Todo dura un instante para toda la vida

Quemo todas mis palabras falsas. ¿Cómo hacer para saber, en la noche azul, el rumbo, si es que tus ojos no me ven? Las horas ya no pasan, las heridas se han ido. Todo dura un instante. Todo dura un instante para toda la vida.

Hoy las arenas atrapan a los barcos. Es mejor ser el viento.

Todo dura un instante para toda la vida. Así nunca encontrarás el mar. ¿Por qué tu corazón brilló sin parar y luego se detuvo allí?

Todo dura un instante para toda la vida. Piazzolla, la tarde, el aire, las ganas de partir. Maldigo que otro pueda ver tu cuerpo prodigioso y desnudo, como yo suelo verlo.

Y bien sé que tu piel es fugaz. Te encontraré sólo en mil años de vida. Si no canto lo que siento, me voy a morir por dentro.

 Todas las cosas que conozco se parecen al cielo. Buenos Aires, alma de piedra. Nadie nos está esperando.

Así mi corazón te añorará. Estallaré en mis formas. Ya no estarás en la zona de mi alma. Todo dura un instante para toda la vida.

Tengo que aprender a volar entre tanta gente de pie. Deja que la luz te brille. El cielo se está yendo de verdad.

Una luna en tu noche tiene tiempo. Una figura de tus manos tiene mucho más. Y ya no hay nada que decir: así refleja el cisne así, el agua en sus alas.

Yo te sigo casi sin necesidad. Tu llamado no llegó y tu carta se perdió. Estas son mis alas hacia ti. No me dejes como un reloj que ya no marcará los momentos. Todo dura un instante para toda la vida.

Todos los espejos de su corazón se quebraron en mí. Quítame las penas con tus labios. Quiebra esa mirada de maldad. Tus huesos se están yendo sin ver nunca la luz.

Ya no sé si es que amanece o veo el cielo como un gran collage. El mar bramó y la luz estalló frente a mí. Esta vez la canción viene a mí, es un oleaje y es un don, un amor sin después.

Y deberás amar, amar hasta morir. Y te amo tanto que no puedo despertarme sin amar. Sólo tú vendrás a juntar mis días. No corras más, tu tiempo es hoy. Todo dura un instante para toda la vida.

Aprender que el alma es una piedra en algún lugar. Hay un rumor que me lleva al mar. Quizás sea tiempo de morir por ahora.

Fragmentos de muchas canciones de Luis Alberto Spinetta en su cumpleaños número 70

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