Mujeres autoconvocadas ocuparon el Ministerio del interior

«Mi abuela solía decir que los antiguos recordaban con lágrimas la Campaña del Desierto. Los que sobrevivieron el genocidio fueron empujados hacia el sur, recluidos en campos de concentración y torturas, obligados a caminar miles de kilómetros en las deportaciones de la muerte. Eran llevados por la zafra azucarera y otros trabajos forzados en territorios del norte». Así comienza la novela que acaba de publicar Moira Millán, El Tren del Olvido. Mapuche de Chubut que vivió su adolescencia en Maimara, Jujuy. 

Ella es una de las mujeres autoconvocadas, pertenecientes a diversas Naciones de pueblos originarios -mapuches, qom, guaraníes, mogoites, tapietes- de las provincias de Chubut, Formosa, Misiones, Salta, Santa Fé. 

Poco después del mediodía ingresaron al Ministerio del Interior y anunciaron que no se irían de allí sin presentarle al ministro sus propuestas contra el extractivismo y la represión que sufren los verdaderos dueños de la tierra. 

En un comunicado dado a conocer después de seis horas de ocupación pacífica advirtieron que no se irían hasta no reunirse con el Ministro Rogelio Frigerio. «Ha pasado un triste desfile de funcionarios de rango muy inferiores que vienen pretendiendo convencernos de salir del edificio para mantener con ellos reuniones estériles, no nos iremos. De represión, desalojo, muertes, destrucción y contaminación de nuestro territorios estamos hartas. No nos iremos hasta conseguir que un Estado, no un Gobierno, nos de respuestas concretas y definitivas a nuestras exigencias. No estamos asustadas, no tenemos miedo, solo mucha indignación y digna rabia. No venimos solas, la tierra que habitamos y las energías que nos habitan nos están acompañando. Acá estamos firmes y en pie de lucha.»

Hay quienes se extrañan de que un obrero sea escritor, más aún si una mujer de pueblos originarios parece una intelectual atravesada por la cultura que viven todas las jóvenes del país. Distintas culturas y orígenes pero un mismo agua para beber. 

Según Página 12, Moira Millan «en su juventud tuvo su época de heavy metal, Bukowski y ginebra en Bahía Blanca. Y ahora también lee mucha historia y material sobre género. Ahora generó una novela con parte de ficción, historia, lengua mapuche, reivindicaciones, ferrocarriles y amor. La protagonista es Llanka Ray (que quiere decir preciosura y flor) y es un personaje de 75 años que reivindica a sus abuelas y en ellas a las mujeres ancestrales que ayudaron a las adultas y jóvenes a reivindicar, conocer y pelear por la identidad originaria. Ellas son las guardianas de la memoria que se negaron a olvidar.»

Frente a la mirada absorta de los encargados de seguridad del Ministerio, algunas encadenadas, con la bandera multicolor y plurinacional, se sentaron en el piso a esperar al ministro. En el comunicado también expresan su solidaridad «con los pueblos que resisten, como el pueblo de Ecuador.»

 

La Columna Vertebral, periodismo a la gorra. Echá una moneda