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Sinfonía de un cálculo, por Pablo Touzón.

Mucho antes del primer aleteo de murciélago en Wuhan, la política argentina ya se encontraba en crisis. Una crisis que no era “formal”, en el sentido exclusivamente institucional de la palabra, pero si de todo lo demás. Los años de la “década perdida de la Grieta” no sólo habían sido años perdidos desde el punto de vista económico y social, sino que además habían profundizado una mutación profunda en las élites política argentinas, una que reduce toda la complejidad del ejercicio del gobierno a una sola variable: la estrategia electoral. La monótona Era de los pisos, los techos y los ballotages. Del 2018 en adelante -derrumbe de la economía mediante, y luego de la derrota de Cristina Fernández de Kirchner frente a Esteban Bullrich en las elecciones legislativas- la dirigencia argentina parecía haberse quedado sin opciones. Pero un  sistema tan “cristino-céntrico” dependía, paradojalmente, de su buena salud política. Probablemente por conveniencias e imposibilidades cruzadas –el macrismo porque no quería, el peronismo porque no podía- la jubilación política de Cristina nunca llegaba.

Siendo este el cuadro de situación, la solución solo podía partir de ella, una que pareció llegar con la designación de Alberto Fernández –su ex peor critico- como candidato. En el minuto 44 del segundo tiempo, y ante la inviabilidad del sistema de la Grieta como mecanismo de gobierno mínimamente eficaz, el peronismo en cabeza de su ultima jefa construyó su Unidad eternamente reperfilada en semanas, con eje bonaerense y sabor aperturista. El retorno de los hijos pródigos y el “volvemos mejores” que implicaba, en principio, una autocritica en la práctica y la promesa, aunque sea, de un posible nuevo punto de partida. 

La llegada de la pandemia pareció confirmar lo acertado de esta visión. Los primeros meses de la cuarentena consolidaron a las tres figuras centrales de gobierno del “país bonaerense” –el trio Alberto, Horacio y Axel-  en el marco de un nuevo consenso político, aunque sea de mínima. Y si bien estaba claro que este era posible por la reducción de toda la problemática argentina a una sola variable –el combate al coronavirus- fue también una validación de un nuevo método, aunque más no sea embrionario. Hay (hubo) poder ahí. A la pregunta: “¿Que hubiese pasado si gobernaba Macri? le sucedía de manera natural otra: “¿Y si Cristina fuese Presidente? La ucronia celebraba el cambio, y las encuestas también. 

¿Qué fue de la “Primavera Pandémica”, la de los aplausos a los médicos y los tuteos entre políticos? ¿Porqué fue tan efímera y evanescente?

Algunos meses después, sin embargo, ese escenario ya no existe. ¿Qué fue de la “Primavera Pandémica”, la de los aplausos a los médicos y los tuteos entre políticos? ¿Porqué fue tan efímera y evanescente? La respuesta exige una jerarquización de variables. Y en la Argentina, esa jerarquía pasa siempre primero por el Sillón de Rivadavia. 

El Teorema de Bartleby  

“Presidente, Usted es el comandante en esta batalla”. La sentencia del diputado radical Mario Negri gráfica el estado general de la política en aquellos primeros meses de pandemia. Hasta el incidente Vicentin, Alberto Fernández pudo –y esto fue un logro político y comunicacional notable- hacer coincidir la agenda nacional con su propia agenda política. Ordenar la discusión publica en sus propios términos. La cuestión Vicentin no sólo puso en crisis esta capacidad -desde ese momento, el Gobierno parece siempre correr la agenda desde atrás, siendo la única excepción la semana del “gol de Guzmán” en la negociación de la deuda- sino que también mostró hacia fuera los déficits y problemas del “Modelo Alberto” en términos del proceso de toma de decisiones en políticas publicas. El fin de un romance de cuarentena.

El fin de un romance de cuarentena.

Antes de la asunción presidencial, el criterio para la integración del gabinete y de los equipos de trabajo fue esencialmente de política “interna”: como cristalizar el archipiélago del Frente de Todos dentro del Estado. El único eje ordenador consistió en tratar de hacer respetar los pesos y contrapesos políticos del universo de la unidad peronista, en desmedro de cierta capacidad de operación y gestión estatal. Ya entonces podía observarse en esta etapa un proceso de toma de decisiones un tanto caotizado, en donde muchas veces la asignación de cargos parecía depender más de un “libre juego de oferta y demanda de la rosca” que de un ordenamiento presidencial en el sentido estricto. Un pecado de origen que balcanizó después en buena medida la propia administración, con una cadena de mandos–concepto a la moda- por lo menos confusa. La excepción fue el Ministerio de Economía, que fue a la vez “blindado” y “unidireccionalizado” al convertirse en el Ministerio de la renegociación con los bonistas, una misión que a la vez le introdujo una suerte de “obsolescencia programada” a la gestión Guzmán. 

La prensa opositora explica hasta el día de hoy este fenómeno haciendo eje exclusivo en las tensiones de la convivencia con CFK –quien manda acá, los vetos, el títere- pero la realidad “es mas compleja”. La relación con Cristina y el cristinismo parecía ser –al menos, hasta el tweet del Incidente Zaiat, que abrió la tranquera al declaracionismo critico del universo social cristinista y una nueva etapa dentro de la coalición- lo más estable e inteligible dentro del gobierno, un factor ordenador dentro de un Frente que no lo está. Se sabe, el cristinismo posee todavía una serie de factores conocidos que, además de la propia figura de CFK, lo convierte en un primus ínter pares dentro de la galaxia peronista: tiene un liderazgo claro y nítido, estructura nacional, base electoral, cuadros fogueados en la gestión estatal nacional y un relato monolítico. El equilibro dentro del Frente de Todos necesario para hacer realidad su promesa electoral más política –expandirse por afuera de las fronteras sociológicas y territoriales del kirchnerismo, ampliar la base, construir una coalición hacia afuera con nuevas alianzas sociales y económicas- implicaba intentar al menos constituir un ordenamiento similar del otro lado. 

El peronismo no K siempre mostró la misma foto: una larga mesa llena de caciques y sin ningún indio.

El peronismo no cristinista –gobernadores, sindicalistas, intendentes, formadores de opinión- siempre careció de un eje ordenador, un elemento aglutinante que le permitiese dotarse de un rumbo claro y una estrategia nítida. Algo que, nobleza obliga, siempre es difícil de realizar entre iguales en poder. El tacticismo hardcore de Sergio Massa, su confinamiento bonaerense y su relación oscilante y móvil con el peronismo federal impidieron que sea él quien se ponga la corona definitiva. No quería, no podía, o una mezcla de ambas. En cualquier caso, el peronismo no K siempre mostró la misma foto: una larga mesa llena de caciques y sin ningún indio, que se definía más por lo que no era que por lo que es. El nombre de una negación. La aparición de Alberto como candidato y sus primeras señales públicas –las constantes visitas a Córdoba, la relación especial con Omar Perotti, el apoyo público a Hugo Moyano, el “un presidente y 24 gobernadores- parecieron abonar a la idea de que ese “gran ordenador” finalmente había llegado: la Presidencia de la República. Un peronismo federal que con espacios en el gobierno y agenda pudiese empezar a “existir” a nivel nacional.

Alberto, sin embargo, como el joven Bartleby del cuento de Melville, “prefirió no hacerlo”. Se replegó en cambio sobre si mismo desde el inicio, organizando un esquema de poder en donde los hombres del presidente proceden casi invariablemente de dos orígenes:  el PJ porteño o el reciente Grupo Callao. Ni Movimiento Evita por “izquierda” ni Córdoba por “derecha”. En el gabinete, Gabriel Katopodis fue de las notables excepciones, junto a Felipe Solá y Luis Basterra. La orden emitida fue clara y nítida: no armar ninguna fuerza propia ni dar ninguna proyección política al Gabinete. En ese sentido el cumplimiento de la orden fue total, dando lugar a un resultado paradojal: Alberto, efectivamente, está solo, y para bien o para mal su destino político depende de su propia imagen personal y de la comunicación que este pueda establecer directamente con la sociedad. De su palabra y la confianza que esta pueda generar allende los mares del peronismo. Esa soledad deliberadamente buscada constituye sin embargo uno de los nudos centrales del problema político del Gobierno. La política, como la física, rehúye el vacío, y la expansión del peso del cristinismo en la administración se debe menos a un intento “bolivariano” de la vicepresidenta que a la invisibilidad e inexistencia de algún esquema alternativo. Termina imponiéndose por default lo que si existe. El neo-sciolismo resultante es sólo una consecuencia. 

Ante lo cual se abre otra pregunta: ¿Podría haber sido de otra manera? El debate entre dos lógicas políticas igualmente válidas pero contrapuestas; una que sostiene que “la dueña de los votos”, por personalidad y derecho, no tiene porque hacer concesiones a los sectores de la coalición que lidera; la otra que considera que fue precisamente ese método político el que llevó al sendero de derrotas históricas del peronismo (2013-15-17), la formación de Cambiemos y la entronización de Mauricio Macri, y que la premisa lógica de que hacer lo mismo lleva al mismo resultado hacia necesario construir algo nuevo. El Frente de Todos entero fue construido sobre esta pregunta. 

El peronismo sigue encerrado en su misma cosmovisión, incapaz ya de ejercer lo que fue uno de sus activos históricos, la magia camaleónica que lo hacia capaz de mutar para interpretar, siempre, su propio presente.

Alberto empezó a responderla con el pasar de los meses y con su propio estilo “reperfilante”:  de alguna manera, perimetró su propio posibilismo y se mudó a vivir ahí. Para él, el punto de partida de su gobierno y de la coalición que lo anima parece ser su punto de llegada. Una foto y no una película, lo que permite tal vez un funcionamiento de mínima pero que de ninguna manera abre la posibilidad de una etapa nueva, ni para el peronismo ni para el pais. Asumió desde el vamos esa imposibilidad. No se hace porque no se puede y no se puede porque no se hace. Como si de la divisa con la que Beatriz Sarlo etiquetó al kirchnerismo – “La audacia y el cálculo”- solo hubiese quedado el cálculo. Incluso la lógica comunicacional y narrativa de la mayoría del elenco albertista opera como una banda tributo al periodo anterior: los “Danger Four” del kirchnerismo. Mucho más importante que dilucidar si Cristina dio esta orden o la otra, lo más relevante del caso es que en realidad podría no dar ninguna. En rigor de verdad, no le hace falta: el peronismo sigue encerrado en su misma cosmovisión, incapaz ya de ejercer lo que fue uno de sus activos históricos, la magia camaleónica que lo hacia capaz de mutar para interpretar, siempre, su propio presente. Esto es un problema porque la misma agenda del cristinismo parece cada vez más limitada, repetitiva y entrópica: Clarín, la fibra óptica, Comodoro Py. Nada nuevo bajo un sol alrededor del que todos orbitan, en una coalición que permanentemente se mira al espejo en un ejercicio desnudo de endogamia. 

El peronismo odia y ama a Cristina y se aferra a ella y la rechaza por partes iguales.

Este dilema, claro, no termina en la Presidencia de la Nación; a todo el resto del peronismo siempre le fue casi imposible armar y proyectar lo que Martin Rodríguez llama una “estructura de sentimientos” alternativa; más allá del álgebra politológico, la suma y resta de “poderes”, un nuevo Mito. El primer Alberto lo esbozó, un Trotsky retornado de Alma Ata que una vez sentado nuevamente en el Kremlin perdona a los purgados e instaura un nuevo “kirchnerismo con rostro humano”. La dinámica de su propio sistema, ese cepo autoimpuesto, le impidió ir más allá de ese gesto inicial. La palabra “moderación”, en este punto, es equívoca: supone que el problema era “la intensidad”, a la cual en todo caso solo quedaba bajarle un poco el volumen; como si la solución al mal sexo pasase por la castración. Un diagnostico que impide la gestación de una intensidad nueva: un nuevo amor. Pero en todo caso, Alberto es la expresión de una imposibilidad más grande, una que abarca a todo el peronismo y que no termina ni se agota en él. Una acción política que sostiene en la práctica que el cristinismo es –como afirmaba Sartre sobre el marxismo- “el horizonte insuperable de nuestro tiempo”. ¿Encontró el peronismo su versión definitiva, y ya no puede cambiar? El peronismo odia y ama a Cristina y se aferra a ella y la rechaza por partes iguales, en el ejercicio histérico de quien en el fondo teme que, más allá de ella y lo que representa, solo exista la nada. 

Política del Psicodrama y Política de Crisis

El sociólogo francés Raymond Aron sostuvo en 1968 que el Mayo Francés fue en realidad el ejercicio colectivo de un “psicodrama”, una Revolución que se actúa porque no se hace. Una definición que perfectamente podría caberle a la política argentina contemporánea: en ausencia de toda agenda económica y social consistente –una que no existe hace ya muchos, demasiados años- las elites políticas actúan su propio trauma. El modelo del Sindicato Argentino de Actores. El carnaval que en aquel Paris se planteaba en la calle, en la Argentina sucede en Palacio. Una forma de “vivir la crisis” que se vuelve cada vez más peligrosa a medida que la crisis internacional y nacional avanza. El retorno de la Grieta actual es sobre todo la expresión de esa impotencia. 

Este fenómeno lo encarna perfectamente Sergio Berni, tal vez el único hijo “nuevo” de esta Argentina 2020. La crisis policial terminó de comprobar el divorcio completo entre gestión y política, entre la performance y la idea de resultado. Por grotesco que parezca, la suya es una versión exacerbada de una forma de hacer política en este presente. Un General de las redes sociales que disocia su figura de su administración y que busca obsesivamente la explotación “cristinista” de un electorado bolsonarista que en el fondo desea que llegue. Más que gobernar su cartera, quiere desesperadamente una elección. La política reducida a un fenómeno exclusivamente electoral: gobernar no existe más. De ahí que la pregunta sea más “que es Berni”, que representa, antes de “que hace”. Berni es la fusión imaginaria entre el Ministerio de Desarrollo Social y el de Seguridad, un Leviatán de Youtube que es en realidad un espejo fidedigno y desagradable de un estado de la política nacional.

En la Argentina, los cambios y las transformaciones solo son posibles con una combinación dinámica y difícil de “hegemonía” en la fortaleza –por periodos, este fue el caso de Alfonsín, Menem, Néstor y Cristina- y pacto en la debilidad –Alfonsín y Duhalde 2002, la causa común frente a los alzamientos carapintadas. Hoy ambas opciones parecen estar descartadas. Las escenas de las últimas semanas en la Provincia de Buenos Aires –las tomas, los pitufos- revelan un escenario en donde los mecanismos políticos –formales o no- construidos para procesar y contener la crisis social después del 2001 parecen empezar a desbordarse. Y el peronismo conurbanizado del 2020 juega sus cartas mas importantes en la gestión de esta emergencia: casi podría decirse, su última justificación histórica. Asi como el macrismo creyó, ingenuamente, en el advenimiento de un “shock de inversiones” y una “lluvia de dólares” automática por el solo hecho de su arribo al poder, el peronismo procedió con el mismo automatismo en relación al gobierno de la crisis. Creyó, sin más, en su propio “shock de gobernabilidad” basado exclusivamente en llegar relativamente unificado a la Casa Rosada. ¿qué pasa si al “Partido del Poder” el poder se le escapa?

No se puede ser “normal” –algo que, en la Argentina de la ultima década equivale al sistema político de la Grieta- en un momento de excepción

La política de la crisis tiene –o debería tener- un nuevo arsenal creativo a disposición. Un cambio de frente, una ruptura de la inercia, nuevas alianzas que correspondan a la actualidad del desafío histórico que tiene que enfrentar. No es una “elección”, es una necesidad histórica. No se puede ser “normal” –algo que, en la Argentina de la ultima década equivale al sistema político de la Grieta- en un momento de excepción. Esto es así incluso si muchos los protagonistas de la etapa son idénticos a los de la etapa anterior: ni el Duhalde del 2002 fue exactamente igual al de “la Mazorca”, ni el Kirchner de 2003 al del gobernador filo cavallista que supo ser en los ’90. Para el caso, tampoco el Francisco de la tapa de la Rolling Stone fue el Bergoglio de León Ferrari. Si se quiere, algo así como una versión política de lo que el cristianismo llama “el milagro de la transfiguración”. En “Anatomía de un Instante”, el impresionante libro de Javier Cercas, el español describe como tanto la época como las circunstancias extraordinarias que le tocó enfrentar modelaron el liderazgo improbable de Adolfo Suarez en la transición española. Pero para eso hace falta primero asumir la necesidad de esta transformación. En todo caso, hoy aplicar la metodología del cristinismo 2014 a la Argentina del 2020 equivale a recetarle buscapina a un enfermo de migraña. Más allá de los “deseos” personales, sencillamente no funciona. 

 Cristina y Macri tienen, tal vez, el derecho adquirido de ser cada más parecidos a ellos mismos: después de todo, son la cristalización definitiva de un periodo anterior, uno que, está probado, no morirá sólo y por efecto de la erosión geológica. La crisis, sin embargo, tiene otros tiempos y otra velocidad que los de la onanista clase dirigente argentina. Un desacople peligroso. O como sostenía Antonio Gramsci: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”.

(Publicado en http://www.panamarevista.com el 5 de octubre de 2020)

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Eppur si muove! del 28 al 2E/”Sin tregua de fin de año”, por Alberto Nadra

A pesar de que la Justicia nos dio una alegría en la última semana del año declarando la nulidad del llamado “protocolo antipiquetes”, especialmente celebrado por Sipreba que inició la querella como uno de los sindicatos más agredidos por las fuerzas de seguridad de Bullrich, no hubo tregua de fin de año.

Fiel a su política de provocación permanente el gobierno anunció el cierre de la Agencia Nacional de Discapacidad. ANDIS dejará de funcionar como organismo descentralizado y pasará a depender del Ministerio de Salud. Sin mencionar al ex director del organismo Diego Spagnuolo, Manuel Adorni apuntó contra supuestas fallas como pensiones cobradas por familiares de personas fallecidas o trámites sin respaldo médico. Es decir, contra las familias de los discapacitados que vienen llevando una lucha que conmovió al país todo.

El último mes de 2025 cierra con una escalada de conflictos laborales: cierres abruptos de fábricas, despidos masivos en plena Navidad, ocupaciones de plantas por salarios impagos y paros que paralizan sectores enteros. Un recorrido por los principales casos que marcaron un diciembre de angustia para miles de trabajadores.

Síntesis semanal de noticias sociales y gremiales de LCV

Semana del 28 al 2 de enero de 2026

CORTITAS Y AL PIE

SIN REMEDIO: Cientos de trabajadores denunciaron despidos sin aviso previo ni liquidaciones completas en el marco de una reestructuración anunciada por Farmacias Dr. Ahorro.

HECHOS DE GOMA: En plena Navidad, Arluchi S.A. (IDS Suelas, Chivilcoy) despidió a una decena de operarios, rompiendo un acuerdo de estabilidad laboral hasta marzo. La planta, dedicada a componentes de caucho y EVA, redujo su personal a solo 25 trabajadores.

DERRAPARON: Cierre intempestivo de Industrias del Fuego S.A. (IBF, Córdoba), deja a 40 trabajadores en la calle. La planta de neumáticos anunció su clausura sin ningún tipo de aviso o negociación previa. Los empleados protestaron y exigieron al Ministerio de Trabajo que investigue el procedimiento y garantice indemnizaciones.

PARA EL SUTNA POR AUMENTO SALARIAL EN FATE, PIRELLI Y BRIDGESTONE. La medida de fuerza fue por 25 horas y concluyó el miércoles 31 con una marcha a la Secretaría de Trabajo ante la falta de un acuerdo paritario. con el sector empresario.

CONGELADOS: Los trabajadores de Frigorífico Euro (Villa Gobernador Gálvez) llevan más de 40 días de ocupación pacífica de la planta por tres meses de salarios impagos. Entre tanto, Marechiare (Mar del Plata) cerró la conservera de pescado por caída de ventas y competencia importada, dejando 40 familias sin empleo.

SIN RED. La crisis en la industria textil parece no tener fin.

Hilado S.A. (La Rioja) anuncio de cierre definitivo para enero 2026, afectando a 60 trabajadores. Sólo en la Provincia de La Rioja, el sector acumula más de 500 empleos perdidos desde 2020.

Hazan Silvia (Lanús): Cierre de la planta textil con 50 operarios afectados. La empresa intentó pagar indemnizaciones reducidas, pero los trabajadores lograron una conciliación obligatoria.

NO MATEN AL MENSAJERO: El Sindicato de Cadetes y Mensajeros denunció despidos sin causa, falta de blanqueo, salarios impagos y persecución sindical en Cook & Fit S.A (Mar del Plata)

SIN AIRE: El Gobierno deja que FAdeA (Fábrica Argentina de Aviones, Córdoba)se asfixie después de desperdiciar millones de dólares en los F16. Lanzamiento de retiros voluntarios para reducir 200 puestos en medio de la falta de contratos. Los empleados trabajan solo tres días por semana con sueldos recortados desde junio.

EN CAÍDA LIBRE: Los 40 trabajadores de Ascensores Cóndor (Ituzaingó) llevan meses sin cobrar y sin insumos. La planta se encuentra al borde del cierre.

Electropart (Córdoba): Despidos de 8 operarios sin indemnización plena, en una fábrica que redujo drásticamente su personal.

RAMAL QUE CIERRA, RAMAL QUE PARA. Luego del cierre de los tenes a Córdoba y Tucumán, LA FRATERNIDAD evalúa parar completamente el ramal Mitre. La medida de fuerza sería cortar todo el Mitre: el que va de Retiro a Tucumán, a Córdoba, a Capilla del Señor, a Zárate.

RULETA RUSA: Tensión en los casinos y salas de juego de la provincia de Salta. Más de 200 trabajadores denuncian atrasos reiterados en el pago de salarios, aguinaldos impagos y la falta de aportes a la obra social y al sistema previsional. El sindicato ALEARA reclama una intervención urgente del Estado provincial.

LE PICARON EL BOLETO AL HALCÓN. Por deudas salariales, pararon los choferes de colectivo de la empresa El Nuevo Halcón. La medida afectó a las líneas 159, 219, 300, 372, 584, 603 y 619 dejando a pie a miles de usuarios de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela.

PARO EN EL HOSPITAL ITALIANO DE BAHÍA BLANCA POR EL PAGO DEL 30% DEL AGUINALDO. Desde la medianoche del miércoles 31 de diciembre trabajadores de sanidad realizan una medida de fuerza en el Hospital Italiano de Bahía Blanca, manteniendo los servicios esenciales. El conflicto salarial ya lleva dos meses.

METALMECÁNICOS EN CRISIS:

Nuevos despidos en fábrica metalmecánica PLA by John Deere (Las Rosas, Santa Fe) genera un alerta gremial de la UOM.

General Motors (Alvear, Santa Fe) pasó de más de 1.000 a 600 trabajadores en dos años, con 90 retiros voluntarios solo en noviembre y suspensiones permanentes.

Peugeot (El Palomar) paralizó su  producción por más de un mes, con adelanto de vacaciones para ajustar stock ante la caída de ventas.

Caromar: Cierre de al menos cuatro sucursales (San Justo, Mar del Plata, Burzaco, José C. Paz y Rosario), afectando a más de 200 empleados sin aviso previo.

COSECHARÁS TU SIEMBRA. Se mantiene la incertidumbre en la fábrica de cosechadoras Vassalli de Santa Fé. El fin de año llegó de la peor manera. Los 180 trabajadores de la localidad de Firmat cobraron apenas un adelanto de 125.000 el lunes 29 de diciembre de los 4.000.000 que se le adeudan a cada trabajador. Angustia por un posible cierre en el horizonte.

LA YERBA DE AYER SECÁNDOSE AL SOL. La nueva conducción del Instituto Nacional de la Yerba Mate notificó la cesantía de 21 trabajadores. Desde ATE denuncian un vaciamiento del organismo. Se teme que podrían venir más despidos en una planta que originalmente tenía 80 empleados de los que quedaron 59.

ENTRE RÍOS: ESTATALES RECLAMAN POR PARITARIAS Y CONTRATOS. Con una asamblea realizada en el patio central de la gobernación, trabajadores de ATE realizaron una asamblea en las narices de Rogelio Frigerio por recorte de contratos. Se decidió una “nueva acción el próximo 6 de enero».

INFORMALIDAD AL PALO.

MÁS TRABAJO CON MENOS DERECHOS. Un informe sobre el mercado laboral elaborado en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) dio datos más que preocupantes acerca del estado del empleo formal en la Argentina y ponen en tela de juicio la euforia del Gobierno por la baja del 0,3% en el desempleo que reflejaron las últimas estadísticas oficiales. El empleo asalariado formal perdió 57.000 puestos entre septiembre de 2024 y el mismo mes de 2025, y 242.000 si se cuenta desde la asunción presidencial de Javier Milei en 2023.

PULLARO AJUSTA MÁS QUE MILEI EN SANTA FE: Un informe del CEPA revela que el recorte del gobierno provincial se concentró en el empleo y los salarios de la planta estatal, mientras la estructura de funcionarios políticos se expandió y absorbió los mayores ingresos del Estado. “Si Milei nos ajustó siete, Pullaro ajustó diez”, denuncian desde ATE Rosario. Los datos oficiales muestran que entre 2023 y marzo de 2025 la planta de trabajadores y trabajadoras del Estado provincial —sin contar funcionarios políticos— se redujo en casi 6.000 puestos. La caída comenzó en 2024, con una baja del 3% (unos 4.800 cargos menos), y se profundizó en 2025 con una nueva reducción del 0,7%.

EL GOBIERNO BONAERENSE LABRÓ 80 MIL ACTAS EN INSPECCIONES LABORALES POR VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES: El Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires cerró 2025 con un balance de cerca de 80.000 actas labradas, resultado de la labor inspectora realizada a lo largo del año. Este volumen de actuaciones tuvo como objetivo el cuidado y la defensa de los derechos laborales de casi 500.000 trabajadoras y trabajadores bonaerenses. La Provincia informó que busca garantizar el cumplimiento de las normativas vigentes en materia laboral, resguardar la integridad de las y los trabajadores, sin ningún objetivo recaudatorio ni de persecución a los empleadores.

LA JUSTICIA FALLÓ A FAVOR DE UNA ABOGADA QUE LLEVABA 17 AÑOS CON CONTRATOS TEMPORALES EN EL ESTADO. Un juzgado federal de Rosario ordenó indemnizar a una profesional que trabajó de manera continua en el Ministerio de Economía bajo locaciones de servicios y convenios con universidades. El fallo concluyó que el Estado utilizó contratos transitorios para encubrir un vínculo laboral estable y reconoció una reparación equivalente a la de un empleado de planta permanente.

AJUSTE Y REPRESALIA: EL GOBIERNO NO CUMPLE EL ACUERDO CON LAS OBRAS SOCIALES. Según lo negociado debía girar en tres cuotas 60.000 millones de pesos para cubrir el pasivo de las Obras Sociales sindicales. Hasta ahora, solo se transfirieron 23.000 millones. La dilación del pago parece ser una respuesta a la marcha del pasado jueves significó un triunfo palpable para la CGT.

ROSARIO: FUERTE RECLAMO SINDICAL EN EL MAYOR MULTIMEDIO DEL INTERIOR. Trabajadoras y trabajadores del multimedio La Capital realizaron una protesta frente a la histórica sede del diario en la ciudad de Rosario para denunciar la falta de respuestas patronales ante reclamos básicos de recomposición salarial, condiciones laborales dignas y el pago de deudas con la obra social del sector. Pese a las altas temperaturas, el Sindicato de Prensa de Rosario encabezó la movilización para exponer la contradicción entre el crecimiento económico del grupo empresario y el deterioro de las condiciones laborales de quienes producen la información.

PÉREZ ESQUIVEL, BREGMAN, REFERENTES DE DDHH Y SINDICALES RESPALDAN A DELEGADOS DE LEDESMA CONTRA LA PROSCRIPCIÓN Y LOS DESPIDOS Referentes de organismos de derechos humanos, sociales, sindicales, de centros de estudiantes, entre otros, firmaron un petitorio (que tiene más de 100 firmas) en apoyo a los trabajadores de Ledesma, quienes enfrentan despidos masivos y una persecución sindical por parte de la comisión directiva del SOEAIL. La escalada represiva se confirmó este martes, cuando la policía de Jujuy reprimió a los delegados para impedirles el ingreso a una asamblea irregular, convocada con el fin de proscribir a los delegados combativos.

LA CRISIS DE LOS INGRESOS DERIVA EN UN CRECIENTE, Y CADA VEZ MÁS IMPAGABLE, ENDEUDAMIENTO FAMILIAR. De acuerdo con datos oficiales y relevamientos sectoriales, el aumento del endeudamiento de los hogares argentinos volvió a encender todas las alarmas. En octubre de 2025, la morosidad en el pago de créditos personales al sistema bancario alcanzó el 7,8%, el nivel más alto en dos décadas, superando incluso los picos registrados durante la pandemia, el final de la gestión macrista y la crisis financiera internacional de 2008–2009. En apenas un año, el incumplimiento se triplicó, pasando del 2,5% en octubre de 2024 al valor actual, en un contexto marcado por el deterioro persistente de los ingresos familiares y un consecuente desplome del consumo. El fenómeno es todavía más grave en el universo del crédito no bancario, especialmente en el segmento fintech. Allí, la irregularidad trepa al 18% de las carteras y, según el Banco Central, la mora con entidades no bancarias como billeteras virtuales, financieras y cadenas comerciales llegó al 20% en octubre, casi el triple que un año atrás. Se trata de préstamos de acceso rápido y escasos requisitos, pero con costos financieros totales que pueden rondar el 500% anual.

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Pablo Touzon: “Milei es más la consecuencia de un proceso político que su causa”

En diálogo con La Columna Vertebral – Historias de Trabajadores, Pablo Touzon, politólogo de la UBA y director de la consultora de escenarios, Panamá Revista y Supernova, analizó el primer año de gestión de Javier Milei, la debilidad de la oposición, los cambios en la representación política y la necesidad de repensar las formas de protesta y comunicación del campo popular.

LCV: ¿Cómo analizás este año de Milei, una gestión que desde lo político puede leerse como exitosa, pero que desde lo cotidiano se padece mucho?
Pablo Touzon: Fue un año exitoso para Milei. De hecho, si uno quisiera hacer una película sobre cómo perder una elección en diez días, Milei había hecho todo lo posible para eso: derrotas en el Congreso, escándalos de corrupción, un recital en medio de una corrida cambiaria, la escapada del dólar. Y aun así triunfó. Creo que eso se explica por dos razones centrales. Primero, un apoyo norteamericano que le permitió estabilizar el dólar en un momento en que parecía perder la variable más sensible electoralmente en la Argentina. Y segundo, la absoluta falta de renovación y de propuesta de la oposición, tanto peronista como no peronista. Frente al temor de volver a lo que acababa de terminar, se prefirió seguir quemando las naves con Milei antes que regresar al viejo conocido.

LCV: ¿Creés que muchos análisis omiten de dónde venía el país?
Pablo Touzon: Totalmente. Falta analizar el punto de partida, tanto en términos económicos como políticos. Eso explica mucho de lo que pasó. Incluso hubo, sobre todo en el interior del país, un efecto similar a una primera vuelta, una especie de PASO de hecho. En eso Cristina tuvo razón, aunque no en cómo lo planteó después. Si la gente votó eso, hay que asumirlo. No se puede desconocer ese resultado.

LCV: ¿Qué lecciones deja esto pensando en 2027?
Pablo Touzon: La principal es que, si no hay un esfuerzo real de transformación de la oferta opositora, lo más probable es que el escenario se repita. Después no debería sorprender que, incluso en un marco de recesión profunda, vuelva a ganar Milei. En estos dos años hubo muy poco intento renovador y eso sigue siendo evidente.

LCV: Lito Borello planteaba la necesidad de repensar no solo la política, sino también las formas de protesta. ¿Coincidís?
Pablo Touzon: Sí, me pareció una reflexión muy inteligente. La idea de ir todos los días a tocar timbres a los ministerios para que te repriman, con una relación de fuerzas de 50 policías contra una persona, termina regalándole al gobierno la foto de la represión como un éxito. La sociedad no lo vive con horror, lo vive como que “los sacaron del medio”. Que un dirigente tan identificado con el peronismo y la izquierda diga que hay que cambiar las formas de lucha es muy significativo.

LCV: ¿Creés que parte de la dirigencia sigue atrasada en ese debate?
Pablo Touzon: Sí. Hay sectores que todavía creen que la calle es la única forma de cuestionar al gobierno. Pero también existe una dirigencia que vive de la “resistencia”, que supone que siempre va a sacar 20 o 25 puntos haga lo que haga. Ese esquema ya fracasó para transformar el país y fracasó como alternativa frente a Milei, aunque no fracasó para quienes ocupan esos lugares.

LCV: Hablaste de la idea de verse solo como víctimas. ¿Qué rol juega eso?
Pablo Touzon: Es una interpretación muy funcional y exculpatoria. Decir que todo se explica por la ultraderecha internacional o por un “cerebro alienígena” evita hacerse cargo de los errores propios. Perón ya lo decía en 1955 desde Panamá: si persistimos en creernos solo víctimas y no protagonistas de nuestros errores, estamos condenados a desaparecer políticamente.

LCV: ¿Cuánto de Milei es un fenómeno local y cuánto global?
Pablo Touzon: A mí siempre me interesó más el proceso político argentino que Milei en sí. Milei es más la consecuencia que la causa. Hay un componente internacional, claro, pero también hay factores muy locales: una economía cada vez más informal, cambios en la representación política, sectores jóvenes y populares que solo conocieron inflación, estancamiento y gobiernos débiles. Eso no se explica solo mirando afuera.

LCV: ¿Cómo ves el fracaso de los progresismos en la región?
Pablo Touzon: La izquierda latinoamericana tuvo un gran momento entre el fin del consenso de Washington y 2008, cuando había recursos para sostener políticas distributivas. Cuando eso entró en crisis, muchos gobiernos giraron hacia una agenda de derechos culturales y descuidaron los derechos económicos y sociales, que son los que hacen efectiva la vida cotidiana. El problema no es reconocer nuevos derechos, sino cuando parecen sustituir a los derechos que garantizan trabajo, ingresos y estabilidad.

LCV: Para cerrar, ¿qué esperan para Panamá Revista y Supernova el año que viene?
Pablo Touzon: La idea es saltar el mapa y empezar a trabajar con España, México y otros países del mundo hispanohablante, ampliando el alcance y la perspectiva de nuestros análisis.

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Gustavo Morteo de FECOAPI: ““El desafío es llevar la miel de la colmena a la mesa con precios justos”

En el marco de la Expo Cooperativas realizada en la ciudad de La Plata, Gustavo Morteo, referente de la Federación de Cooperativas Agrícolas, analiza la situación del sector apícola argentino y los obstáculos que enfrentan las cooperativas para sostener la producción y el trabajo. La dependencia de la exportación a granel, la caída del consumo interno, la competencia de productos adulterados y los altos costos burocráticos aparecen como ejes centrales de una conversación que pone en valor al cooperativismo como herramienta colectiva para acortar distancias entre productores y consumidores y garantizar el acceso a alimentos de calidad a precios justos.

LCV: “Contanos un poquito a qué se dedican, cuántos son.”

Gustavo Morteo: “La Federación de Cooperativas Agrícolas es una entidad de segundo grado que nuclea cooperativas agrícolas de distintas partes del país y de distintas provincias. Somos alrededor de 29 o 30 cooperativas, con una nueva que se está sumando. Hay 11 de la provincia de Buenos Aires, tres de Córdoba, y también de Santa Fe, Entre Ríos y otras provincias que tienen alguna representación. La Federación viene trabajando fuertemente en la parte gremial y de representación de las cooperativas y, este año, además, estamos intentando avanzar también en la parte comercial: provisión de insumos e intentar comercializar nuestros productos.”

LCV: “¿Qué tipo de productos desarrollan?”

Gustavo Morteo: “Las cooperativas apícolas tienen como base a los productores apícolas, los apicultores. La producción principal es la miel de abejas y sus derivados: ceras, propóleos, miel fraccionada o miel a granel. En Argentina, el 90% de la producción se exporta, por lo que la mayor parte se comercializa a granel. Uno de los grandes desafíos de las cooperativas es ampliar el consumo interno.”

LCV: “¿El consumo interno es solo gastronómico? ¿También se vende para cosmética?”

Gustavo Morteo: “En lo cosmético se utiliza muy poco en relación con los volúmenes que se manejan en la producción. El consumo interno es un desafío porque muchas veces nos quejamos del bajo precio que nos pagan por la miel a granel o para exportación, pero cuando fraccionamos creemos que nos vamos a salvar con el mercado interno y ahí cometemos errores. Si estamos dispuestos a regalar la miel a granel, no deberíamos castigar al consumidor interno con precios elevados. Eso también explica por qué se consume tan poca miel en el país.”

LCV: “Es verdad, a veces el precio de un tarrito chico de miel es muy alto.”

Gustavo Morteo: “El problema, más allá de los impuestos y los costos, lo tenemos los propios apicultores, que intentamos salvar con el mercado interno lo que no salvamos con el granel. Eso es un error de estrategia. Muchas veces le ponemos a la miel el precio que tiene en una góndola europea y creemos que ese mismo valor debe cobrarse acá. Al hacer eso, además, terminamos favoreciendo a quienes comercializan miel de mala calidad, que en realidad es un jarabe de glucosa con sabor.”

LCV: “¿Eso que parece miel pero es más líquida?”

Gustavo Morteo: “Exacto. Ese problema, que parece insignificante, termina generando un efecto compulsivo: la gente consume un producto barato que no es miel y que muchas veces engaña desde el packaging.”

LCV: “¿Con qué se rebaja esa ‘miel’?”

Gustavo Morteo: “Se corta con glucosa, jarabe de maíz o productos artificiales que se usan para bebidas dulces o mermeladas. Es un producto ‘a base de miel’, pero no es miel. Tiene un porcentaje muy bajo de miel y un alto contenido de glucosa de alta fructosa, que es un producto industrial.”

LCV: “¿Cuál es el desafío entonces?”

Gustavo Morteo: “El desafío es llegar lo más directo posible del productor al consumidor, con un precio justo, sin sobrevaluar la miel y permitiendo que la gente la consuma. Nosotros vemos que cuando se regala miel, por ejemplo a los dueños de los campos donde están las colmenas, el consumo por persona es altísimo. Cuando hay que comprarla, como es cara, se consume poco. Ahí es donde el rol de las cooperativas es central.”

LCV: “Ese diagnóstico ya es un primer paso muy importante.”

Gustavo Morteo: “Sí, totalmente. Muchas veces estos problemas se niegan y se buscan excusas. Nosotros creemos que reconocerlo es un paso enorme para empezar a buscar soluciones.”

LCV: “¿Cuántos son en la Federación?”

Gustavo Morteo: “Somos 30 cooperativas y el Consejo de Administración está integrado por siete cooperativas.”

LCV: “¿Y tu cooperativa?”

Gustavo Morteo: “En nuestra cooperativa somos 14 personas trabajando y además comercializamos con productores de la zona, que deben estar entre 170 y 180 productores que son clientes, tomadores de servicios o proveedores de insumos.”

LCV: “En la Expo Cooperativa de La Plata, ¿tomaron contacto con otras cooperativas para trabajar en conjunto?”

Gustavo Morteo: “Sí, tomamos contacto con cooperativas de impresión, que hacen etiquetas, y con otras cooperativas más ligadas a lo gremial, porque hay problemáticas que nos atraviesan a todas: matrículas, balances, costos, presentaciones y actualizaciones. También hay cooperativas de servicios, como contadores organizados en cooperativa, que ayudan en estas cuestiones.”

LCV: “¿Qué rol cumple el IPAC en ese acompañamiento?”

Gustavo Morteo: “Con el IPAC tenemos una buena relación. Tuvimos varias reuniones con la Dirección, con el presidente y su equipo, especialmente con la parte legal. El objetivo es que nos ayuden a ponernos al día. El problema más grande son los costos de balances, sellados y trámites, que para cooperativas con poco movimiento se vuelven muy difíciles. Es una burocracia muy costosa.”

LCV: “Y además, ser cooperativa no siempre ayuda…”

Gustavo Morteo: “No, muchas veces te miran como sapo de otro pozo. Siempre con una espada de Damocles sobre la cabeza. Nosotros estamos en Tandil, tenemos 40 años de vida y atravesamos muchos contextos políticos y económicos, y aun así siempre somos mal vistos. Rendimos exámenes todo el tiempo y nunca parecen suficientes.”

LCV: “Sin embargo, vos decís que las cooperativas son parte de la salida.”

Gustavo Morteo: “Yo creo que las cooperativas son la salida en medio de este descalabro económico. Siempre que hablamos acá estamos hablando de gente que produce, que trabaja y que no baja los brazos. Eso, de por sí, ya es un camino recorrido hacia el éxito o, al menos, hacia sostener la producción.”

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