¿Puede un especial de ‘comedia’ convertirse en el retrato más crudo, oscuro, divertido y claustrofóbico de la pandemia? Después de ver ‘Inside’, la última creación del multifacético Bo Burnham, la respuesta es un rotundo sí.

Por Manuel López Echagüe

A Bo Burnham le cuesta estar quieto. Desde su ascenso a la fama en 2006, cuando el contenido musical cómico que subía a YouTube comenzó a viralizarse, el artista norteamericano, caracterizado por un crudo estilo extremadamente auto consciente y reflexivo, creó tres exitosísimos especiales de comedia (‘Words Words Words’, ‘what.’ y ‘make happy’, este último disponible en Netflix), salió de tour por todo Norteamérica y dirigió la aclamada película “Eighth Grade”, además de actuar en la nominada al Oscar “Promising Young Woman”.  

La presión del éxito y los millones de reproducciones que se acumulaban a lo largo de las plataformas comenzaron a pesar en la mente de Burnham, quien, según narró, empezó a tener ataques de pánico antes de sus shows o, incluso, arriba del escenario, razón por la cual decidió alejarse de las actuaciones en vivo por un tiempo prudencial. “Estar en el mundo real con ansiedad se sentía como estar montando un toro, mientras todos los demás van a caballo”. Tras cinco años en los que incursionó en el mundo del cine como actor y director (‘Eighth Grade’ reflexiona justamente sobre la ansiedad y el papel predominante de las redes sociales en las nuevas generaciones), el cómico estaba dispuesto a volver a los escenarios “cuando algo supercurioso sucedió”, bromea en su último especial.

La pandemia del COVID-19 transformó un posible regreso triunfal en un largo y frustrante confinamiento. Pero a Bo Burnham, músico, cómico, productor y actor, le cuesta estar quieto. Y así nace Inside (Netflix): una película/especial de comedia/documental escrita, dirigida, protagonizada, musicalizada y grabada por Burnham a lo largo de un año de encierro. Pero no se dejen engañar: Inside no es un especial de comedia tradicional. Burnham se las arregló para crear el proyecto definitivo de esta histórica pandemia, tanto por su ejecución como por su resultado: un ejercicio de virtuosidad hecho para sí mismo, por sí mismo.

The more I look, the more I see nothing to joke about
Is comedy over?
Should I leave you alone?

(Cuanto más observo, más veo que no hay nada sobre lo cual bromear
Es el fin de la comedia?
Debería dejarte solo?)

Sin ánimo de spoilear, Inside comienza como un clásico proyecto de Burnham: canciones pegadizas y muy auto conscientes (“¿Acaso sirve hacer humor en tiempos como este?”), piezas irónicas sobre el uso de internet en cuarentena (“La apatía es una tragedia, el aburrimiento un crimen”) y delirios varios. Pero donde Inside brilla no es solamente en la comedia, sino en su armado como collage definitivo de la experiencia pandemia 2020, que incluye momentos de llanto, depresión y frustración. Lo mejor del “especial” se vislumbra cuando el plano ‘ficticio’ (canciones, puestas en escena y sketchs) comienza a entremezclarse con el plano ‘real’. A medida que la cinta avanza, Burnham rompe la cuarta pared de su propia creación para mostrar y dialogar con el proceso de su armado. Así, con el correr de los minutos comienza a hacerse palpable que el encierro hizo daño y la salud mental del artista no se encuentra de la misma manera que al comienzo de las grabaciones.

Y allí es cuando empiezan a ponerse las comillas en “especial de comedia”. Quien comience a ver el filme para tener una experiencia liviana y llena de risas puede llevarse una desagradable sorpresa al presenciar escenas de pura angustia y claustrofobia, con el artista llorando frente a cámara por la incapacidad de terminar el especial, así como también por sentirlo como la única cosa que lo mantiene ocupado en medio de tiempos inciertos.

Inside es una pieza de estudio: proyecto artístico que frustra a su creador , quien a su vez no quiere finalizar su obra porque de otro modo solo le queda “vivir la vida”. Y, convengamos, la vida en 2020 no es lo mejor que hay. El filme dispara un gran número de debates sobre el arte, su importancia, el rol de la comedia y la mirada del otro. Tópicos para cubrir en otra nota.

No se puede revelar mucho más del especial sin caer en spoilers que arruinarían la experiencia. Solo queda destacar la maestría de Burnham en el armado de la película. Antes del lanzamiento, las breves noticias y adelantos que llegaban podían dar a entender que solo se trataría de un cómico haciendo chistes en su casa. Es decir, en muchos momentos así lo parece, pero a una escala Broadway: Bo realmente hace parecer que un equipo de profesionales audiovisuales lo apoya, aunque no es así. Cada iluminación, set, plano y aspecto técnico es hipnotizante. El año que le tomó crear esta obra cobra sentido al observar lo prolijamente montada que se encuentra. La experiencia definitiva de pandemia a cargo de un multitalentoso joven (tan solo 30 años, cumplidos en una surreal escena del filme) que, al no poder salir al mundo, creó uno en su casa. “Solo seremos mi cámara y yo, y ustedes y una pantalla”.

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