Los sushis, los ceos y el país que no queremos, por Oscar Taffetani

El sueño del sushi Darío Lopérfido (Alianza, 2001) de concentrar en un sólo edificio Télam, Radio Nacional y ATC (TV Pública), ahora lo quiere concretar, 18 años después, y con los mismos pretextos (achicar el Estado, disminuir el déficit fiscal, etcétera) el sushi Hernán Lombardi. El primer paso es desacatar los fallos de la Justicia e insistir con los despidos masivos (e ideológicamente selectivos) de trabajadores en los medios públicos, provocando el conflicto y la preocupante parálisis de Télam, por ejemplo, que ya lleva más de 60 días sin producir noticias. El segundo paso es instalar una pequeña redacción de Télam en Tecnópolis, fuera del radio céntrico de la CABA, en donde esperan concentrar las antenas de la TV, la radio y otras yerbas (entre ellas, las interceptoras de celulares de la AFI). Cuando esa Télam reducida empiece a producir y trasmitir, la suerte de Télam SE estará sellada y el conflicto totalmente judicializado. El último paso del vaciamiento y liquidación al modo Cambiemos, será vender la sede histórica de Télam en la calle Bolívar, también la nueva sede de la avenida Belgrano e incluso la «Casa de la Defensa», una construcción histórica de Monserrat que había sido puesta en valor y refuncionalizada durante la gestión de Martín García. Otro tanto quieren hacer, cumplidos los pasos previos, con la sede histórica de Radio Nacional en la calle Maipú y con el complejo de la ex ATC sobre la avenida Figueroa Alcorta. Millones y millones de dólares de patrimonio público que se esfumarán de un plumazo y para pagar algún vencimiento de bonos o frenar alguna corrida cambiaria. Al final de todo, si cumplen con su cometido, nos encontraremos con medios públicos jibarizados, concentrados y domesticados, en el parque de Tecnópolis, como una variedad más de los «Entertainments» o en el mejor de los casos como una simple vocería de los actos gubernamentales, para que Marcos Peña, Durán Barba y los suyos hagan sus experimentos (como el experimento de ayer 29/8, donde expusieron de un modo inútil y letal al mismo Presidente de la Nación (para mis adentros, creo que fue algo tan erróneo y letal como cuando lo llevaron al presidente De la Rúa al programa de Tinelli y lo ridiculizaron porque no encontraba la salida). De ese tipo de heridas no se recupera nadie, comunicativamente hablando. Y bueno, vamos a ver cómo sigue esta peli. Yo espero con todas mis ganas que esa parte del país y de nuestras instituciones que no compra la mentira de Cambiemos y que ya está pensando en proponer alternativas, logre frenar esta carrera depredadora y le dé una salida pacífica y constructiva a esta crisis en la que los «CEO» nos han metido, a causa de la anomia y la desinformación de la mayoría de la población, que en algún momento los votó con esperanzas. Me lo digo a mí mismo y se lo digo a los que sienten y piensan como yo: a no bajar los brazos. La mejor historia argentina aún no ha sido escrita.

La Columna Vertebral, periodismo a la gorra. Echá una moneda