Ligas Agrarias-50 años

‘Grita lo que sientes’ fue la consigna fundacional de las Ligas Agrarias. Todo ocurrió el 14 de noviembre de 1970, en la localidad de Saenz Peña, Chaco, en donde se reunió el Primer Cabildo Abierto del Agro. Siempre es difícil definir cuándo empezó todo. Quizás fue tres meses antes, el 13 de agosto de 1970 cuando, en Machagai, ‘Quique’ Lovey tuvo la posibilidad de hablarle a una multitud de productores de algodón. Por entonces, Lovey rondaba los 20 años. Hijo de productores algononeros, cooperativistas y con simpatías por el peronismo, formaba parte del Movimiento Rural de Acción Católica desde fines de los años sesenta, una iniciativa del obispo de Sáenz Peña, Mons. Ítalo Di Stefano quien además de la homilía le hablaba a sus fieles por la radio haciendo duras críticas al gobierno y a los dirigentes gremiales del campo por la penosa situación del Chaco.

Fueron dos meses de asambleas pueblerinas, debates y marchas,, bajo el lema: “El Campo de Pie”. Claro que ‘el campo’ era entendido por esas familias de colonos que trabajaban la tierra, y por sus hijos que se organizaron en la Unión de Centros Juveniles Cooperativistas alineados con el obispo Di Stefano.

Cuándo empezó todo, preguntábamos. Quizás fue con Italo Di Stefano, oriundo de Santa Fé, fue designado obispo de la diósesis de Saenz Peña, en 1964. Si bien no formaba parte de lo que se conocía como teología de la liberación, la preocupación social y el acercamiento a los pobres y más vulnerables abarcaba a buena parte de los párrocos. Desde el púlpito empezó una campaña de concientización. Acercó a los jóvenes, y llevó asesores universitarios para hablar con los granjeros y campesinos.

Gracias a la investigadora Claudia Calvo, especializada en el tema, pudimos acceder a algunos testimonios. Ramón Chávez, conocido como “Guasuncho” y ex delegado zonal de las Ligas14 en Maipú, así recueda los inicios: “La primera movilización se hizo acá en Tres Isletas. Ahí habló Lovey estando en el MR. Después se hizo en Charata y después otra en Villa Ángela, en Sáenz Peña. Ahí ya vimos desplegar un cartel que decía Buenos Aires. ¡Ay…. Me temblaban las patas! (Risas ) Claro porque calculá un montón de gente y nosotros que somos desconocidos. Ya sabíamos que se venía negociando la movilización. Di Rocco (en ese momento Pte de la Federación Agraria Argentina) va de ministro de agricultura. Ya estaba Lanusse. Y ahí para toda la movilización. Él hace parar toda la movilización. Se acomodó y terminó viste. Y bueno, entonces la gente caliente. Y ahí Di Stéfano dio la cara… Hizo lo que tiene que hacer cualquier cura. Entonces nos juntamos nosotros y decidimos seguir hablando con la gente y bueno, apareció las Ligas y desapareció la diferencia, se siguió todos juntos. Todos éramos Ligas”.

Luís Rodríguez, militante estudiantil peronista de Santa Fe, agrega : “Tomamos contacto cuando nos llama Di Stefano a participar del MR. Ahí voy a Sáenz Peña a una reunión. ¿Sabés dónde se hacían? ¡En el obispado! Ahí empezamos a ir a las reuniones. No conocía a Lovey, no conocía a ninguno de ellos. Debe haber sido el 8 de septiembre por el día del agricultor, se hacía un gran acto agrario en Sáenz Peña. Organizado por la FAA. las cooperativas, todos. Bueno ahí para eso me llama a mi Di Stefano (…) En esa reunión dice “qué vamos a hacer”. Entonces yo les dije “nosotros tenemos la gente, es muy simple usted hable y no va a haber más acto, ahí salimos nosotros” (risas). Porque teníamos la barra, si vos manejas la barra, chau empezás con los cantos y los dejas afuera. Entonces primero iba a hablar Lovey…que plantee que no nos podemos quedar en esta situación que era una situación angustiante, era terrible, en ese momento en el campo el precio del algodón por el piso, las cooperativas quebradas, un éxodo tremendo, realmente no nos podemos quedar en eso, en hacer un acto y que después no pase nada. Hay que seguir con la movilización. Bueno, dijimos “vamos a proponer una marcha a Bs. As.” Entonces llevamos un gran cartel, ¡enroscado! ¿Qué decía el cartel? “¡A Buenos Aires!” ¡Nada más! (risas) Y en vez de hacer la marcha a Buenos Aires, que era una locura, era muy lejos, una marcha de 1200 km. ¡¡en ese momento!! Quizás ahora hay más equipo técnico, más medios económicos. Pero en ese momento prácticamente imposible. Entonces hicimos la marcha a Resistencia. Así fue el comienzo.”

Más de dos mil personas marcharon, organizados, hasta la ciudad de Resistencia, el día 9 de octubre de 1970. El juego estaba echado. A lo largo del camino las columnas recibían el aplauso de los pobladores.

El profesor de la Universidad de Misiones, Leopoldo Bartolomé, no tiene dudas: “Por mucho tiempo la representación sectorial y la expresión política de los pequeños y medianos productores argentinos fue canalizada a través del movimiento cooperativista y de entidades como la Federación Agraria Argentina (F.A.A.); organismos relativamente burocratizados y no caracterizados precisamente por su activismo. No es de extrañar por lo tanto el impacto que significó la emergencia al comienzo de esta década de movimientos reivindicativos que desbordaron a las organizaciones tradicionales y que posteriormente se consolidaron en las Ligas Agrarias del Nordeste, federando a movimientos de las provincias de Chaco, Formosa, Santa Fe, Corrientes y Misiones . El activismo y la combatividad de estas organizaciones era prácticamente inédito en el país desde las huelgas agrarias de 1912.” En aquel 1912 ocurrió el famoso Grito de Alcorta que dio inicio a las primeras organizaciones del campo.

Curiosamente, fueron las organizaciones tradicionales del gremialismo rural las que impulsaron las primeras asambleas. La Federación Económica de Chaco, la Federación Agraria Argentina, UCAL, la Sociedad Rural y la Federación Argentina de Cooperativas Agrarias exigían que el presidente de la Nación, por entonces del general Lanusse, los recibiera para reclamar por la crisis del agro y el bajo precio del algodón. Tuviero en Monseñor Di Stefano a uno de sus principales promotores, y el obispo, muy respetado por las familias rurales, convocó a participar a los Centros Juveniles Cooperativistas donde participaban los hijos de los agricultores que estaban asociados, también, al Movimiento Rural de Acción Católica. Así se llegó a aquel Cabildo Abierto del 14 de Noviembre de 1970 que se convirtió en el acto fundacional de uno de los movimientos rurales más combativos y organizados.Funcionaban con asambleas locales que designaban un delegado, una Asamblea Nacional por año, y un consejo directivo conformado por cinco miembros que tomaba las decisiones estratégicas. Participaron en las Ligas Agrarias alrededor de 20.000 familias y más de 50.000 jóvenes.

Con Isabel Perón en el gobierno, y el grupo parapolicial denominado las Tres A, comenzó la represión a las Ligas del nordeste. Detuvieron y torturaron a varios colonos e integrantes del Movimiento Rural de la Acción Católica. Con la dictadura, las cosas empeoraron.

El año pasado inició un juicio contra las violaciones por lesa humanidad contra las Ligas Agrarias en Chaco. De acuerdo a los testimonios Lovey y otros en su misma situación solicitaron protección a monseñor Italo Severino Di Stéfano pidiéndole que les garantizara una detención legal con derecho a la defensa y sin torturas. Di Stefano se reunión con autoridades militares, el general Serrano y el coronel Zucconi. De acuerdo al relato de Lovey en el juicio: “Di Stéfano volvió de la entrevista muy espantado, le habían dicho que la única garantía la daan ellos y que lo mejor que podíamos hacer era pactar una cita en un descampado”. Sin alternativa, el obispo dijo: “Hagan lo que quieran, yo no les puedo recomendar nada. Así fue que muchos militantes de las Ligas Agrarias optaron por esconderse en el monte. “Así sobrevivimos a cuatro operativos militares”, recordó Lovey.

A mediados del 2019, el histórico juicio de Chaco logró cuatro condenas y una absolución para los acusados de secuestros y desapariciones de trabajadores rurales del nordeste.

Laura Giussani Constenla

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