Continúa la toma del Ingenio San Isidro. La justicia rechazó el desalojo

Luego de que la empresa confirmara el despido de 730 trabajadores del ingenio más antiguo del país, fundado en 1760, las instalaciones del San Isidro fueron ocupadas por sus trabajadores. Ubicado en la localidad de Campo Santo, a 50 km de la ciudad de Salta, es una de las principales fuentes de ingreso en una población de seis mil personas.

El conflicto inició en enero, cuando la firma Gloria, de origen Peruano, suspendió las actividades e inició un Procedimiento Preventivo de Crisis. La quiebra de esta empresa pone en riesgo a toda la comunidad que depende directa o indirectamente de la actividad azucarera. Tal fue la preocupación que, según indicó Mariano Cuenca, de SOEASI, en diálogo con La Columna Vertebral, el gobernador Urtubey llegó a viajar a Perú para hablar con los dueños de la firma con el fin de encontrarle una salida al conflicto. Por lo visto, no hubo forma y la semana pasada fueron confirmados todos los despidos y los patrones anunciaron el cierre definitivo además de acelerar el proceso de venta.

Así fue que los obreros decidieron ocupar las instalaciones en defensa de sus puestos de trabajo. De inmediato la patronal solicitó a la justicia el desalojo inmediato de los 120 trabajadores que permanecían en el edificio. Sin embargo, la jueza de Garantías 8 de Salta, Claudia Puertas, rechazó el pedido de desalojo y restitución del inmueble de propiedad de la empresa Prosal SA y Emaisa SA, que presentó el apoderado Hugo Alejandro Pinto. En la resolución, la jueza considera que no puede hacer lugar al desalojo en esta etapa de la causa.

La decisión judicial se tomó luego de una visita al Ingenio San Isidro ocupado por los trabajadores por parte de la fiscal Verónica Simesen de Bielke, de la que también participaron el Intendente de Campo, Santo Mario Cuenca, y el delegado del Soeasi, Mariano Cuenca.

Según informó el diario El Tribuno, de Salta, durante su visita a la empresa la fiscal sostuvo: “Vine a dialogar con las personas que se encuentran en el interior, saber cómo está la situación en general y poder tomar una decisión a futuro. Pude comprobar que no hay conflicto, me expresaron su preocupación por la fuente de trabajo. Entiendo la situación que atraviesan pero no es de mi competencia ver porque no se vende el ingenio o no se aprueba una ley de expropiación”. Dijo que la única solución es que se sienten a dialogas ambas partes, y que según su criterio “el uso de la fuerza pública es el último recurso al que se debe apelar”.

La Columna Vertebral, periodismo a la gorra. Echá una moneda