Solos, por Laura Giussani Constenla

Quizás la palabra sea: tristes. Hace unas semanas publicábamos en La Columna Vertebral una nota acerca del éxodo silencioso en Chiapas. Pueblos abandonados por el avance de los paramilitares que mataban a mansalva con el único objetivo apropiarse de sus tierras. Nadie pareció enterarse pero las cosas no andaban bien por aquellos lados. Y festejamos el triunfo de López Obrador como un resquicio de progresismo en un continente que avanza a paso firme hacia su destrucción económica, cultural y moral.

Después de leer el último discurso del vocero del Ejército Zapatista, cuesta reaccionar. Ya no tenemos la exótica prosa políticoliteraria del sub Marcos con su personaje ‘Durito’. Son ellos, los originarios, quienes tomaron la palabra. Empiezan de manera tan clara y directa que no quedan dudas ¿será el último grito de libertad?  Se los digo claro compañeras y compañeros bases de apoyo, compañeros y compañeras milicianos y milicianas, así lo vemos, estamos solos como hace veinticinco años.”

Tan brutal como cierto. Sin retórica, explican que a pesar de todos los visitantes del mundo que se arrimaron a conocer su situación y compartir la lucha, están solos. Hubo un tiempo en el que el discurso zapatista movió la estantería, hizo pensar, enamoró. Miles de jóvenes o intelectuales o líderes políticos adoraban al Sub Marcos.

Salimos a despertar al pueblo de México y al mundo, solos, y hoy veinticinco años después vemos que estamos solos, pero sí fuimos a decirles, muchos encuentros lo hicimos, ustedes lo saben, compañeras, compañeros, ustedes fueron testigos, fuimos a despertar, fuimos a decirles a los pobres de México, del campo y la ciudad. Muchos no nos hicieron caso, algunos sí están organizándose, esperemos que sigan organizándose, la mayoría no nos hicieron caso.”

No existe partido político en el mundo que pueda empezar un discurso con semejante declaración. Solos. Siguen como hace veinticinco años. Solos. Hay tanto realismo como dolor en esas palabras.

La gente de afuera va y viene, nosotros aquí estamos, aquí seguimos. Cada vez que vienen, vienen como a turistear, pero la miseria, la desigualdad, la injusticia no se trata de turistearlo, el pueblo pobre de México está muriendo y va a seguir muriendo. Lástima que le hacen caso a aquel que está ahí engañando al pueblo de México.”

Somos muchos los solos de latinoamérica pero los pueblos originarios están más solos que nadie. Ser originario, se sabe, significa ser pobre. Los pobres son los que están solos. Los zapatistas ya no creen en las palabras generosas de los bienpensantes. Tampoco en López Obrador.

Aquel que está en el poder, es mañoso, ¿y cuál es la maña que hace? Que hace de que está con el pueblo de México y engañando a los pueblos originarios y demostrando que se hinca en la tierra pidiéndole permiso como creyendo de que todos los pueblos originarios lo creen y aquí nosotros le decimos, no lo creemos eso, al contrario. Agarra nuestros modos, nuestras costumbres, que pide permiso a nuestra madre tierra; nos está diciendo, dame permiso madre tierra para destruir a los pueblos originarios, eso es lo que dice eso, le hace falta entender a esos otros hermanos pueblos originarios. Eso es lo que está haciendo ese señor.”

Como quien marcha a la hoguera, consciente de su casi inexorable derrota, porque están solos, porque llevan veinticinco años tratando de hacer llegar un mensaje que no llegó, finaliza el discurso con esta convicción:

Decimos nada más en dos palabras: el pueblo manda, el gobierno obedece. Ésa es la que tenemos que luchar para eso. Creen que seguimos ignorantes, compañeros y compañeras. Aquí estamos dispuestos a defendernos. Por todo eso y esto que ya les dije, estamos dispuestos a lo que sea, estamos dispuestos a lo que venga.  Por eso decimos: ¡Aquí estamos! ¡Somos el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y aquí seguiremos!”

Otro aniversario viene en ayuda para cerrar este artículo. El 2 de enero se cumplieron dos años de la muerte de John Berger, quien dijo:

Las fuerzas que hoy están eliminando o destruyendo al campesinado en la mayor parte del mundo representan la contradicción de muchas de las esperanzas contenidas en su momento en el principio de progreso histórico. La productividad no reduce la escasez. La expansión del conocimiento no lleva inequívocamente a una mayor democracia. El advenimiento del ocio en las sociedades industrializadas no ha traído la satisfacción, sino una mayor manipulación de las masas. La unificación económica y militar del mundo no ha conducido a la paz, sino al genocidio. El recelo del campesino con respecto al “progreso”, al haber acabado éste por imponerse, mediante la historia global del capitalismo monopolista y el poder que de ella emana, incluso sobre quienes intentan encontrarle una alternativa, no está tan fuera de lugar ni es infundado.”

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Para leer el discurso completo de la Comandancia Zapatista: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2019/01/01/palabras-de-la-comandancia-general-del-ejercito-zapatista-de-liberacion-nacional-dirigidas-a-los-pueblos-zapatistas/?fbclid=IwAR3xwYPAt1l_ErObEHHNYAdIWQ4qyL0dTKi8bIa1S6WkHbAN3B8KZnOaWCY

 

o creemos. Sólo porque la madre tierra no habla, si no se lo dijera ¡Chinga tu madre! Porque la tierra no habla, si fuera, ¡No, vete a la chingada!

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