Feos, sucios y malos: Frondizi crea el Plan Conintes

El 14 de marzo de 1960 el gobierno de Arturo Frondizi puso en marcha el Plan Conintes (Conmoción Interna del Estado) ocasionado una ola de allanamientos y arrestos en todo el país. El objetivo era terminar con la conflictividad obrera que obstaculizaba sus planes de gobierno y para concretarlo acudió a las Fuerzas Armadas. Con el plan Conintes, el gobierno permitía la aplicación de las penas previstas por el Código de Justicia Militar, entre ellas, el juicio sumario y el fusilamiento de los acusados. Las medidas que se tomaron parecen una fotografía que se repite con el tiempo en Argentina. Como parte de un plan de racionalización en las empresas y del aparato administrativo del Estado, se ofreció  retiros voluntarios de puestos que quedaban vacantes. En este contexto, las huelgas  se repitieron una tras otra. Los feos, sucios y malos hacían escuchar su voz.

Cuando el ex presidente  Arturo Frondizi ( UCR-UCRI-MID) llegó a la presidencia lo hace a través de un pacto con el General Juan Domingo Perón que estaba en el exilio. Ese acuerdo preveía una política económica nacionalista, el levantamiento de las proscripciones, la devolución de los sindicatos intervenidos a los trabajadores y una amplia amnistía. La Resistencia suspendió sus acciones, pero el incumplimiento del pacto, que se manifestó en la política de entrega del petróleo en concesión a las empresas extranjeras en contra de lo acordado, dio lugar al reinicio de las acciones y a la aplicación del Plan Conintes para reprimirlas.

En materia económica, Frondizi adhería al desarrollismo. Su premisa era la superación del subdesarrollo económico fortaleciendo  la industria productora de bienes de capital (especialmente la siderurgia) y el autoabastecimiento energético. Asimismo la sustitución de las importaciones a través del desarrollo de la industria pesada debía llevarse a cabo, entre otras medidas, con un aumento de las inversiones de capitales nacionales y/o extranjeros. Al provocar el ingreso de divisas al país (lo que permitiría reducir el déficit causado por la entrada de productos importados de mayor costo frente a los exportados) las inversiones extranjeras directas se convertirían –según esta corriente- en una fuente de desarrollo nacional. Inicialmente el plan dejaba afuera el área energética.

Hay que tener en cuenta que durante el gobierno de Perón, Frondizi había denunciado el acuerdo con las petroleras norteamericanas. Pero una vez en el gobierno (y frente a la reducción de las reservas monetarias causada por la importación del crudo) dejó de lado las ideas sostenidas en Petróleo y Política, y buscó atraer a las compañías estadounidenses con leyes y tratos preferenciales.

¿Cuál era el rol que se les  asignaba a los trabajadores el programa desarrollista? Particularmente  el de ser el sostén de los nuevos ritmos de productividad. Cuando asume Frondizi se decretó un aumento salarial de emergencia del 60%. Pero durante su mandato  impidió el incremento de los salarios sin su contraparte productiva. Inicialmente el Plan Conintes fue una de las formas en que se manifestó la represión a la Resistencia Peronista al plan económico.

Antecedentes

En sus orígenes, una vez producido el golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955 que instauró el gobierno de la “Revolución Libertadora”, el peronismo, en forma espontánea, inició una lucha de resistencia contra la dictadura que se expresó de diversas formas.

Estas acciones fueron desarrolladas por grupos clandestinos, en su enorme mayoría de extracción obrera,  con pocos contactos entre sí, sin un comando centralizado y  sin una estrategia unificada. La dictadura reprimió la Resistencia con el encarcelamiento de sus dirigentes y el fusilamiento de 32 civiles y militares que participaron en el levantamiento del general Juan José Valle el 9 y 10 de junio de 1956.

Ese año  se terminó por modificar sustancialmente el concepto de guerra, a partir de la determinación de una nueva hipótesis de conflicto y el cambio respecto de la noción de enemigo. El concepto de guerra revolucionaria, o guerra ideológica, sustituyó al de guerra convencional entre Estados delimitados por sus espacios nacionales; del mismo modo, la idea de soberanía dejó de aludir a las fronteras geográficas para referirse a las ideológicas y políticas.

Desde ese momento, el enemigo principal se encontraba fronteras adentro. El concepto de enemigo interior pasó a hallarse vinculado a todo individuo, grupo u organización susceptible de servir, directa o indirectamente, a intereses opuestos al interés nacional. Y, por carácter transitivo, la población en su conjunto era percibida como parte de ese enemigo, o como su base de apoyo.

El Plan hace agua: nace el Conintes

Los anuncios electorales del ex presidente Frondizi comienzan  hacer agua a  mediados de 1958, cuando tiene que enfrentar una fuerte conflictividad social producto de una política económica que no beneficiaba al conjunto de los trabajadores. La  situación económica era delicada y los costos de esta situación  los pagaba  la clase trabajadora que se les pedía mayores sacrificios para salir de una compleja situación que Argentina  estaba atravesando.

Las medidas que se tomaron parecen una fotografía que se repite con el tiempo en Argentina.   Como parte de un plan de racionalización en las empresas y del aparato administrativo del Estado, se ofreció  retiros voluntarios de puestos que quedaban vacantes. En este contexto, las huelgas  se repitieron una tras otra.

Ante un convulsionado clima social el 14 de marzo de 1960, el ex presidente Arturo Frondizi acepta y legitima que las Fuerzas Armadas tomen el control del país, en contradicción con los acuerdos con Perón que le habían posibilitado acceder a la presidencia.

La estrategia era dividir al país  en zonas de operaciones, siguiendo el ejemplo de sus instructores franceses en Argelia. El objetivo principal era poner fin a la “amenaza terrorista” mediante el arresto de personas sospechosas, que serían juzgadas de acuerdo con el Código de Justicia Militar, en el que tenía plena vigencia la Ley Marcial (el fusilamiento como pena máxima).

De ese modo, Frondizi ponía en marcha el Plan Conintes, creado el 14 de noviembre de 1958. ¿Quiénes eran los responsables de los actos terroristas? Bajo la difusa figura del terrorista se apuntaba a los obreros y jóvenes que participaban en los comandos de la Resistencia peronista. La figura del terrorista también incluía a los militantes del Partido Comunista, proscrito por Frondizi desde abril de 1959, y a otras organizaciones.

A fines de 1959  Perón oficializó la ruptura del acuerdo con Frondizi, sin embargo el sector gremial enrolado en la burocracia sindical, por su parte, seguiría reconociendo el favor realizado por el gobierno con la sanción de la Ley de Asociaciones Profesionales (que establecía el sindicato único por rama e industria) y contribuiría a la derrota de la mayoría de las huelgas.

El rol de LA  SIDE. De 1956 al Plan Conintes

A medida que se fue deteriorando  la situación social en Argentina  luego del golpe de Estado de 1955, se desarrolló y complejizó la estructura de inteligencia en la Argentina. Los cambios operados en la concepción del enemigo y en el tipo de guerra, la guerra revolucionaria, asignaron al aparato de inteligencia un rol central. En este marco, la Secretaría de Informaciones del Estado (SIDE) pasaría a desempeñar un papel nodal.

La SIDE había sido concebida con el objetivo de dotar al jefe de Estado de un organismo civil de inteligencia, alternativo a los servicios prestados por las Fuerzas Armadas y de seguridad. La determinación de la conflictividad social interna como objeto de intervención, profundizada a medida que el paradigma de la seguridad nacional ganaba terreno, fue una marca de origen que condicionaría su desarrollo histórico. De esta manera, el organismo se convertiría en un resorte clave del aparato represivo del Estado.

Amparada en la potestad para realizar operaciones encubiertas y manejar fondos reservados, la SIDE pasó a alternar actividades criminales para beneficio propio con trabajos sucios por encargo del gobierno. Ello implicó que en la práctica se fuera desarrollando una estructura delictiva con fines recaudatorios que, emulando a la existente en las fuerzas policiales, fue ganando autonomía respecto de la autoridad civil.

Al igual que las Fuerzas Armadas, la SIDE se convirtió en un foco de condicionamiento para Frondizi, habida cuenta de que el titular del organismo era otro alto oficial de las Fuerzas Armadas. La SIDE constituyó durante aquellos cuatro años un vigoroso alfil de los sectores militares, los cuales obraban en representación de las clases dominantes. Y, como tal, también funcionó como un factor más que decisivo en la marcha de las Fuerzas Armadas hacia la Casa Rosada.

Con el incremento del accionar de la Resistencia Peronista y la progresiva instauración de la Doctrina de la Seguridad Nacional, las Fuerzas Armadas presionaron a través de sus representantes en la SIDE por mayores atribuciones en lo relativo al marco interno, en especial sobre los grupos considerados extremistas, entre los que se destacaban los comunistas. En respuesta a esta demanda, Frondizi firmó el decreto 2985 de abril de 1961, por el cual la SIDE pasaba a ser “el organismo de la Nación encargado de planificar, dirigir y supervisar la acción del Estado en materia de comunismo y otros extremismos”.

La honra a los perros

A principios de marzo de 1960 (el mes del Conintes) el costo de vida se había triplicado y la caída del salario real llegaba al 35%. El matadero y frigorífico Lisandro de la Torre era transferido en su totalidad a la CAP (Corporación Argentina de Productores de Carne). El ministro de economía Álvaro Alsogaray anunciaba un nuevo plan de reducción del personal del Estado. El presidente norteamericano Eisenhower finalizaba su visita por el país estrechando la mano de Frondizi en el lujoso hotel Llao Llao de Bariloche”.

La aplicación del Plan Conintes ocasionó  allanamientos y detenciones en barrios y lugares de trabajo, en los principales centros urbanos. Otros de los recursos utilizados por el gobierno fue un férreo control  de la prensa .  Los detenidos eran llevados  a diferentes cárceles del país  (Las Heras, Magdalena, Caseros, Coronda) donde sufrían torturas y juzgados por tribunales en los que la querella y la defensa estaba en manos del personal del Ejército.

Los decretos de creación y aplicación de este plan fueron derogados por Frondizi en agosto de 1961. Según el decreto 6.495, “el terrorismo y la subversión habían sido contenidos; gracias a la intervención de las Fuerzas Armadas volvía a reinar la paz”. Unos meses más tarde, Frondizi fue víctima de un golpe militar que, sin necesidad de alterar los mecanismos constitucionales, colocó al frente del gobierno al presidente del Senado, el radical ucrista José María Guido. Ninguna prueba de amor había sido suficiente.

Por Darío Brenman – periodista de investigación

 

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