«En Vicentín siguen las maniobras contra el sindicalismo»

La firma Vicentín, una de las empresas agroindustriales más grandes del país, fue noticia la semana pasada tras la intimación que envió el Banco Nación para que abone una deuda de más de 18 mil millones de pesos. El resurgimiento de su nombre en los medios trajo nuevamente la oscura historia de la empresa durante la dictadura cívico militar de 1976, cuando 22 empleados fueron secuestrados, muchos desde las propias instalaciones donde trabajaban.

En relación a esto, La Columna Vertebral dialogó con Leandro Monzón, delegado del sindicato de Aceiteros en Vicentin, quien se refirió al pasado de la firma, la enorme deuda contraída y la amenaza de quiebra.

-Estoy en Reconquista, la fábrica Vicentín está en Avellaneda. Son dos ciudades que están hoy en la incertidumbre de lo que va a pasar. Nosotros hace cuarenta días que estamos así, cuando explotó el problema en la provincia y acá en las localidades, y ahora se repitió en todos los medios nacionales. La empresa no sale a hablar, no cuenta bien la realidad de la situación, y los trabajadores y las dos ciudades están muy preocupadas, no saben qué va a pasar, es mucha la incertidumbre.

«LA EMPRESA VENÍA EN CRECIMIENTO. NO PODIAMOS CREER LO QUE PASÓ»

El trabajador explica que este conflicto se remonta a fines de 2018, cuando en Avellaneda cierran la refinería y una parte del fraccionado. “Hubo 25 retiros voluntarios, y 10 pasaron a otra planta”. En junio 2019, “cuando parecía que habíamos arreglado todo”, la firma despide a cinco empleados y retoma el conflicto que culmina con el cierre total de la envasadora a fines del año pasado.

-En San Lorenzo están las dos plantas paradas. En Avellaneda seguimos produciendo a un 50, 40%, pero nunca se paró de producir.

LCV: ¿Cómo se vivió esto del préstamo? ¿Qué se comenta entre los trabajadores sobre lo que ocurrió?

-Desde 2015 y años anteriores la empresa venía en crecimiento. Nunca pensamos que iba a pasar lo que nos enteramos en diciembre, cuando estalló todo. Los trabajadores no lo podían creer. Nosotros veníamos trabajando bien. Habían comprado otra fábrica que se iba a agrandar. Pero cuando cayó la noticia fue un baldazo. Comentarios hay miles. Que es una estrategia contra el gobierno, ahora saltó lo de la suma del Banco Nación. No se esperaba que esto sucediera. Se los vinculaba con el macrismo, porque uno de los gerentes había viajado con Macri, había fotos.

«VOLVIMOS A TENER DELEGADOS EN 2014»

La otra historia, la de los trabajadores desaparecidos, torturados y perseguidos en Vicentín durante la última dictadura cívico militar también fue noticia en estos días.

LCV: ¿Ustedes rescatan esos antecedentes de Vicentín a la hora de pensar en represalias? Como que es un modus operandi, ¿no? Una nota de Anred rescata la historia de Efren Venturini, y allí se cuenta que a partir de 1974 comenzaron hechos bastante brutales. De hecho, ahora mismo Vicentín está esperando que lo citen por el juicio a empresas colaboracionistas durante la dictadura. ¿Cuál es la postura que ustedes tienen referido a esta historia negra de la empresa?

-Saltó todo en el 2016, como decís vos. A Efren yo lo conocí hace poco, pero se lo conocía más a Oscar “Cacho” Zarza, que también era delegado en ese momento y él siempre contaba las difíciles peleas con la empresa, cómo actuaba con los delegados y la gente misma, tratando de matizar siempre el sindicalismo. Es más, nosotros volvimos a tener delegados en Avellaneda en 2014, luego de que comenzara la conducción de Daniel Yofra en la Federación. Hacía tiempo que no teníamos delegados. Recién en el 2017 pertenecemos al sindicato. Es difícil el sindicalismo, más en el norte y con empresas como Vicentín. Después los problemas y discusiones que tuvimos en 2018 y 2019, la relación siempre fue tensa. Es más, con la gerencia de la empresa, que es de acá, no tenemos relación. Se manejan con recursos humanos. Es difícil, y entre los compañeros se habla, más desde que conocimos a Cacho.

LCV: Me parece que habría que hablarlo un poco más, ¿no?

-Sí, es lo que falta, particularmente en el norte. Conocer la historia. Daniel habla mucho con Cacho. Vivirla en carne propia, cuando te la cuenta en primera persona, es mucho más dolorosa que leerla en los medios. Es difícil pensar de la estigmatización que hacen de nosotros. Siguen las maniobras de estas multinacionales contra el sindicalismo, por más que no sean como en aquella época.

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