Guernica y los Bellacos

El Country de los Bellacos por ahora es un dibujo pero sus lotes ya fueron puestos a la venta.

Entre los principales promotores del desalojo del predio de Guernica figura una empresa llamada Bellaco S.A., fundada en mayo de 1983. Por aquel entonces las tierras ahora en disputa fueron compradas por el Sr. Ricardo Alberto Calderwood, en comisión para la recién creada empresa “El Bellaco S.A.”. Solo obtuvo un boleto de compra-venta frente a un escribano, sin poder demostrar ante el municipio el título de propiedad. Para subsanar la falta, la intendenta ordenó un estudio específico que fue suficiente para que la Cámara Penal de La Plata determinara que eran legítimos propietarios del terreno: “En informe del ingeniero agrimensor de la Secretaría de Obras Públicas de la Municipalidad de Presidente Perón (fs. 1095/1190), adjunta constancias de estado parcelario, planos catastrales e informe municipal de titularidad de “EL BELLACO S.A.” señala la resolución dictada por los jueces Raúl Dalto, Miriam Patricia Ermili y María Silvia Oyhamburu.

Ricardo Calderwood, el comprador original, empresario ganadero y director de la Sociedad Rural Argentina, pasó 37 años sin registrar legalmente esa propiedad. Tampoco lo hicieron todos los que lo sucedieron en esa empresa. Ni siquiera los actuales directores y representante legales de El Bellaco: Gervasio Pérez Pesado, como presidente de la compañía,José Alfredo Pizone como vice y Diego Guillermo Aidenbaum, Tomas Francisco Pizone y Jorge Daniel Szuster en tanto directores.

Es curioso que una Sociedad que se presenta, según su presidente Gervasio Perez Pesado, como una empresa modelo para el desarrollo de emprendimientos vinculados a countrys y clubes de campo, no solo no tuviera en su haber el título de propiedad sino que fuera llevada a juicio por deudas ante ARBA (Agencia Recaudadora de Impuestos de Buenos Aires). Más curioso aún es que su única cuenta bancaria en el Banco Superville en los últimos 24 meses no haya registrado movimientos.

No cabe duda que los Bellacos se toman su tiempo. Ya en el 2015, el diario El Cronista informaba con bombos y platillos la puesta en marcha del Country & Club San Cirano: «un megaproyecto único en su tipo por contar desde su fundación con toda la infraestructura deportiva y social de un club tradicional, al que los nuevos propietarios podrán acceder con amplias facilidades. Está pensado para gente joven y familias con la aspiración de tener una vida social y deportiva activa. Si bien el club y el barrio funcionarán de manera independiente, ambos se complementarán», señalaba el artículo. Y precisaba que la primer etapa del proyecto debería estar terminada en el 2016. La entrega de los terrenos y títulos de propiedad, argumentaban, estarían concluidas para el 2017.

Tres años pasaron desde el plazo establecido. No parecían tener apuro. La pregunta sería: ¿por qué ahora necesitan el predio desocupado de manera tan veloz si lo tuvieron abandonado y sin pagar los impuestos correspondientes durante casi cuarenta años?

Lo cierto es que en medio de la pandemia decidieron que era el momento indicado para llevar adelante proyectos que vienen parados desde hace décadas. Hoy fueron desalojadas de manera violenta todas las familias que allí habían encontrado un refugio.

Bellacos, es el mejor nombre para esta Sociedad Anónima. Quién sabe por qué lo eligieron. Según el diccionario significa: “Que es malo moralmente y ruin; en especial, que comete delitos».

«Una vez ocurrida la desocupación de los lotes deberán restituirse en forma provisoria a los requirentes María Jacinta Romero, Vilma Alicia Enríquez, Andrés Ríos y Gervasio Pérez Pesado en representación de la firma Bellaco S.A.», sostiene la resolución del juez Rizzo.

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