¿Quiénes son los dueños de las palabras?, por Luis Lázzaro

Frente a la cancelación de la cuenta de tuiter del todavía en ejercicio presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se intensificó el debate sobre quiénes deben regular el uso de las redes y de qué forma. ¿Cuándo es censura? ¿cuándo fakenews? ¿quién controla a quién? La Columna Vertebral le pidió opinión a Luis Lázzaro, periodista e investigador en comunicación, autor de ‘La Batalla de los Medios» y, actualmente, Director General de Relaciones Institucionales del ENACOM. 

«Los recientes episodios transcurridos en los Estados Unidos a partir de la resistencia del presidente Donald Trump para aceptar el resultado de las elecciones y el uso de las redes sociales para convocar e instigar a sus seguidores al intento de Golpe de Estado que se produjo en el Capitolio, hecho, por supuesto, absolutamente repudiable desde cualquier perspectiva democrática, ha generado también una consecuencia inesperada a partir de la decisión de los operadores de las plataformas de las principales redes sociales de tomar el episodio del hecho violento en el Capitolio para generar un nuevo capítulo de bloqueo, censura, respecto de las instigaciones de Donald Trump bajo el pretexto de que se trataba de instigaciones al odio y a la violencia y que por lo tanto eran necesarias para mantener un clima de tranquilidad.

el grupo GAFA -Google, Amazon, Microsoft, Apple- hace tiempo viene desafiando a los Estados nacionales respecto de cómo debe ser regulados el uso de las redes sociales

En realidad, creo que este escenario le ha venido como anillo al dedo a los operadores de plataformas y redes sociales, y especialmente aquellos que conocemos como el grupo GAFA: Google, Amazon, Microsoft, Apple, y el resto de los operadores de las principales empresas tecnológicas del mundo, que hace tiempo vienen desafiando a los Estados nacionales respecto de cómo deben ser regulados el uso de las redes sociales que trabajan básicamente a partir del uso de los datos personales y algoritmos, que a través del análisis de la big data y la inteligencia artificial lo que generan son ganancias exponenciales y una facturación gigantesca que por supuesto va a parar a sus propias arcas en nombre del desarrollo tecnológico, en nombre de una supuesta posmodernidad en donde se aseguraría el bienestar de la sociedad a partir de los recursos tecnológicos.

estas empresas han facturado en los últimos tiempos más del doble que todo el PBI de la República Argentina, son miles de millones de dólares que superan a los Estados nacionales

Lo cierto es que estas empresas han facturado en los últimos tiempos más del doble que todo el PBI de la República Argentina, son miles de millones de dólares que superan a los Estados nacionales y por lo tanto lo que se ha puesto en debate a partir de esta nueva situación es quien debe regular, si debe haber una regulación y si esa regulación afecta o no a la libertad de expresión.

En este sentido a mí me parece interesante citar el caso de Fernando Peirano, director de una de las agencias de investigación y desarrollo más importante de la Argentina, a quien Facebook censuró hace un mes exactamente, justamente por difundir como información científica aquello que el ANMAT ha convalidado respecto del uso del suero equino hiper inmune para el combate al Covid 19.

Facebook censuró a Fernando Peirano, director de una de las agencias de investigación y desarrollo más importante de la Argentina, por difundir como información científica aquello que el ANMAT ya había convalidado

El fundamento de la plataforma social para este acto de censura tenía que ver con algo muy curioso y era que la FDA, que es la Agencia Federal de drogas y medicamentos de los Estados Unidos, no había autorizado ese tratamiento y que por lo tanto lo consideraba una fake news. Fijense ustedes de qué manera el predominio de estas plataformas que tiene sede en Silicon Valley, a los efectos operativos, a los efectos económicos y a los efectos jurídicos, porque efectivamente es en esos tribunales y este también es el debate por el cual tanto la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner como la actual primera dama, la compañera del presidente Alberto Fernández, están dirimiendo justamente por daños y calumnias e injurias una serie de cuestionamientos a las representaciones y construcciones de sentidos que estas redes permiten de manera nada inocente, como acabo de comentar en este ejemplo de Peirano.

no es un tema que puede dejarse librado al criterio de las grandes corporaciones tecnológicas y tecnoeconómicas. Debe ser fruto de procesos de debate

Lo que se está haciendo es ejercer una práctica colonial o neocolonial desde una supuesta autoridad científica central que sería la FDA de los Estados Unidos, para censurar el desarrollo científico y el avance de un producto para combatir el Covid 19 como es el suero en el caso de la Argentina. Me parece que acá no es solo un tema de la libertad de expresión, no es un tema que puede dejarse librado al criterio de las grandes corporaciones tecnológicas y tecnoeconómicas. Debe ser fruto de procesos de debate y de regulación estatal y de la sociedad civil de manera tal de que los avances en materia de comunicaciones y tecnologías de la información y la comunicación estén al servicio de un equilibrio económico, también de un equilibrio comunicacional y sobre todo para mantener un principio de soberanía de los Estados respecto del funcionamiento de estas plataformas.

permitir que el criterio privado de estas corporaciones económicas sea quien establezca lo que es falso o verdadero sienta un peligrosísimo antecedente para la libertad de expresión

Debe decirse que tanto la Unión Europea, que ha puesto reglas del juego bastante severas en materia de circulación de discursos de odio, de extremismo y de fake news que claramente estas corporaciones han permitido en función del tipo de interés económico, ideológico o político al que se sirve; y abro un paréntesis acá para decir que justamente en el caso de Donald Trump ya venía de una batalla de larga data entre su gestión y el mundo tecnológico de Silicon Valley y que por esa razón estas plataformas fueron llamadas a declarar ante ambas cámaras del congreso de los Estados Unidos para dar explicaciones por la manipulación electoral y política, no solo en Estados Unidos sino en varias partes del mundo. Tanto en la Argentina como en Europa se han abordado una serie de iniciativas que tienen que ver con establecer principios regulatorios tratando de que no se afecte la libertad de opinión y de circulación del pensamiento a nivel personal de las personas y los sujetos, pero también entendiendo que permitir que el criterio privado de estas corporaciones económicas sea quien establezca lo que es falso o verdadero sienta un peligrosísimo antecedente para la libertad de expresión. En algún punto también se discute algo que el congreso argentino tiene a consideración y que conocemos como la responsabilidad de los intermediarios, por la cual estos grandes operadores de nube, de servicios tecnológicos y de redes pretenden decir que ellos son de palo respecto de los contenidos que circulan por allí, pero en realidad no lo son, porque los algoritmos que ellos establecen y que de alguna manera regulan el tráfico y el flujo de datos al interior de las redes tienen claros posicionamientos, desde lo económico y desde lo político.

deberían ser los Estados quienes establezcan la responsabilidad por el uso de esos algoritmos, algo de esto es lo que está sucediendo en Europa en materia de circulación de contenidos

De manera que deberían ser los Estados quienes establezcan la responsabilidad por el uso de esos algoritmos, algo de esto es lo que está sucediendo en Europa en materia de circulación de contenidos que afecten derechos de los ciudadanos, especialmente en materia de racismo, xenofobia, discriminación y discurso del odio y luego también en materia de derechos autorales respecto de los contenidos que por allí circulan. Es un tema que en Argentina empezó a tener cierta visibilidad en algunos debates parlamentarios del año 2020 y que seguramente va a estar en la agenda de debate y sobre lo cual se han expedido varias organizaciones de la sociedad civil.

Entidades que de alguna manera tratan de garantizar la neutralidad en el uso de las redes y los principios de libertad de expresión, buscando un equilibrio entre aquello que los ciudadanos quieren expresar de manera personal porque efectivamente es su punto de vista y aquello que tiene que ver con las granjas de confusión ideológica o donde se siembran discursos de odio que tienen claros propósitos disolventes o que tienen que ver con principios antidemocráticos sobre los cuales el Estado tiene necesariamente que ejercer algún tipo contralor presentando por supuesto el derecho de la libertad de expresión de todos los ciudadanos, pero asumiendo un principio de soberanía que es indelegable.»

La Columna Vertebral, periodismo a la gorra. Echá una moneda

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