Adiós, Marcelo, por Laura Giussani Constenla

Dicen que murió Marcelo ‘el Nono’ Frondizi. Todavía no puedo creerlo.

Homenaje de Victoria Onetto, hija de Manolo Belloni, al cumplirse un nuevo 8 de marzo, día del asesinato de Manono y Diego Frondizi

Tenía once años cuando me impactó la muerte de Diego Frondizi, su hermano gemelo, asesinado junto a Manolo Belloni en el Rincón de Milberg, Tigre. Militantes de una incipiente juventud revolucionaria peronista. Manolo era hijo de una amiga de toda la vida de mi madre, Lili Massaferro. Querían hacer un operativo militar para obtener fondos con armas obsoletas y en remise. La policía los interceptó y persiguió. El primero en caer fue Manolo, Diego dejó de correr a pesar de que su compañero le decía que siguiera, que lo dejara ahí. Pero no, Diego volvió a ayudarlo en esos actos que demuestran de qué madera están hechos los buenos tipos. Lo fusilaron también a él. Esto fue en 1971 y la foto de Manolo Belloni y Diego Frondizi se sumó a los carteles junto a las de Olmedo y Abal Medina y tantos otros.

A los dieciseis años me exilié en Roma, Italia. Milité en el comité de solidaridad con Argentina (CAFRA) y junto a los compañeros exiliados de extracción peronista revolucionaria. Fue entonces que conocí a Marcelo. Fue impresionante ver a Diego, era igual a su hermano gemelo, el asesinado con Belloni, foto que había visto mil veces, carteles que todos habíamos portado, de pronto apareció allí, vivo, con otro nombre e igual apellido.

Compartí con él exilio y militancia. La militancia del exilio. Yo era una adolescente, él un tipo de treinta, o por ahí. Conspirábamos juntos contra una mirada militarista de Montoneros que no nos gustaba. Eramos un grupo de cuatro o cinco muy autocríticos: Juan, Mauricio, Andrés Imperioso, Marcelo y yo, la mascota del grupo. Quizás alguno más que olvido.

Lo reencontré cuando regresamos a Buenos Aires, inicios de la democracia, allá por el 84. Tenía una bebita. Ni recuerdo de lo que charlamos pero estábamos felices de haber vuelto. Después le perdí la pista hasta que escribí un libro sobre Lili, la mamá de Manuel Belloni, y lo fui a ver para que me hablara de su hermano. Recordó todo, fue un aporte invalorable, y me acompañó la noche de la presentación de “Buscada. Lili Massaferro: de los dorados años cincuenta a la militancia Montonera”.

Pasaron muchos años y nos fuimos cruzando en marchas, le hice alguna nota para La Columna Vertebral, siempre militando. Ahora le decían Nono. Era abuelo y tenía pinta de Nonno, aunque seguía siendo el mismo. Hay gente con la que te cruzás en la vida y sabés que tenés algo en común, una partecita de historia que solo comparte con vos y provoca una intimidad más allá de que nos viéramos. Cuando nos encontrábamos volvía esa chispa de compañerismo por haber compartido tantos días de discusiones y crecimiento.

Marcelo con Gabriela, un 26 de julio colocando una placa en “Talleres Protegidos de Rehabilitación en Salud Mental Eva Perón” en el barrio de Barracas. La Diputada Gabriela Alegre fue autora del proyecto aprobado por la Legislatura Porteña.

Cuando nos lanzamos a la aventura de La Columna Vertebral fue uno de los primeros en mandar sus saludos. Cosa de amigos. Lo cruzaba en todas las marchas, en varias le hacía una nota. Estoy buscando una en la que nos hizo la historia de ATE, de cuándo empezó a militar, ya en los años setenta, antes de irse del país trabajaba en los Talleres del Borda. Luego fue expulsado del sindicato por su actitud crítica a la dirigencia de aquellos años. Partió a Roma, y volvió con la democracia a reincorporarse en aquella misma militancia gremial.

Ojalá pueda recuperar entre los miles de archivos de audios, las entrevistas de Marcelo, tanto la que le hice para el libro como para La Columna. Sería una buena manera que se contara a sí mismo.

Entre tanto, un abrazo fraterno y conmovido a todos los Frondizis (muchos de ellos quedaron en Italia), a Liliana Belloni, la hermana de Manolo, con quien también nos une un vínculo familiar inexplicable y sé que también estará llorando su pérdida.

La noticia llegó de imprevisto. Todos lo habíamos visto en la última marcha, creo que fue la del 14 de junio y estaba bien, activo, como siempre. Dicen que se descompesó ayer, después de mantener una reunión de ATE, lo llevaron al hospital y allí quedó.

Hasta la Victoria, Marcelo Frondizi. Quedarás en nuestros corazones, como Diego, como Manolo, como los 30.000. .

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