colectiva frente a un modelo que —según advirtió— profundiza la desigualdad y la fragmentación social.
LCV: Recién escuchábamos a Hugo Moyano. Más allá de las controversias ideológicas, es un dirigente que ha combatido fuertemente a favor de su sindicato y del movimiento obrero. Tenemos anuncios de paros de las CTA y posiblemente de todas las centrales. El paro del otro día fue fuerte, con alto acatamiento. ¿Cómo lo viviste vos?
Alberto Nadra: Bueno, a mí me pareció un hecho muy importante, una demostración de fuerza necesaria, acorde a la gravedad del tratamiento de esa ley y a la inmensa traición de quienes se dicen representantes del movimiento nacional y popular, particularmente del peronismo, digamos.
LCV: Se criticó mucho a la CGT por si el paro fue o no con movilización.
Alberto Nadra: Bueno, yo creo que es fácil criticar a la CGT o al sindicalismo, pero quiero marcar dos cosas: primero, que la responsabilidad principal de conducir la lucha popular corresponde a los dirigentes políticos y no a los sindicalistas; y segundo, que no se puede reducir la crítica a si el paro fue con o sin movilización, porque eso depende de la coyuntura, digamos.
LCV: ¿Entonces dónde pondrías la crítica principal?
Alberto Nadra: Bueno, la crítica de fondo es que la resistencia se ha reducido demasiado a definiciones teóricas generales; para mí era mucho más importante haber trabajado estos meses en la base del movimiento obrero, en cada fábrica y lugar de trabajo, esclareciendo qué está en juego y organizando un plan de lucha, digamos.
LCV: ¿Cómo se traduce eso en lo concreto?
Alberto Nadra: Bueno, asambleas en las fábricas, discusión con los trabajadores, coordinación de delegados, relación con el barrio, explicarle al vecindario lo que pasa, porque cuando cierra una fábrica el barrio es el primero que lo siente: el almacén, la farmacia, el bodegón, digamos.
LCV: Eso tiene antecedentes históricos muy claros.
Alberto Nadra: Claro, bueno, el movimiento obrero argentino y el peronismo tienen esa tradición: la toma del frigorífico Lisandro de la Torre se sostuvo con el acompañamiento de todo el barrio de Mataderos, hay que recuperar esa experiencia y asentar claridad en la base sobre a qué nos enfrentamos, digamos.
LCV: Yo coincido, pero en las asambleas se ve mucha falta de empatía. Mucha gente cree que esto no le va a tocar.
Alberto Nadra: Bueno, coincido totalmente, y si me apurás no diría 20 años sino 40; ese vacío fue ocupado por la ideología dominante, por los grandes medios y por un sistema educativo debilitado, digamos.
LCV: El día del paro vi gente yendo a trabajar por miedo.
Alberto Nadra: Bueno, claro, hay una ilusión de que quedándose quieto no va a pasar nada, pero va a pasar igual, porque este sistema no valora al individuo, te reemplaza por otro más barato y más joven, digamos.
LCV: Incluso las búsquedas sobre la reforma laboral crecieron recién después de votarse.
Alberto Nadra: Bueno, sí, tarde, muy tarde, y eso muestra que no hubo un trabajo sistemático de discusión previa en los lugares de trabajo, digamos.
LCV: Vos mencionabas el ejemplo de Camioneros.
Alberto Nadra: Bueno, Camioneros hace trabajo político cotidiano; hablás con un recolector y tiene clarísimo lo que pasa porque discuten permanentemente y sacan conclusiones colectivas, digamos.
LCV: ¿Y qué pasó con experiencias anteriores, como De la Rúa o Macri?
Alberto Nadra: Bueno, no se discutieron en profundidad en la base; cerraron miles de empresas y se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo, y esa experiencia tenía que discutirse fábrica por fábrica para generar conciencia, digamos.
LCV: Yo pongo mucho el eje en la educación, especialmente en esto de pasar de grado sin aprendizajes reales.
Alberto Nadra: Bueno, coincido plenamente, ese psicologismo barato de “no frustrar” fue devastador; no poner límites es contraproducente y destruyó herramientas básicas como la comprensión lectora, digamos.
LCV: Vos vinculás esto con un proceso histórico más largo.
Alberto Nadra: Bueno, sí, esto es consecuencia de la derrota popular del 76, no solo por los muertos y desaparecidos, sino porque la dictadura destruyó deliberadamente el lazo social y el sistema educativo, y eso nunca se revirtió del todo, digamos.
LCV: Para cerrar, ¿qué esperás de lo que viene: resignación o despertar?
Alberto Nadra: Bueno, yo siempre apuesto a la esperanza, no a volver a algo anterior sino a construir algo nuevo, y el eje central es impedir la aplicación de la ley laboral y volver a organizar desde abajo, fábrica por fábrica y barrio por barrio, digamos.
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Rodrigo Romero, delegado en FATE: “No fue una crisis: fue una decisión patronal”
En el marco del conflicto por el cierre de la planta de Fate, La Columna Vertebral – Historias de trabajadores dialogó con Rodrigo Romero, delegado del SUTNA, mientras se desarrollaba una audiencia con el Ministerio de Trabajo.
Con 20 años de antigüedad en la fábrica, Romero describe no solo la situación laboral, sino también el capital humano, la experiencia obrera y las consecuencias sociales de una decisión empresarial que deja a cientos de familias en la incertidumbre.
LCV: “Estamos en comunicación con Rodrigo Romero, uno de los delegados del sindicato de neumáticos SUTNA. Vamos a hablar de este caso emblemático que puede transformarse en un caso testigo de la debacle de las grandes empresas: el cierre de Fate. ¿Cómo te va, Rodrigo?”
Rodrigo Romero: “Hola, buenas tardes. Acá estamos, tristes, pero dando la lucha.”
LCV: “¿Dónde estás en este momento? ¿Estás en la fábrica?”
Rodrigo Romero: “No, en este momento no estoy en la fábrica. Estamos en una audiencia con el Ministerio de Trabajo y con la patronal.”
LCV: “¿Es una audiencia por Zoom?”
Rodrigo Romero: “Sí, es por Zoom. Estamos esperando el cuarto intermedio y que termine.”
LCV: “¿Cómo la ves venir?”
Rodrigo Romero: “No se ve muy bien la cosa. La fábrica está muy dura. Está todo en discusión. Nosotros esperamos ver qué camino se puede tomar, si se puede conciliar, pero lo único que queremos es conservar nuestro puesto de trabajo, la fuente laboral para todos los trabajadores, de forma colectiva.”
LCV: “¿Está dictada la conciliación obligatoria?”
Rodrigo Romero: “Sí, fue dictada y la fábrica la acató. Por ley deberíamos volver todos a trabajar, pero la patronal dice que nos considera despedidos y que no nos va a dejar ingresar.”
LCV: “¿Cómo era trabajar en Fate?”
Rodrigo Romero: “Yo trabajo hace 20 años en Fate. Cuando entré, en 2006, ya había conflictos. La gente de adentro te advertía que Fate no pagaba bien. Igual, era una empresa grande, con prestigio, donde se ganaba un poco más que en otros lados.”
LCV: “¿Cuál es tu tarea dentro de la planta?”
Rodrigo Romero: “Soy operario. Manejo máquinas de radial auto que fabrican cubiertas 15, 16 y 17. Son máquinas automáticas, semiautomáticas y manuales.”
LCV: “¿Esa experiencia se puede trasladar a otro rubro?”
Rodrigo Romero: “Solo dentro del neumático. Podría trabajar en Pirelli o Firestone, pero siempre en este rubro. Hace 20 años que hago neumáticos, es el único oficio que tengo.”
LCV: “Eso implica una enorme pérdida de capital humano.”
Rodrigo Romero: “Exactamente. Hay compañeros con 20, 30 y 40 años de fábrica. Muchos están físicamente destruidos. Mi hermano, por ejemplo, perdió un brazo por falta de medidas de seguridad. La empresa quiso indemnizarlo y echarlo, pero como sindicato logramos su reincorporación. Él quería seguir trabajando.”
LCV: “¿Cuántos años tenés?”
Rodrigo Romero: “Tengo 44 años.”
LCV: “¿Cómo impacta esto en tu vida personal?”
Rodrigo Romero: “Tengo una hija de 10 años, vivo con mi compañera y sus dos hijos. Alquilo. Pensé que en cinco años iba a poder comprar algo, pero ya llevo 20 y no se pudo. Hace 14 meses que no tenemos aumento. Siempre fue una lucha.”
LCV: “¿Hace cuánto sos delegado sindical?”
Rodrigo Romero: “Hace 9 años. Todos los años era lo mismo: Fate nunca quería dar nada. Lo que logramos fue empatar o superar la inflación hasta que llegó el gobierno de Milei.”
LCV: “¿Qué opinión tienen sobre el empresario y el gobierno?”
Rodrigo Romero: “Creemos que Madanes Quintanilla siempre tuvo acuerdos con todos los gobiernos. Tiene espalda económica. La fábrica está llena de materia prima y las máquinas están listas. Cerraron justo antes de la reforma laboral. Creemos que es una maniobra.”
LCV: “¿Quiénes quedan en el medio de esa disputa?”
Rodrigo Romero: “Nosotros. Los trabajadores. Somos el jamón del sándwich.”
LCV: “¿Creés que la fábrica va a volver a abrir?”
Rodrigo Romero: “Sí, sin dudas. No se puede cerrar una empresa de esta magnitud. El problema es entre el empresario y el gobierno. Los que pagamos el plato roto somos los trabajadores.”

