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Bifo y la superstición del trabajo asalariado, en Lobo Suelto

Franco ‘Bifo’ Berardi, filósofo contemporáneo, profesor de Filosofía en la Universidad de Bologna, Italia.

Es una entrevista breve. Franco Berardi, ‘Bifo’ (Bolonia, Italia, 1948), no necesita rodeos para mostrar las líneas principales de su pensamiento. Ha venido con Andrea Gropplero a presentar Comunismo futuro, una película documental en la que acompaña los hitos de la historia política de las últimas décadas del siglo XX. Una ‘bifografía’ basada en sus reflexiones e intercalada con imágenes de archivo de Mayo del 68, de las luchas autónomas en Italia, el movimiento punk, el auge de internet y del neoliberalismo. La disyuntiva que se planteó en el año clave de 1977 entre la liberación y la esclavitud. Entre romper con el mito del trabajo asalariado o encadenar a la humanidad a un nuevo mito, el de “la máquina”.

Entre las reflexiones que salpican el documental destaca una: “No obedezcas a quienes quieren que tu vida se convierta en un contenedor de tiempo vacío. Si tienes que vender tiempo a cambio de dinero, recuerda que ninguna suma, por grande que sea, vale más que tu tiempo”. Es, quizá, lo que marca la diferencia entre el comunismo que Bifo quiere resucitar y la ideología que bajo ese mismo nombre fue derrotada en 1989 con la caída del bloque del Este. Es, antes que nada, un programa para la derrota del capitalismo financiero, cada vez más basado en la colonización del tiempo y de la vida de millones y millones de personas.

La película que presentas tiene un título sugerente, diría que provocador. ¿Por qué sugieres la idea del regreso del comunismo?
No pienso que el comunismo regresa. Sería loco decirlo. Es un título provocador que intenta decir que estamos en una catástrofe que ha sido provocada. Una catástrofe muy peligrosa, la del nazismo y el racismo que están volviendo en toda Europa. Como ha dicho Emmanuel Macron, la guerra civil es el peligro que estamos enfrentando hoy en Europa. Es una catástrofe que ha sido producida antes de nada por el fallecimiento de la perspectiva comunista, y sobre todo del internacionalismo que está vinculado muy estrechamente con el comunismo.

Entonces, digo que la palabra escandalosa ‘comunismo’ tiene que ser dicha de nuevo hoy; no porque haya una actualidad del comunismo en la escena política actual, sino porque tenemos que prepararnos para una época apocalíptica de la cual saldremos solo si tenemos el corazón para decir “comunismo”.

«El comunismo es un meme»

Pero comunismo no es un programa político, es un meme. Los fascistas están ganando en todo el mundo, comenzando por los Estados Unidos de América, porque han tenido la capacidad de olvidar los contenidos, los programas. Han tenido el coraje de hablar a través de memes, que es la manera en la cual el cerebro contemporáneo puede funcionar. Tenemos que funcionar de la misma manera: el meme que tenemos que lanzar al interior del mediascape [la escena mediática] global es hoy el apocalipsis, mañana, el comunismo. Esa es la manera en la que hemos utilizado esa palabra.

Estamos en una profunda crisis del trabajo asalariado, que fue el primer motor del movimiento obrero y del comunismo. ¿Cómo tiene que ser ese comunismo basado en una idea de nuestro siglo?
El problema es que esta palabra significa muchísimas cosas y al mismo tiempo no significa nada. Es un escándalo, una declaración de fallecimiento, de desmoronamiento, de colapso, de la perspectiva capitalista. Al mismo tiempo significa la necesidad de inventar algo de nuevo, que pertenezca a la historia del pasado también.

¿Cuál ha sido la falta esencial del comunismo histórico leninista? La incapacidad de focalizar la atención sobre el problema de la abolición, de la superación, del trabajo asalariado. Hoy, el problema de la superación del trabajo asalariado es el problema principal en el mundo. Lo dice la propia Google, dice, si Google aplica la producción, la inteligencia artificial de la que ya dispone, el 50% de los trabajos existentes desaparecen mañana por la mañana.

Ese es el problema: no necesitamos continuar en la locura del trabajo asalariado. Necesitamos salir de esa superstición. Eso se llama comunismo, tal y como lo entiendo. Es un programa totalmente utópico y totalmente realista. Utópico porque la realidad es que el fascismo está marchando en todo el mundo. Es totalmente realista porque es la única manera de transformar la derrota presente, la catástrofe presente, en una nueva imaginación de lo posible. Es lo posible de lo que estamos hablando ahora. No la utopía, lo posible. Lo posible es muy distinto a lo probable. Lo probable es el fascismo, que va ganando. Pero lo posible sigue existiendo en el interior de esta realidad catastrófica.

Recientemente, la ONU alertó del papel de Facebook en el genocidio de los rohingya. ¿Cuál es la relación de ese fascismo con la máquina, el algoritmo que está funcionando para ese futuro probable que es el fascismo?
Me acuerdo de que en un libro de 1947 que se llama Dialéctica de la ilustración, [Theodor] Adorno y [Max] Horkheimer dicen que la razón ilustrada tiene que ser consciente de la oscuridad que tiene en sí misma. Si no, la oscuridad será explotada por los enemigos de la razón. Hoy estamos en ese punto. La razón se ha transformado en el algoritmo. En la inexorable, inevitable lógica de un dominio matemático sobre la vida de los seres humanos. Y la razón política ha sido incapaz de problematizar este peligro y de superarlo.

«La destrucción de la razón está volviendo porque la razón se ha reducido al algoritmo. ¿Qué podemos hacer? ¿Podemos reivindicar la razón? No. Nadie quiere escuchar la razón.»

¿Cómo se manifiesta la reacción social, popular, mayoritaria en esta situación? Es lo que [Georg] Lukács ha llamado, siempre en el siglo pasado, la destrucción de la razón. La destrucción de la razón está volviendo porque la razón se ha reducido al algoritmo. ¿Qué podemos hacer? ¿Podemos reivindicar la razón? No. Nadie quiere escuchar la razón. Tenemos que hablar el discurso de la locura para reestablecer una posibilidad de reinvención de la racionalidad. ¿Y dónde se encuentra una potencia capaz de transformar esta locura en una vuelta de la posibilidad racional? Se halla en el cerebro de millones, de centenares de millones de trabajadores cognitivos.

El problema que pone Facebook con Cambridge Analytica, con Google, no es un problema que el poder político, el Congreso americano, el Parlamento, la UE, puedan solucionar. No pueden. Porque se confunden si creen que Google o Facebook pertenecen al territorio de los Estados nacionales políticos o al territorio de la razón política. Al contrario. El Estado nacional americano pertenece al territorio de Google y de Facebook, y al mismo tiempo la dirección en la cual se mueve la máquina algorítmica global es una dirección que la razón política no puede ni encontrar, ni parar, ni subvertir.

La única fuerza que puede enfrentar, parar y subvertir el totalitarismo de las multinacionales informáticas es la fuerza del conocimiento de los que la han producido. Porque somos nosotros, ingenieros, artistas, programadoras, etc., quienes hemos producido la máquina de Facebook y Google. Nosotros podemos deconstruirla, sabotearla y reprogramarla en el interés de la sociedad. No hay política: solo la autoorganización del trabajo cognitivo puede enfrentar el totalitarismo contemporáneo.

«La verdad del internacionalismo es que tenemos un enemigo común, y ese enemigo común es el capitalismo financiero.»

La seña más importante de ese totalitarismo es el odio a las personas que se ven obligadas a migrar. ¿Qué significan las fronteras hoy?
Hay que ser muy claros: lo que se está verificando es algo que hemos previsto y anunciado en los años últimos cuando hemos dicho que si la izquierda, los partidos democráticos de la izquierda, no se oponen al capitalismo financiero, lo que va a pasar mañana es lo que pasó en los años 20 y 30 del siglo pasado en Alemania. Es decir, el empobrecimiento y la humillación política de los pueblos europeos. Eso produjo la agresividad racial.

¿Qué podemos decir a quienes tienen miedo de la migración? Podemos decir que la migración es una cosa buena, que los negros son amigos… ¡Todo eso es retórico! La verdad del internacionalismo es que tenemos un enemigo común, y ese enemigo común es el capitalismo financiero.

Eso es lo que la izquierda democrática en los últimos 30 años ha olvidado totalmente. Más que eso, no solo lo ha olvidado, porque desde [Tony] Blair hasta [François] Hollande, hasta [Bill] Clinton, Massimo D’Alema, [Matteo] Renzi, etc., han sido los de la izquierda democrática quienes han permitido al capitalismo financiero destruir la sociedad, destruir la racionalidad. Los que han abierto la puerta al fascismo que vuelve.

En la película que hemos hecho con algunos amigos, con Andrea Gloppero, no se vuelven a proponer los buenos sentimientos de la izquierda y del comunismo: no se trata de buenos sentimientos, se trata del hecho de que estamos enfrentando una catástrofe que la izquierda democrática ha preparado. Y la sola manera para salir de esta es la radicalidad, la liberación desde el trabajo. Nosotros lo llamamos comunismo, si hay una palabra mejor, bienvenida sea.

¿Cómo no quedarnos paralizados ante la magnitud de esa catástrofe?
¿De dónde partir? Desde el sufrimiento, desde el sufrimiento psíquico de la primera generación que ha aprendido más palabras de una máquina que de su madre. Ese es el punto de partida. Segundo: ¿qué herramientas podemos utilizar? Podemos utilizar las herramientas del trabajo cognitivo que, en esta situación, se ha transformado en una cadena opresora, pero puede ser, tiene que ser, la fuerza de liberación del capitalismo presente.

 

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensamiento/entrevista-franco-berardi-bifo-recuperacion-concepto-comunismo

Tomado del sitio Lobo Suelto: lobosuelto.com/?p=19632

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Rodolfo Aguiar denunció que el ajuste en la CNEA es «un golpe al corazón del plan nuclear argentino»

Mientras el Gobierno nacional profundiza el ajuste sobre el Estado, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa una nueva ola de despidos que, según denuncian los trabajadores, pone en riesgo el desarrollo científico y tecnológico del país. En diálogo con La Columna Vertebral, el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, analizó la situación de la CNEA, cuestionó el modelo económico del gobierno de Javier Milei, defendió el rol estratégico del Estado y llamó a profundizar el plan de lucha de los trabajadores estatales. Además, trazó un paralelismo entre el contexto actual y algunos de los episodios más oscuros de la historia argentina, como la Noche de los Bastones Largos y la Noche de las Corbatas.

LCV: ¿Cómo andás? Bueno, andan moviditas las cosas en el sector de los empleados públicos, con el enorme avasallamiento en la Comisión Nacional de Energía Atómica. No solo por los despidos, sino también por la forma en que se están llevando adelante. Contanos un poco cómo están las cosas.

Rodolfo Aguiar: «La verdad es que, en medio del Mundial, recrudecen los ataques al Estado y a sus trabajadores. No pasa en ningún otro país del mundo lo que está ocurriendo en la Argentina. Todos los Estados planifican el desarrollo de su energía nuclear; aquí, por el contrario, se intenta desguazar y desmantelar la Comisión Nacional de Energía Atómica, un organismo prestigioso con más de cien años de historia. Este intento de despedir de manera ilegal a trabajadoras y trabajadores con muchos años de antigüedad es un golpe al corazón mismo del plan nuclear argentino. La CNEA produce conocimiento, desarrolla tecnología nuclear propia, participa del diseño y la construcción de reactores nucleares y de la generación de energía. Además, desarrolla aplicaciones destinadas al diagnóstico y tratamiento de distintas enfermedades. No estamos frente a cualquier hecho. Estos despidos están directamente vinculados con otras iniciativas que impulsa el Gobierno, como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que pretende subordinar a nuestro país a los intereses de las grandes multinacionales.»

LCV: Corría el año 1966 cuando se produjo la Noche de los Bastones Largos, con la irrupción de las fuerzas de seguridad en las universidades y el desplazamiento de cientos de científicos, muchos de los cuales debieron exiliarse. A más de sesenta años de aquel episodio, ¿estamos viviendo una situación similar, aunque en democracia?

Rodolfo Aguiar: «Sin lugar a dudas. Después de más de seis décadas nos encontramos nuevamente defendiéndonos de un régimen que llegó al Gobierno por el voto popular, pero con el mismo programa económico de la última dictadura militar bajo el brazo. Hoy quieren privatizarlo todo y para imponer ese modelo recurren a un protocolo represivo que demuestra que este proyecto de país no puede avanzar sin represión. Es un modelo en el que no tenemos lugar los trabajadores ni los jubilados. Pero tampoco la están pasando bien los comerciantes, que se funden; los pequeños y medianos empresarios; los productores; ni las economías regionales, que están siendo devastadas. Milei está siendo más letal que el COVID en términos económicos. Durante la pandemia cerraron alrededor de 14.000 empresas; ahora ya contabilizamos 27.000 cierres en apenas dos años y medio. En aquel momento la capacidad industrial instalada rondaba entre el 55 y el 60 por ciento; hoy apenas llega al 40 por ciento. Y mientras durante la pandemia se perdieron alrededor de 114.000 puestos de trabajo, ahora ya fueron destruidos más de 300.000 empleos registrados entre el sector público y el privado. Tenemos que frenar este desastre.»

LCV: Hoy, 6 de julio, también se conmemora un nuevo aniversario de la Noche de las Corbatas, cuando la dictadura secuestró y asesinó a abogados laboralistas. En la actualidad este Gobierno también intenta avanzar sobre la justicia laboral. ¿Dónde pueden reclamar hoy los trabajadores y los sindicatos?

Rodolfo Aguiar: «En primer lugar, hay que reafirmar que la estrategia debe ser confrontar con Milei en todos los planos. No solo desde la acción sindical y el trabajo parlamentario, articulando con los distintos bloques del Congreso, sino también desde el plano judicial. Desde ATE hemos conseguido logros importantes: logramos frenar decretos que buscaban la reestructuración, la fusión y el cierre de organismos del Estado, con el consecuente despido de trabajadores, como ocurrió con el INTA y el INTI. Creo que los abogados y las abogadas que decidieron ponerse del lado de los trabajadores cumplen un rol fundamental. No se puede estar de los dos lados del mostrador. En ATE nos enseñan desde que uno es delegado que tiene que elegir si quiere que lo aplaudan los jefes o los compañeros de trabajo, porque las dos cosas al mismo tiempo no son posibles. Sin embargo, hay una dirigencia sindical que cree que puede cosechar ambos aplausos y transita los grises. Eso no existe. En este nuevo aniversario de la Noche de las Corbatas debemos homenajear a aquellos abogados laboralistas que eligieron estar del lado de los más débiles, aunque no siempre sea el camino más rentable para ellos.»

LCV: ¿Hay posibilidades de que los trabajadores despedidos de la CNEA sean reincorporados?

Rodolfo Aguiar: «Yo siempre creo que sí. La resignación no hace historia. Si hace doce, catorce o dieciséis años, cuando me tocaba ser secretario general de ATE en mi provincia, me hubieran dicho que era imposible reincorporar trabajadores despedidos, hoy no tendría la responsabilidad nacional que tengo. Siempre existen posibilidades y todo depende de la fuerza de la lucha, de la capacidad que tengamos para sostener las distintas acciones que vayamos resolviendo. Lo que ocurre en la CNEA abre la posibilidad de avanzar hacia una nueva huelga general, un nuevo paro nacional de estatales, para seguir desgastando a este Gobierno. Algunos nos dicen que somos destituyentes, pero no es así. Lo que ocurre es que no comparto esa idea repetida por muchos dirigentes políticos de que hay que desear que al Gobierno le vaya bien porque así nos irá bien a todos. Eso es falso. Si a Milei le va bien con las ideas que está llevando adelante, a la inmensa mayoría del pueblo argentino le va a ir muy mal. Por eso nuestro trabajo es seguir generando las condiciones para que la sociedad rechace este modelo. Escucho ahora a algunos dirigentes de la CGT decir que recién ahora están dadas las condiciones para salir a la calle. Yo me pregunto de dónde creen que surgieron esas condiciones. ¿Cayeron del cielo? ¿Son producto de la magia? No. Las condiciones se construyen con cada una de las acciones que fuimos capaces de llevar adelante desde el 10 de diciembre de 2023. Y es sobre ese plan de lucha que vamos a seguir avanzando.»

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Daniel Yofra: «No fui invitado a debatir el plan de lucha con la CGT»

En diálogo con La Columna Vertebral, el secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros analizó la naturalización de la corrupción, cuestionó las políticas del gobierno nacional contra la clase trabajadora, defendió las paritarias del gremio y reclamó un plan de lucha con medidas más contundentes por parte de la CGT.

LCV: ¿Qué pensás de esto de Trump, que recién acabo de leer, sobre haber reconocido que le pidió directamente a la FIFA que le levantaran la sanción a un jugador para que pudiera jugar esta noche?

Daniel Yofra: «Es la impunidad que tienen estos personajes de la política actual, que se creen dueños del mundo. Siempre hicieron estas cosas, pero antes las ocultaban; ahora directamente te las cuentan. Hacen sus necesidades con la puerta abierta. Me hizo acordar a una canción de Serrat. Es la misma impunidad grosera y berreta que mostró Adorni cuando contaba todo lo que compraba a plena luz del día.»

LCV: El problema es que la sociedad parece acostumbrarse a normalizar todo eso. Incluso quienes critican la corrupción se ríen de estas situaciones. ¿Qué nos pasa? ¿Estamos anestesiados?

Daniel Yofra: «Después se quejan cuando aparecen gobiernos que perjudican a mucha gente, pero eso es justamente lo que son estos tipos: personas a las que no les importa la humanidad. La sociedad está anestesiada porque naturaliza este tipo de conductas. Como no invadieron un país o no mataron a nadie, parece que todo quedara reducido a un chiste de un político grosero. Mientras tanto invaden Palestina, atacan Irán y mueren miles de inocentes. Evidentemente para gran parte de la comunidad internacional eso tampoco parece ser tan grave.»

LCV: A mí me parece que lo de Adorni pegó en la línea de flotación del Presidente y de su hermana porque es algo tangible. Una persona que gasta ocho millones de pesos en sábanas mientras mucha gente abre la heladera y tiene apenas una cebolla y un limón hasta fin de mes.

Daniel Yofra: «La impunidad funciona de esa manera, sobre todo cuando quienes gobiernan sienten que tienen protección. Los jueces miran para otro lado, la sociedad muchas veces no reacciona, los sindicalistas no gritamos lo suficientemente fuerte y tampoco existe una oposición política que enfrente seriamente estas cosas. Entonces se sienten liberados para hacer y decir cualquier cosa. En algún momento la van a pagar, pero hoy se ríen de todo. Adorni, por ejemplo, se burló de los periodistas acreditados en Casa Rosada diciendo que habían despedido a más de 60.000 trabajadores del Estado y que estaban para festejarlo. Después aparecen los gastos millonarios en sábanas y parece que tampoco pasa nada. Todo eso termina generando una consecuencia muy grave: la sociedad empieza a creer que cualquier cosa está permitida. Esta impunidad supera ampliamente a la que vimos durante el menemismo. Por eso tenemos que empezar a buscar dirigentes que además de ser honestos sean personas cultas, con sensibilidad y empatía. No podemos seguir teniendo presidentes tan incultos porque eso termina degradando también a quienes los rodean.»

LCV: Aunque para muchas chicas el modelo de éxito parezca ser el de los cajones con dólares de Jesica Cirio.

Daniel Yofra: «Yo creo que los principales modelos siguen siendo los padres, la familia, los seres queridos y los amigos. Pero también es cierto que vivimos en una sociedad muy rota, donde varias generaciones crecieron sin ver a sus padres levantarse temprano para ir a trabajar, no porque no quisieran hacerlo sino porque no había trabajo. Se rompió esa imagen del esfuerzo cotidiano. Entonces aparecen las falsas salidas: las criptomonedas, las apuestas, la ludopatía o la idea de hacerse rico rápidamente. Al mismo tiempo se instala el discurso de que el trabajador es pobre porque no trabaja, cuando la realidad demuestra exactamente lo contrario. Hoy la enorme mayoría de los trabajadores vive con enormes dificultades. Frente a eso, quienes todavía conservan una mirada crítica tienen que levantar la voz porque son muchos más los que piensan correctamente que esa minoría de incultos que intenta imponer estos modelos.»

LCV: Estamos hablando con Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros. Hay una embestida del gobierno contra los convenios colectivos de trabajo. ¿Fueron convocados ustedes para discutir su convenio? ¿Cuál sería la postura del sindicato?

Daniel Yofra: «El ataque del gobierno no se limita a los convenios colectivos. Desde diciembre de 2023 le declaró la guerra a la clase trabajadora con la llamada modernización laboral. El resultado está a la vista: más de 25.000 pymes cerradas, más de 320.000 trabajadores despedidos y una creciente precarización laboral. En nuestro caso, tanto el gobierno como las empresas saben perfectamente que nosotros no vamos a incorporar al convenio ningún artículo que implique retroceder en derechos laborales. Eso no va a pasar. Sería como pedirnos que bajemos los salarios porque la mayoría de los trabajadores del país es pobre. Nosotros no tenemos inconvenientes en actualizar el convenio, de hecho lo hacemos desde hace muchos años incorporando mejoras como los comités mixtos de seguridad e higiene, incluso en provincias donde ni siquiera existe legislación sobre el tema. Las empresas no necesitan precarizar para producir. Lo que necesitan es consumo interno, políticas que favorezcan la producción nacional y resolver otros problemas estructurales. La precarización laboral únicamente sirve para explotar todavía más a los trabajadores.»

LCV: Ustedes cerraron una paritaria muy importante. ¿Cómo lograron ese acuerdo y cuál es hoy el salario mínimo de un trabajador aceitero?

Daniel Yofra: «El salario inicial quedó en aproximadamente 2.500.700 pesos a partir del primero de julio y llegará a 2.720.000 pesos desde septiembre para la categoría más baja. Eso no surgió de un día para otro. Hace más de veinte años que venimos construyendo conciencia entre los trabajadores sobre cuál debe ser el salario que permita cubrir las nueve necesidades establecidas por la Ley de Contrato de Trabajo y el artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Las patronales estuvieron muy agresivas durante esta negociación e incluso intentaron desacreditar personalmente a los dirigentes del gremio difundiendo información falsa sobre los aportes sindicales. Sin embargo, nunca hablaron de las necesidades de los trabajadores, que incluso sostuvieron la producción durante la pandemia porque fueron declarados esenciales. Nosotros no íbamos a resignar el salario por un capricho del gobierno ni por la avaricia empresaria. Lo que realmente nos respalda es la conciencia y el apoyo de nuestros trabajadores.»

LCV: Para terminar, ¿qué pensás del plan de lucha acordado por la CGT y las CTA, con una estrategia de acciones progresivas, al estilo francés?

Daniel Yofra: «Conozco los detalles de ese plan porque en algún momento me iban a convocar para discutirlo, aunque finalmente no ocurrió. Desde mi punto de vista, un plan de lucha sin huelga es insuficiente. Hay sectores que vienen padeciendo desde hace mucho tiempo y este gobierno sigue golpeando a los más vulnerables: jubilados, trabajadores desocupados, personas con discapacidad y trabajadores pobres. La CGT debería adoptar medidas mucho más contundentes porque los tiempos de quienes no pueden poner un plato de comida sobre la mesa no son los mismos que los tiempos de algunos dirigentes sindicales que creen que todavía no existen razones para convocar a una huelga. Se puede sostener un plan de lucha durante meses esperando las elecciones del año próximo, pero quien hoy no puede alimentar a sus hijos no tiene ese tiempo. La respuesta tiene que ser ahora.»

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Fin de una era industrial: cierra Dass en Misiones y ya no se fabricarán zapatillas Nike en la Argentina

La multinacional brasileña anunció el cierre definitivo de su emblemática planta en Eldorado. Un tendal de despidos que corona un proceso de vaciamiento iniciado en 2025 bajo el amparo de la apertura de importaciones. De tener 1.700 operarios, la fábrica queda totalmente paralizada.

La crisis de la industria manufacturera argentina sumó un capítulo dramático. El Grupo Dass, de capitales brasileños, confirmó que entre el 17 y el 24 de julio cesará por completo la producción en su planta de Eldorado, Misiones. Con esta decisión, el país se queda sin su última fábrica dedicada a la confección de calzado para la marca Nike y 150 familias más se quedan en la calle.

Desde la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), su secretario general, Agustín Amicone, calificó la situación como una “verdadera catástrofe” y advirtió que el impacto económico golpeará con dureza a toda la comunidad local. El caso de Dass refleja la dolorosa realidad que vive el sector: caída del consumo interno, asfixia productiva y una masiva pérdida de puestos de trabajo.

La crónica de un vaciamiento anunciado
El cierre de Eldorado no es un hecho aislado, sino el desenlace de un plan de ajuste y desmantelamiento que la firma venía ejecutando al ritmo de las nuevas políticas económicas:

Enero de 2025: Cierre de la planta de Coronel Suárez (donde fabricaba para Adidas), dejando a 360 trabajadores en la calle.

Julio de 2025: Primer gran golpe en Eldorado con 164 despidos, justificados por la empresa bajo la necesidad de «competir» ante la apertura de importaciones y el retraso cambiario.

Comienzos de 2026: Otras 43 desvinculaciones que ya encendían las alarmas del gremio sobre un final inminente.

Julio de 2026: Cierre definitivo y despido de los últimos 150 operarios en planta.

La fábrica misionera había sido inaugurada en 2007 y llegó a emplear a 1.700 personas en su momento de mayor esplendor. En 2021, la marca del «pipazo» había apostado por la producción local bajo los esquemas de sustitución de importaciones, proyectando fabricar 2,5 millones de pares anuales. Hoy, todo eso quedó reducido a galpones vacíos.

Cambiar trabajo argentino por logística de importación
El giro estratégico de Dass expone con claridad el modelo imperante: para la corporación, hoy resulta más rentable abastecer el mercado local importando calzado desde sus ocho plantas en Brasil que producirlo con mano de obra argentina.

Aunque la firma aseguró que pagará el 100% de las indemnizaciones y mantendrá sus oficinas comerciales en Buenos Aires junto a sus centros logísticos en Cañuelas y Coronel Suárez, su reconversión es total: dejar de ser una industria viva para convertirse en una mera distribuidora de lo que se produce afuera.

El desplome no es exclusivo de esta marca. Según los últimos datos del INDEC correspondientes al cierre de 2025, la fabricación de calzado en la Argentina arrastra una estrepitosa caída interanual del 30,9%. El apagón industrial en Eldorado es la dolorosa postal de un país que cambia overoles por depósitos de mercadería importada.

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