Hoy, 1º de febrero de 2021, murió Miguel Pepe, cooperativista, socialista y entrerriano. A modo de homenaje, comparto fragmentos de una entrevista que publicó “En marcha”, en abril de 2000 en donde se pueden bucear las huellas de su ideario. 
Los que buscan el paraíso en la tierra
generalmente encuentran el infierno
 
“No creo en la cooperación como una panacea universal. Los que buscan el paraíso en la tierra generalmente encuentran el infierno. La cooperativa no resuelve todos los problemas, sino que ayuda a los que menos tienen a organizarse para defenderse. Las cooperativas no son sociedades de beneficencia, sino organizaciones económicas que en lugar de tener un propietario capitalista, están al servicio de sus asociados. Si yo no tengo un capital para encarar una empresa sea de producción, de comercialización o de servicios, uniéndome a otros que se encuentran en una situación similar puedo ir pensando en la creación de una forma jurídica que se adapte a las necesidades inmediatas. Ahí aparece la cooperación como herramienta para reunir voluntades, capitales y esfuerzos”.
Coincidía con lo que yo pensaba de la militancia política:
una forma activa y práctica de desarrollar una idea
“Desde que me afilié al socialismo, allá por 1945, supe que lo que había escrito Juan B. Justo sobre la «Cooperación Libre» era algo muy claro y eficiente para apoyar la liberación económica de los trabajadores y que coincidía con lo que yo pensaba de la militancia política: una forma activa y práctica de desarrollar una idea, de abandonar las elucubraciones teóricas y trabajar en algo palpable, cuyos resultados fueran el fruto de la actividad cotidiana”.
 
Que la cooperativa vaya creando conciencia
de que sólo la solidaridad puede salvarnos
 
“El fin último de una cooperativa no puede ser solamente bajar costos. Me parece que es más importante la creación de puestos de trabajo, el desarrollar tareas que son auténticamente necesarias para el pueblo, mantener el dinero dentro del ámbito en que se produce y que no emigre de acuerdo a las conveniencias del propietario. En fin: que la cooperativa vaya creando conciencia de que la liberación es una tarea de todos los días y que sólo la solidaridad puede salvarnos”.
 
“En toda obra humana existe la posibilidad de deformación y a veces de delito, por eso decimos que hay muchas cooperativas y pocos cooperativistas, porque ser cooperativista exige participación, control, trabajo efectivo y diario al lado de los dirigentes y sobre todo crítica constructiva que permite mantener a la organización dentro de los auténticos postulados democráticos que le dan origen”.
 
El trípode del cambio en lo social debería ser:
partido político, sindicato y cooperativa
 
“Siempre he pensado que el trípode del cambio en lo social debía ser el partido político –más concretamente un partido obrero socialista–, el sindicato y la cooperativa. Son los tres elementos que dentro de sus áreas pueden movilizar una verdadera revolución en el más puro sentido de esta palabra. Y en las tres áreas, si no contamos con la solidaridad, estamos perdidos. Por eso debemos hacer escuela y enseñar con nuestra permanente actividad que no son necesarios muchos discursos para crear las condiciones de un cambio en el futuro, sino la acción práctica en lo cotidiano”.
Vivan comprometiéndose
“¿Un mensaje? Que vivan comprometiéndose, ya sea en política para que las personas honestas la hagan, ya sea en el sindicato o el centro de estudiantes al que por sus tareas pertenecen. Y que piensen que la solidaridad es el único camino para llegar a una vida mejor para nosotros y para nuestro prójimo”.
 
MIGUEL ANGEL PEPE (1925-2021)

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