Cultura y burocracia

Dibujo de Carlos Liscano.

LA SUBVENCIÓN, por Carlos Liscano. *

(Para los amigos teatreros)

Es sencillo, voy al Ministerio de Cultura y pido que me paguen el pasaje al Festival de Teatro. Van a entender que es una oportunidad muy importante para mí, y para el teatro en general, y me la dan enseguida, sin discusión.“Pero claro, tratándose de una invitación, y tratándose de usted…”Llamo por teléfono y les digo… ¿Qué les digo?… Primero pido una entrevista.“Hola, disculpe, necesito una entrevista con el Director de Cultura… ¿Cómo? ¿Con el secretario? ¿Por qué tengo que hablar con el secretario?… No, claro, claro, está bien, entonces con el secretario. Es por un asunto privado. Sí, privado, pero vinculado a la cultura… ¿Cómo a qué cultura? Cultura hay una sola. ¿A qué aspecto de la cultura? Al teatro. ¿O el teatro no es cultura?”No, así no voy a conseguir nada. Llamo y me dan una entrevista:“Sí, sí, que sea con el secretario. Mañana está bien”.Voy al Ministerio. Llego. ¿Quién me atiende?… Un burócrata, ¿quién otro me va a atender si no un burócrata? Vaya a donde vaya, en la cultura uno siempre encuentra un burócrata. Bien, no hay otra solución. Llego, allí está el burócrata, me recibe, saludo, me invita a sentarme. Hay que ser correcto, amable. Por más que un burócrata nunca deja de ser un burócrata, uno tiene que mantener la corrección. No pedir, no exigir. Hay que sugerir. Sugerir, pero con firmeza. Es necesario darse el lugar que le corresponde a un creador, un escritor como yo. Saludo, me saluda.“Buena tardes”.“Buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarlo?”“Bien, necesito que el Ministerio me pague un pasaje…” No, así no puedo empezar. Tiene que ser más elaborado. Entro, saludo, me siento. Entonces empiezo:“Vea, me han invitado a un festival de teatro. Es muy importante para mí, pero creo que también para el teatro nacional…”No, lo mejor va a ser hablar de otras cosas antes. La política cultural del gobierno, alabarles lo poco que han hecho. No, lo poco no. No puedo decirle al burócrata:“Este gobierno ha hecho muy pocas cosas, y dentro de esas pocas hay sólo dos o tres buenas”.Si le digo que han hecho poco me va a cerrar la puerta en la cara. Hay que ser hábil, decirle que este gobierno ha hecho mucho. Aunque en verdad no ha hecho nada. Es la verdad, todo el mundo lo sabe, para este gobierno la cultura no existe, mucho menos existen los trabajadores de la cultura. Pero eso no se lo puedo decir. No se puede ir a pedir plata y decir:“Vengo a darle la oportunidad a este gobierno de mierda de que haga algo por la cultura, porque hasta ahora no ha hecho nada”.Eso nunca. Hay que planear bien lo que se va a decir. Empieza así. Llego, saludo, me siento. Primero una introducción. Amable, cortés. Le hago un cuento largo sobre todo lo mucho bueno que este gobierno ha hecho por la cultura, un gobierno con sensibilidad. Gobernantes y funcionarios cultos. No como andan diciendo por ahí, que es un gobierno de mierda, que no se preocupa por la cultura.“Créame que yo no comparto nada de lo que se dice por ahí sobre este gobierno, en ciertos medios, entre cierta gente. Eso no es verdad. Al contrario, yo creo que pocos gobiernos han hecho tanto como éste por la cultura, y en especial por el teatro. Yo sé que hay gente que no está conforme, pero son los menos. La inmensa mayoría de los trabajadores de la cultura habla muy bien de este gobierno”.Le hago una introducción, lo preparo, y después le pido que me pague el pasaje al festival:“Es sólo un pasaje. Los organizadores se hacen cargo de todos los demás gastos, hotel, comida… Sí, sí, claro, habrá debates, lecturas, contactos interesantes… ¿Cómo?… ¿Qué ya se les terminó el presupuesto de este año?… ¿Pero cómo se les va a terminar el presupuesto si estamos en enero? ¿El año acaba de empezar y ya se gastaron todo? ¿Pero cómo me va a decir que tengo que volver el año que viene si el festival es dentro de un mes?… ¿Que vaya al festival del año próximo?… ¿Usted me está tomando el pelo? ¡Pero qué caradura!… Mire, mejor terminemos con esto. ¿Cómo cree que yo, un dramaturgo como yo, puede aceptar ayuda de un gobierno como el de ustedes? Nunca, jamás se me pasaría por la cabeza recurrir al Ministerio de Cultura. No quiero ninguna subvención, no la necesito. Todo el mundo sabe que este gobierno es una mierda. Un gobierno compuesto por políticos y funcionarios ignorantes, gente inculta, asnos insensibles. Un poco corruptos también. Aunque hay quienes dicen que no son solo un poco corruptos sino que todos son muy corruptos. Ya sabía que gente ignorante como usted, y en especial usted, en caso de que yo hubiera venido al Ministerio a pedir un pasaje para ir al Festival, me iba a decir que no. Pero no es así. Yo tengo orgullo de creador, y tengo moral de ciudadano. Es por eso que nunca vine al Ministerio. Ni siquiera ahora. Yo no estoy aquí hablando con usted. ¡Qué se ha creído! Guárdese su presupuesto. Buenas tardes, señor”.

  • Carlos Liscano, escritor uruguayo, ex director de la Biblioteca Nacional de la República Oriental y mucho más. Fragmento de su obra de Teatro ‘La Subvención’, de 2002, compartido en estos días por el autor en su facebook.

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