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Opinión

“Las cosas que importan te arrasan sin cálculo”, por Martín Rodríguez

La foto de Diego y Claudia. Él con la campera azul de nylon, un reloj dorado, un relojazo que apenas se asoma en la mano adentro de la campera. Señoras y señores, los años 80. El pelo negro de Claudia, que parece Gianina pero con el flequillo largo y batido. Sonríen como se sonríe cuando tenés todo por adelante. Todos. Todos somos un poco hijos de esos padres separados. Maradona es mejor que toda la literatura y sociología sobre él, porque la adelanta, la anula y la hace inevitable a la vez. Me acuerdo a Dolina diciendo que para él el mundial 94 ya no tenía sentido sin Maradona. El del 94, el de ese equipazo, fue el último mundial con Maradona. En el 98 ya éramos un páramo. En la vida podías intercalar pasiones, alejarte de la revista Goles, del Mitre deportivo, pero Maradona te reunía todos los egresados de la escuela de la pelota. Ojalá se cuiden y cuidemos a sus tesoros. A Claudia, a Dalma y Gianina y a todos los hijos. A todos sus amores. A la memoria de su vieja. Obvio que las personas de mierda y el periodismo de mierda van a arruinar este momento de dolor edificante. Ojalá se demore eso. ¿Escuchan? Se vienen los líricos del bronce, se vienen los periodistas buitres de las autopsias, se vienen los abogados, se viene el pueblo simple a poner su flor, los hijos e hijas de todas las clases. Pero estamos un rato antes de que todo eso empiece, el amor y también el saqueo de su memoria. Ojalá este momento así, suspendido, en el que no sabemos qué decir, dure más o dure para siempre. Nadie sabe adónde ir aún. Fiorito, Paternal, La Boca, Nápoles, La Plata, La Habana. El mapa de Dios. Nunca más me va a caer mal Guillermo Andino. Pidió una silla y se puso a llorar como un chico cuando dio la noticia porque capaz nunca imaginó dar una noticia que tuviera tanto que ver con él. Así hacen las personas de bien. Las cosas que importan te arrasan sin cálculos. Elige tu propia foto: Diego en la colimba, Diego cantando “El sueño del pibe”, Diego puteando a los que nos silban el himno, Diego de la mano con la enfermera que lo llevaba al antidoping final. Nuestro joven soldado de guerras personales en las que por momentos fundamos los restos de nuestra Nación. Somos ya, un poco, un ex país. Maradona armó un pueblo y una idea de Argentina cuando había desguace y fragmentación. Ya podemos tirar la llave al mar. No fue perfecto pero era Dios. Y elijo esta foto de Diego así, abrazado a Claudia, en nuestro Volver al futuro, porque parece ingenuo y valiente. Pero en el exacto momento en que estamos queriendo hacer jueguito hablando de Diego hay que devolverle la pelota. Que se la lleve. Que cada cual prenda su vela y rece su oración, sin los sommeliers de las emociones. Llegó la hora, Diego, hermano mayor. La hora del no va más. Gracias por la vida que nos hiciste mejor.

(publicado en el facebook del autor)

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¿Por qué no pedir un pequeño deseo a futuro?, por Cristina Wargon

Jeanne Louise Calment, fue ni mas ni menos que la novia de Van Gogh. Vivió 122 años rompiendo el récord de longevidad. Por lo visto a la vida le gustaba vivirla.

Nació en la ciudad de Orly en Francia.

Para tener una referencia respecto a su edad, ella tenia tan solo 14 años cuando empezaron a construir la Torre Eifel, al tiempo se puso de novia con el famoso pintor Van Gogh “Era sucio, siempre estaba mal vestido y era sombrío” comentó Mme Calment en una entrevista que le hicieron en 1988.

A los 85 años practicaba esgrima, y a los 100 andaba todo el tiempo en bicicleta.

A los 90 años Jeanne Louise, ya no le quedaban herederos, entonces llego a un acuerdo con André-François Raffray (un abogado de 47 años), por medio de un contrato en el que se acordaba que heredaría su casa si le pagaba 2500 francos al mes.

Raffray ( El abogado) pago durante 30 años esa renta pero por paradojas del destino murió antes, y su esposa continuo pagando.

Frases y reglas de la vida de Madame Calment:

-La juventud es un estado del alma, no del cuerpo, por eso yo sigo siendo una chica. Sencillamente no he lucido tan bien los últimos 70 años.-Sonreír siempre. Creo que esa es la razón de mi longevidad.

-Si no puedes hacer nada con respecto a algo, no te preocupes por eso.

-Tengo una sola arruga y estoy sentada en ella.

-Nunca uso rimel porque me río hasta llorar con mucha frecuencia.

-Creo que me moriré de risa.

(Podés leer ésta y otras historias en el blog cristinawargon.com.ar , y enterarte de sus talleres de humor. Una grossa.)

Taller de Humor Creativo Cristina Wargon

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Destacada

Evita, Discepolín y la Navidad del ’51, por Héctor Amichetti

Agitados acontecimientos caracterizan la segunda mitad del año 1951.

En Agosto el clamor popular, una multitud de trabajadores y trabajadoras piden a Eva que integre la fórmula presidencial con Perón, recibiendo como respuesta el histórico renunciamiento.

En Septiembre un intento oligárquico de derrocar a Perón. El alzamiento militar encabezado por Benjamín Menéndez fracasa. El 11 de Noviembre, contundente victoria peronista en las urnas. las mujeres votan por primera vez. Juan Perón obtiene más de 4.600.000 votos. En esos fervorosos días dos corazones puros y nobles, desbordantes de amor por los más humildes de la Patria, laten aceleradamente, tratando de ganarle tiempo a la muerte que se acerca inexorablemente: Eva Perón y Enrique Santos Discépolo. Evita y Discepolín para el pueblo.

Discepolín, aquel que desde la radio, con su programa “Pienso y digo lo que pienso”, viene bancando al proyecto nacional y popular, denunciando a los hipócritas, a los gorilas, a los eternos insastifechos.

“Antes no te importaba nada y ahora te importa todo… y protestás. ¿Y por qué protestas?. Ah, no hay té. Eso es tremendo. Mirá que problema. Leche hay, leche sobra; tus hijos que alguna vez miraban la nata por turno, ahora pueden irse a la escuela con la vaca puesta… ¡pero no hay té! Y según vos no se puede vivir sin té. Te pasaste la vida tomando mate cocido, pero ahora me planteás un problema de Estado porque no hay té. Claro ahora la flota es tuya, ahora los teléfonos son tuyos, ahora los ferrocarriles son tuyos, ahora el gas es tuyo, pero… ¡no hay té!”. Discepolín, jugado por la revolución que realiza el peronismo, atacado por sus antiguos amigos de la clase media liberal que lo llaman por teléfono para putearlo, lo abuchean cuando entra a un café y le envían a su casa paquetes con discos de sus tangos deliberadamente rotos.

Evita internada y operada en un Hospital de Avellaneda -según ella creía- de una úlcera sangrante. Los doctores saben que es un avanzado cáncer de útero. Discepolín con fuertes dolores de cabeza, con fiebre y cansado. La estreptomicina escasea. Le ofrecen una caja de ese medicamento y la rechaza, refiriéndose a Evita dice: “Primero es ella, es esa piba la que tiene que salvarse a toda costa”.

En la noche del 23 de diciembre el corazón de Discepolín se detiene. “Si mi esqueleto sirve para algo lo pongo a disposición del gobierno”, le había dicho a Perón tres meses antes conmovido por el levantamiento oligárquico.

Triste nochebuena la del ’51 para el Presidente Perón. Discépolo le había prometido pasar juntos la navidad en la Quinta de San Vicente y Evita sin reponerse de su grave enfermedad. Evita, con el fuego de su alma escribiendo el mensaje de navidad:”…No puede haber amor donde hay explotadores y explotados. No puede haber amor donde hay oligarquías dominantes llenas de privilegios y pueblos desposeídos y miserables. Porque nunca los explotadores pudieron ser ni sentirse hermanos de sus explotados y ninguna oligarquía pudo darse con ningún pueblo el abrazo sincero de la fraternidad”.

Navidad del ’51. La última navidad de Evita. Navidad en la que Perón no llegó a brindar con Discepolín.

En 1953, Cátulo Castillo escribió unos versos para la música de un tango que Discépolo no pudo terminar porque lo sorprendió la muerte, postrer mensaje que nos dejó para siempre y en especial para esta navidad del 2021 en la que Evita y Discepolín siguen cinchando con todos nosotros para evitar que los oligarcas boicoteen el proyecto nacional y popular.

“Hoy que no estoy

me da pena

no estar a tu lado

cinchando con vos…

Mensaje

con qué te digo

que soy tu amigo

y tiro el carro contigo

yo

tan chiquito y desnudo

lo mismo te ayudo

cerquita de Dios.”

¡Felíz Navidad para todos mis amigos y amigas que son mis compañeros y compañeras! ¡A seguir cinchando en el 2022!

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Opinión

Placebo, por Hernán López Echagüe

¿Quién diablos resolvió y logró instaurar a modo de verdad absoluta y sagrada que esa quermés a la que llaman democracia es el camino único y venerable hacia el bienestar de una sociedad? Usted elige, usted decide quién y quiénes serán los paladines de sus necesidades y sus anhelos. Vamos, eso es tomadura de pelo. El voto es un placebo del libre albedrío. No es otra cosa que una melancólica escenificación de civismo, de un celo por las instituciones que dura lo que un parpadeo. Una diligencia tribal: meter una papeleta en un sobre; luego, el sobre en la ranura de una caja, y de regreso a casa comprar ravioles, una botella de vino tinto; almorzar, dormir la siesta y en la noche esperar el resultado de la elección como el que espera el resultado de la quiniela. Ése es el tamaño de la libertad que nos permite este sistema. El de una ranura. Al día siguiente, a cerrar la boca y a obedecer. En la fábrica, en la oficina, en la escuela, en la calle. Y en momento alguno dudar del fatalismo que rige nuestra vida. Todo en orden. Las instituciones, que nunca sabremos para qué sirven, a buen resguardo. Los cerdos en su chiquero, las gallinas en su gallinero y los timoratos en su pecera. Unos años más, como tantos otros, de convalecencia de la nada.

Al imbécil la mirada de las personas que caminan por la calle no le excitan ningún significado, ni ganas de buscarlo. Le significan algo espantoso, en cambio, los ojos y la mirada de las personas que están echadas en un colchón en la vereda de una calle, junto a los muebles que pudieron reunir y llevarse el día del desalojo. Significan la vagancia, el destino del que eligió la dejadez, la irresponsabilidad, el placer y la libertad de vivir a la intemperie. Yo me rompo el lomo, laburo diez horas sin parar, y estos tipos se meten en el umbral de una iglesia a dormir y emborracharse mientras sus hijos andan pidiendo limosna en trenes y colectivos y restoranes.

Me dice Silenzi que el que siempre tiene esperanzas, siempre se equivoca. Que sólo se merece lo que se toma.

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