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Una de marcianos, por Laura Giussani Constenla

Hoy, los OVNIS están de moda. Aparecen por todas partes. Uruguay también se vio sacudido por el avistaje de luces extrañas en Paysandú. La Fuerza Aérea Uruguaya ordenó investigar a través de la Comisión Receptora e Investigadora de Denuncias de Objetos Voladores No Identificados (Cridovni) las denuncias recibidas sobre “luces intermitentes” en el cielo de las Termas del Almirón.

La sorpresa no es lo que vieron una decena de personas el 10 de febrero, el fenómeno es tan común por estas costas que hasta mi vecino vio un plato volador sobre la laguna hace muchos años, otro sacó una foto de su luz volando sobre el río, y el mismísimo Carlos Perciavalle declaró en el programa de Karina Mazzoco que está harto de verlos, van de noche a ‘tomar agua dulce de la laguna’. No insiste con el tema porque lo toman por loco. ‘La realidad es que hay poco menos que una invasión’, sostuvo el cómico sin ninguna intención de hacer reír.   

Si mi vecino los vio, y Carlos Perciavalle, y miles de personas cuentan sus experiencias con rarezas similares acá o en cualquier lugar de cielo abierto, ¿por qué hoy es noticia nacional e internacional?

Porque el mundo entero está hablando de ‘ellos’, los ‘otros’, los ‘innombrables’ desde que Estados Unidos decidió derribar un globo cuyo origen ignora pero que adjudicó al espionaje chino. Perdón, no fue el único globo destruido. Fueron tres. En una conferencia de prensa telefónica, la subsecretaria de Defensa y de Asuntos Hemisféricos de EE. UU., Melissa Dalton, explicó que tanto el artefacto derribado sobre el lago Hurón, en Michigan, como los dos anteriores en Canadá y en Alaska, fueron abatidos “por precaución”, y recalcó que “no ha habido daños colaterales en ninguna de las operaciones de la última semana”.

(El agente super 86 se quedó corto. Imaginen: una funcionaria, nada menos que la segunda en Defensa en Estados Unidos, aparece en una pantalla gigante para informar que la potencia mundial derribó tres globos que no tiene idea de qué son pero que no hubo drama)

A partir de allí, se desató el furor por los OVNIS.

Ni lerda ni perezosa, China aseguró que globos estadounidenses sobrevolaron al menos diez veces el país asiático durante el último año. Y, como si esto fuera poco, el jueves 16 de febrero, la semana pasada, en Shijiazhuang (norte de China) debieron cerrar por dos horas el aeropuerto por detectarse un “objeto desconocido” que sobrevoló la región, según las autoridades locales. El incidente provocó que entre las 11:00 y las 13:00 hora local los vuelos que tenían previsto aterrizar en el aeropuerto de Shijiazhuang tuvieran que ser redirigidos a otros destinos cercanos. Luego todo volvió a la normalidad.

Como todo indica que los marcianos ya están acá, apareció una especie de boya de acero grandota en una playa desierta y todos pensaron: objeto oceánico no identificado. De inmediato lo pusieron en relación con los globos de Norteamérica y todo lo que anda pasando (hoy se supo que eso que parecía una boya, era una boya).

Sentada en el monte más alto de mi Planeta miro el universo que me rodea. Es fantástico. Genera tantas preguntas como sonrisas. Sonrisas que no llegan a carcajadas, en cambio las preguntas me obsesionan, voy a la red de redes en busca de respuestas. (Pasamos de la gracia del Agente 86 a Black Mirror: la funcionaria en la pantalla y la periodista buscando en la pantalla).

Preguntas

¡Uff! Cómo no atragantarse con tantas dudas, sospechas, ignorancias (sí, en ese orden: primero dudo después sospecho y finalmente comprendo que no sé nada, los años me han dado la posibilidad de llegar a esa tercera instancia, antes solo me quedaba en la sospecha y después afirmaba nomás).

¿Qué es un Ovni? ¿Cuándo aparecieron? ¿Hay testigos? ¿Pruebas de radar? ¿Por qué el gobierno de Estados Unidos admite su existencia ahora? Tiene algo que ver la ¿guerra?

Busco, busco, busco, como loca, abro- sobrevuelo con la mirada-copio-pego en un archivo llamado Informe Ovni que ya tiene 15 páginas que tendré que leer. Estoy perdida, lo sé y lo lamento. Solo pido disculpas por intentar que ustedes se zambullan en esta demencia generalizada que no sé cómo me llevó de las luces de Paysandú a la Guerra Fría y la Crisis de los Misiles, pasando por Ucrania y Rusia.

¿Cuándo apareció por primera vez un OVNI? Muchos ubican sus inicios en todos los milagros que la humanidad ha percibido hasta el momento, mientras, los más literales, sostienen que “el fenómeno comenzó en 1947, íntimamente vinculado a los medios de comunicación”, dice Wiki. Ah, y avisa que ya no se llaman Ovnis, ahora se autoperciben UAP (sigla que refiere al inglés: ‘fenómeno aéreo no identificado’).

¿Desde 1947? Busco, busco. Qué pasó en ese año? Ese año se considera como la fecha inaugural de la Guerra Fría. Sí, dos años después de la guerra caliente, la de ‘todos’ (después vinieron montones de guerras y guerritas y golpes militares, pero eso era cosa de ‘ellos’, los ‘otros’).

A fines de los cincuenta el tema OVNI estaba en su apogeo, tanto es así que en el 58 hasta Jung publicó un libro titulado Un mito moderno. De cosas que se ven en el cielo, dedicado al ‘rumor’ de ‘platillos voladores’ “La gente ve algo, pero no sabemos qué es” y agrega que no solo se ven cosas materiales, también puede ser ‘algo psíquico’. O quizás dos dimensiones temporales, quién sabe. Si es desconocido solo cabe la duda. ¿Hasta ahora nadie se preguntó si el ‘objeto’ era en realidad ‘sujeto’?

Guerra fría y Ovnis, vaya combinación. No me van a creer si les digo que Orwell tuvo algo que ver con todo eso. El escritor del futuro esta vez puso los ojos sobre la Guerra Fría. Fue el mismísimo Orwell quien acuñó el término Guerra Fría. En 1945, en su ensayo “You and the Atomic Bomb” (“La bomba atómica y tú”) publicado en el diarioTribune. Allí mencionó lo que se vendría después de haber visto las bombas atómicas sobre Nagasaki e Hiroshima tiradas por Estados Unidos como una simple ‘prueba’ con la guerra terminada. Al ver la magnitud de la explosión comprendió que era un aviso: ahora cualquier país podía destruir medio mundo y lo quisiera con solo apretar un botón. Años de vivir bajo el terror pero estaba todo bárbaro. Se vinieron los maravillosos 60.

Volvamos a los Ovnis.

Entre 1948 y 1969, época del espía 007, tiempos terraplanistas en los que el mundo no terminaba en una ‘columna de elefantes’ sino en ‘la cortina de Hierro’, y el agente 86 nos mataba de risa, existió en Estados unidos el Proyecto Blue Book, un programa del gobierno de Estados Unidos encargado de investigar los informes de ovnis. Se cuadraron, chasquearon los tobillos y dijeron: ‘a sus órdenes’. Se pusieron a investigar como si a alguien le importara.

Tuvieron 12.618 avistamientos de ovnis denunciados por personal de la Fuerza Aérea. A pesar de semejante cantidad, el gobierno decidió que “Ningún OVNI reportado, investigado y evaluado por la Fuerza Aérea ha dado alguna indicación de amenaza para nuestra seguridad nacional” y cerró, por falta de fondos, la investigación en 1969.

Entre Guerras

Estoy escribiendo el día en el que se cumple un año de la ‘Guerra de Ucrania’ y curiosamente volvieron los ovnis a ser protagonistas, como en la Guerra Fría. En mayo del 2022 el Comando de Sistemas Navales de Estados Unidos detectó la existencia de una ‘especie de triángulo volador’ que titilaba por momentos y desaparecía que se había detenido sobre el cielo de los Estados Unidos. “No tengo una explicación de qué es este objeto”, dijo ante el Congreso Scott W. Bray, subdirector de inteligencia naval de EE.UU.

Era la primera vez, después de 50 años, que se volvía a hablar del tema en el gobierno estadounidense. Es decir, desde el 72/73 no se consideraba una cuestión digna de mención. A pesar de los miles de avistamientos relevados por ellos mismos. De inmediato pidieron un informe y ahora los videos de Objetos Voladores No Identificados se pasan una y otra vez en el Senado después de medio siglo de indiferencia.

Los episodios de objetos extraños vistos por pilotos y militares norteamericanos son muchos. A modo de ejemplo: En marzo de 1997, varios residentes de Arizona dijeron que presenciaron un gran objeto volador en el cielo cerca de Phoenix. Diez años después, el ex gobernador de Arizona y ex oficial de la Fuerza Aérea, Fife Symington, escribió en CNN sobre la experiencia previa a un evento en el que se discutieron varios avistamientos e incidentes de ovnis.

“Fui testigo de una enorme nave en forma de delta que navega silenciosamente sobre Squaw Peak, una cadena montañosa en Phoenix, Arizona. Fue realmente impresionante. Estaba absolutamente aturdido porque estaba girando hacia el oeste buscando las lejanas Luces de Phoenix”. Mucha fue su decepción ante la explicación de sus ex compañeros: para la Fuerza Aérea solo se había tratado de bengalas a gran altitud.

“Nunca estuve contento con la tonta explicación de la Fuerza Aérea. Bien podría haber habido bengalas militares en el cielo esa noche, pero lo que yo y cientos de otros vimos no tenía nada que ver con eso”, escribió.

En 2010, siete ex miembros del personal de la Fuerza Aérea de Estados Unidos describieron sus encuentros personales con avistamientos de ovnis en instalaciones de armas nucleares en incidentes en los años sesenta, setenta y ochenta.

Lo cierto es que siempre hubo denuncias de OVNIS y hay momentos en que Estados Unidos decide darle atención y momentos en que no. Sin ir más lejos, en el 2017 el Departamento de Defensa prohibió que continuara adelante una investigación del Pentágono del Grupo de Trabajo UAP sobre estos sucesos inexplicables. En el 2020, el senador republicano Marco Rubio, presidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, un informe sobre lo que había estado haciendo el Grupo de Trabajo UAP. Finalmente, se votó en el 2021 una Ley de Autorización de Inteligencia Nacional que ordenó se realizara el informe que fue dado a conocer en este febrero de 2023. 

Dice el informe: “Algunas observaciones de los fenómenos aéreos no identificados (UAP) podrían atribuirse a desarrollos y programas clasificados por parte de entidades estadounidenses”.

En definitiva, concluyeron lo que todos sabíamos, que pasan cosas raras de las que no tenemos ni idea. Hay luces en el cielo que no son estrellas.

La primera vez que todos tuvimos noción de la existencia de los objetos voladores no identificados fue en nuestra infancia, cuando veíamos asombrados la televisión: “¡Miren el cielo! No es un avión. No es una luz. Es Superman”. Nuestro primer OVNI era bueno, pero no hay que fiarse. Hubo un ufólogo super prestigioso que escribió un libro sobre estos fenómenos: ‘Operación Caballo de Troya’. El autor se llama John Keel, por si quieren saber el porqué de tan sugestivo nombre.  

La pregunta de fondo no es si existen o no existen los ovnis. Sí, existen. No quiere decir que sean extraterrestres. Lo que me genera curiosidad es si tiene relación el momento político con la decisión de saber de qué se trata. Y no soy la única. Muchos de los pilotos y marinos norteamericanos que informaron sobre la existencia de esos objetos voladores -a quienes nadie dio importancia y solo provocaron alguna risa por ahí- hoy son las vedettes de programas periodísticos y habitués de la Comisión de Inteligencia del Senado.

Para la agencia rusa Sputnik, no hay dudas, se trata de una cortina de humo. Algo así como tratar de hacernos olvidar de que estamos viviendo en una película catástrofe para ponernos a seguir una de marcianos. “Es una psy-op (psycological operations] para desviar la mente de las personas pensantes de temas reales [como] el colapso sistémico que da forma a su sombrío futuro y establece el escenario para establecer nuevas ‘grandes narrativas'”, declaró a Sputnik Matthew Ehret, vicepresidente de Rising Tide Foundation.

Como imaginarán, aquí, en lo alto del Planeta Giussani, no estoy para andar sacando conclusiones. Es tarde y el cielo está magnífico. Ojalá siempre dure el misterio de sus luces. 

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Internacionales

Maurizio Lazzarato: Tercera guerra mundial y la derrota de los años ’70

Esta semana charlamos con Maurizio Lazzarato, uno de los filósofos de izquierda surgido de la cátedra de Tony Negri, miembro de Autonomía Operaia en los años 70 que debío exiliarse en Francia en donde se dedicó al estudio en torno al capitalismo, las deudas y la guerra.

 Autor de ensayos publicados en recopilaciones junto a Paolo Virno, Michael Hardt y Eric Alliez. Y libros cuyos títulos ya nos indican el tenor de sus preocupaciones: La Creación del hombre endeudado (2012), Signos y máquinas, capitalismo y producción de subjetividad (2014); Gobernando mediante la deuda (2015); Neoliberalismo, la crisis financiera y el fin del Estado; Guerras y Capital (2016); El Capital odia a todo el mundo (2020), publicado hace un tiempo en español por Eterna cadencia. Muchos de sus títulos también pueden encontrarse en el catálogo de ediciones Tinta Limón. Sus últimos títulos son: Guerra y dinero: el imperialismo del dólar; y Guerra Civil Mundial, en 2025.

Entrevista a maurizio lazzarato del 5 de marzo de 2026

La entrevista exclusiva de LCV fue realizada via Zoom, en italiano, por Laura Giussani Constenla desde Italia y Lazzarato en Francia. A continuación, una síntesis de los principales conceptos sobre la relación entre guerra y capitalismo en el momento actual.

La Tercera Guerra Mundial y la Guerra Total. Los medios suele hablar del ‘conflicto de Medio Oriente’ ¿Cómo definir lo que está sucediendo? ¿Estalló la Tercera Guerra Mundial o puede considerarse una guerra regional? Lazzarato  cita al Papa Francesco con quien coincide en que estamos dentro de la Tercera Guerra Mundial desde hace un tiempo, aún con fragmentaciones, idas y venidas. Y define lo que está sucediendo luego del ataque conjunto de EEUU e Israel contra Irán, sumado al genocidio de Gaza, a la guerra de Ucrania y el bombardeo a Venezuela, como una Guerra Total. Un concepto que nació con la primera Guerra Mundial.

“La guerra es intrínseca al Capitalismo”, asegura. Le pregunto si es sólo del capitalismo o forma parte de la historia universal, visto que me encuentro en un pueblo en donde cada piedra fue testigo de guerras sobre guerras, desde los etruscos hasta hoy. “Son cosas distintas, incomparables”, la Guerra Total, característica del Capitalismo, gracias a las cuales pudo imponer el dólar como moneda de cambio internacional y convertirse en un imperio, no involucra sólo acciones militares en busca de territorios. Son guerras que no solo apelan a las armas sino que movilizan todos sus recursos: humanos, económicos, políticos, culturales, científicos, tecnológicos, agrícolas o energéticos. Guerras globales que tienen como objetivo destruir al enemigo, sin posibilidad alguna de negociación. El concepto de Guerra Total nació para definir a la Primera Guerra Mundial que se replicó en la Segunda.

“Este escenario se da en un momento de crisis económica del capitalismo casi terminal”. Estados Unidos vive una situación interna gravísima. Está endeudado por miles de millones de dólares. Se ha desindustrializado. Y por eso apela al poderío militar para restablecer un equilibrio, como lo ha hecho siempre. No es una novedad.

“El capitalismo es de una racionalidad irracional”. Creer que la lógica del Capital es una lógica absoluta e infinita es irracional. No se puede pensar en una racionalidad eterna, la locura forma parte del capitalismo en ese sentido.

“El fascismo hoy lo ejercen las democracias” Ya no es necesario un régimen diverso para aplicar las principales políticas del fascismo que son: explotación, sexismo, racismo, genocidios.

“¿Cómo se llegó a esto? Por la derrota de los revolucionarios en los años 70.” Ya nadie habla de revolución porque hemos sido vencidos y no analizamos en profundidad los motivos de ese derrota. Hay que repensar todo. Aún así, la revolución sigue siendo para Lazzarato la única salida. Poner fin al capitalismo.  

“Expropiar a los expropiadores”, tal como pensaban los trabajadores revolucionarios de inicios del 900 sigue siendo la única alternativa. El problema es que el Capital tiene la fuerza de las armas y ante la menor señal de revolución, aniquila.

Prima parte. Sin edición. La charla en crudo.

Tan lúcido como vehemente, consciente de la derrota y sin dejar de intentar cambiarlo todo, discrepó con la mirada de Bifo Berardi, quien en una reciente conferencia en la ciudad de México, Berardi sostuvo: “La utopía social de este siglo es la sobrevivencia, pero la realidad del siglo XXI es la extinción.” Una mirada oscura que no deja salida: “No creo que habrá una guerra civil estadounidense, es decir, entre frentes políticos opuestos. Eso pertenece a la época de la política, que en nuestro tiempo ha sido remplazada por la psicopatía, por la crueldad”, argumenta Bifo dando por terminada “la época de la política”. Tampoco coincide con la idea de “deserción” que proclaman Berardi y otros filósofos. Para Lazzarato recostarse en ideas comunitarias sin proyección revolucionaria no es una alternativa.

Por último, reafirmó que es tan cierto que se ha abandonado la idea de capitalismo y revolución que hasta Tony Negri, escribió un libro llamado Imperio, gran Best Seller internacional, en donde afirmaba que no existe más el imperialismo. Entre la indignación, la rabia y el dolor, el tono de Lazzarato cambia. Negri, su maestro y mentor, afirmando que el imperialismo no existe. “Basta encender la televisión para darse cuenta que el imperialismo está más vivo que nunca”, exclama.

***

Fue una charla de más de una hora, que si tienen ganas pueden escuchar en crudo, sin edición, en nuestro canal de Youtube. Me impactó la mención a la derrota de los 70. Y en más de una ocasión puso como ejemplo América Latina y los golpes. A 50 años de la peor de las derrotas de los movimientos obreros, estudiantiles y revolucionarios, en Argentina, vale destacar que parece que no sólo perdimos nosotros. Que hubo un quiebre mundial del que todavía somos víctimas. Nos despedimos con una desoladora conclusión: hay que repensar todo de nuevo. Ojalá tengamos tiempo.

Hace unos 40 años, Giorgio Gaber y su monólogo sobre ‘los americanos’. Nada nuevo bajo el sol

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LCV

Planeta Giussani: “El Capitalismo es también una utopía que fracasó”

Postales de la vida cotidiana en Italia. Laura Giussani C. desmiente la versión edulcorada del paraíso capitalista en ‘donde no hay paros de aviones o trenes como en Argentina’. Cuánto gana un italiano medio? La discriminación a los inmigrantes como política de Estado. Y más.

Columna de Laura Giussani Constenla, emitida el 23 de febrero de 2026

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Internacionales

Italia: esos raros encapuchados nuevos y los desaparecidos del mediterráneo, por Laura Giussani Constenla

Desde hace dos meses que llueve en toda Italia. El invierno acompaña, con el gris del cielo, las grises noticias de los diarios. Hace tiempo que venimos hablando del endurecimiento de las medidas de represión contra manifestantes. Esta semana la península se estremeció por una película que ya tenemos mil veces vista.

Laura giussani constenla. columna emitida el 9 de febrero de 2026

Ocurrió en Torino, una marcha de 50.000 personas contra el desalojo de dos históricas sedes comunitarias. Cincuenta mil personas, familias enteras, y en el medio, algunos encapuchados. La policía inició la represión cuando la manifestación se desconcentraba, hubo forcejeos, un chico que iba a ser detenido, una decena de encapuchados que fue en su ayuda, un agente que terminó en el piso y recibió patadas y algún palazo, alguien que grita déjenlo, y la acción finaliza con el policía que queda en el piso mientras otro lo va a socorrer.

Todo esto ocurre mientras se discute una enésima ley de Seguridad que permite la detención por mera ‘sospecha’ de parte de las fuerzas del orden. En la inauguración de los juegos olímpicos invernales de Milán, las escenas se repiten, son miles los que protestan en la calle por la participación del ICE en la seguridad del evento deportivo. De nuevo: refriegas, golpes, represión, palazos. El noticiero de la Rai 1 ya lo denomina “guerrilla urbana”.

Nada demasiado grave si no fuera porque anuncia un retroceso en Italia y el resto de Europa en cuanto a Derechos Humanos. Ya se han visto algunos actos de censura en la fiesta inaugural de donde se le prohibió hacer mención a Gaza a un reconocido cantante de origen árabe, Gadhi.

Lo curioso es que mientras los biempensantes de izquierdas y derechas debatían con fervor sobre los hechos de Torino, reiterados en Milán, una noticia pasaba casi inadvertida: mil personas desaparecían en las aguas del mediterráneo. No fue tapa. Digo mil, se entiende, mil! Y digo ‘desaparecían’ porque no hay nombres, ni cuerpos, ni heridos. Solo otras familias que buscan a quienes embarcaron un funesto día de viento.

Es que el invierno vino también con un ciclón llamado Harry cuya violencia hizo desbarrancar medio pueblo en Sicilia. Algo terrible. Eso sí fue tapa, y todos nos conmovimos con la triste imagen de la desolación de las casas que quedaban al borde del precipicio.

Sin embargo, no eran las únicas víctimas de Harry. La noticia recorrió las redes: mil muertos en el mediterráneo. Poco y nada decían los diarios, mucho menos la televisión. ¿Cómo creerlo? Finalmente encuentro en Vatican News la confirmación. Dice el artículo:

Mil personas podrían haberse perdido en el mar durante el ciclón Harry. Esta es la alarma lanzada por Mediterranea Saving Humans, que describe la mayor tragedia de los últimos años en las rutas del Mediterráneo central. «Los datos que hemos decidido publicar», explica Luca Casarini, fundador de la ONG y coordinador de misiones humanitarias, «son el resultado de los testimonios recopilados por Refugiados en Libia y Túnez, una red que mantiene contacto con numerosos refugiados y sus familias».

Entre el 14 y el 21 de enero, precisamente cuando azotaba la tormenta Hanrry, las autoridades marítimas europeas estimaron que unas 380 personas estaban desaparecidas en el mar. Sin embargo, al contrastar los testimonios de primera mano de quienes presenciaron las salidas con los de las familias de los migrantes, la ONG Mediterranea informa de un balance mucho más dramático. «Desde el 15 de enero», informa Mediterranea, «la presión de las autoridades tunecinas, con redadas y la destrucción de campamentos informales en los alrededores de Sfax, sumada a una relajación de los controles en las playas, ha fomentado numerosas salidas». Según los testimonios de familiares y de quienes se quedaron en tierra por falta de fondos, convoyes enteros nunca regresaron. Finalmente, el ministro de exteriores de Italia, Antonio Tajani, reaccionó y dijo: «Los traficantes de personas son criminales asesinos. No se envía un barco a un mar tempestuoso sabiendo que los está enviando a una muerte segura».

 Caramba, como si fuera una novedad, como si Italia no hubiese cerrado sus puertos a los migrantes desesperados y perseguido a las asociaciones humanitarias que iban en su rescate. Como si Italia no hubiese firmado un tratado con Túnez para blindar sus fronteras a quien buscara un futuro en Europa arriesgando si fuera necesario la vida. Luca Casarini, el responsable de la ONG que dio el alerta respondió:

«El problema es que se sabe poco o nada sobre lo que está sucediendo en medio del Mediterráneo. «Estamos presenciando una masacre continua que dura más de diez años. Esto significa que esta situación se está abordando solo como una emergencia, mientras que para evitar más muertes, se deben implementar medidas de socorro sistemáticamente».

¿De qué seguridad hablan cuando hablan de seguridad? De la seguridad del propio jardín, como en el Jardín de los Finzi Contini.

Invierno difícil el italiano, pero, cada tanto sale el sol. Esta vez, alumbraron la historia nuevamente los trabajadores del puerto.

El 6 de febrero, hace un par de días, se realizó una huelga internacional histórica en 25 puertos del Mediterráneo bajo la consigna “No trabajamos para la guerra”. Barcos dirigidos a Israel fueron bloqueados en puertos de Italia, Grecia, Euskal Herria, Turquía y Marruecos. El efecto fue especialmente notorio en Italia, donde puertos clave como Génova, Livorno y Rávena donde varios buques de la naviera ZIM no pudieron amarrar. La ZIM Virginia, un barquito cargado de armas permaneció fondeada frente a Livorno; la ZIM New Zealand y la ZIM Australia no pudieron atracar en Génova y Rávena, respectivamente. Otro buque, el MSC Eagle III con destino a la Palestina ocupada por el Estado de Israel, tuvo que desviar su ruta. Portuarios genoveses afirmaron humildemente: “Hay momentos en la historia en los que la clase obrera, en este caso los trabajadores portuarios, debe entrar en el campo de juego y debe reequilibrar un poco las cosas. Estamos intentándolo”.

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