Postales italianas I, por Laura Giussani Constenla (enviada especial de La Columna Vertebral)

Mientras miles de latinoamericanos marchan hacia la frontera de Estados Unidos conformando un éxodo de desamparados que desafía el poder de Trump, y el hombre del jopo anaranjado bestemia y anuncia represión, en Europa se ‘tiran’ con inmigrantes de un lado a otro de la frontera. Los políticos hacen su juego y los pueblos avanzan en una resistencia silenciosa.

Conflicto de medianeras

La semana pasada, una furgoneta de la gendarmería francesa fue fotografiada en los Alpes torinenses cuando ‘descargaba’ a un par de inmigrantes en una zona boscosa y les indicaba hacia dónde debían caminar. No era la primera vez que sucedía y el hecho cobró dimensiones insospechadas, una crisis diplomática en donde los inmigrantes son las víctimas elegidas para profundizar el enfrentamiento entre Macrón, primer ministro francés, y Salvini, el derechista ministro del interior italiano aliado del partido Cinque Stelle fundado por el cómico Beppe Grillo.

La razón por la cual Salvini logró captar las imágenes del contrabando de negros no es menos descabellada: la policía italiana está controlando la zona boscosa de frontera porque allí actúan supuestos grupos anarquistas y proinmigrantes.

Macrón pidió disculpas por el entredicho y juró evitar situaciones similares. Sin embargo, pocos días después fue filmada otra camioneta francesa que ‘descargaba’ en el bosque tres inmigrantes. Este episodio fue desmentido por el premier francés diciendo que se trató de ‘un normal rechazo’ de las fuerzas de seguridad francesas. En esta ocasión el operativo fue filmado y Salvini anunció la instauración de un presidio permanente en esa frontera.

Según informa el diario El País de España, hay denuncias recurrentes de las ONGs por lo que llaman ‘devoluciones en caliente’ de parte de Francia violando la frontera. “Solo en 2017 hubo 45.000 casos, muchos de ellos con métodos violentos”, y hacen referencia a una embarazada nigeriana que fue literalmente tirada de un tren. 

La resistencia silenciosa

Hay quien cree que no todo está perdido en Italia. Ezio Mauro firma un artículo en La Repubblica del 17 de octubre en donde afirma: “Hay una respuesta espontánea, nacida directamente en la sociedad, que desmuestra una reserva de solidaridad y capacidad de reacción auto-organizada que ya se ha convertido en el fundamento de una nueva poolítica, irreductible, generosa, apasionada, capaz de comprender, de juzgar y de tomar partido en el momento justo. Fundamento, también, de cualquiera nueva oposición popular”.

La ciudad calabresa de Riace se ha convertido en el símbolo de la resistencia al racismo. Su intendente, Domenico Lucano, fue procesado con orden de prisión por haber implementado un plan que llamó de ‘recepción dulce’ a los inmigrantes. El ministro del interior, Salvini, consideró que favorecía la inmigración ilegal. Después de una orden de arresto pasó unos días clandestino, durmiendo en su auto -algunos lo daban por exiliado-. Hoy se revocó la detención y apareció en un programa televisivo: “En el verano del 98 una barcaza con 250 prófugos llegó a las playas de Riace, los recibí y nació la idea de que con la llegada de estas personas podía empezar a reconstruirse la comunidad de Riace”, dijo en vivo y en directo. Cuando se encontraba todavía prófugo le dio una entrevista a Francesco Merlo en donde decía: “El modelo Riace es de izquierda, y con esto no se juega.”

En esta misma línea de pensamiento, el periodista Marco Damilano publicó en L’Espresso: “Los ciudadanos, asociaciones, intendentes y pequeños pueblos que se están movilizando en estas semanas, las tantas Riace presentes en nuestro territorio, la operación Mediterránea con la nave Mar Jonio que une movimientos, centros sociales, escritores e intelectuales, las familias que en Lodi se rebelaron contra la discriminación de los niños extranjeros, son el sustento de un posible despertar de la sociedad…Una cadena humana de mujeres y de estudiantes se mueve desde el norte hasta el sur del país, llama a reflexionar a la política, inmóvil y paralizada, en el parlamento y afuera.”

Varios colectivos y asociaciones, sindicales o sociales, laicos o religiosos, están promoviendo para el próximo 27 de octubre en Reggio Calabria una asamblea nacional con miras a una movilización a realizarse en Roma el próximo diciembre. El sur de Italia, con Riace a la cabeza, se convirtió en el motor de la resistencia.

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