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La V Columna | Nieve negra en Navidad

El cielo del litoral de pronto se volvió gris. Algo que parecía una nube traía presagios que no eran de tormenta. Faltaban pocas horas para Noche Buena y del cielo empezaron a caer serpentinas negras que al contacto con el suelo se partían en mi pedazos. Alocado carnaval de papel picado funerario. Alzamos la cabeza al cielo y alguien dijo: ‘están quemando las islas’. Navidad cenicienta en sentido literal.

Aunque busques refugio en el mismísimo paraíso terrenal para huir del agobio de los noticieros y el tráfico, la histeria de fin de año o consumismo frustrado, con esa tremenda presión de ser feliz a cualquier costo, la realidad te estallará en la cara. La naturaleza explota en un simbolismo potente que de metáfora no tiene nada.

Estamos en la costa oeste del Uruguay, allí donde desemboca el río Paraná con todos sus riachos, y el río Uruguay se funde con el de La Plata. Lugar mágico en donde nace el Delta, como si todos los dioses se hubieran confabulado para que fueran hasta este punto. ‘Kilómetro cero del Río de La Plata’, indica un monolito sobre la barranca.

Dicen que hasta acá llegó Solís, y acá se los comieron los indios. También dicen que eso no es cierto porque los indios de esta zona no eran caníbales pero a los uruguayos les encanta repetir la leyenda con cierto orgullo: ‘acá nos comimos a Solís’.

Y dicen que en este exacto lugar desembarcó Darwin en 1833 y se asombró de la exuberancia de su vegetación y de esos ríos en los que podía pescarse con la mano por la cantidad de peces que había. Era zona de jaguares y animales de todo tipo que buscó y clasificó con esmero. Por esta razón, esta prominente punta lleva el nombre de Rincón de Darwin, en donde hace poco colocaron una estatua en su homenaje mirando al río y a las islas. Las mismas que hoy muestran un huracán de humo y cenizas. La quemazón del otro lado del río ocurre en islas argentinas, en el límite entre Buenos Aires y Entre Ríos.

 Dos siglos después de su paso por estas tierras -en donde el famoso científico pensó su teoría de la evolución y la victoria del más fuerte sobre el más débil como ley de la naturaleza que más de uno aplicó a la historia de la humanidad- el hombre ha decidido ‘limpiarlas’, eufemismo que suelen usar los paisanos para dejar el terreno sin un atisbo de todas las maravillas que Darwin descubrió y clasificó. Tierra arrasada. Tierra limpia. Lista para que el hombre construya allí sus casas, o countrys o extienda plantaciones exógenas y transgénicas, soja, maíz o lo que convenga al comercio internacional. El rostro pétreo de Darwin mira el humo. Ya no puede pensar. Tampoco llorar.

Hace tiempo que no llueve por estos lares. Es que parece que están ‘limpiando’ el Amazonas de tal forma que ya no llueve en medio continente y las aguas ya no bajan turbias, simplemente bajan tanto que ni los barcos pueden atracar.

Paréntesis. (¿A qué llaman ‘limpiar? Recuerdo que allá por los setenta -no sé si todavía existe esa expresión- limpiar’ era sinónimo de matar. ‘A éste hay que limpiarlo’ decían en referencia al que había que hacer desaparecer del mapa, el que no merecía vivir, un yuyo molesto que había que arrancar. Limpiar como sinónimo de asesinato. Y ahora también, la limpieza del monte para convertirlo en pradera no es otra cosa que la matanza de todo aquello que impide ese sueño americano de la casa en la pradera, del rico hecho rico a fuerza de pericia y muerte. Hoy a esa limpieza se la llama ecocidio).

En fin, quiso ser una historia de Navidad, todo se prestaba para hacerla en este lugar maravilloso. Pero, ya lo dije, el simbolismo acá es pura realidad. Igual comimos asado con ensalada y brindamos. Feliz Navidad, dijimos sin demasiada convicción. Pero no perdimos la esperanza. Ojalá que el 2022 nos encuentre un poco más sabios, más humanos. Chubut fue el gran final de este gris 2021. Brindamos también por ellos que le están dando lección de supervivencia al continente todo.

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Planeta Giussani | No suelto nada

Planeta Giussani al cuadrado.

Laura recita una poesía de su hermana Virginia Giussani. A pesar del cansancio o el agotamiento, del hartazgo, la decepción o el aislamiento, una cosa es segura, ellas no sueltan nada. Escuchala acá.

NO SUELTO NADA / Virginia Giussani

En tiempos de dejar ir

no suelto nada

quiero conservar una a unatodas las sonrisas

sobre todo las ajenas

navegar como un cándido río

por cada lágrima vertida

recoger los besos despeinados

de las luminosas noches amorosas

no olvidar ni un milímetro de lucha

y menos aún el dolor de la derrota

no suelto nada

acaricio los desvelos que siempre precedieron

a una aventura un riesgo a jugarse el pellejo

abrazo las victorias y zurzo las heridas

los rostros siempre frescos de la ternura

el miedo como espada y el temple como escudo

las infinitas miradas de quienes hoy no están

clavadas en mis ojos como brújulas

no suelto nada

el murmullo del viento de todos los otoños

los tropiezos las caídas y nuevamente el vuelo

la tibia piel de mis hijxs entre los brazos

los sueños madrugados y aún los mutilados

la alegría encendiendo hogueras impensadas

la desesperación y el grito hermanas de la vida

cada paso y cada huella dejando rastro en la arena

claro que no

no suelto nada…

#vgiussani

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Editorial Nora

El editorial | El tema del verano

¿Qué tienen en común el tema del verano con los slogans políticos? Nora Anchart te lo explica.

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La V Columna | Crónica de frontera. Persecución gremial en Uruguay.

Aquí sigo, del otro lado del río que- por ese curioso capricho de las fronteras- dicen que se trata otro país. Costa Oeste del Uruguay. Esto de los límites políticos tiene algo estrafalario. Hubo unos genios que algún día establecieron límites geográficos marcados por ríos o montañas. Ignoraban que la geografía lejos de dividir, une. Los pobladores de un lado y el otro del río forman parte del mismo ecosistema, es decir, comparten un espacio histórico, cultural, ambiental, con unidad de lenguaje y costumbres, fauna y flora. Pero no lo entendieron así los trazadores de límites a puro hachazo. Zacate. Palo y a la bolsa, ‘¡tenemos que hacer un mapa, qué tanto!’. Muchas muertes y guerras hemos pasado solo para establecer que este lugar, donde ahora estoy sentada, idéntico al que tengo enfrente, es otro país.

Pero, como somos un programa de y para trabajadores, no entendemos demasiado de fronteras políticas. Trabajadores del mundo uníos, dijo uno por allí. Así que La Columna Vertebral desembarca en Uruguay, en el mismo lugar en el que lo hizo Solís (esperemos que con mejor suerte), y la misma curiosidad con la que llegó Darwin. Les iré contando cómo van las cosas por aquí con los trabajadores de éste lado.

Hoy, vaya esta increíble historia de persecución gremial a docentes.

Montevideo, Uruguay, 28 Octubre de 2020. Sociedad. Marcha de la educación convocada por FENAPES en reclamo de mas presupuesto. Foto: Dante Fernandez / FocoUy

Una noche de marzo de 2019, catorce docentes del Liceo de San José, agremiados en la Federación de Profesores de Educación Secundaria (Fenapes) tuvieron la idea sacarse una foto con un cartel dentro de la escuela para apoyar una postura de su sindicato.

Las autoridades pusieron el grito en el cielo. Este simple acto les pareció de una gravedad inusual: “¡Política en la escuela! ¡Adoctrinamiento! ¡Desacato! ¡Fuera!”, parecían gritar desde arriba. Sostenían que el hecho violaba la ‘laicicidad’ de la educación, según la cual no se puede imponer al alumnado ninguna idea religiosa, política o sectorial. De hecho, les iniciaron sumario y fueron suspendidos de inmediato por 6 meses con la reducción al 50% de su sueldo por el mismo período.

El sindicato se quejó, pataleó, pero no hubo caso. El 2021 terminó con una resolución insólita. Dos de las docentes investigadas fueron notificadas de que la División Jurídica de la Dirección General de Educación Secundaria (DGES) optaba por su destitución -que implicaría una inhabilitación para trabajar en el futuro en la educación pública- ya que entiende que violaron el artículo 58 de la Constitución de la República.

Ustedes dirán: “y bueh, lo dice la Constitución, son reglas”. Pero qué decía exactamente el cartel con el que se fotografiaron los profes, con un muro de fondo, en una escuela vacía, no frente al alumnado; ¿insultaba al presidente? ¿llamaba a un levantamiento estudiantil?

No, simplemente un grupo de sonrientes docentes. Habían escrito una cartulina rosa, con marcador grueso y una clara letra de maestros: ‘No a la reforma’.

¿De qué reforma hablaba? Una que se quiso imponer por plebiscito bajo el nombre de Vivir sin Miedo, que preveía la creación de una Guardia Nacional militar con las fuerzas armadas para ocuparse de la seguridad, prohibición de derechos penales como libertad anticipada, allanamientos nocturnos, actualmente prohibida en Uruguay, aún con la firma de un juez, solo se puede allanar de día. El gremio hizo campaña contra ese propuesta adhiriendo a la consigna: No a la reforma, el miedo no es la forma.

Finalmente el plebiscito se hizo y perdieron los reformistas. Es decir, la mayoría de la ciudadanía pensaba lo mismo que los profesores, el miedo no era la forma.

Pero el miedo cayó sobre los docentes. Por un acto tan simple, como es el sacarse una selfie en la sala de profesores fuera del horario escolar y colgarla en las redes para mostrar su adhesión a la postura del sindicato, dos profesores quedarán sin trabajo, no podrán más ser ‘funcionarios públicos’ por violar la constitución.

La denuncia inicial había sido hecha por la directora del liceo, en aquel marzo del 2019, cuando todavía gobernaba el Frente Amplio. En aquel momento el Ministerio de educación decidió desestimarla y la archivó. El plebiscito en cuestión era promovido por Larrañaga, reconocido dirigente blanco, que luego fue Ministro del Interior de flamante gobierno de Lacalle Pou. Cambio de aires políticos. Sacaron el expediente del cajón.

El silencio se está imponiendo en las aulas. Pocos son los que se animan a levantar la voz, a quejarse, a opinar. La idea de ser destituidos de por vida es una espada sobre la cabeza de aquellos que deberían sentir la libertad de enseñar el valor de la libertad.

La Fenapes ya anunció que apelará la medida y llevará el caso a la OIT por violación de los derechos del trabajador y a la Comisión Internacional de Derechos Humanos. Entre tanto, quedó sentado el precedente: no hables, no opines, no te fotografíes, o podés perder tu trabajo para el resto de la vida.

Pequeñas delicias de la represión en un hermoso país republicano.

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