La V Columna | El día en el que desaparecieron los elefantes enanos

Un cuento real, aunque parezca increíble.

Imaginate una hermosa isla en el Mediterraneo, mar calmo, transparente, amigable. Costas acantiladas, y también planas. Perfume de orégano y enebro y salvia y tomillos y olivas y cipreses. Imaginate una de las islas grandes del Mediterráneo: Sicilia, Creta o Chipre. Tres hermanas que quizás alguna vez fueron un solo territorio, quizás un sacudón de la tierra, acaso un desperezo de Dios, las alejó, quizás es una pena que no hayan podido reencontrarse. Quizás.

Imaginate que en una de esas islas, o en todas, llegaron los primeros hombres de occidente. Dicen que fue hace muchísimo tiempo, por el 10.000 antes de Cristo (sí diez mil, imaginate que nosotros estamos recién en los dos mil después de cristo). La humanidad llegó a las islas porque habían desaparecido, definitivamente, los hipopótamos y los elefantes enanos. Les dije que parecía cuento, pero lo saqué de Wikipedia, que dice: “La llegada de los primeros humanos se correlaciona con la extinción de los hipopótamos enanos y elefantes enanos. Al descubrir los arqueólogos pozos de agua en el oeste de Chipre, los clasificaron entre los más antiguos del mundo, fechados en 9000 a 10.500 años”).

Y hay más, cuentan que allí están los primeros vestigios de civilización, antes de la egipcia o la griega. Lo saben porque encontraron el cadáver de un hombre enterrado junto a su gato mucho antes de tener noticias de egipcio alguno (les juro que es así como cuentan la historia, y, para amantes del los gatos, es la primera muestra de relación entre hombres y felinos).

La humanidad encaró una caminata de 140.000 años para llegar a las islas prometidas.

Lo primero parecido a un hombre , lo encotraron en Marruecos, como hace 300.000 años. Tardó casi 150.000 años en convertirse en un ser  ‘civilizado’, -es decir, un animal con capacidad lingüística y pensamiento abstracto-y eso ocurrió en Sudáfrica. Imaginate el tiempo que tardó en llegar el primero de esos seres al mar Egeo! 

Puede decirse que la humanidad encaró una caminata de 140.000 años para llegar a las islas prometidas.

Islas en el corazón de Occidente y de Oriente. En el justo medio, cerca de lo que ahora llamamos Italia, Grecia, Turquía, Egipto, Siria. Podría pensarse en el mejor lugar del mundo. Pero no.

Allí, en Chipre, desembarcó el primer homo sapiens, que era más homo que sapienz, por algo se llama la isla de Afrodita. Allí donde desaparecieron los elefantes enanos, se fundó la primera aldea de cazadores recolectores de la que se tenga noticias por esos lados. Quiso la historia que ese lugar que parecía un paraíso, paso indispensable entre oriente y occidente, con aguas claras y perfume salvaje fuera invadido una y otra vez a lo largo de los siglos y los milenios. Otomanos, fenicios, griegos, turcos, romanos, árabes, británicos, católicos, judíos, musulmanes, y gentes de cien mil raleas, quisieron quedarse con una de las mayores islas del mediterráneo.

La humanidad llegó a las islas porque habían desaparecido, definitivamente, los hipopótamos y los elefantes enanos

La última invasión fue en 1974. Operación Atila, la llamaron los Turcos conquistadores que lograron ocupar el 35% del territorio en el norte de la isla y proclamar una República Turca del Norte de Chipre. El sur continuó en mano de los chipriotas de siempre, y sigue siendo la República de Chipre. En el medio una línea divide el país, una franja desmilitarizada llamada Línea Verde en donde ninguno de los dos pueden pisar el territorio. Decenas de miles de grecochipriotas que vivían en el norte, huyeron al sur. Y viceversa.

Partida al medio, la vida continuó. Simon Reeves, un periodista andariego que nos muestra el mundo con una mirada cándida en los documentales de la BBC llegó un día a la isla y encontró algo insólito. En la línea verde, desmilitarizada, custodiada por la ONU, vivían familias enteras. Lo curioso es que, no podían tocar tierra por disposición del acuerdo de paz, vivían encerrados en sus casas y terrazas.Bajan canastas que los cascos azules llenan para abastecerlos. No quisieron dejarlas. Para visitarlos tienen que tener un permiso especial, pasar controles y esas cosas.

Cuánto tiempo llevan allí? Quién lo sabe. La Línea Verde, el muro intangible que dividió la isla en dos lleva una cuarentena, pero de años no de días. Igual, la vida continuó y los turistas llegan admirados a sus costas y se fundaron universidades internacionales, y desde las ventanas se escuchan risas. 

Fueron necesarios doce mil años de civilización para llegar a esta situación. Murieron los elefantes enanos, murieron miles y miles de hombres y mujeres en miles de guerras, y la paz a la que llegaron es ésta.

Chipre, el corazón de Occidente, sigue a la vanguardia del futuro. 

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