Bajo el liderazgo de Estela Díaz, el feminismo sindical tiene un ministerio

Estela Díaz, líder del flamante Ministerio de la Mujer, Género y Diversidad en la Provincia de Buenos Aires, se perfila como una figura clave para uno de los grandes desafíos que se vienen: generar políticas con perspectiva de género.

Díaz es secretaria de Igualdad de Género y Oportunidad de la CTA desde el 2010, consiguiendo la reelección en 2014 y 2018. Desde su entrada al campo gremial, peleó fuerte contra la histórica hostilidad patriarcal del sindicalismo argentino. Creó el Centro de Estudios Mujeres y Trabajos de la Argentina, es una de las responsables de la Comisión de Mujeres de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur, e integra el Consejo Directivo del Fondo de Mujeres del Sur y también el Comité de Mujeres de la Confederación Sindical de las Américas.

También integra la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y fue una de las coordinadoras del Comité por La Libertad de Milagro Sala. En definitiva, la líder del Ministerio de la Mujer sabe sobre dar luchas y mantenerse firme en las causas que defiende. De ahora en más, su trabajo será intentar equilibrar una balanza que se mantiene desigual aún después de la sanción 25.674 en 2002 de Cupo Sindical Femenino, que buscaba garantizar un 30% de mujeres en cargos electivos. En la actualidad, solo el 18% de las secretarías, subsecretarías o prosecretarías en los sindicatos están a cargo de mujeres.

Desde ya, la tarea de cambiar las dinámicas en sectores tradicionalmente asociados y ocupados por los hombres no parece nada fácil, pero la ministra de la Mujer contará con el envión de un movimiento feminista que en los últimos años fue afirmándose y fortaleciéndose cada vez más, no solo en Argentina sino en la región.

De hecho, el cambio en la tendencia es palpable. En el último Encuentro Plurinacional en La Plata, el taller de “Mujeres y sindicalismo” fue uno de los más concurridos. La misma Díaz aseguró que «hay una renovación de mujeres y generaciones en el sindicalismo que tal vez no se ve en las fotos de cúpula, pero está pasando (…) Ahora tenemos una fuerza organizada que no teníamos en la época del kirchnerismo cuando se ampliaban derechos, se creaba trabajo formal, pero todavía no había esta masa crítica de mujeres planteando una agenda propia. Ahora existimos como actoras, como interlocutoras que vamos a construir una programática que viene a discutir con las políticas de Estado”

Elegida por Kiciloff, la sindicalista deberá enfrentar los daños que el gobierno de María Eugenia Vidal hizo en materia de género. Sin embargo, Díaz tiene experiencia en esto de luchar contra la corriente. Y no solo se trata de feminismo, sino también de justicia social: «Si entendemos al feminismo como un movimiento social por la emancipación de las mujeres, podemos afirmar que si Evita viviera sería feminista. Evita fue una feminista práctica, empírica, intuitiva. Con una potencia plebeya, revulsiva para sus contemporáneos, que signa su historia y la actualidad de su legado”, afirmó Díaz. Sin justicia social no hay igualdad de géneros, y la nueva ministra lo sabe.

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