Chubut no se rinde: ruidazo contra la megaminería

A pesar de la desaprobación de buena parte de las fuerzas políticas y sociales de la provincia, el gobernador Arcioni volvió a la carga para aprobar un proyecto de zonificación en la Legislatura que de vía libre a la megaminería. Desde hace semanas hay asambleas y marchas en las principales ciudades y volvieron a juntar 30.000 firmas para evitar que se instalen las multinacionales en la región.

Este lunes 23 habrá un paro ambiental provincial acompañado por un ‘ruidazo’ para decir no a la megaminería. También están previstas marchas en Comodoro Rivadavia frente a la Legislatura el próximo martes y jueves cuando deba tratarse el proyecto.

Frente a la indiferencia mediática y con el aval del gobierno nacional, los vecinos han decidido hacer oír su voz. Muchos de ellos le recuerdan al presidente Alberto Fernández sus dichos: ‘cuando me desvíe del camino salgan a la calle’. En efecto, la resistencia de las asambleas cuenta con el apoyo del partido de gobierno en muchas localidades. Por ejemplo, el Partido Justicialista de Esquel emitió un comunicado en el que reitera su rechazo a la megaminería en la zona: «Estamos convencidos que la Meseta si no se desarrolla, no es por su topografía, sino que porque el poder político ha tomado la decisión hace muchos años de abandonarla para instalar la minería como única salida».

¿Qué es la megaminería? Las razones de la oposición

La llamada minería a cielo abierto es una forma rápida y brutal de extraer minerales: consiste en dinamitar la corteza terrestre, amontonarla en pilas de tierra para echarle toneladas de químicos, como el cianuro, que facilitan la extracción del oro y otros minerales de la roca.

Para tal fin, utiliza grandes cantidades de agua por largos períodos que genera contaminación con ácido sulfúrico, sulfatos y metales pesados que son distribuidos en la región a través de las napas superficiales o subterráneas.

Una mina a cielo abierto, puede utilizar al día 9 toneladas de explosivos y 5 millones (5.000.000) de litros de agua. Es decir, lo que necesitaría una familia para abastecerse de agua durante 20 años, una empresa lo gasta en una hora.

Todo el material extraído es rociado por días, o meses, dependiendo de la explotación, con grandes cantidades de cianuro. El cianuro es tan tóxico que una cantidad equivalente a un grano de arroz mata a una persona. 

Suele contraponerse a estos argumentos el beneficio económico que podría aportar a la provincia y a la nación. Un tema de macroeconomía que excluye a los habitantes de las zonas. Catamarca, una de las provincias en las que se puso en práctica esta forma de extracción metalífera, es también una de las más pobres del país. Sin contar las pérdidas culturales, y el desmembramiento de la estructura social regional. A corto plazo las cuentas cierran, aún con impuestos bajos, a largo plazo se entrega soberanía política, social, cultural y alimentaria.

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