Unifican 5 hospitales de Capital por decreto. Historia del Hospital IREP

Finalmente, el resistido proyecto conocido como 5 x 1 fue decidido por decreto. Horacio Rodríguez Larreta prefirió evitar el debate en la legislatura porteña. De tal modo se concentraran en un solo lugar los siguientes hospitales: el Marie Curie, el Ferrer, el Udaondo y el IREP irán al predio de Parque Patricios del Muñiz, al crearse el «Complejo Hospitalario Sur». Los edificios y predios endonde funcionaban comenzarán a licitarse el año próximo. Un negocio inmobiliario de magnitud.

En la Columna Vertebral ya habíamos advertido sobre el peligro de este proyecto. Reproponemos la historia del IREP, el mayor centro de rehabilitación psicofísica de latinoamérica ubicado en un lugar privilegiado, en Nuñez -difícil imaginar porqué formará parte del Complejo Sur-, cuyo valor histórico es, sin duda, mucho mayor que el inmobiliario. Para no perder la memoria.

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IREP: LOS ÚNICOS PRIVILEGIADOS

En 1949, Eva Perón funda “La ciudad de los niños” en el predio que actualmente ocupa el Instituto de Rehabilitación Psicofísica de la Ciudad de Buenos Aires. Siete años después, la ‘Revolución Libertadora’ -eufemismo para denominar al golpe militar que derrocó a Perón-. cerró la Ciudad de los Niños y la convirtió en un hospital especializado en casos de poliomelitis.

Pero veamos como empezó todo. Evita tenía el sueño de crear un espacio seguro para los niños expuestos a conflictos familiares o sociales. Ese fue uno de los motores de su Fundación. En tiempo record fundó veinte Hogares Escuela. Cuenta el sitio www.evitaperon.org : “La arquitectura de los Hogares Escuelas reflejaba su apertura a la sociedad. El cerco que rodeaba los edificios nunca llegaba más alto de un metro. Los edificios eran típicos de la arquitectura de la Fundación: estilo californiano misionero, amplios y bien iluminados, con techos de tejas rojas, muros blancos y jardines verdes. El decorado interior era de la más alta calidad, con mármol, mosaicos, camas de roble que todavía quedan despues de más de sesenta años de abandono. Manteles alegres y una abundancia de flores, murales pintados para encantar a los niños, libros y juguetes ayudaron a crear un ambiente hogareño.”

La consigna ‘los únicos privilegiados son los niños’ se traducía en estos hogares pensados para chicos abandonados, huérfanos, víctimas de ‘pobreza aguda’, con padres presos o que viviesen en un ‘ambiente insalubre’. Asistían a éstos Hogares Escuela chicos entre los 4 y los 10 años. Permanecían allí pero no debían perder contacto con su familia. Los fines de semana era obligatorio que salieran a visitar a sus padres o parientes. En el caso de que no los tuvieran, se nombraba un tutor. “Integrar, no segregar” era la frase más repetida.

La Ciudad Infantil funcionaba de una manera muy parecida a los Hogares Escuelas, con niños que venían diariamente de sus casas y también con niños residentes”, dice Dolane Larson, autora del libro “Evita’s World”. Y continúa: “La Ciudad Infantil, que albergaba a los niños de dos a siete años, tenía su propio encanto. Los asistentes sociales enviaban los niños que necesitaban ayuda o cuyas familias necesitaban intervención, como estipulaba el Reglamento (muy parecido al Reglamento de los Hogares Escuelas). La capacidad máxima de la Ciudad era de 450 niños; el promedio era de 300, entre residentes y externos. La Ciudad Infantil era la niña de los ojos de Evita. Allí podía ver el fruto de los sacrificios que ella hacía en su vida personal. Las visitas que venían de otros países comentaban que era un instituto modelo, bien en avanzado de su época; su meta era integrar los niños marginados a la sociedad, prepararlos para la escuela primaria y ayudarlos a integrarse al grupo por medio del juego (utilizaba los métodos de María Montessori, que todavía vivía). La ropa de los niños venía de las mejores tiendas de Buenos Aires y se cambiaba cada cuatro meses. Los niños de cabezas rapadas que llevaban los uniformes grises de la Sociedad de Beneficiencia dejaron de existir en la Nueva Argentina.

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A finales del año 2013, los alumnos de 2º ciclo de la escuela de Discapacitados 1, que había funcionado hasta ese momento en el primer piso del IREP, descubrieron “El museo del Instituto de Rehabilitación Psicofísica” ubicado en una casita a la entrada del Hospital. Su curiosidad por esa casa minúscula que llevaba el pomposo nombre de ‘museo’ dio pié a que sus maestros los estimulasen a trabajar sobre la historia del lugar a donde iban a estudiar. Pensaron que era una excelente propuesta didáctica. Quizás no imaginaron que también estaban preservando la memoria. “Al comenzar este año lectivo 2014, nos resultó muy interesante su investigación, ya que la Escuela se ha mudado al Polo Educativo Saavedra en febrero de este año. El material de este documental será muy enriquecedor respecto a todos los datos e información que contendrá, ya que forma parte de nuestra historia escolar, así como también la de nuestro país.”

Que sean los chicos de la Escuela de Discapacitados Nº 1 quienes les cuenten la historia del IREP. Encantador e instructivo documental. Imprescindible conocer lo que hay en cada ladrillo puesto para oponerse con fuerza a su cierre y posible demolición.

https://youtu.be/3V35WG549tI?list=UUDH5uRAXgutECKnLPt9_JUg

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