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Sinfonía de un cálculo, por Pablo Touzón.

Mucho antes del primer aleteo de murciélago en Wuhan, la política argentina ya se encontraba en crisis. Una crisis que no era “formal”, en el sentido exclusivamente institucional de la palabra, pero si de todo lo demás. Los años de la “década perdida de la Grieta” no sólo habían sido años perdidos desde el punto de vista económico y social, sino que además habían profundizado una mutación profunda en las élites política argentinas, una que reduce toda la complejidad del ejercicio del gobierno a una sola variable: la estrategia electoral. La monótona Era de los pisos, los techos y los ballotages. Del 2018 en adelante -derrumbe de la economía mediante, y luego de la derrota de Cristina Fernández de Kirchner frente a Esteban Bullrich en las elecciones legislativas- la dirigencia argentina parecía haberse quedado sin opciones. Pero un  sistema tan “cristino-céntrico” dependía, paradojalmente, de su buena salud política. Probablemente por conveniencias e imposibilidades cruzadas –el macrismo porque no quería, el peronismo porque no podía- la jubilación política de Cristina nunca llegaba.

Siendo este el cuadro de situación, la solución solo podía partir de ella, una que pareció llegar con la designación de Alberto Fernández –su ex peor critico- como candidato. En el minuto 44 del segundo tiempo, y ante la inviabilidad del sistema de la Grieta como mecanismo de gobierno mínimamente eficaz, el peronismo en cabeza de su ultima jefa construyó su Unidad eternamente reperfilada en semanas, con eje bonaerense y sabor aperturista. El retorno de los hijos pródigos y el “volvemos mejores” que implicaba, en principio, una autocritica en la práctica y la promesa, aunque sea, de un posible nuevo punto de partida. 

La llegada de la pandemia pareció confirmar lo acertado de esta visión. Los primeros meses de la cuarentena consolidaron a las tres figuras centrales de gobierno del “país bonaerense” –el trio Alberto, Horacio y Axel-  en el marco de un nuevo consenso político, aunque sea de mínima. Y si bien estaba claro que este era posible por la reducción de toda la problemática argentina a una sola variable –el combate al coronavirus- fue también una validación de un nuevo método, aunque más no sea embrionario. Hay (hubo) poder ahí. A la pregunta: “¿Que hubiese pasado si gobernaba Macri? le sucedía de manera natural otra: “¿Y si Cristina fuese Presidente? La ucronia celebraba el cambio, y las encuestas también. 

¿Qué fue de la “Primavera Pandémica”, la de los aplausos a los médicos y los tuteos entre políticos? ¿Porqué fue tan efímera y evanescente?

Algunos meses después, sin embargo, ese escenario ya no existe. ¿Qué fue de la “Primavera Pandémica”, la de los aplausos a los médicos y los tuteos entre políticos? ¿Porqué fue tan efímera y evanescente? La respuesta exige una jerarquización de variables. Y en la Argentina, esa jerarquía pasa siempre primero por el Sillón de Rivadavia. 

El Teorema de Bartleby  

“Presidente, Usted es el comandante en esta batalla”. La sentencia del diputado radical Mario Negri gráfica el estado general de la política en aquellos primeros meses de pandemia. Hasta el incidente Vicentin, Alberto Fernández pudo –y esto fue un logro político y comunicacional notable- hacer coincidir la agenda nacional con su propia agenda política. Ordenar la discusión publica en sus propios términos. La cuestión Vicentin no sólo puso en crisis esta capacidad -desde ese momento, el Gobierno parece siempre correr la agenda desde atrás, siendo la única excepción la semana del “gol de Guzmán” en la negociación de la deuda- sino que también mostró hacia fuera los déficits y problemas del “Modelo Alberto” en términos del proceso de toma de decisiones en políticas publicas. El fin de un romance de cuarentena.

El fin de un romance de cuarentena.

Antes de la asunción presidencial, el criterio para la integración del gabinete y de los equipos de trabajo fue esencialmente de política “interna”: como cristalizar el archipiélago del Frente de Todos dentro del Estado. El único eje ordenador consistió en tratar de hacer respetar los pesos y contrapesos políticos del universo de la unidad peronista, en desmedro de cierta capacidad de operación y gestión estatal. Ya entonces podía observarse en esta etapa un proceso de toma de decisiones un tanto caotizado, en donde muchas veces la asignación de cargos parecía depender más de un “libre juego de oferta y demanda de la rosca” que de un ordenamiento presidencial en el sentido estricto. Un pecado de origen que balcanizó después en buena medida la propia administración, con una cadena de mandos–concepto a la moda- por lo menos confusa. La excepción fue el Ministerio de Economía, que fue a la vez “blindado” y “unidireccionalizado” al convertirse en el Ministerio de la renegociación con los bonistas, una misión que a la vez le introdujo una suerte de “obsolescencia programada” a la gestión Guzmán. 

La prensa opositora explica hasta el día de hoy este fenómeno haciendo eje exclusivo en las tensiones de la convivencia con CFK –quien manda acá, los vetos, el títere- pero la realidad “es mas compleja”. La relación con Cristina y el cristinismo parecía ser –al menos, hasta el tweet del Incidente Zaiat, que abrió la tranquera al declaracionismo critico del universo social cristinista y una nueva etapa dentro de la coalición- lo más estable e inteligible dentro del gobierno, un factor ordenador dentro de un Frente que no lo está. Se sabe, el cristinismo posee todavía una serie de factores conocidos que, además de la propia figura de CFK, lo convierte en un primus ínter pares dentro de la galaxia peronista: tiene un liderazgo claro y nítido, estructura nacional, base electoral, cuadros fogueados en la gestión estatal nacional y un relato monolítico. El equilibro dentro del Frente de Todos necesario para hacer realidad su promesa electoral más política –expandirse por afuera de las fronteras sociológicas y territoriales del kirchnerismo, ampliar la base, construir una coalición hacia afuera con nuevas alianzas sociales y económicas- implicaba intentar al menos constituir un ordenamiento similar del otro lado. 

El peronismo no K siempre mostró la misma foto: una larga mesa llena de caciques y sin ningún indio.

El peronismo no cristinista –gobernadores, sindicalistas, intendentes, formadores de opinión- siempre careció de un eje ordenador, un elemento aglutinante que le permitiese dotarse de un rumbo claro y una estrategia nítida. Algo que, nobleza obliga, siempre es difícil de realizar entre iguales en poder. El tacticismo hardcore de Sergio Massa, su confinamiento bonaerense y su relación oscilante y móvil con el peronismo federal impidieron que sea él quien se ponga la corona definitiva. No quería, no podía, o una mezcla de ambas. En cualquier caso, el peronismo no K siempre mostró la misma foto: una larga mesa llena de caciques y sin ningún indio, que se definía más por lo que no era que por lo que es. El nombre de una negación. La aparición de Alberto como candidato y sus primeras señales públicas –las constantes visitas a Córdoba, la relación especial con Omar Perotti, el apoyo público a Hugo Moyano, el “un presidente y 24 gobernadores- parecieron abonar a la idea de que ese “gran ordenador” finalmente había llegado: la Presidencia de la República. Un peronismo federal que con espacios en el gobierno y agenda pudiese empezar a “existir” a nivel nacional.

Alberto, sin embargo, como el joven Bartleby del cuento de Melville, “prefirió no hacerlo”. Se replegó en cambio sobre si mismo desde el inicio, organizando un esquema de poder en donde los hombres del presidente proceden casi invariablemente de dos orígenes:  el PJ porteño o el reciente Grupo Callao. Ni Movimiento Evita por “izquierda” ni Córdoba por “derecha”. En el gabinete, Gabriel Katopodis fue de las notables excepciones, junto a Felipe Solá y Luis Basterra. La orden emitida fue clara y nítida: no armar ninguna fuerza propia ni dar ninguna proyección política al Gabinete. En ese sentido el cumplimiento de la orden fue total, dando lugar a un resultado paradojal: Alberto, efectivamente, está solo, y para bien o para mal su destino político depende de su propia imagen personal y de la comunicación que este pueda establecer directamente con la sociedad. De su palabra y la confianza que esta pueda generar allende los mares del peronismo. Esa soledad deliberadamente buscada constituye sin embargo uno de los nudos centrales del problema político del Gobierno. La política, como la física, rehúye el vacío, y la expansión del peso del cristinismo en la administración se debe menos a un intento “bolivariano” de la vicepresidenta que a la invisibilidad e inexistencia de algún esquema alternativo. Termina imponiéndose por default lo que si existe. El neo-sciolismo resultante es sólo una consecuencia. 

Ante lo cual se abre otra pregunta: ¿Podría haber sido de otra manera? El debate entre dos lógicas políticas igualmente válidas pero contrapuestas; una que sostiene que “la dueña de los votos”, por personalidad y derecho, no tiene porque hacer concesiones a los sectores de la coalición que lidera; la otra que considera que fue precisamente ese método político el que llevó al sendero de derrotas históricas del peronismo (2013-15-17), la formación de Cambiemos y la entronización de Mauricio Macri, y que la premisa lógica de que hacer lo mismo lleva al mismo resultado hacia necesario construir algo nuevo. El Frente de Todos entero fue construido sobre esta pregunta. 

El peronismo sigue encerrado en su misma cosmovisión, incapaz ya de ejercer lo que fue uno de sus activos históricos, la magia camaleónica que lo hacia capaz de mutar para interpretar, siempre, su propio presente.

Alberto empezó a responderla con el pasar de los meses y con su propio estilo “reperfilante”:  de alguna manera, perimetró su propio posibilismo y se mudó a vivir ahí. Para él, el punto de partida de su gobierno y de la coalición que lo anima parece ser su punto de llegada. Una foto y no una película, lo que permite tal vez un funcionamiento de mínima pero que de ninguna manera abre la posibilidad de una etapa nueva, ni para el peronismo ni para el pais. Asumió desde el vamos esa imposibilidad. No se hace porque no se puede y no se puede porque no se hace. Como si de la divisa con la que Beatriz Sarlo etiquetó al kirchnerismo – “La audacia y el cálculo”- solo hubiese quedado el cálculo. Incluso la lógica comunicacional y narrativa de la mayoría del elenco albertista opera como una banda tributo al periodo anterior: los “Danger Four” del kirchnerismo. Mucho más importante que dilucidar si Cristina dio esta orden o la otra, lo más relevante del caso es que en realidad podría no dar ninguna. En rigor de verdad, no le hace falta: el peronismo sigue encerrado en su misma cosmovisión, incapaz ya de ejercer lo que fue uno de sus activos históricos, la magia camaleónica que lo hacia capaz de mutar para interpretar, siempre, su propio presente. Esto es un problema porque la misma agenda del cristinismo parece cada vez más limitada, repetitiva y entrópica: Clarín, la fibra óptica, Comodoro Py. Nada nuevo bajo un sol alrededor del que todos orbitan, en una coalición que permanentemente se mira al espejo en un ejercicio desnudo de endogamia. 

El peronismo odia y ama a Cristina y se aferra a ella y la rechaza por partes iguales.

Este dilema, claro, no termina en la Presidencia de la Nación; a todo el resto del peronismo siempre le fue casi imposible armar y proyectar lo que Martin Rodríguez llama una “estructura de sentimientos” alternativa; más allá del álgebra politológico, la suma y resta de “poderes”, un nuevo Mito. El primer Alberto lo esbozó, un Trotsky retornado de Alma Ata que una vez sentado nuevamente en el Kremlin perdona a los purgados e instaura un nuevo “kirchnerismo con rostro humano”. La dinámica de su propio sistema, ese cepo autoimpuesto, le impidió ir más allá de ese gesto inicial. La palabra “moderación”, en este punto, es equívoca: supone que el problema era “la intensidad”, a la cual en todo caso solo quedaba bajarle un poco el volumen; como si la solución al mal sexo pasase por la castración. Un diagnostico que impide la gestación de una intensidad nueva: un nuevo amor. Pero en todo caso, Alberto es la expresión de una imposibilidad más grande, una que abarca a todo el peronismo y que no termina ni se agota en él. Una acción política que sostiene en la práctica que el cristinismo es –como afirmaba Sartre sobre el marxismo- “el horizonte insuperable de nuestro tiempo”. ¿Encontró el peronismo su versión definitiva, y ya no puede cambiar? El peronismo odia y ama a Cristina y se aferra a ella y la rechaza por partes iguales, en el ejercicio histérico de quien en el fondo teme que, más allá de ella y lo que representa, solo exista la nada. 

Política del Psicodrama y Política de Crisis

El sociólogo francés Raymond Aron sostuvo en 1968 que el Mayo Francés fue en realidad el ejercicio colectivo de un “psicodrama”, una Revolución que se actúa porque no se hace. Una definición que perfectamente podría caberle a la política argentina contemporánea: en ausencia de toda agenda económica y social consistente –una que no existe hace ya muchos, demasiados años- las elites políticas actúan su propio trauma. El modelo del Sindicato Argentino de Actores. El carnaval que en aquel Paris se planteaba en la calle, en la Argentina sucede en Palacio. Una forma de “vivir la crisis” que se vuelve cada vez más peligrosa a medida que la crisis internacional y nacional avanza. El retorno de la Grieta actual es sobre todo la expresión de esa impotencia. 

Este fenómeno lo encarna perfectamente Sergio Berni, tal vez el único hijo “nuevo” de esta Argentina 2020. La crisis policial terminó de comprobar el divorcio completo entre gestión y política, entre la performance y la idea de resultado. Por grotesco que parezca, la suya es una versión exacerbada de una forma de hacer política en este presente. Un General de las redes sociales que disocia su figura de su administración y que busca obsesivamente la explotación “cristinista” de un electorado bolsonarista que en el fondo desea que llegue. Más que gobernar su cartera, quiere desesperadamente una elección. La política reducida a un fenómeno exclusivamente electoral: gobernar no existe más. De ahí que la pregunta sea más “que es Berni”, que representa, antes de “que hace”. Berni es la fusión imaginaria entre el Ministerio de Desarrollo Social y el de Seguridad, un Leviatán de Youtube que es en realidad un espejo fidedigno y desagradable de un estado de la política nacional.

En la Argentina, los cambios y las transformaciones solo son posibles con una combinación dinámica y difícil de “hegemonía” en la fortaleza –por periodos, este fue el caso de Alfonsín, Menem, Néstor y Cristina- y pacto en la debilidad –Alfonsín y Duhalde 2002, la causa común frente a los alzamientos carapintadas. Hoy ambas opciones parecen estar descartadas. Las escenas de las últimas semanas en la Provincia de Buenos Aires –las tomas, los pitufos- revelan un escenario en donde los mecanismos políticos –formales o no- construidos para procesar y contener la crisis social después del 2001 parecen empezar a desbordarse. Y el peronismo conurbanizado del 2020 juega sus cartas mas importantes en la gestión de esta emergencia: casi podría decirse, su última justificación histórica. Asi como el macrismo creyó, ingenuamente, en el advenimiento de un “shock de inversiones” y una “lluvia de dólares” automática por el solo hecho de su arribo al poder, el peronismo procedió con el mismo automatismo en relación al gobierno de la crisis. Creyó, sin más, en su propio “shock de gobernabilidad” basado exclusivamente en llegar relativamente unificado a la Casa Rosada. ¿qué pasa si al “Partido del Poder” el poder se le escapa?

No se puede ser “normal” –algo que, en la Argentina de la ultima década equivale al sistema político de la Grieta- en un momento de excepción

La política de la crisis tiene –o debería tener- un nuevo arsenal creativo a disposición. Un cambio de frente, una ruptura de la inercia, nuevas alianzas que correspondan a la actualidad del desafío histórico que tiene que enfrentar. No es una “elección”, es una necesidad histórica. No se puede ser “normal” –algo que, en la Argentina de la ultima década equivale al sistema político de la Grieta- en un momento de excepción. Esto es así incluso si muchos los protagonistas de la etapa son idénticos a los de la etapa anterior: ni el Duhalde del 2002 fue exactamente igual al de “la Mazorca”, ni el Kirchner de 2003 al del gobernador filo cavallista que supo ser en los ’90. Para el caso, tampoco el Francisco de la tapa de la Rolling Stone fue el Bergoglio de León Ferrari. Si se quiere, algo así como una versión política de lo que el cristianismo llama “el milagro de la transfiguración”. En “Anatomía de un Instante”, el impresionante libro de Javier Cercas, el español describe como tanto la época como las circunstancias extraordinarias que le tocó enfrentar modelaron el liderazgo improbable de Adolfo Suarez en la transición española. Pero para eso hace falta primero asumir la necesidad de esta transformación. En todo caso, hoy aplicar la metodología del cristinismo 2014 a la Argentina del 2020 equivale a recetarle buscapina a un enfermo de migraña. Más allá de los “deseos” personales, sencillamente no funciona. 

 Cristina y Macri tienen, tal vez, el derecho adquirido de ser cada más parecidos a ellos mismos: después de todo, son la cristalización definitiva de un periodo anterior, uno que, está probado, no morirá sólo y por efecto de la erosión geológica. La crisis, sin embargo, tiene otros tiempos y otra velocidad que los de la onanista clase dirigente argentina. Un desacople peligroso. O como sostenía Antonio Gramsci: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”.

(Publicado en http://www.panamarevista.com el 5 de octubre de 2020)

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Entrevista a Mario Sequeira, secretario gremial de FEDUN: Paro universitario con acatamiento total y reclamo por financiamiento

En el marco de una jornada de paro nacional de 24 horas, docentes universitarios de todo el país llevaron adelante una medida de fuerza para visibilizar la crisis del sistema universitario y reclamar la apertura de paritarias y la aplicación de la ley de financiamiento universitario. En diálogo con LCV, Mario Sequeira se refirió al alto nivel de acatamiento, al acompañamiento de trabajadores no docentes y estudiantes, y al trabajo conjunto con las organizaciones del sistema universitario para sostener el reclamo.

LCV: ¿Contanos un poco cómo se está llevando a cabo el paro de docentes universitarios?

Mario Sequeira: “Bueno, el paro de hoy de 24 horas tuvo un acatamiento que alcanzó prácticamente el 100% en todas las universidades nacionales, en las 60 universidades del país. Más allá del éxito de la medida, nosotros seguimos en esta semana de visibilización de la protesta universitaria y queremos manifestar que reclamamos paritarias ya y, sobre todo, la aplicación de la ley de financiamiento universitario, que la Justicia intimó al Gobierno nacional para que la ponga en vigencia.”

LCV: Me decís que el acatamiento fue importante en docentes, ¿están también los no docentes incorporados, los trabajadores docentes y no docentes? Y los alumnos, ¿han acompañado el paro? ¿Cómo ha sido, con presencia o sin presencia?

Mario Sequeira: “Sí, la medida incluye tanto a docentes como a no docentes, es decir, a todos los trabajadores de las universidades. En la mayoría de las universidades el paro fue sin presencia en las aulas. Los estudiantes, bueno, como pasa siempre, el 100% no está totalmente de acuerdo con la medida de fuerza y una mayoría sí la acompaña. La unanimidad absoluta nadie la tiene.”

LCV: ¿Sabés si hay algunas universidades privadas que estén cerca del tema? ¿O son todas las universidades nacionales, como La Matanza y otras?

Mario Sequeira: “Son universidades nacionales, sí, pero también algunas universidades privadas siempre se han solidarizado con nuestra problemática. Incluso se han solidarizado frente al éxodo de muchos docentes que terminan renunciando a la universidad pública. Y cuando realizamos movilizaciones masivas, muchas veces también participan sectores de esas universidades privadas.”

LCV: Cuando ustedes realizan este tipo de medidas, ¿se plantean dar clases de concientización en la calle para explicar la situación a los estudiantes o a quienes no comprenden el sistema de paros?

Mario Sequeira: “Permanentemente venimos realizando acciones de visibilización. Para nosotros es muy importante la participación de los estudiantes, que son una pata fundamental de la lucha. Por eso el frente sindical que conforman todos los trabajadores de las universidades, docentes y no docentes, viene trabajando desde febrero de 2024 en conjunto con los estudiantes, a través de la Federación Universitaria Argentina, la FUA, y también junto a los rectores a través del Consejo Interuniversitario Nacional.”

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“OIT Mortales”: el informe de Periodistas Argentinas que denuncia una maquinaria para silenciar a la prensa

En diálogo con LCV, Eva Bucari, integrante de Periodistas Argentinas, explicó el contenido del informe “OIT Mortales. ¿Cómo opera la maquinaria del silencio?”, un trabajo colectivo que analiza las agresiones, presiones judiciales, ciberataques y mecanismos de censura que afectan al periodismo en el país. El documento reúne datos, testimonios y casos emblemáticos que, según la organización, evidencian un sistema de disciplinamiento y control sobre la agenda pública.

LCV: ¿Cómo está elaborado el informe que se llama “OIT Mortales. ¿Cómo opera la maquinaria del silencio?”? ¿Cómo lo elaboraron y qué contiene?

Eva Bucari:
“Lo veníamos elaborando desde hace tiempo. Ya habíamos trabajado estos temas antes; no sé si recordarás que en otra oportunidad habíamos hecho un informe sobre ciberataques. Nosotras somos una organización con más de 200 periodistas y un poco vamos midiendo el termómetro de los comentarios, los pedidos de las compañeras y las situaciones que van viviendo en sus distintos puestos de trabajo y en las coberturas. A partir de eso pensamos que, para toda la prensa, lo que pasó con Pablo Grillo fue un punto de inflexión por lo que significó y lo que implicó. Nos parecía importante volver a analizar qué estaba pasando con la prensa y sobre todo con lo que consideramos un plan sistemático que tiene como objetivo silenciar, disciplinar y controlar la agenda pública del periodismo, transformando muchas veces la información en propaganda oficial. Cuando salimos con el informe, el 12, ese mismo día, un par de horas antes, cuando ya lo habíamos terminado —porque siempre es un trabajo colectivo— nos llegó la noticia de lo que estaba pasando con Natalia Bolosín. Justamente en el informe lo que queríamos marcar es por qué hablamos de un plan: encontramos una especie de maquinaria compuesta por cuatro mecanismos sincronizados. Uno es el de las agresiones en coberturas informativas, como lo que le pasó a Pablo y lo que sufren muchos compañeros y compañeras los miércoles cuando cubren la marcha de jubilados. El segundo es el acoso judicial, el tercero son los ciberataques y el cuarto las órdenes de censura. Lo que hicimos fue explicar cada uno de estos mecanismos y luego dar ejemplos concretos. Además lo acompañamos con datos de distintos informes: por ejemplo, que en 2025 hubo 278 periodistas agredidos. También tenemos información de la Comisión Provincial por la Memoria que reconoció que ese mismo año 184 periodistas y fotógrafos fueron heridos mientras trabajaban. Creemos que la situación se está agudizando y lamentablemente muchas compañeras, incluso las más visibles, no pueden denunciar lo que les pasa porque están silenciadas en los medios donde trabajan o porque tienen miedo: miedo físico y también miedo a perder el empleo.”

LCV: Quiero que hagas foco en lo de Natalia Bolosín. La periodista hizo un informe muy exhaustivo sobre el caso de corrupción Libra. ¿Qué le está pasando?

Eva Bucari:
“Lamentablemente Natalia no está en el informe porque todo sucedió horas después de presentarlo, pero ya nos pusimos en contacto con ella para acompañarla. Es otra muestra de lo que venimos señalando. Natalia había publicado en el medio La Justa —su propio medio— una ampliación del caso de la estafa Libra con datos que el fiscal Tayano no había tenido en cuenta. A partir de esa publicación empezó no solo a ser citada a declarar, sino también a recibir presiones a través de distintos escritos donde le mostraban que tenían más información sobre ella. En uno de sus tweets cuenta que incluso le informaron su domicilio y otros datos personales a los imputados. Hoy se dio marcha atrás con la citación inicial, pero recibió otra citación por otro tema. Es decir, hay una presión sobre la prensa cuando hace pública una información que el poder quiere ocultar. En este caso Natalia es una periodista independiente con un medio propio, pero pensemos lo que ocurre en muchos medios de comunicación donde también existen otras presiones.”

LCV: El informe presenta una cronología de aproximadamente cien hechos, pero hay cuatro casos testigos. Mencioname por lo menos los títulos de esos cuatro.

Eva Bucari:
“Sí, el primero es el de Pablo Grillo, que usamos como ejemplo de los ataques en cobertura porque fue el caso más significativo. El segundo es el de Nancy Pasos. Además de ser presidenta de Periodistas Argentinas, en el último tiempo recibió mucho hostigamiento y persecución en redes sociales, y también tuvo problemas para renovar contratos laborales. Esto ocurrió sobre todo porque participó activamente en distintas acciones del sector periodístico, por ejemplo para frenar la caída del Estatuto del Periodista. Desde algunos medios y redes sociales intentaron presentar esas acciones como algo personal para desprestigiarla y generar condiciones para que no se le renovaran contratos; de hecho, hasta hoy todavía no fue renovado en Telefe. Otro caso es el de Julia Mengolini, que desde la llegada del actual gobierno sufrió un hostigamiento digital sin precedentes: se manipularon declaraciones suyas y fue víctima de un video falso de contenido sexual que incluso compartió el presidente y personas de su entorno. Eso derivó en causas judiciales cruzadas: el presidente le inició una demanda por injurias y ella también inició acciones legales. Y el último caso es el de Manuela Calvo, periodista y documentalista de La Rioja que trabaja temas vinculados a las infancias. A partir de su documental sobre el caso conocido como ‘la niña arcoíris’, comenzó a sufrir persecuciones. En 2024 ya tenía cuatro censuras previas sin resolver y en 2025, tras un intento de detención ilegal y numerosas intimidaciones, decidió exiliarse temporalmente fuera del país.”

LCV: Estamos llegando al final del programa. ¿Dónde se puede acceder al informe?

Eva Bucari:
“El informe se puede encontrar a través de las redes de Periodistas Argentinas. La organización no tiene página propia, pero en nuestras redes hay links hacia el informe completo y también hacia distintas publicaciones que lo están difundiendo en varios medios.”

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“El monumento se vuelve música”: una instalación sonora transformará el Parque de la Memoria por el 24 de marzo

En el marco de las actividades por el aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo, el Parque de la Memoria presentará una instalación performática que propone una forma poética y profundamente conmovedora de recordar a las víctimas del terrorismo de Estado. La directora artística del parque, Florencia Battiti, explicó en diálogo con LCV cómo el proyecto del artista sonoro Nicolás Barchauski transformará el monumento a los desaparecidos en un memorial sonoro, además de recorrer el sentido del espacio, sus obras y su importancia como lugar vivo de memoria para la sociedad argentina.

LCV: ¿Qué es lo que han preparado ustedes para este recordatorio del 24 de marzo en el Parque de la Memoria?

Florencia Battiti:
“Se trata de una instalación performática de un artista sonoro que se llama Nicolás Barchauski. Es una obra que él pensó y realizó especialmente para el 50 aniversario del golpe y para el Parque de la Memoria. La desarrolló junto al Departamento de Artes Musicales de la Universidad Nacional de las Artes y con la Universidad Nacional de Quilmes, donde él es docente. La propuesta consiste en transformar el monumento a las víctimas, que está en el parque y donde están inscriptos los nombres de los desaparecidos y desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar, en un memorial sonoro. Lo que hace Nicolás es asignarle a cada letra del alfabeto una nota musical y de esa manera interpreta el monumento musicalmente a través de un piano especial que tiene la facultad de tocar solo. Ese piano va a estar los días 20, 21, 22 y 23 de marzo en el parque. El público lo va a poder ver interpretando el monumento respetando exactamente el orden que tiene, porque los nombres están ordenados cronológicamente por fecha de desaparición y también alfabéticamente, y el piano seguirá ese mismo criterio. Durante esos cuatro días, desde las 10 de la mañana hasta las 20 horas, el público va a poder visitar y presenciar esta instalación.”


LCV: ¿Cómo es el monumento y qué características tiene el Parque de la Memoria?

Florencia Battiti:
“El parque tiene aproximadamente 14 hectáreas y, como decís, cuenta con un monumento que tiene la forma de una herida abierta sobre el terreno, en esta orilla del Río de la Plata, al lado de Ciudad Universitaria. Ese monumento contiene los nombres de miles de desaparecidos y desaparecidas durante la última dictadura. Cada nombre está inscrito en una placa de piedra que está amurada al monumento. El material es pórfido, que es un mármol local de la Patagonia. En cada una de esas placas figura el nombre y, cuando se conoce la información, también la edad que tenía la persona al momento de su desaparición. En el caso de las mujeres que estaban embarazadas cuando desaparecieron, también se consigna ese dato.”


LCV: ¿Cómo va a ser la experiencia con el piano y la instalación sonora?

Florencia Battiti:
“El piano va a estar dentro de nuestra sala de exposiciones, no en el exterior. El parque tiene una sala donde se realizan exposiciones de artes visuales y distintos eventos culturales, y allí estará instalado en un espacio amplio pero con cierta contención acústica. Desde el 20 hasta el 23 de marzo va a estar interpretando el monumento durante todo el día. Además, entre las 18 y las 20 horas, que son las últimas dos horas de cada jornada, la obra va a ser interpretada por pianistas en vivo.”


LCV: Yo imaginaba que la música acompañaba el recorrido por el monumento.

Florencia Battiti:
“No estás imaginando mal, porque para el día 24 estamos trabajando para poder llevar el sonido al exterior. Esperamos poder lograrlo y es muy probable que así sea. Sería muy impresionante que se pueda interpretar cada placa del monumento también en el espacio abierto. En general, desde el parque intentamos encontrar proyectos artísticos que hagan memoria de una manera poética, desde el arte. Nicolás Barchauski me acercó este proyecto hace casi dos años, pensado especialmente para el 50 aniversario del golpe, y me pareció bellísimo. Inmediatamente nos pusimos a trabajar para poder concretarlo.”


LCV: También existe una base de datos pública en el parque.

Florencia Battiti:
“Sí, en la Sala PAyS —que significa Presentes, Ahora y Siempre— hay una base de datos de consulta pública donde se puede acceder a la información que contiene el monumento. Allí se pueden consultar los nombres de las personas que están inscriptas y también información adicional. Cada persona tiene una ficha donde, cuando es posible, aparece su fotografía y datos sobre las circunstancias de su desaparición, dónde estudiaba, dónde trabajaba, entre otros elementos. Esa base de datos también se puede consultar desde la página web del Parque de la Memoria.”


LCV: El parque también tiene esculturas muy significativas. ¿Cómo fueron elegidas?

Florencia Battiti:
“Eso surgió de un concurso público internacional que se realizó en 1999, en el que participaron artistas de distintas partes del mundo. Un jurado seleccionó un conjunto de obras ganadoras que se fueron realizando a lo largo de estos años. De hecho, mi primera tarea en el Parque de la Memoria fue la producción artística de esas esculturas. Todas las obras refieren de distintas maneras a la memoria y a la violencia política.”


LCV: Una de las más conocidas es la escultura de Pablo Míguez.

Florencia Battiti:
“Sí, es quizás la más querida por el público. Se llama ‘Reconstrucción del retrato de Pablo Míguez’ y está ubicada sobre el Río de la Plata. Es algo muy particular porque no es común ver en una ciudad una escultura sobre el agua. Representa la figura de un adolescente desaparecido y está realizada en acero inoxidable, por lo que brilla y genera reflejos sobre el agua cuando le da el sol.”


LCV: También está la obra de señalética histórica del parque.

Florencia Battiti:
“Sí, se llama ‘Carteles de la memoria’ y está ubicada a lo largo de toda la franja costera del parque. Es una instalación que toma el lenguaje de la señalética urbana para narrar los antecedentes, el desarrollo y las consecuencias del terrorismo de Estado. Es una obra muy didáctica, por eso la utilizan mucho las escuelas.”


LCV: El parque además es un espacio muy visitado.

Florencia Battiti:
“El parque está abierto todos los días. La Sala PAyS abre de martes a domingo, pero el parque en sí se puede visitar de domingo a domingo desde la mañana hasta la tarde, dependiendo de la época del año. Creo que es un lugar que todo argentino y argentina debería conocer. Los turistas extranjeros lo visitan muchísimo y muchas veces tienen una conciencia muy clara de la importancia que tiene un espacio como este. Forma parte de nuestra historia y es un lugar realmente conmovedor.”


LCV: Entonces recordamos la invitación.

Florencia Battiti:
“Del 20 al 23 de marzo se podrá visitar esta instalación y especialmente entre las 18 y las 20 horas habrá pianistas en vivo que interpretarán el monumento y lo convertirán en un memorial sonoro.”

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