«Si hay despidos se terminó la paz social», advirtió Pereyra. Negociaciones contra reloj por Vaca Muerta.

En los últimos dos meses se registraron alrededor de dos mil despidos en Vaca Muerta. Los últimos telegramas llegaron la semana pasada: 700 de despido, 1200 de suspensiones.

Guillermo Pereyra, dirigente del Partido Popular Neuquino, y líder desde hace 30 años del Sindicato Petrolero local, anunció una multitudinaria asamblea en los próximos días para analizar si van al paro o no. Se hablaba de 20.000 petroleros en una movilización con pocos antecedentes.

Mañana habrá una reunión decisiva entre el sindicato, y los ministros de Desarrollo Productivo Matías Kulfas y el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, en la cual se juega el futuro de los trabajadores ya que el próximo 28 de enero vence la conciliación obligatoria dictada por el ministerio para frenar los despidos masivos durante unos días. La postura del sindicalista no admite ambigüedades: «Queremos dejar en claro que si el día 28, cuando termine la conciliación voluntaria, hay despidos, se terminó la paz social», afirmó Pereyra en declaraciones al portal rionegrino Más Energía.

Son muchos los intereses cruzados en Vaca Muerta, y la postura de los empresarios podría también ser una jugada para aumentar el precio del combustible. El conflicto con este megaemprendimiento que algunos consideran el ‘big bang’ petrolero que salvará al país, mientras otros estiman que el fraking hundirá a la región y habrá pan para hoy y hambre para mañana, comenzó luego de la derrota del PRO en las Paso, cuando Macri decidió congelar el precio del combustible y la petrolera respondió con el parate de 17 equipos de perforación.

El gobierno de Alberto Fernández intentó seducir a los inversores reduciendo de 12% a 8% las retenciones de exportación. Un guiño para el sector petrolero que más ganancias obtuvo en los últimos años, con subsidios y tarifas siempre en ascenso.

Ayudó a la incertidumbre las declaraciones de Alberto Fernández a Horacio Verbitsky. Frente al análisis del periodista que sugirió: «Mi impresión es que hay una sobreestimación de la importancia de Vaca Muerta y el shale, que hasta ahora ha rendido muy poco. Ha habido una inversión muy alta por parte de YPF, de unos 10.000 millones de dólares, y sólo explica el 15% de la producción de YPF. En cambio, la recuperación terciaria de los pozos que ya existen, inyectando un polímero, cuesta muchísimo menos y tiene un potencial de producción superior a Vaca Muerta y en un plazo más corto», hubo una respuesta precisa del presidente: «eso es exactamente así». Quien agregó el condimento de una posible interna en la política energética: «Esta observación que vos hacés fue precisamente el primer análisis que me hizo Lanziani», en cambio «Nielsen está enamorado de Vaca Muerta».

Lo cierto es que la moneda está en el aire, y habrá que ver de qué lado cae en la reunión de mañana y los días subsiguientes.

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