La V Columna | Tierra fértil

El día no acompaña para evitar la desolación. Salgo al balcón y ha desaparecido la ciudad. Una neblina densa y pegajosa borró todas las cúpulas de San Telmo. Esta vez no parece humo, no. Inútil maldecir al sistema o a la estupidez humana; esta vez es simplemente un capricho de Dios, o quién sabe qué. 

Sin embargo, el paisaje acompaña lo que vivimos en la semana. El 4 de agosto quedamos impávidos frente al televisor: una explosión provocaba un hongo de humo y polvo casi idéntico a la foto de aquella primera bomba atómica tirada en Hiroshima y luego en Nagasaki. Curiosamente, la imagen llegaba casi casi en un nuevo aniversario de aquella masacre ocurrida el 6 y 9 de agosto de 1945. Aquella vez no fue un capricho de Dios sino de Harry Truman, presidente de Estados Unidos. Pero esa es otra historia. O no. 

Volvamos al puerto de Beirut, lugar en el que el hongo volvía a aparecer, 75 años después. ¿Qué produjo semejante desastre? Con el correr de los días pudo establecerse, así lo informan medios internacionales como la BBC y lo admite el propio gobierno del Libano, que en el año 2013 atracó un barco ruso debido a una emergencia técnica en aquel puerto. No pagó las regalías correspondientes así que fue incautado por el gobierno y parte de la tripulación encarcelada. La carga del buque consistía en 2.750 toneladas de nitrato de amonio que quedó en un depósito sin la seguridad correspondiente durante 6 años, a pesar de las varias quejas de autoridades del puerto y aduana. Resultado: 135 muertos, 5.000 heridos, un número ignoto de desaparecidos. 

¿Cómo puede ser que con ese poder destructivo pueda fertilizar la tierra?

El tema es para qué sirve el nitrato de amonio en cuestión. Los que saben dicen con mucha seguridad y sin una pizca de asombro que puede utilizarse como fertilizante o como explosivo. 

¿Fertilizante? ¿Cómo puede ser que con ese poder destructivo pueda fertilizar la tierra? Misterio. Pero así como hay quienes creen que para limpiar los montes hay que quemarlos, otros no dudan en tirar toneladas de explosivos para que crezcan mejor los frutos. Desde hace años se denuncia que los pesticidas utilizados para el monocultivo transgénico tienen materiales químicos equivalentes al napalm utilizado en Vietnam. Entre ellos TNT. Leo por ahí: El Napalm-B precisa del trinitrotolueno (TNT) para explotar una carga de fósforo blanco que a su vez encenderá el Napalm.  Como elemento de poscombustión, el Napalm genera monóxido de carbono que produce la muerte por asfixia.   Pero las altas temperaturas generadas por el Napalm causan la llamada tormenta de fuego que quema los pulmones al respirar el aire caliente a miles de grados». Otra vez la asfixia. 

Doce mil años después del inicio de ese hombre razonable, así estamos. 

Escucho que la explosión de Beirut se sintió también en Chipre y me acuerdo de una notita que escribí en abril en la que, como siempre, me preguntaba dónde estaba el principio del principio.  

Lo primero parecido a un hombre , lo encotraron en Marruecos, como hace 300.000 años. Tardó casi 150.000 años en convertirse en un ser  ‘civilizado’, -es decir, un animal con capacidad lingüística y pensamiento abstracto-y eso ocurrió en Sudáfrica. Imaginate el tiempo que tardó en llegar el primero de esos seres al mar Egeo por ahí del 10.000 antes de cristo. La humanidad encaró una caminata de 140.000 años para llegar a esas costas del mediterraneo. Allí nació el primer homo sapiens occidental. Doce mil años después del inicio de ese hombre razonable, así estamos. 

La historia empieza a parecer una película de terror clase B. Absurda, descabellada, ridícula. 

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