«Lo excepcional», por Pablo Touzón en Panamá Revista

Maradona, nuestro Diego querido, fue la quintaesencia del argentino universal. Esa argentinidad que no se protegía del mundo sino que salía a conquistarlo y se lo comía. País icónico, de individuos universales y sociedad chocada, la aparente falla de origen en donde se cifra el fracaso nacional según los “normalizadores” de todas las épocas. No para mi, al menos: de la Biblia me gusta Jesucristo, de la literatura me gusta Borges, del fútbol me gusta Maradona. Una genialidad individual que se hace colectiva porque encarna, sustituye, representa de una manera mágica y no “politológica”. Maradona fue el héroe individual que se hace colectivo, si, pero era uno. Uno y millones, sin dejar de ser profundamente personal; Diego no tenia nada que ver con el estaliniano “héroe colectivo”. Maradona fue el misterio de la Encarnación que nos tocó vivir, el desafío a la lógica y la razón, el milagro y la excepción que irrumpen en la línea monocorde de la Historia. Nuestra historia, en todo caso, la de los que coexistimos y compartimos nacionalidad con la que fue “la persona mas famosa del mundo”. 

La Pasión de Maradona fue haberlo encarnado todo a la vez , la noche y el día, el sol y la luna. Eso de “nada de lo humano le era ajeno” por una vez fue verdad, y resistió en ese cuerpito un Chernobyl interno sin detonar ( pero eso si, explotando muchas veces) durante 60 larguísimos e intensos años. Quien pudiera entender la carnalidad de un Dios. La vuelta que se comió una media res sintetiza ese espíritu: de alguna manera se las ingenió para digerirla. 

El mundo mira con tristeza y nostalgia como se le escapa la magia y despide un mundo aparentemente más “sencillo”, sin algoritmos mata genios. Una antena parabólica con dos patas: ya técnico de la selección nacional, una vez sostuvo que había convocado a Garcé porque lo había soñado, y a mi me pareció un motivo tan bueno como cualquier otro. 

Diego nos quedamos huérfanos y nos dejas con esta cruda realidad gris, de déficits fiscales, dólar, líneas de pobreza y negociaciones del Fondo. La misma de siempre, tal vez. Pero sin vos vivo en algún lado, metido en algún quilombo, será mucho peor.

Chau Diego, te vamos a extrañar.

(Publicado en Panamá revista el 25 de noviembre de 2020. http://www.panamarevista.com/lo-excepcional/) 

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