Entrevistas
Leo Santillán: “Lamentablemente, hoy hay consenso para reprimir”
Entrevista exclusiva de Paulo Giacobbe para La Columna Vertebral.
Hace poco más de dos meses, en octubre de 2024, el cabo Alejandro Acosta, condenado a perpetua junto al comisario Alfredo Fanchiotti, pudo dejar su celda luego de un largo juicio que los encontró responsable de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en la estación Avellaneda. En esta entrevistasobrevuela la responsabilidad política de la represión. Con revelaciones impactantes: El comisario Fanchiotti quiso hablar con la familia Santillán para revelar quiénes fueron los responsables políticos. El Juez Lijo lo impidió, prometió citarlo a declarar, y nunca lo hizo.
Aquel 26 de junio de 2002 la sociedad asistió impotente a un fusilamiento a mansalva transmitido en vivo por la televisión. Las imágenes causaron conmoción, bronca, y lágrimas. Convencido de la necesidad de mantener viva la memoria histórica, las luchas de los trabajadores y todos los asesinados, tanto en dictadura como en democracia, La Columna Vertebral conversó con Leandro Santillán, hermano de Darío e integrante del Espacio de Familiares y compañeros de Darío y Maxi, con la intención de reconstruir cómo se fueron dando las cosas y cómo vivió su familia la libertad condicional que se le otorgó a Acosta. También quisimos escuchar la voz de uno de aquellos piqueteros del 2001, fundadores de una nueva forma de hacer política en el territorio, frente a un nuevo escenario de estigmatización y criminalización de los movimientos sociales.

“La verdad que fue un golpazo”, empezó diciendo Leonardo Santillán sobre el momento en el que se enteró de la decisión judicial el 10 de octubre del año pasado. Le había llegado una notificación a su abogada, Paula Alvarado Mamami. “Nos enteramos ahí con mi viejo (Alberto Santillán); justo daba la casualidad que estaba esa mañana en la casa de mi viejo y la verdad que fue un golpazo. Sabíamos igual que se acercaba un poco con el cumplimiento de la fecha, de los 25 años, y que se la iban a dar. Pero no a tres años de que se cumpla o que se efectivice esa condena”.
“En el 2024, unos meses de la liberación de Acosta, Fanchiotti intentó comunicarse con nuestra abogada, diciendo que tenía pruebas de las responsabilidades políticas” en los asesinatos. Si bien los condenados a perpetua pertenecían a la Polícía Bonaerense, hubo otras condenas por el operativo que no sólo asesinó a dos jóvenes sino que hirió a decenas de personas en una cacería brutal luego de una manifestación en el Puente Pueyrredón pidiendo acceso a planes sociales en una de las peores crisis económicas del país. También fueron condenados
Los policías Osvaldo Félix Vega, Carlos Jesús Quevedo y Mario Héctor de la Fuente que recibieron penas de 4 años; Antonio Gastón Sierra, 3 años; Lorenzo Colman, 2 años; y Francisco Celestino Robledo, 10 meses. Carlos Néstor Leiva, que estuvo prófugo 24 meses, recibió una pena de seis años y seis meses. Leiva reprimió sin uniforme, de civil, y cuando recuperó la libertad, reincidió. En 2013, fue condenado a 11 años y medio por integrar “la banda de la autopista”, que se dedicaba al secuestro extorsivo.
Las otras fuerzas represivas que actuaron en Avellaneda fueron Gendarmería, Prefectura y Policía Federal. La represión se prolongó por horas y cuadras, incluso hasta la siguiente estación de tren, y existió una coordinación entre fuerzas federales y provinciales. El resultado fue una incontable cantidad de detenidos, heridos y varios manifestantes en terapia intensiva. Por eso, las familias siempre denunciaron como responsables políticos a: Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Carlos Ruckauf, Juan José Álvarez, Jorge Vanossi, Alfredo Atanasoff, Luis Genoud, Carlos Soria (fallecido), Jorge Matzkin, Oscar Rodríguez y Aníbal Fernández.
Fanchiotti quería hablar de los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda pero Lijo nunca lo citó
“Fanchiotti decía que quería hablar, acercar pruebas, ponía una serie de condicionamientos a nuestra abogada para que se acerque”, continúa Leonardo Santillán, “hablaba de responsabilidades políticas, había varios de los que señalamos nosotros”. Quería que Paula Alvarado Mamami, representante de nuestra familia, fuera a Baradero. “Que venga sola, con un pendrive”, advirtió Fanchiotti.
El Juez Federal Ariel Lijo lleva una de las causas por las responsabilidades políticas y se enteró del pedido del comisario. Desalentó a la familia de que cayera en sus condiciones y aseguró “que iba a llamar a Fanchiotti para declarar en Comodoro Py”. Nunca lo hizo.
En el 2005, durante el juicio, Fanchiotti se declaró inocente. Ese día casi lo meten preso a Leonardo. Junto a integrantes de diferentes organizaciones llevaba meses acampando frente a los Tribunales de Lomas de Zamora, siguiendo el juicio desde adentro de una lona. “Recuerdo el acompañamiento constante que hubo desde personalidades, militantes, organismos de Derechos Humanos; una militancia activa velando para que se haga justicia”.
“También me acuerdo cuando tuve que declarar yo, me hicieron cruzar con Fanchiotti y Acosta mientras esperaba para declarar. Primero, me llevaban para declarar como del brazo, yo tenía 23 años, me llevaban agarrado como si fuera el acusado. Y mientras esperaba para declarar, primero lo subieron a Acosta”. Los de traje azul camuflado venían charlando amigablemente en un ascensor con el futuro condenado por asesinato. Leo escuchó el diálogo.
—¿Y, Negro, todo bien?
—Sí, todo amor y paz.
“Cuando sube y lo veo al chabón ahí, empecé a las puteadas”. Al testigo casi lo detienen ahí mismo. “Esta cuestión de esta presión psicológica que intentaron hacer debe ser para quebrarlo a uno. La verdad que fue una situación muy de mierda”. Y cuando declaró Fanchiotti lo mismo, casi preso. “Decidimos señalarlo como lo que era, como asesino. Esa vuelta que después nos rodearon gendarmes y me han intentado llevar a mí, porque bueno, era el que había gritado, pero estaba con otros compañeros”. Esa audiencia se vio demorada.

Leonardo resalta la victimización que sufrió Alberto Santillán durante el juicio. Resulta que Darío y Maxi fueron asesinados frente a las cámaras de televisión. “Mi viejo también estuvo en la audiencia y como algunas veces lo hemos hablado, una y otra vez viendo las imágenes, debe ser algo tortuoso”. Darío y Maxi agonizaron en la estación de tren de Avellaneda, que hoy lleva sus nombres. El tren ya no para en Avellaneda, para en Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. En el hall de esa estación de tren es donde Maxi muere de la mano de Darío, que estaba socorriéndolo. Ellos no se conocían pero tenían casi la misma edad, un poco más de veinte años. La imagen es mural en la estación: la palma de la mano de Darío en alto, pidiendo un cese del fuego, al tiempo que no soltaba a Maxi. Por eso, Darío y Maxi. A esa imagen se le sumó, atrás de Darío, sosteniéndolos a los dos, una madre de Plaza de Mayo, con su pañuelo en la cabeza. Nora Cortiñas está presente en murales y afiches en todas partes de la estación, como Vicente Zito Lema y tantos otros compañeros y compañeras que sostuvieron la lucha junto a los piqueteros.
Hoy como ayer, los medios bajan la idea de que los movimientos de desocupados son planeros, vagos…los estigmatizan y criminalizan
“Lo que también por ahí es una reflexión personal tiene que ver con el tema de lo que siempre fueron Darío y Maxi socialmente”, sostiene Leo. “Es como esto que pasa hoy por hoy con el movimiento piquetero, la estigmatización que viene sufriendo, aparte de la persecución judicial y política. El enojo. Esta cuestión que hay a veces con el enojo social que tiene que ver con la estigmatización y los discursos que bajan los medios. El asesinato de Darío y Maxi siempre fue como un punto y aparte. Desde un primer momento. Ha pasado el tiempo y por ahí como que no está asociado (al movimiento piquetero). Aunque sabemos que está entrelazado. Nosotros sabemos que Darío es parte del movimiento piquetero. Responde a las luchas que se dan en los territorios por las demandas sociales: las cooperativas, los planes, los comedores… todas las cosas que las caracterizaron desde los comienzos, aparte de otras que se fueron sumando. Pero yo creo que no se lo asocia en general. Lo asocia la militancia. Eso por un lado está bueno. Pero está mal que no se entienda lo que son los movimientos sociales, que se piense que son planeros, que son vagos. El discurso que se baja, muchas veces como culpabilizando. Hasta porque se obstaculiza o se corta una calle y no por las políticas de gobierno, que tiene que ver con el ajuste, con la inflación y con leyes que terminan perjudicando al pueblo. Mucho más después de la asunción de Milei”.
“Nosotros siempre hemos tenido un acompañamiento. Desde el primer momento, cuando pasó el 26 de junio, a mí hubo algo que por ahí me sorprendió mucho. Era la gente como se acercaba. Que por ahí no militaba”.
Después del asesinato de Darío y Maxi realizaron muchas acciones antes del juicio exigiendo justicia. “Tuvimos una marcha el 3 de julio. Esa vez había llovido mucho. Éramos 20.000 personas (algunos medios consignaron más manifestantes, entre las adhesiones había alrededor de 100 organizaciones de amplios sectores) marchando bajo la lluvia desde la estación Avellaneda, en aquel entonces todavía se llamaba así, hasta la Plaza de Mayo. Y se acercaba gente a solidarizarse. Militantes, pero también otra gente, señoras, vecinos. Por ahí hasta llorando muchas veces”.
Y abrazando:
—Yo vi lo que le pasó a tu hermano.
—Lo siento mucho.
“Y bueno, eso que pasó, por la brutalidad en que lo asesinan, la forma despiadada, como casi televisado en vivo y en directo, termina interpelando. Ni hablar a los que militaban, pero a quienes no militaban fue como un shock de ver. También entendiendo qué es lo que se construía desde acá y entendiendo la particularidad que tenía Darío como militante. Con sus pocos años, pero con una militancia muy intensa”.

“Tuvimos que estar vigilando de cerca, controlando de cerca”, sintetiza Leo sobre el juicio, al tiempo que describe la actitud de Fanchiotti como muy fría y la de Acosta indiferente. Pero ahora, 22 años después, lo que dice Fanchiotti era lo que las familias de Darío y Maxi vienen sosteniendo desde el primer momento: existió una planificación y una premeditación en la Masacre de Avellaneda. “Lijo se había comprometido a llamarlo, unos días antes del 26 de junio, y después de eso no hizo nada, no se comunicó más con nosotros, no nos dijo nada y nosotros lo estuvimos llamando. Nos habían pedido prueba y fuimos acercando testimonios, diferentes testigos, inclusive fuimos con esto, que lo estaba diciendo el principal responsable material del asesinato de Darío y Maxi”.
El 14 de diciembre de 2024, desde Familiares y Compañeros de Darío y Maxi, organizaron un escrache a la casa de Acosta. Leo Santillán contó la importancia de esa actividad: “Fuimos pegando carteles, avisando con megáfonos, contando quiénes eran Darío y Maxi, qué pasó el 26 de junio y qué fue lo que hizo Acosta. La verdad que hubo una muy buena recepción y los vecinos bastante sorprendidos. Una de las vecinas lo que nos contaba es que decían que Acosta había muerto, que tenía cáncer porque hace unos meses había estado por acá y estaba rapado. Y pudimos conversar con los vecinos y se sorprendían y también se indignaban”. Lograron que la vuelta de Acosta no pase desapercibida en el barrio.
No se puede pensar la masacre del Puente Pueyrredón sin el 19 y 20 de diciembre de 2001, sin esa “efervescencia”. Y entonces, al pensar el contexto, volvemos a “las responsabilidades políticas que respondían a cortar con la protesta social. El gobierno de Duhalde debilitado ante el FMI, pidiendo plata. Desesperado. El FMI negándosela. Porque, bueno, había una lucha que se iba dando en las calles que por ahí la encabezaba principalmente el movimiento piquetero. No se lograba el control social”.
Por eso, cuenta Leonardo Santillán, es que después de los asesinatos se trató de instalar que fue un enfrentamiento entre piqueteros. Una interna. “No lo pudieron mantener. No prosperó el plan ante la aparición de las fotos. (Una secuencia donde se veía como actuó la policía). Y ante el enorme repudio popular. Porque la gente no se bancó lo que pasó. Se demostró lo que pretendían hacer. Y también por lo que denunciaron los movimientos. Y lo que denunciamos nosotros como familia, tanto nosotros, la familia de Darío, como la familia de Maxi”.
Se los acusó de tener nexos con la guerrilla y de formar parte de un plan desestabilizador contra el gobierno de Duhalde. “Cuando lo que nosotros estábamos haciendo era entendiendo la situación en la que estábamos después de la crisis del 2001. Las demandas, que eran en aquel entonces los comedores, la salud… Pero que nada que ver tenía con eso”.
La previa del 26 de junio de 2002 y el año 2024, que Javier Milei define en documentos oficiales como “Año de la defensa de la vida, la libertad y la propiedad”, tienen un discurso parecido desde algunos medios de comunicación y en el propio discurso presidencial. Con el comunismo en primera plana como enemigo número uno. Con la fogosidad púber de considerar comunistas a todo aquel que no sea La Libertad Avanza.
“Lo que pasó el 26 de junio del 2002 después se fue repitiendo de otra manera, lo que han notado es que antes no había un consenso. Hoy se ha generado un consenso para reprimir, para allanamientos, para persecución, Por lo menos antes no había un consenso. Pero hay una similitud en cuanto a la necesidad de exterminar a las organizaciones piqueteras. Hoy por hoy es diferente el panorama del 2001 porque hay varios sectores que están en la calle. Pero a los que siguen buscando es al movimiento piquetero”.
“Por eso los allanamientos que se han dado en los comedores, en los comedores encima, esta denuncia de que los movimientos piqueteros son los que extorsionan a la gente. Porque lo que ven ellos es que tienen que salir para poder avanzar descaradamente con todas las políticas de saqueo y de ajuste que vienen contra el pueblo”.
Cuando Milei habla de ‘Libertad’ quiere decir ‘libertad de mercado’ pero se hace llamar ‘libertario’. Es un bajón para nosotros no poder salir a luchar contra eso.
—¿Y te jode que Javier Milei diga que es libertario, que ponga la palabra anarco en sus definiciones de sí mismo? —le pregunto a Leo y al toque noto en su gesto el disgusto, la molestia. No hace falta la respuesta.
—”Sí, sí, sí, totalmente, totalmente —contesta Leo-Porque libertarios eran los anarquistas. Los que luchaban por la libertad verdadera. Este lo que habla es de la libertad del mercado y refiere a eso y encima un montón de imbéciles o de pibes que pueden tener título o el acceso a la educación privada, pero que no tienen el entendimiento de la historia, quieren ser los verdaderos libertarios. Me parece que es un bajón para nosotros, que no podamos salir a luchar eso, más allá de lo que se defina cada uno, porque yo por ahí no me defino ni como comunista, socialista, anarquista, abrazo todas las luchas y respeto y me parece muy bueno, pero me indigna que sí, que se apropie de una palabra con la que se representa mucho la historia de nuestro país, de lucha, y que tiene que ver justamente con los compañeros anarquistas”.
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“Protocolos”: cuando el teatro se mete en la cabeza de quienes reprimen
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, el escritor y dramaturgo Alejandro Stilman presentó Protocolos, una obra que explora, desde la ficción y el teatro, el mundo de los operativos de seguridad y los servicios de inteligencia. A partir de personajes atravesados por los protocolos institucionales —y también por sus propias contradicciones—, la pieza propone una mirada humanística y crítica sobre quienes están detrás del escudo en las manifestaciones. La obra se presenta los viernes en el Complejo Teatral Ítaca, en el barrio de Almagro.
LCV: ¿Qué es Protocolos?
Alejandro Stilman: “Bueno, en primer lugar es una palabra que es signo de época para los argentinos. Decimos protocolo y sabemos que hablamos de los días miércoles y de esto que ha implementado la ministra de Seguridad: poner frente al grupo de jubilados que va a reclamar por sus derechos murallas humanas de robocops que se encargan supuestamente de mantener el orden o permitir la libre circulación. El protocolo antipiquetes, como ya sabemos, es uno de los protocolos. Pero todas las sociedades constituidas y todas las instituciones que forman parte de la sociedad tienen los suyos. Entonces tenemos el protocolo de un organismo dedicado al mantenimiento del orden —todo esto dicho entre comillas—, los grupos antidisturbios específicamente. Y después tenemos protocolos del otro lado, que son los de los servicios de inteligencia. También hay protocolos más benignos: tenés el protocolo odontológico, donde se encargan de ponerte la anestesia antes de sacarte la muela. Hay un montón de protocolos, y también protocolos que son un mito, como el Protocolo de Sion. La vida está nomenclada y es necesario que sea así en algún sentido, pero esta obra lo que hace es meterse con dos protocolos que me parece que son muy simbólicos de época: el de los fondos reservados de la SIDE —sin que necesariamente se esté hablando de eso—, porque es una obra ficcionalizada donde se metaforiza sobre estos dos mundos. Son dos historias que sobrevuelan esta índole de protocolo.”
LCV: ¿Y cómo se violan esos protocolos dentro de la obra? Porque hay un efectivo antidisturbios que falta a reprimir, un psiquiatra y agentes de inteligencia infiltrados.
Alejandro Stilman: “Sí, en realidad hay una mirada más bien de corte humanístico para tratar de entender qué pasa. Por ejemplo, a mí me resulta muy impactante cuando cinco milímetros de policarbonato —los del escudo que mantienen cada uno de los efectivos— separan los rostros de los que están del otro lado vociferando y reclamando. Mientras el que sostiene el escudo, no sé si con ayuda de lo que le dan o porque está muy ideologizado, parece de roca: no tiene ningún gesto, ningún movimiento. Esa convivencia cara a cara me parece que tiene una potencia enorme como escena. Me interesa indagar qué le pasa a ese efectivo cuando lo putean en vivo y en directo de esa manera y después vuelve a su casa. Ese sería uno de los primeros abordajes de la obra y nos permite pensar la cosa desde otro lado: ¿cuál es la cocina de estas instituciones que aplican protocolos y que tienen protocolos internos para llevar adelante su tarea?”
LCV: Hay algo del teatro de Pavlovsky, de meterse en la cabeza de estos personajes.
Alejandro Stilman: “Sí, vas bien por ahí. Hay algo de eso en la técnica. Y también hay alguna pizca de literatura y de ficción con citas de algunos autores latinoamericanos reconocibles que nos ayudan a cabalgar la historia. Y el colmo de la paradoja son dos agentes de servicios infiltrados que a su vez están infiltrados por un topo muy singular, al que no puedo delatar porque si no estaría contando toda la obra.”
LCV: ¿Cuándo y dónde se puede ver?
Alejandro Stilman: “La obra se presenta todos los viernes de marzo y abril en el Complejo Teatral Ítaca, en Humahuaca 4027, en el barrio de Almagro. Y nos acaban de avisar del teatro que probablemente, si los elencos están disponibles, podamos seguir también en mayo.”
LCV: Siempre se dice Ítaca, pero mucha gente dice Itaka.
Alejandro Stilman: “Sí, es muy gracioso porque ahí se mezcla la famosa isla a la que quería volver el personaje de Homero con la Ithaca, el famoso fusil que se usó para reprimir en América Latina y en el mundo durante muchas décadas, sobre todo en los años 70 y 80. Pero el teatro es Ítaca, con C.”
LCV: Tenés un actor que se llama Gerardo Martínez, como el sindicalista.
Alejandro Stilman: “Sí, es increíble porque a la gente le rebota mucho el nombre. Pero no tiene nada que ver con el sindicalista. Gerardo es un flor de actor, en realidad es abogado, y trabaja junto con Ernesto Campo Ríos. Nada que ver con aquel Gerardo Martínez.”
LCV: ¿Cuánto tiempo te llevó escribir la obra?
Alejandro Stilman: “El teatro, a diferencia de la narrativa, te permite —si tenés cierta facilidad para construir situaciones— ser un poco más expeditivo. Una vez que tenés la trama, el manejo de la interacción entre los actores, los diálogos, es algo que a mí me sale bastante naturalmente. En cambio la narrativa me vuelve muy obsesivo y me demora mucho más.”
LCV: Y además la dirigís. ¿Qué se siente dirigir?
Alejandro Stilman: “Es verdaderamente tremendo. Una cosa es el personaje cuando lo manejás en el mundo de la ficción, vos frente a la pantalla con tu cabeza, y otra cosa es cuando estás con el material humano que interpreta los roles. Ahí aparece una dualidad: ese imaginario de personaje que inventaste y ese actor de carne y hueso que trae su historia de vida y la pone al servicio del rol. Se produce una colisión de mundos que como director tenés que manejar con mucho cuidado, equilibrio y percepción para ver por dónde puede ir la cosa.”
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“20 años de lucha y construcción de derechos”: Patricia González y el encuentro de mujeres trabajadoras de AEFIP
En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Patricia González, secretaria de Género, Diversidades e Igualdad de Oportunidades de AEFIP, habló sobre el encuentro nacional de mujeres del sindicato que se realizará en Huerta Grande. La dirigente reflexionó sobre el recorrido de dos décadas de organización de las trabajadoras, el contexto político actual, el impacto de la reforma laboral y los desafíos que aún persisten en materia de igualdad y tareas de cuidado. También destacó el valor de la memoria colectiva y la formación política dentro del movimiento sindical.
LCV: Venís de la plaza por la movilización del 8 de marzo. ¿Cómo estaba el clima de la marcha?
Patricia González: “Sí, sí, vengo de la plaza. Había mucha gente, había bastante gente. Seguimos las mujeres en la calle, en pie de lucha.”
LCV: Este año el encuentro de mujeres de AEFIP vuelve a realizarse en Huerta Grande. ¿Cuál es el lema y por qué lo eligieron?
Patricia González: “El lema de este año es ‘20 años de lucha y construcción de derechos’. Se cumplen justamente veinte años desde que las mujeres trabajadoras de AEFIP venimos sosteniendo estos encuentros, que han sido el espacio que nos dimos para construir nuestros derechos y para ir en la búsqueda y conquista de nuevos derechos. Es una conmemoración de todo ese camino recorrido en Huerta Grande, que además es un lugar icónico para el sindicalismo y para nuestro sindicato en particular, porque allí también se fundó nuestro sindicato. Este año además cumplimos 70 años como organización y se cumplen 50 años de la dictadura, así que es un año muy conmemorativo. Todo eso le da al encuentro un marco mucho más importante para destacar la militancia de las mujeres dentro de nuestra organización y el trabajo que hicimos para que nuestras voces se escuchen y para que la perspectiva de género se traduzca en conquistas reales.”
LCV: Siempre convocan especialistas para acompañar el debate. ¿Quiénes participarán este año?
Patricia González: “Este año hemos convocado a Virginia Franganillo, que fue la primera presidenta del Consejo Nacional de la Mujer y una figura muy importante en la historia política de nuestro país y en la lucha por la participación de las mujeres, especialmente por la ley de cupo. También estará Mónica Hassenberg, fotógrafa que ha documentado algunos de los momentos más importantes de lucha en la historia argentina y que va a llevar una muestra sobre la primera marcha del 8 de marzo en democracia, en 1984. Además, para los talleres vamos a contar con la diputada Kelly Olmos, que participó en la elaboración de una propuesta alternativa a la reforma laboral aprobada recientemente por este gobierno. Y en las últimas horas confirmamos también la presencia de la ministra Silvina Batakis, que va a exponer sobre economía y desigualdad desde una mirada con perspectiva de género.”
LCV: En el encuentro también habrá talleres para debatir la reforma laboral. ¿Qué lugar ocupa ese tema?
Patricia González: “Las delegadas de AEFIP no se ocupan solamente de problemas de mujeres, somos delegadas del colectivo de trabajadores en su conjunto. Por eso el eje del encuentro tiene que ver con analizar la reforma laboral, sus implicancias y cómo afecta al mundo del trabajo en general y a las mujeres en particular. En los talleres hacemos el ida y vuelta con las delegadas y dirigentes de todo el país, que traen las inquietudes de lo que ocurre en cada lugar de trabajo. Allí tratamos de poner luz sobre lo que estamos atravesando y pensar nuevas herramientas y estrategias gremiales para enfrentar este momento.”
LCV: También habrá un espacio para la memoria de quienes abrieron camino en el sindicato.
Patricia González: “Sí, estos veinte años se hicieron con muchas compañeras que fueron abriendo camino. Por eso convocamos a las anteriores secretarias de la mujer —porque antes la secretaría se llamaba así— que fueron cuatro compañeras que ocuparon ese rol antes que yo. Una de las conquistas que logramos fue transformar esa secretaría en Secretaría de Género e Igualdad de Oportunidades. Ellas van a contar cómo fueron los comienzos, cómo se fue construyendo este espacio dentro del sindicato.”
LCV: En el contexto actual del país, ¿cuál creés que es la política del gobierno que más impacta en las trabajadoras?
Patricia González: “En el marco de las trabajadoras, la reforma laboral recientemente aprobada impacta de lleno en la vida laboral y familiar. Es un retroceso de siglos, volvemos a lógicas de la primera era industrial donde se precariza y se deja con mayor desprotección a los sectores más vulnerables. En el caso de las mujeres, se agrandan las desigualdades de género que ya existían.”
LCV: Se habla mucho del concepto de feminización de la pobreza. ¿A qué se refiere?
Patricia González: “Tiene que ver con que somos las mujeres quienes mayoritariamente ocupamos los trabajos más informales, peor remunerados y más precarizados, muchos de ellos vinculados a las tareas de cuidado. Al mismo tiempo, como somos quienes llevamos adelante mayoritariamente esas tareas de cuidado en el hogar, tenemos menos disponibilidad horaria para acceder a trabajos más exigentes. La reforma laboral profundiza ese problema con herramientas como el banco de horas, que termina descartando a quienes no pueden quedarse más tiempo trabajando.”
LCV: ¿Cómo definirías las tareas de cuidado y por qué son tan centrales en este debate?
Patricia González: “Cuando hablamos de tareas de cuidado hablamos de todo el conjunto de trabajos vinculados al cuidado de otras personas: las infancias, las personas mayores, personas con discapacidad o enfermas. Muchos de los trabajos más feminizados están ligados a esto: el personal de casas particulares, las y los trabajadores de la salud, las y los docentes. Son sectores donde más del 70 u 80 por ciento son mujeres y que históricamente han sido mal pagos porque culturalmente se asocian al rol de la mujer en la sociedad.”
LCV: ¿Cómo se organiza el encuentro y qué pasa después con las conclusiones?
Patricia González: “El encuentro comienza el jueves a las 14:30 o 15 horas y termina el sábado al mediodía. De allí surge un documento general que se difunde entre todas las trabajadoras y trabajadores del sindicato. Además, cada secretaría de género de las seccionales —tenemos representación en todo el país— elabora un informe con lo trabajado en los talleres. Con esos informes se planifica el trabajo gremial del año siguiente.”
LCV: ¿Por qué eligieron la muestra fotográfica de Mónica Hassenberg sobre la marcha de 1984?
Patricia González: “Porque es el único registro de esa primera marcha del 8 de marzo en democracia. Y porque muchas de las consignas que aparecen allí hoy son derechos conquistados que se transformaron en leyes. El registro de esos momentos de lucha es muy importante para construir identidad y pertenencia dentro de un colectivo, tanto en el movimiento de mujeres como en nuestro sindicato.”
LCV: ¿Cuántas participantes esperan este año?
Patricia González: “Vamos a ser alrededor de 220 mujeres de las 18 seccionales que tenemos a lo largo y ancho del país. También participan algunos varones dirigentes del sindicato, aunque en minoría. Es un evento muy importante para nuestra organización y también es parte de la formación de todos los compañeros.”
LCV: Para cerrar, ¿qué significa para el sindicato sostener estos encuentros durante veinte años?
Patricia González: “Es una enorme satisfacción. Significa que el sindicato, varones y mujeres, sigue creyendo en estos espacios de encuentro político y de formación. También habla de una conducción que apuesta a renovar y fortalecer estas instancias. Cumplir veinte años de estos encuentros demuestra que la organización colectiva sigue siendo el camino para defender y ampliar derechos.”
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“La Ley de Glaciares no se toca”: la campaña que advierte que están “rifando el agua del presente y del futuro”
En diálogo con La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, la activista socioambiental Paula Kaeser explicó en qué consiste la campaña plurinacional “La Ley de Glaciares no se toca”, cuestionó la media sanción obtenida en el Senado y alertó sobre los riesgos de la megaminería, la privatización del agua y el uso intensivo de recursos por parte de la inteligencia artificial. “No están discutiendo un cubito de hielo: están discutiendo la reserva estratégica de agua dulce de la Argentina”, afirmó.
LCV: ¿En qué consiste esta campaña plurinacional por la Ley de Glaciares?
Paula Kaeser: “La campaña se llama ‘La Ley de Glaciares no se toca’. Lo que ocurrió fue que el proyecto obtuvo media sanción en el Senado y ahora pasa a Diputados. Algunos lo presentan como un logro, pero es apenas un paso en una disputa muy compleja. Lo que estamos pidiendo es que no se modifique la ley para habilitar actividades que puedan afectar glaciares y ambiente periglaciar, porque eso implica poner en riesgo la principal reserva de agua dulce que tenemos.”
LCV: ¿Cómo se le explica a un ciudadano común —o a un diputado que minimiza el tema— por qué esto es tan grave?
Paula Kaeser: “Cuando en la primaria nos enseñaban el ciclo del agua, nos explicaban cómo el agua baja de las montañas, alimenta los ríos y permite la vida en todo el territorio. Si destruís glaciares o descuidás el ambiente periglaciar, alterás ese sistema. No es un pedacito de hielo aislado: es un ecosistema conectado. Si se habilitan proyectos megamineros en esas zonas, la consecuencia es que la reserva de agua dulce puede quedar contaminada o directamente agotada.”
LCV: ¿Tenés ejemplos concretos de lo que puede pasar?
Paula Kaeser: “En la provincia de San Juan, en el departamento de Jáchal, la actividad minera generó derrames que afectaron una cuenca completa. Ese pueblo vivía de dos ríos; tras la contaminación, tuvieron que modificar su sistema de abastecimiento porque uno ya no podía utilizarse para consumo ni riego. A partir de ahí empezaron a registrarse más enfermedades, incluso casos de cáncer, algo que los vecinos remarcan que no era habitual décadas atrás.”
LCV: También mencionaste el tema del acceso al agua potable.
Paula Kaeser: “En Argentina todavía hay un porcentaje muy alto de población sin acceso pleno a agua potable. Y mientras no terminamos de garantizar ese derecho básico, se pretende avanzar sobre las reservas estratégicas. Es un contrasentido: no llegamos a potabilizar el agua para todos y al mismo tiempo queremos habilitar actividades que pueden deteriorar la fuente.”
LCV: ¿Cómo se conecta esto con la inteligencia artificial y los proyectos que se mencionan para la Patagonia?
Paula Kaeser: “Los grandes centros de datos que sostienen la inteligencia artificial necesitan enormes cantidades de energía y agua para refrigeración. Son servidores que funcionan de manera permanente y generan mucho calor. Para enfriarlos se usan sistemas que demandan millones de litros de agua dulce. Entonces, cuando se habla de instalar polos tecnológicos en zonas frías con abundancia de agua, estamos hablando también de presión sobre un recurso finito.”
LCV: También mencionaste la presencia de empresas extranjeras en la gestión del agua.
Paula Kaeser: “Hace años que denunciamos el avance de Mekorot en convenios vinculados al manejo del agua. Por eso impulsamos también la campaña ‘Afuera Mekorot’. Creemos que el agua es un bien común y no puede quedar sujeta a lógicas de negocio. Lo mismo advertimos sobre procesos de privatización en áreas metropolitanas.”
LCV: ¿Cuál es tu perfil y desde dónde impulsás esta militancia?
Paula Kaeser: “Soy maestra jardinera y licenciada en administración hotelera, pero hoy me defino sobre todo como activista socioambiental. Formo parte de la campaña ‘La Ley de Glaciares no se toca’, de ‘Afuera Mekorot’ y de la coordinadora ‘Basta de Falsas Soluciones’, que articula asambleas y espacios territoriales de todo el país.”
LCV: Si alguien quiere sumarse o informarse, ¿cómo puede hacerlo?
Paula Kaeser: “En Instagram pueden encontrarnos en @bastafalsasoluciones y @fueramecorot. Y para información específica sobre glaciares está el blog ‘laleydeglaciaresnose toca.blogspot.com’, donde hay materiales, videos y documentos para descargar y trabajar en escuelas o espacios comunitarios.”
“Protocolos”: cuando el teatro se mete en la cabeza de quienes reprimen
“20 años de lucha y construcción de derechos”: Patricia González y el encuentro de mujeres trabajadoras de AEFIP

