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Libros y alpargatas

Soldados, de Gustavo Caso Rosendi

En este nuevo aniversario del inicio de la Guerra de Malvinas, rescatamos este libro imprescindible. El de un ex combatiente poeta. Como dice Gabriel Celaya en ‘La poesía es un arma cargada de futuro’: “Poesía para el pobre, poesía necesaria/como el pan de cada día,/como el aire que exigimos trece veces por minuto,/para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.” A veces solo la poesía logra una síntesis profunda y conmovedora. Es lo que ocurre con los versos de Caso Rosendi quien combatió en Malvinas y así lo cuenta.

GURKAS
Mercenarios de perfil bajo
(los únicos que los vieron
ya no están)
Cuchillos fantasmales
cortando los sueños
¿Pero acaso nosotros
no veníamos del país de
las picanas sobre panzas
embarazadas?
¿Quién le tenía que tener
miedo a quién?

…………………..

Cuando cayó el soldado Vojkovic
dejó de vivir el papá de Vojkovic
y la mamá de Vojkovic y la hermana
También la novia que tejía
y destejía desolaciones de lana
y los hijos que nunca
llegaron a tener
Los tíos los abuelos los primos
los primos segundos
y el cuñado y los sobrinos
a los que Vojkovic regalaba chocolates
y algunos vecinos y unos pocos
amigos de Vojkovic y Colita el perro
y un compañero de la primaria
que Vojkovic tenía medio olvidado
y hasta el almacenero
a quien Vojkovic
le compraba la yerba
cuando estaba de guardia
Cuando cayó el soldado Vojkovic
cayeron todas las hojas de la cuadra
todos los gorriones todas las persianas

……………………..

Dos poesías tomadas del maravilloso libro Soldados, editado por el Ministerios de Educación en el año 2009, para el Programa Educación y Memoria. Se puede leer digitalizado en:

http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL006317.pdf

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“¿Qué hacemos con Menem?”: un libro para pensar los 90

El periodista Pablo Touzón pasó por el estudio de La Columna Vertebral para charlar sobre “¿Qué hacemos con Menem?”, compilación realizada junto a Martín Rodríguez de 17 ensayos escritos por distintos y variados autores acerca de una de las presidencias más infames del país. El espectro de miradas para revisitar aquella década es gigantesco: peronistas, kirchneristas, liberales, trotskistas, aceleracionistas, cristianos y socialdemócratas. Escuchá la nota para entender qué hacemos con Menem, a veinte años de los 90:

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Libros y alpargatas

Dany Anajovich, el librero del teatro

El librero Dany Anajovich pasó por La Columna Vertebral para contar su experiencia vendiendo libros a la entrada del teatro, además de recomendarnos unas buenas lecturas para esta semana. Pasá por su ig, @librosdaniel, para comprar y vender libros, o irte con recomendaciones especiales.



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Destacada

Una historia de la Clase Obrera, por Leónidas Ceruti

Los libros de Leónidas Ceruti, “Aceiteros y Desmontadores Hacemos Historia 1947-2017. 70 años. Tomo I” (publicado por la Federación Aceitera) y en “Clase contra Clase. Argentina entre 1952-1976. El Quinto Relato”, son una impecable investigación histórica sobre las luchas obreras en Argentina. Exceden largamente la memoria de los Aceiteros porque ningún gremio actúa solo, se encuentra ensamblado en un contexto social, histórico, cultural y económico. Aquí compartimos algunos fragmentos seleccionados por el autor.

El plan de lucha de l 1963 de la CGT.

Durante enero del año 1963, se celebró el Congreso Normalizador de la CGT, en el que se eligió una nueva conducción, formada por dirigentes de las 62 Organizaciones Peronistas, y de los gremios independientes en partes iguales, designándose un secretariado a cuyo frente se ubicó a José Alonso, con la bendición de Vandor. Se decidió un Plan de Lucha, con cinco etapas, desde mayo de 1963 hasta julio de 1965, con un programa que incluía reclamos en lo social, económico y político. (….) La primera etapa se inició el 27 de mayo de 1963, con una semana de protesta, culminando el 31 con una huelga general nacional de 24 horas. Las otras etapas del Plan de Lucha de la CGT se implementarían durante el gobierno de Illia, y la conflictividad iría en aumento. Finalizaba otra etapa de enfrentamientos entre la clase obrera y la burguesía. Se dieron negociaciones, traiciones, tomas de fábricas, presentación de programas obreros, lo que trajo nuevas experiencias, donde no faltó la represión.

El gobierno de Illia y la CGT.

Al entregarle el 12 de octubre de 1963 José María Guido a Arturo Illía los atributos presidenciales, le traspasó también el poco cómodo cargo de adversario de la CGT. La relación del movimiento obrero con el nuevo gobierno radical, desde el comienzo fue conflictiva, ya que estaba en pleno desarrollo el Plan de Lucha de la CGT, que no se interrumpió ni se levantó con la asunción del nuevo gobierno. Con los años, en 1970, Ricardo Balbín, denunció que dicho plan fue gestado por Levingston y Alonso. A partir de la segunda mitad del 63, el sindicalismo sufrió un aislamiento relativo. En agosto Miguel Gazzera, dirigente sindical peronista, realizó un informe en el que aconsejaba seguir una línea de oposición frontal al gobierno de Illía, al que “hay que golpear violentamente con huelgas”. Ese era uno de los flancos débiles del radicalismo, sus escasas vinculaciones con los gremios. El 6 de diciembre, la CGT convocó a la primera huelga contra Illía, y al mes el Comité Confederal decidió el calendario de la Segunda Etapa del Plan de Lucha. El mismo consistió en ocupaciones masivas de fábricas durante mayo y junio. El secretario general de la CGT, José Alonso, calificó al gobierno como surgido “de un acto electoral fraudulento, en el cual los trabajadores no pudieron votar por sus candidatos ni ser electos”. Se cuestionaba la capacidad del gobierno, su lentitud, el creciente costo de vida y la desocupación. En febrero de 1964, se informó la continuación del plan de lucha, y Alonso declaró que las ocupaciones de fábricas eran actos legítimos. El movimiento obrero estaba organizado a través de distintos agrupamientos. Por una parte, se encontraban las 62 Organizaciones, que agrupaban a la mayoría de los sindicatos de obreros fabriles; por otra los Gremios Independientes, entre los que se encontraban sindicatos importantes como la Unión Ferroviaria y la Federación de Trabajadores de Luz y Fuerza; el Movimiento de Unidad y Coordinación Sindical (MUCS), de orientación comunista, y finalmente un agrupamiento antiperonista, que no forma parte de la CGT, los 32 Gremios Mayoritarios Democráticos.

El Vandorismo

Durante esos años, se fue dando un proceso donde se consolidó fundamentalmente el llamado “Vandorismo”. Las características de esa dirigencia gremial fueron: burocratización de los dirigentes y de las estructuras sindicales, integración al sistema político institucional, métodos autoritarios, negociaciones, pragmatismo, matonaje, utilización de la representatividad de los sindicatos en las disputas políticas dentro del peronismo. El poder de la burocracia sindical estaba sustentado entre otros factores en:*.- La Ley 14.455 de Asociaciones Profesionales, sindicato único, no federaciones, sindicatos nacionales, sindicatos de primer grado: negociaciones y disciplina dentro del gremio.*.- Poder Financiero de los dirigentes sindicales y los sindicatos. *.- Violencia y gansterismo de los gremialistas: control de la oposición.*.- Dominio de las elecciones de los gremios: Potestad de las Juntas Electorales. Entre 1957 y 1972, sobre 25 sindicatos con más de 25.000 afiliados, solo 2 derrotas electorales.

El ejemplo de esos dirigentes sindicales fue el “lobo” Vandor, como lo apodaban sus incondicionales 220.000 metalúrgicos. Negociador con empresarios y militares, fogueado en la resistencia, estuvo preso tres meses durante la “Libertadora”. Patotero, violento, fue la pesadilla de los radicales en los años de Illía, que se puso el saco y la corbata para asistir a la asunción del golpista Onganía. Fue el cerebro dominante del poderoso aparato de la CGT, que agrupaba hacia 1964 a unos dos millones de trabajadores y movía anualmente un presupuesto superior a los cien millones de pesos. A los 16 años trabajó en la fundición Renaud, en Rosario, luego en 1941 se incorporó a la marina como aspirante a suboficial en la Escuela de Mecánica de la Armada, llegando a cabo primero maquinista. Luego en los establecimientos Philips lo eligieron delegado de la fábrica. Con el golpe del 55, fue detenido y estuvo detenido cuarenta y ocho días en la Penitenciaria y noventa en Caseros. Encabezó la línea blanda dentro del sindicalismo, buscando el poder por la estrategia de la evolución en contraposición a Framini, hombre de barricada, de la línea dura, que buscaba el poder por la revolución.

Vandor, era pragmático y oportunista, intentó la creación de un proyecto político de los trabajadores, o sea un movimiento político de base sindical. Entre sus amigos estaban los dirigentes Amadeo Olmos y Miguel Gazzera. Principalmente durante 1965 y 1966, se dio el enfrentamiento entre Vandor vs Perón-Isabel, impulsando el llamado “Peronismo sin Perón”. Rodolfo Walsh, en un artículo periodístico del 22 de mayo de 1969 titulado ¿Qué es el vandorismo?, luego de historiar los orígenes y desarrollo de la industria metalúrgica, comentó el surgimiento y la personalidad de Vandor de esta manera “A propuesta de Paulino Niembro, que en su carácter de componedor de tendencias declina aspiraciones propias, el congreso de la UOM reunido en el Luna Park elige secretario general de la Capital a un delegado de la firma holandesa Phillips. Lo apodan, precisamente “el holandés”, alguno de los antepasados debió sustituir el Van Thorpe original por el de Vandor, con que figura en las boletas. Su prontuario “depurado en agosto de 1958, dice que nació en Bovril, provincia de Entre Ríos, el 26 de febrero de 1923.

Alrededor de este hombre ha de confluir la mayoría de expectativas, temores, ansiedades y mitos de la historia del gremialismo argentino. Es poco lo que se sabe de su pasado. Seis años transcurridos en la Armada, de donde egresó como cabo primero, alimentan la versión de que fue siempre un agente del servicio de informaciones navales. Otras fantasías se oponen a ésa: en junio de 1955 habría encabezado las columnas metalúrgicas que desafiando precisamente el bombardeo de la Marina acudieron en auxilio de Perón. Unos lo pintan regando con clavos Miguelitos los caminos de la represión, en el año 56, otro, negociando en secreto con los jefes de esa represión”. Luego vendría la época de Frondizi y el Plan Conintes, y de esa época Walhs dijo que “Doce mil metalúrgicos han caído en esa primera ola represiva, pero el gremio mantiene su poder. La influencia de Vandor es importante. Su despido de Phillips, tres meses de cárcel, cierto papel en la Resistencia, le abren el camino”. (33)

Otro dirigente de importancia y con gran poder en esos años fue José Alonso, designado secretario general de la CGT desde 1963. Fue un sindicalista con ilusiones “Neocorporativas”, plasmadas en un documento sobre el cambio de estructuras, titulado “La CGT en marcha hacía el cambio de estructuras”, publicado en enero de 1965. Por una parte había tejido cordiales relaciones tanto con las cúpulas eclesiásticas como militares, y por otra había logrado independizarse del todopoderoso Augusto Vandor. Así como el “lobo” era un hombre de acción, Alonso brillaba en los gabinetes, estudioso, muy lúcido y despierto estratega. Llegó a secretario general de la central obrera como mero títere del metalúrgico, pero fue sustentando ideas propias y no se lo podía desalojar de su cargo. Su fuente de poder residía en la burocracia cegetista y en su gremio integrado mayoritariamente por mujeres, al que un jerarca gremial descalifico llamándolo el sindicato de “Cincuenta costureras”. (34)

Las 11.000 fábricas tomadas en junio de 1964

El Comité Central Confederal, de la CGT, el 1º de mayo de 1964, aprobó “poner en ejecución la segunda etapa del plan de lucha que abarcó: a) entre el lunes 18 de mayo y el 15 de junio, ocupación parcial, zonal y por grupos en la forma que indicara el Consejo Directivo de la CGT; b) entre el 15 y el 16 de junio, como culminación de esta segunda etapa, ocupación total y simultánea en todo el país por el término de 24 horas; c) el Consejo Directivo de la CGT planificará con la consulta correspondiente a los organismos confederados todas estas acciones de lucha a los efectos de una perfecta eficacia y sincronización;…”. Las masivas tomas de fábricas se desarrollaron a lo largo de siete operativos, entre el 21 de mayo y el 24 de junio de 1964.

Las jornadas elegidas fueron el 21, 27, y 29 de mayo, 2, 3, 5, 18 y 24 de junio, en las cuales según datos de la CGT, 3.913.000 trabajadores ocuparon 11.000 establecimientos. Dichas ocupaciones se cumplieron con justeza matemática. No hubo ni un desajuste, ni una vacilación, ni una demora. “Nosotros no lo hubiéramos hecho mejor”, manifestó con asombro un militar en actividad. En junio, la revista Primera Plana, señalo a Vandor, como el principal inspirador del Plan de lucha de la CGT y como un activo opositor al gobierno, convencido de que caería y la necesidad de que el sector sindical participe activamente en ese proceso, junto a las FFAA. La tercera etapa, se inició el 3 de agosto de 1964, para exigir al gobierno “el cambio de estructuras económicas, social y política”. Las medidas de lucha esta vez fueron los cabildos abiertos entre agosto y septiembre. Mientras que durante noviembre y diciembre se desarrolló la cuarta etapa, con concentraciones y marchas en distintas ciudades, para culminar con una huelga general por 48 hs el 17 y 18 de diciembre. Ese mes dio comienzos el operativo retorno de Perón al país, que había declarado en Madrid “Volveré este año a la Argentina. Imagino que el presidente Illía, al insinuar mi regreso, lo hace de buena fe, ofreciéndome garantías”. A la vez, un vocero de la CGT, declaró “Nuestro próximo paso será lisa y llanamente, ocupar las fábricas para hacerlas producir. Es decir: una auténtica revolución social. Pero no tendremos que llegar a tanto. Antes deberá ocurrir algo…”.

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