8A. Postales de una mañana que sabe a historia, por Nora Anchart

  • Ruidos que son sonidos y son ruidos. Olores que son perfumes y son olores. Bombos, redoblantes, silbatos, la Bella Ciao y Lila Downs con el pan relleno, las empanadas y los falafel, la cumbia y el choripan, y hasta un chivito que llegó de alguna provincia junto con las tortas fritas o los bizcochuelos caseros con granas como en cumpleaños, todo cabe en una plaza cuando se confluye en forma transversal y más allá de cualquier partidismo en la lucha por el derecho a decidir.

 

  • Y resulta que entrás al banco a hacer un trámite y cuando levantás la vista la empleada que te alcanza la lapicera tiene el pañuelito verde enroscado en la muñeca. Como yo. Nos sonreímos.  No hacen falta palabras.  Y pensás en qué forma la mirará la señora que minutos antes, mientras esperaba su turno, se quejaba de “la bulla que meten esas mujeres que no saben cerrar las piernas”

 

  • “Pase lo que pase ya ganamos mamá”. El pibe abraza a una hermana y una madre pintadas de verde. Él lleva su pañuelo al cuello. Tiene razón. Pase lo que pase, esa imagen me cuenta que ya ganamos

 

 

  • La mochila es inmensa. Perfecta. Es casi el monumento a las mochilas de las pibas del secundario con su pañuelito verde. No sé si era la intención de quienes la hicieron pero, de a una, las chicas se iban poniendo enfrente y se sacaban “la foto” con ese ìcono de la lucha de las y los secundarios. El pañuelo en la mochila.

  • “Mirá, yo no creo en los milagros, pero vas a ver que se dan vuelta y ganamos” dice una. “Alguna vez te imaginaste que íbamos a estar acá, esperando un desenlace sobre el aborto?”dice otra. Las dos mujeres mayores tomaban un café en un bar que da a la Avenida de Mayo y miraban con una sonrisa esperanzada la marea de personas que se iban aglutinando alrededor de las carpas, los escenarios, los puestos de ventas de libros usados, todo vale para ir pasando el tiempo. Vigilia. Que sea ley.

La Columna Vertebral, periodismo a la gorra. Echá una moneda