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Historias de trabajadores

Homenaje al Cura Barrendero secuestrado por la dictadura militar: “Unidad para vencer”

El viernes 14 de junio se llevó a cabo en la Parroquia “Inmaculado Corazón de María” de Constitución, una misa en memoria de Mauricio Silva, cura barrendero detenido y desaparecido en la última dictadura cívico-militar. La iglesia fue desbordada por la participación de vecinos, sindicatos, organismos de Derechos Humanos y sectores del movimiento ecuménico en una nueva demostración de unidad, lucha y memoria. Participaron del acto dirigentes sindicales como Pablo Moyano Secretario Adjunto de Camioneros y Cosecretario General de la CGT, Alberto Beto Vicenzi de la Unión Obrera Ladrillera y Lito Borello de la Unión de Trabajadores/as de la Economía Popular-UTEP.

La homilia estuvo a cargo de Gustavo Carrara, Obispo y Vicario Episcopal de la Pastoral de Villas de Emergencia:“Es una misa que recuerda, que hace memoria del Padre Mauricio Silva que fue un sacerdote que, para seguir a Jesús entre los más humildes, vio que en ese momento ser un trabajador barrendero era un modo de seguirlo, de estar cerca de los trabajadores.Eso es política en el sentido más genuino de la palabra”. El Padre Toto, Cura Villero de la Villa-21-24, también presente en el homenaje sostuvo: La unidad es clave para no dejarnos vencer, porque tenemos la fe, tenemos lo que Dios ha puesto en nuestros corazones, que somos hechos a su imagen y semejanza. El Bien le gana al Mal por eso de la mano de Dios, del Pueblo y de la Comunidad. Tenemos que seguir con los brazos en alto, y con el corazón también luchando por los que más sufren.”

FM Riachuelo realizó una amplia cobertura conversando con los presentes para poder revivir la figura de aquel Cura Barrendero que fue tan querido en el barrio. José Guernica, Secretario de la Rama de recolectores y barrido de CABA y Conurbano, recordó: “Fue una persona muy importante porque él empezó a luchar y a pedir por los derechos de los trabajadores. Sueldos como corresponde, indumentaria de trabajo, herramientas. Y bueno, aparentemente uno por reclamar lo que correspondía hacía un daño o perjuicio y querían silenciarlo. En todo ámbito siempre pasa que cuando uno reclama la Verdad tratan de callar o desaparecerlo, como en este caso a Mauricio Silva.”

Durante la misa dedicada al Padre Mauricio Silva, y a todas y todos los barrenderos en su día, la parroquia estaba colmada de trabajadores y trabajadoras de la Rama de la Recolección del Sindicato de Camioneros, junto a compañeras y compañeros de distintos sindicatos. Entre ellos, FM Riachuelo entrevistó a Carina Maloberti, Secretaria Gremial de ATE SENASA e integrante del Bloque Peronista en ATE:Estamos muy emocionados. Todavía tenemos en carne viva las heridas y broncas, los gases, los palazos, la represión tremenda que el pueblo humilde y trabajador sufrimos en la ultima movilización al Congreso; por lo menos aquellos sectores del Movimiento de Trabajadores que seguimos luchando por la dignidad de nuestro pueblo y por la soberanía de la Patria. Ver el salón de la misa lleno de todos los barrenderos, de todos los recolectores de residuos en su día y homenajeando al Padre Mauricio Silva, testimonio de dignidad de un pastor que huele a ovejas, de una iglesia abierta y en salida recibiendo al descarte que este sistema arroja a un costado, nos ratifica que vale la pena siempre, y en todos los tiempos, poner el cuerpo contra toda injusticia”. También agregó: Acá lo que se sintió es que está de pie la Patria. Se respira dignidad y nuestras resistencias porque no nos deshumanicen ni los vínculos en los sectores de trabajo, en las familias y ni en nuestros barrios. Frente a la deshumanización de ellos, plantamos la humanidad de esta solidaridad, de esta unidad. Acá el cura barrendero, el Padre Mauricio, hizo el milagro de unir lo que por arriba la dirigencia no puede juntar.”

Maira Yanequine, del Movimiento Misioneros de Francisco, de la Capilla Padre Luis de la Costa de Sarandí sumó su recuerdo: “La vida del compañero Mauricio Silva me conmovió porque gracias a su lucha los compañeros barrenderos hoy pueden tener su sindicato. Es un ejemplo a seguir para todos nosotros. Saber que con cada lucha, aunque queden algunos en el camino, vamos a vencer y vamos a llegar a lo que realmente queremos para el futuro de nuestros hijos y de nuestros compañeros.”

Inés, de la capilla Cristo obrero campesino, Misioneros de francisco de Máximo Paz, sumó a la reflexión y afirmó: «En el día del barrendero, los Misioneros de Francisco de Máximo Paz estamos presentes recordando al sacerdote Mauricio Silva, quien fue detenido y desaparecido por su compromiso con el Evangelio y con los que menos tienen. Esperando que esta historia no se vuelva a repetirante un gobierno que hoy nos reprime ante la libertad de expresión, acompañando al Pueblo, acompañando al trabajador, acompañando a ese barrendero que sale día a día a la calle a pelearla, a pelear por un plato de comida. Tomamos la palabra de Francisco de salir a la calle a Evangelizar a que el Pueblo sea unido, a que miremos y querramos un mundo mejor, siempre en armonía y ayudando a los que menos tienen.»

Trayendo a la memoria las luchas de los que nos precedieron, Lucas Pedró, Secretario de Culto de la UTEP y miembro del Movimiento Misioneros de Francisco, decía: “Por supuesto que cada generación tiene su lucha. Así como los compañeros que lucharon y entregaron su vida en los ’70, así como Maxi, Darío y el Oso también lo hicieron en los inicios del 2000, a nosotros nos toca esta lucha de hoy. La lucha contra esta avanzada del poder hegemónico, de las derechas ultra conservadoras, del deshumanismo, de ese sistema que no contempla la vida humana. Obviamente tenemos que estar a la altura de las circunstancias.” También destacó la importancia de la espiritualidad en los tiempos que se vienen: “Creemos que la fe es muy importante para la lucha. La fe nos da fuerza, nos une como Pueblo y nos da la esperanza. Si no tuviésemos la esperanza y la fe en la victoria, ¿para qué lucharíamos? De la misma manera que Cristo luchó por los excluidos, los humildes de su época, a nosotros nos toca hacer lo mismo. Estamos en ese camino.”

Entre los distintos sectores, se encontraban compañeros y compañeras de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), quienes día a día luchan por construirse una vida digna por fuera del sistema que los excluyó. Nos encontramos con Lito Borello, Secretario de Derechos Humanos de la UTEP que decía: “Por un lado, en una iglesia llena de compañeras y compañeros donde había una fuertísima espiritualidad que daba realmente señales de un pueblo de pie. De un pueblo que al recordar a un curita tan importante como Mauricio, el cura barrendero, al recordar su lucha, su compromiso, su manera de estar como uno más de los trabajadores con sus hermanos, generaba una empatía con el momento que estamos viviendo. Si bien, esta misa se lleva adelante todos los años, este año al estar a 2 días de esta represión que desató esta tiranía dictatorial de Milei-Bullrich, de alguna manera era como recargar las baterías y reafirmarnos en que acá no se rinde nadie; en que vamos a seguir luchando, en que la PATRIA NO SE VENDE, y que nuestro Pueblo sigue con un alto grado de voluntad de lucha. Por lo tanto, esto cobra una significación superlativa. En un momento donde algunos se quieren encargar de bajarnos los brazos, de quebrar nuestra espiritualidad popular, de desgastar este ímpetu se tuvo el otro día en una jornada heroica de un pueblo que no se resigna a que nos saqueen, ni a que hambreen a nuestro pueblo.» Agradecido con la oportunidad del encuentro con otros, agregó: “Celebramos el encuentro en esta misa, celebramos la posibilidad de que este hecho nos siga dando fuerzas a todos, uniendo la fe y la lucha, la fe y la pelea cotidiana. Y, además, esta misa demuestra que por más que quieran venir con todo el aparato represivo del poder fáctico, que tiene como títeres a este gobierno de Milei-Bullrich; este Pueblo va a seguir peleando y reafirmando LUCHAR HASTA VENCER”.

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Leandro Sánchez: “La lucha docente en Misiones es una experiencia única en el país”

Mientras los grandes medios de comunicación han puesto el foco de la información en el levantamiento policial de la provincia de Misiones, el reclamo de maestros, enfermeros y distintos sectores, quedó en segundo plano. “Se levantó el acampe en el día de hoy”, difunden los canales de televisión. Error. Se levantó uno de los acampes, el policial. El lunes por la noche, LCV tuvo como cronista de excepción a un docente de la provincia, Leandro Sánchez, quien estaba ubicado entre la movilización policial y una inminente asamblea docente. Un testimonio sonoro que daba cuenta de los ánimos caldeados de la policía. Sirenas, tiros, petardos, motos. “La policía acaba de emplazar al gobierno que si en una hora no encontraban una solución irían a tomar la Comisaría Central”. Al día siguiente, en efecto, se encontró una solución a su reclamo y levantaron el acampe. Pero vale la pena escuchar esta crónica radial en la voz de Leandro Sánchez, actualmente Sec. Adjunto de la CTA-A de Misiones y fundador de FTEN, que extraña y se conmueve al recordar sus clases en una escuela de frontera: “Por cuestiones gremiales estoy de licencia, pero ese es mi lugar en el mundo, adonde quiero volver, porque ahí, con los chicos y la comunidad, yo fui feliz”.

Leandro Sánchez, maestro misionero. Sec. Gral Adjunto de la CTA-A provincial

Está ubicado en la calle Uruguay de Posadas, relatando el fantasmagórico paisaje de fogatas en una noche inusualmente fría en Misiones: “Acá no estamos acostumbrados a los 12 grados de hoy”. Carpas, y una multitud heterogénea que se reunió de forma casi misteriosa con un mismo reclamo: sueldos dignos. Ahora se encuentra parado en una esquina en donde todo parece a punto de estallar. De su lado, los maestros llaman a una asamblea. El tiene los ojos puestos en qué hacen los policías: “Tenemos que ver si llevan adelante su amenaza, si toman la comsaría sería una escalada tal que imagino nos haría movernos del lugar. El problema que ellos tienen es que hay muchos policía enfermos, algunos con neumonía”, comenta, “ellos no están acostumbrados a los cortes de ruta”. El cansancio, las enfermedades, la amenaza de ocupar la central y un aumento más significativo del ofrecido en un inicio, fue quizás el trasfondo de la ‘solución’ que obtendrían los policías al día siguiente.

“No sé qué sucederá con la policía hoy, de cualquier forma, nuestro reclamo va a continuar. No estamos en una unidad política con la policía. No existe mesa de coordinación en los cortes. Es algo raro, jamás imaginé una situación similar. Nuestra lucha viene de antes, cuando vimos que ellos se levantaban salimos nuevamente y nos apostamos cerca. Allí el comisario Amarilla, referente del alzamiento de los uniformados, nos dijo: ‘Todos estamos reclamando lo mismo, 100% de aumento, nosotros vamos a quedarnos aquí hasta que lo consigamos todos, nosotros junto a los maestros y enfermeros’. Imaginate! Yo estaba acostumbrado a ir a manifestaciones porque la policía había matado a algún pibe. Somos concientes que como institución hacen la vista gorda al contrabando de soja. Lo tenemos corroborado, los hemos visto cortar la ruta catorce porque algún camión había perdido su carga para ayudarlos a juntar la soja y que sigan viaje a Paraguay o Brasil para no pagar impuestos. ” Lo cierto es que la promesa de Amarilla a los trabajadores no se cumplió, pero queda por ver si alguna semilla de esta curiosa experiencia quedó plantada.

Se escucha la voz de una mujer que grita: “Es una compañera que está llamando a los maestros para la asamblea”, nos aclara. No es una asamblea habitual, allí se reúne el FTEL. El Frente de Trabajadores de la Educación en Lucha es una experiencia única: “Empezamos a reunirnos antes de la pandemia. Allí estamos todos, los que votaron a Milei, los que quieren fundar un partido libertario, los peronistas, los radicales, los socialistas, el Polo Obrero. Todos. No es fácil. Empezamos una asamblea a las 8 de la mañana con posturas totalmente antagónicas que parce que terminará en un fracaso, pero a las 4 de la tarde, los que se ven en minoría retiran su moción y se vota por consenso. Terminamos gritando, claro, “Unidad de los Trabajadores”. Creo que no voy a vivir para tener otra experiencia como ésta, no hay otra igual en el país. Están los desilusionados con la filial de la corriente celeste de Ctera, los gremios que forman parte de la CGT, los de la CTA Autónoma, los autoconvocaos. Todos.”

La emoción de estar asistiendo a un momento histórico en su provincia se le nota en cada palabra. No oculta su crítica a la CTERA: “Mientras nosotros pedíamos el 100% de aumento ellos aceptaron un 34%. Fue una explosión. Más de 3.000 personas cortamos la ruta. Me cuesta explicar todo lo que se vive. Desde los vecinos que nos traen galletitas o pollo, es el pueblo quien nos está alimentando, hasta los camioneros que saludan. Parece una tontería, pero después de 12 horas de corte, abrimos paso a los camiones, y nos tocaron bocina, un camionero me gritó: ‘Siga así, maestro’ y fue una emoción incalculable para mí, no te puedo explicar. Dos días después, CTERA convocó a un paro general y no mencionó el conflicto de docentes en Misiones que, sin duda, es el más importante del país.”

Hasta aquí, una breve síntesis de un diálogo imperdible, con información, anécdotas, emoción, el 25 de mayo en la ruta y la historia de vida de este maestro de frontera y referente gremial misionero.

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José Hughes: “Cuando llegó el mail diciendo que no pertenecía más a la empresa, creí que era un error. El sindicato dice que no hay nada que hacer”

El 26 de abril empezaron a llegar a distintas ciudades y pueblos los mails anunciando la ‘desvinculación por reestructuración” a 150 trabajadores del Correo Argentino. La Columna Vertebral quiso conocer la historia de vida de uno de ellos. Porque no son números, detrás hay familias, historias, geografías diversas.

Con la música de Il Postino de fondo, Nora Anchart charló con José Hughes, habitante de una ciudad de nombre mágico y un paisaje aún más mágico: Trevelin, en Chubut. Alejandro Hughes cursaba la secundaria cuando consiguió trabajar como cadete en el Correo del pueblo -“que ahora es ciudad con sus 15.000 habitantes”, aclara, “pero sigue igual de tranquilo”. Hace un año y medio había sido nombrado jefe de la oficina de 3 empleados. Llevaba 38 años de una trayectoria inapelable: nunca faltó al trabajo, salió a repartir cartas con lluvia, nieve o frío. Uno de los momentos más lindos era en Navidad, cuando padres y niños se acercaban a la oficina para entregar su carta para papá Noel. Lo que parecía que era una carrera profesional que terminaría con una jubilación en la empresa que lo conocía desde chico, se cortó de un segundo para el otro. “No podía ser, se habían equivocado”, pensó al leer el mail. Las autoridades del Correo Argentino no cambiaron con Milei, o sí. Eran los mismos, pero ya no lo parecían. La única respuesta del sindicato -ATRA- al que acudió el cartero fue: “No hay nada que hacer, están despidiendo por todos lados, no podemos hacer nada”. “Llego a pensar que ellos nos entregaron”, dice Hughes.

A continuación, esta charla entre nostálgica, encantadora y terrible, con uno de los miles de despedidos en la gestión Milei, de distintos ámbitos estatales. Alejandro Hughes todavía sueña que lo vuelvan a llamar. Aquí su historia.

(Foto de portada: abrazo de los vecinos de Trevelín a las oficinas de su correo contra los despidos)

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Sebastián Ablin: “Ya no quiero resistir, quiero avanzar”

Después de los 15.000 avisos de despidos de empleados estatales -todavía está en discusión si un mail vale como un telegrama- LCV decidió ir al encuentro de las personas que componen esa cifra espeluznante. Detrás de ella hay historias de vidas, gente que laburó desde siempre, en diversos oficios y circunstancias. Algunos, grandes talentos, que se destacaron en áreas de lo más diversas. Hoy presentamos a Sebastián Ablin, uno de los queribles personajes de la Biblioteca Nacional que acaba de perder su trabajo: talentoso, creativo, se destacó en la primera de River en su adolescencia, descubrió la música, allá por el 2001 fundó Choque Urbano, en el 1998 empezó a trabajar en la Biblioteca Nacional. Supo del placer de poner el corazón con toda la libertad que ofrecía Horacio González. La semana pasada se enteró que ‘formaba parte de la lista”. Angustia y volver a empezar. Por ahora, se metió en Uber para sobrevivir. Seba, un capo también en la cocina.Hasta en el MasterChef del 2005 estuvo! El Estado se lo pierde, no es fácil encontrar un empleado con ese empuje. No quieren trabajadores, quieren burócratas. Si no, fijate todo lo que Sebastián y sus compañeros le regalaron a la Biblioteca Nacional a pesar de los embates y los agravios. Asomate a esta Historia de Trabajadores. Talento para dar y regalar.

LCV: Sebastián, ¿Cómo estás? Yo te presenté así, como una persona que había transitado un montón de lugares. Futbolista, MasterChef, Choque Urbano.

—Sí, también toqué cumbia con los chacales. También toqué en un grupo de folclore rock que se llama Arbolito, antes de tocar con el choque. También me fui a jugar al extranjero al fútbol.

LCV: ¿Dónde jugaste al fútbol?

—En Israel.

LCV: ¿Cómo llegas a ser jugador de fútbol en Israel?

—Empecé con el sueño de la gran mayoría de los pibes y pibas. No sé si todas las pibas quieren, pero ahora las pibas también quieren y bienvenidas sean. Me gustaba el fútbol de chico y ahí me fue prontamente rápido con River. De todas formas, tenía un problema de sensibilidad en general, y era bastante vulnerable a las críticas así que no duré mucho en el fútbol y me volqué por la música, que era bastante más amable y más social y no tan exigente y no de tanta competencia.

LCV: Vos decís eso de que eras un poco sensible a las críticas y yo me imagino que las críticas eran los barras gritando desde las hinchadas y no la crítica de un crítico que escribe en un diario.

—A veces ninguna de las dos. Muchas veces son las propias críticas de uno mismo o las situaciones familiares. Era muy exigente conmigo mismo y era muy sensible frente a las situaciones de vestuario. Es un ambiente complicado el fútbol si no estás muy convencido de que eso es lo que querés hacer con tu vida. Es difícil. Aparte, pensá que sólo el 15 % de los afiliados a AFA viven del fútbol. O sea que hay un 85% del resto de los jugadores federados en AFA que tienen que hacer cosas paralelas para seguir subsistiendo, digamos.

LCV: ¿En qué puesto jugabas?

—Marcador de punta ofensivo.

El joven Sebastián Ablin en la primera de River

LCV: Contame cómo llegas, entonces, primero a Arbolito o al Choque Urbano.

—Primero Arbolito, allá por 98, paralelamente al ingreso a la biblioteca, en mayo del 98. Yo ingreso en la biblioteca como contratado de locación en esa época. Esa época también empezaba a tocar con Arbolito, toda la etapa previa al 2001, la última parte del menemato. En ese contexto es donde empecé a tocar en Arbolito, que hasta el día de hoy es un grupo con mucha presencia en las calles, siempre bien plantado, siempre diciendo lo que tiene que decir. Al mismo tiempo empecé a desarrollar con mis hermanos Choque Urbano, y empezó a funcionar paralelamente Arbolito. Tanto es así que en un momento tuve que dejar Arbolito y allá por el 2003 también renuncié a la biblioteca, porque se me hizo imposible llevar las dos cosas. Entonces desde 2003 al 2009 yo me dediqué a tocar con el Choque, a girar por bastantes lugares, bastantes lugares por el mundo, como Corea, Siria, Italia, Holanda. Después en el 2009, cuando la biblioteca empezó a ser distinta y yo empecé a ser más grande, ser distinta significa que los contratos de locación de obra pasaron a ser resolución 48, y yo tenía una necesidad más de formar familia. Hice las gestiones necesarias y volví a ingresar a la biblioteca ahí con la resolución 48. Y ahí ya me aboqué de lleno a la biblioteca y lo demás era satélite, digamos, colaboraba cuando podía.

LCV: Choque Urbano entonces es una suerte de emprendimiento familiar

—Sí.

LCV: ¿Cómo nace? ¿A quién se le ocurrió?

—Allá por el por el 2000, 2001, con la movida de diciembre se disuelve un grupo que existía en La Boca, que para esa época se llamaba Caturga, era un grupo nacido del grupo Catalina Sur, allá de la zona de la ribera, de la zona de donde es Trueno. Ese grupo termina su ciclo y dentro del seno de ese grupo ya se formó entre hermanos, cuñada y algunos integrantes del grupo anterior, el Choque Urbano. El nombre remite a la época, cada uno le da el significado que quiere. Y ahí empezamos a tocar con objetos no convencionales en plazas, los 19 y 20, la marcha de las Resistencias.

LCV: Los 24 de marzo también estaban.

—Los 24 de marzo se nos hacía más complicado, porque se nos hacía difícil desfilar o caminar con los tachos. A veces colaboramos alguna vez con la chilinga pero siempre estábamos en presencia o del choque o de civiles, digamos, para decirlo de alguna otra forma. Ahí comienza a funcionar el choque, empieza a ir bien. Empezamos a estar en el en Carlos Regazzoni ahí en Retiro, empezamos a vender tickets. Y bueno, en esa época nos ve León Gieco y nos lleva a Luna Park, nos hace tocar con él, ahí nos ve un productor. Y digamos que entramos como por un tubo. Tuvimos como unos 15 años de muy buen nivel de trabajo general. Ahora ya tenemos 23, con cuatro obras de teatro, con algunos premios, con muchos viajes, y ahora tocando en máquinar maquinal, una formación de cuatro personas, una formación nueva que se llama trash. Trash.

Choque Urbano festejando sus 20 años en Vorterix. Año 2022

LCV: ¿Qué hacías en la Biblioteca Nacional?

—En la Biblioteca Nacional hay un auditorio para 205 personas en el corazón del edificio, los momentos de mayor contenido, se realizan conferencias, charlas, debates, presentaciones del libro, cine, teatro, música. Ejemplos concretos, los manuscritos de Spinetta en aquella época, todos sus músicos, los dibujos del indio, los ciclos de Evita. Bueno, ahí se realiza todo, todo lo que yo lo que hacía ahí era sonido, luces y vídeo. Ese era mi trabajo.

LCV: Un trabajo fuerte porque hacías el vídeo de esas situaciones.

—Lo que me tocaba a mí de vídeo era la instalación de los cañones, de la pantalla, la operación del audio. Después el área de registro de vídeo dependía de comunicaciones. Nosotros también editábamos audio.

Una de las tantas puestas en el Auditorio BN en las que trabajaban Sebastián y sus compañeros de sonido e iluminación

LCV: ¿Cuántos años hiciste este trabajo?

—Este trabajo yo lo vengo haciendo desde mayo del 98.

LCV: Con muchas variables, con ese breve interreño, y después volviste ¿hasta qué día del 2024?

—Hasta el miércoles este de Semana Santa, en donde a todos nos llegó un mail. Cada vez nos corren la vara más, ¿no? Como que cada vez es más digitalizada la comunicación. Ya no hay ni siquiera un motivo o alguien que te diga bueno, te vas por esto. Es simplemente un mail.

LCV: No hay una persona que pone la cara.

—No, todo llega por ese maldito aparato llamado celular.

LCV: ¿Qué decía el mail?

—Que por un artículo 9 sobre la resolución 25 no sé cuánto, no se me renovaba el contrato a partir del 1 de abril.

LCV: Y no te decían en función de qué cosa ya no eras operativo.

—No. No te dicen ningún motivo, o sea que uno se va sin saber por qué. A algunos les inventan inasistencias, o llegadas tarde, de las que nisiquiera se enteraron, no hay aviso previo ni admonición. Los compañeros están viviendo bajo régimen de terror. Ya no salen a comer afuera porque si llegás 1 minuto tarde perdés el presentismo. Nadie está en condiciones de perder esa suma. Hay un control casi carcelario en entradas y salidas. Igual, su función es despedir, y van a encontrar cualquier excusa.

LCV: Igual, Sebastián, te voy a pasar un datito para nutrir aún más esto que estás diciendo que es tan razonable. Hay contrataciones en el Estado, en muchas partes del Estado, que tienen la mitad de su sueldo remunerativo y la otra mitad del sueldo es un incentivo. El incentivo, que reviste muchísimas características, en algunos casos de horas extras y en otros, es el incentivo, porque sos un empleado excelente que no faltó, no se enfermó, no fue nunca. Con lo cual, es tan mentiroso esa historia también, el dibujo que hacen, porque uno que peleaba por la total remuneración, o sea, que todo sea remunerativo, decías, porque en algún momento esta historia de que todos tenemos la salud de Highlander y nunca faltamos y nunca nos pasó absolutamente nada, se va a volver en contra, porque alguien va a venir a usar ese tema. Y bueno, lo están usando el tema, para ir revisando ese 50% que el Estado negreaba de los sueldos de muchos empleados estatales en muchas reparticiones.

—Sí, sin duda. A nosotros ya hemos sufrido la época del Pro. La biblioteca en la época de Horacio González se había constituido en un colectivo hermoso, para adjetivarlo concretamente, en donde no había molinetes, en donde la gente entraba a la biblioteca con muchas ganas de colaborar y realizar su trabajo, porque encontraba muchos “sí” frente a sus propuestas y cada uno en su área estaba lleno de contenido para sentirse realizado. Entonces, no había una necesidad de control o de sistema a través de molinetes que hagan que la persona se sienta absolutamente coartada y controlada en cuanto a su entrada y salida. Esto significa entrada y salida, no es irse a la casa, significa salir a comprar algo, salir a almorzar, salir a fumar un cigarrillo. Después empezó a contarse el tiempo no por producción sino por el molinete.Empezaron a agarrar de cualquier excusa, de controlar. Cuando vino el macrismo, todo ese colectivo se desvirtuó y cada uno empezó a jugar su propio partido con la idea de sostenerse lo máximo posible en el trabajo. Miedo a perderlo, miedo a hablar.

LCV: Hoy estaba diciendo Laura en su editorial un pensamiento que a todos nos ronda y que era que en aquel momento, en el momento de los despidos del macrismo, había una situación de mucha bronca por el despido de los compañeros y de un poco más de unión en la pelea para las reincorporaciones. Y hoy, el sentimiento que uno ve es casi el del alivio cuando ves que no estás en la lista y esto también marca un cambio cultural importante, que no sé si tiene que ver con el miedo o tiene que ver con la tremenda situación económica, no sé con qué. ¿Vos qué pensás?

—Yo opino que no solo es un cambio cultural, sino que es una derrota cultural. Creo que a partir de la pandemia, cierta y real, concreta, se rompieron un montón de lazos muy fuertes en donde la información fluyó a través de los teléfonos y la gente empezó a masticar cualquier cosa. En la biblioteca pasó lo mismo. Ahora parece que nos acostumbramos a que existan listas. Esta palabra de listas se remite a cuestiones de Primera o Segunda Guerra, y se naturaliza y se vive. Uno está con miedo de contar, de hablar de cómo se siente, de lo que opina, de cómo cree que funcionan los sindicatos, de si se siente protegido, de cómo estuvo tanto tiempo con un contrato que a esta hora ya no sirve para nada si lo rescinden. Entonces, ¿qué hace? No sabe si volcar el sentimiento, si jugar la de uno, si entregarse al sindicato en el sentido de decir dependo de lo que ustedes quieran. Entonces, cada uno juega su partido. La gente más joven en las asambleas está sorprendida por lo que ve, porque reclama otro tipo de actitud. Los sindicatos pareciera ser que hacen lo que pueden, y los trabajadores la pagan, como siempre. Esa es la situación. Después, en lo individual es bastante angustiante encontrarse a una determinada edad como teniendo que volver a empezar. Yo soy una persona que toda la vida volví a empezar. Lo que pasa es que cada vez que te agarra el empezar a una determinada edad, no es lo mismo a los 20, a los 30, a los 40 y a los 50, que yo voy a cumplir ahora 52. Pero, bueno, ya estoy Uberizado. De tanto quejarme con el teléfono, ya me bajé la aplicación y ya estoy ahí, tratando de ganarme el pan en la calle. Te digo que está bastante difícil.

LCV: ¿Seguís con el emprendimiento de la música?

—Mirá, el Choque sí sigue su camino. Yo en este momento estoy abocado a mi hijo, pero el choque tiene una producción de cuatro integrantes que la rompen, que se llaman Trash, que tocan todos los jueves en el Maquinar Maquinal, ahí en Anchorena y Valentín Gómez. Los primeros 200 tickets son gratuitos a cambio de alimentos no perecederos y la entrada está bastante barata. La propuesta artística es de improvisación, pero sin señas. Siempre hay invitados melódicos como guitarristas, como raperos, como bajistas, tecladistas, de muy alto vuelo, que aportan la parte melódica a los cuatro animales que están ahí tocando un set de mezcla de tachos y de instrumentos también. Así que el Choque es contracíclico. Cuando nadie apuesta o cuando nadie dice no voy a salir a tocar porque voy a perder, el Choque sale y pierde y pierde, y pierde, y pierde, pero siempre va en contra del ciclo para seguir adelante. ¿Sabes por qué? Porque estamos podridos de resistir. Yo estoy cansado de resistir. Cada vez que cambia un gobierno nos dicen: Tenemos que resistir. Y resistir es como que vos agarrás un cachito de algo y le pones algo encima de mucho peso y esa cosa resiste, resiste, en algún momento se parte. Siento como que hace mucho tiempo nos falta dar los pasos adelante a nosotros. Cuando nos toca hacer gobierno, nos cuesta avanzar a más velocidad, sin miedo al análisis. Y yo no quiero resistir más, yo quiero avanzar.

LCV: ¿Cuántos años tiene tu hijo?

—11 años.

LCV: ¿Qué está diciendo de este tiempo que le toca vivir a su papá y a él?

—Me vas a hacer emocionar. Fue muy fuerte el momento cuando le dije que me quedé sin trabajo. No me creyó. Me dijo dale papá no me jodas, y yo me acuerdo que tenía un montón de items preparadas para decir, que tengo Uber y eso, pero cuando no me creyó me desarmó. Todo lo que pude hacer fue respirar profundo para no llorar. Pero acá la estamos viviendo, los hijos re bancan, bancan mucho más de lo que nosotros creemos.

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