Guernica: una guerra de nervios, por Laura Giussani Constenla

Tic tac, tic tac. El anunciado desalojo de los terrenos de Guernica sirve de ejemplo para entender un modo de hacer política. Cada quien atiende a su juego. Mañana, 15 de octubre, se supone que se cumple el primer plazo planteado por la Justicia. Berni anuncia que moverá a cuatro mil efectivos. El ministro Larroque dice que ya no hay posibilidades de volver a pedir una prórroga (a pesar de que el dictamen del Juez mencionaba desde el inicio esa posibilidad). Los ocupantes del terreno -que se bancaron tres meses de frío, sin agua, con chicos- dicen que de ahí no se van sin una solución.

El gobierno de la Pcia de Buenos Aires dice que ya se fueron unas quinientas familias. TN coincide con Larroque y dice que el problema es el PO y las organizaciones de izquierda que impiden la negociación. Una vecina en el noticiero -que de militante de izquierda no parece tener nada- dice que está en la toma desde el primer día y no se va a ir sin una solución. Otra, una jovencita con un bebé en brazos, dice que si se van por el desalojo volverán a tomarlo.

Nadie dice, pero todos los protagonistas lo saben, que están jugando una guerra de nervios. Ya consiguieron que se fueran unas 500 familias. Esta noche y mañana la negociación será cuerpo a cuerpo. Posiblemente logren que se vayan más familias (¿a ustedes les gustaría jugarse la vida frente a una represión anunciada?). Y así van las cosas.

Lo escribo hoy, el día antes. No creo que haya represión mañana. Igual, me parece patética la jugada. Los que están bancando la toma no son militantes de izquierda, y es impensable que los movimientos sociales puedan haberla armado a menos que tengan una estructura impresionante que haría temblar a cualquier gobierno.

Lo cierto es que algunas personas sin destino ni esperanza decidieron tomar el futuro en sus manos. Y cuando las cosas se ponen bravas, solo encuentran el apoyo de organizaciones sociales y de izquierda. Dudo que lo hagan por una especulación política electoral, simplemente es su sentido de ser.

La solución no es muy complicada. Basta decisión política. En Moreno la Intendente Mariel Fernández, está trabajando con lápiz y papel, para encontrar tierras ociosas que el dueño acepté alquilar para emprendimientos agrarios. Y los encuentra. Eso casi nadie lo dice. Es difícil entender porqué un tipo que viene de la izquierda como el gobernador Axel Kicillof no pueda leer esta situación.

Espero tener razón. Ojalá que mañana no haya policías ni represión. Si no, borraré esta nota sin escrúpulo alguno.

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