La dignidad de la lucha, por Elida W. Dominguez R.

Del total de la producción bruta mundial, solo se exporta menos de un tercio. Quiere decir que todas las decisiones de producción tienen lugar en escenarios nacionales, regionales y locales, y ellas dependen principalmente del grado de eficiencia productiva, de la articulación sectorial de los mercados internos y de las políticas de desarrollo de los gobiernos nacionales, provinciales y municipales.

En los últimos años, las políticas macro del gobierno argentino se dirigieron a estimular la exportación de productos primarios y a ignorar o dificultar los requerimientos básicos para el desarrollo de las MiPyMes, produciendo un caos en los sectores industriales con el cierre o achicamiento de empresas, despidos e informalidad del trabajo. En 2018, la tasa de desempleo alcanzó los dos dígitos, cifra récord, y la mitad de la población activa se encuentra ocupada en el sector informal, con empleos de baja calidad, carentes de aportes al sistema de seguridad social y con un promedio de salarios que ubica a un trabajador en el borde de la pobreza ($10.283 en 1918; según la Universidad Católica Argentina). Esto significa que solo un tercio de los sectores orientados a la exportación fueron beneficiados con políticas promocionales, quedando el resto en estado de agonía productiva y, en los territorios, frenados todos los procesos de desarrollo.  

El “desarrollo territorial” se entiende como un proceso de construcción social del entorno, impulsado por la interacción entre las características geofísicas, las iniciativas individuales y colectivas de distintos actores y la operación de las fuerzas económicas, tecnológicas, sociopolíticas, de género, culturales y ambientales en el territorio. Esta construcción social, que se debe expresar en mejora de los circuitos económicos y por ende de la calidad de vida y de la participación de los habitantes de un lugar, hoy se debate en el reclamo por los derechos de los trabajadores, la solidaridad con la pobreza y la desorganización  de la vida y los proyectos de las familias argentinas. 

El industricidio, en un sector que genera alrededor del 80% del empleo, produjo el cierre y achicamiento de MiPyMes por no soportar la apertura de las importaciones, los intereses, los tarifazos y la baja general del consumo en una población empobrecida. Son las consecuencias de estas políticas neoliberales las que se expresan en la muestra fotográfica DerrumbeCon una mirada profunda, la cámara atraviesa la tragedia humana, la pérdida, el avasallamiento, lo robótico de la represión, la necesidad, la inmigración, la injusticia. Pero a su vez destaca la dignidad de la lucha, la defensa del empleo, el estar con el otro, el valor de un pueblo.  

Derrumbe recorre las emociones de una sociedad que sufre sin perder su dignidad y su esperanza. 

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