Un crack en recursos inhumanos, por Laura Giussani Constenla

“Nunca fui violento ni quise matar a nadie. Algún arrebato de ira cada tanto, como todo el mundo, pero nada como ésto. Cuando me dí cuenta de cuán enajenado estaba, me asusté. Pero ya era tarde. Mi nombre el Alain Delambre. Yo era un empleado que bordeaba los cincuenta en el mercado laboral -los últimos a los que contratan cuando hay trabajo y los primeros en despedir cuando hay recortes-. Me despidieron hace seis años”. Lo dice mirando a cámara, con una gesto duro, decidido. Pelado, grandes bigotes, fortachón. Buen lomo a pesar de su edad y un tatuaje tumbero. Imposible no darse cuenta de que está en una cárcel.

Así empieza la serie que dice estar basada en hechos reales que atrapa del principio al fin. El protagonista no solo tiene el physique du rol para el papel, su propia historia es tan interesante como la de Alain Delambre.

Entre las curiosidades de la serie es que Eric Cantoná tiene el papel principal. Quienes conocen de fútbol saben de quién hablamos: jugador del seleccionado francés y héroe del Manchester United.

Nació en 1966, hijo de inmegrantes de tercera generación. Su abuelo materno, catalán, peleó en la guerra civil española y tuvo que huir a Francia frente al avance de Franco. Su padre es inmigrante de Cerdeña que recaló en Marsella. Allí nació Eric Cantoná, en un barrio humilde, hijo de un enfermero y una costurera. En ese cantón marselles empezó a practicar una de sus grandes pasiones, tenía 6 años cuando entró al equipo barrial.

Cuando logró entrar en primera, pasó inadvertido en Francia pero se destacó en el Manchester United. Más allá de la belleza de sus goles, la magia y creatividad en la gambeta, o la potencia aguerrida para derribar al contrario, uno de los momentos más famosos de su carrera fue cuando saltó a la tribuna para darle una patada voladora a un hincha que lo insultaba con gritos racistas. Estaba en Inglaterra, era francés de nacimiento, pero la huella de las migraciones familiares no se borran. Alguna vez le preguntaron cuál fue su mejor jugada, y respondió: “Tengo una pila de buenos momentos, pero mi favorito es cuando le dí una patada al hooligan”. Un arrebato de ira cada tanto, diría el desocupado Delambré.

Multifacético y provocador, amó el fútbol como para declarar que lo hubiera jugado gratis, pero también tuvo en claro que no solo la pelota tiene sentido: “Si solo tenés una pasión en la vida -el fútbol- y la practicás al punto de excluir todo lo demás de tu vida, se vuelve algo muy peligroso. Cuando dejás de hacer esta actividad, es como morir. La muerte de esa actividad, es la muerte en sí misma»

Se retiró en 1995, y si algo no tenía en mente era morir. Desplegó una faceta desconocida y se destacó como actor, productor, además de dirigente deportivo. En 1995 debutó en el cine con un papel en La alegría está en el campo, y desde entonces ha participado en varias películas, entre ellas, Buscando a Eric, dirigida por Ken Loach en el 2009..

Vaya esta breve reseña para animarlos a ver Recursos Inhumanos, la serie de Netflix que ya es tendencia. Allí encontrarán no solo un gran actor y una trama que deja sin aliento, también expresa una profunda crítica a un sistema que tiene como único valor el del capital que solo provoca la desesperación de millones de personas que están fuera de la competencia. Cantoná parece ser el hombre ideal para representar al personaje de la serie, Delambré es un tipo de vida gris cuyo destino tiene un vuelco cuando después de años de humillación por ser ‘viejo’ para conseguir empleo decide tomar el destino en sus manos.

“Un artista para mí, es alguien que puede iluminar un cuarto oscuro. Nunca he podido, y nunca podré, diferenciar entre el pase de Pelé a Carlos Alberto en la final de la Copa del Mundo del 70, y la poesía del joven Rimbaud. En cada una de esas manifestaciones humanas hay una expresión de belleza, que nos conmueve y nos da un sentimiento de eternidad”, dijo alguna vez este particular crack de fútbol.

Señoras y señores, con ustedes, Eric Cantoná. Un tipo para quien la vida no es juego.

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