No me digas “andá a laburar”, por la Ing. Agr. Ana Herrera

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No. No me lo digas, porque si estoy marchando es por alguna injusticia y hay un paro decretado que me protege o porque lo hago fuera de mi horario de trabajo. Acaso no sabés que se marcha para protestar y visibilizar un conflicto, un atropello, una muerte, un vaciamiento, un despido. Se marcha porque las puertas institucionales no abrieron cuando las golpeamos, miraron para otro lado o simplemente nos ignoraron. Se marcha porque los que nos representan son tibios, o panqueques, o inútiles que no saben cómo ejercer su
función. Se marcha para conseguir derechos y para, en tiempos de mierda y de cambio, no perderlos. Se marcha por los que sufren, los que no tienen otro camino para ser vistos por esta sociedad cínica y de silicona. Se marcha pidiendo justicia, de verdad, no la comprada…
No me digas “andá a laburar”, porque lo hago ininterrumpidamente desde que tengo 18 años hasta ahora que tengo 50. Como ayudante alumno en la universidad, ganando concursos durante 6 años; como becaria ganando concursos en el CIUNSa y como becaria de iniciación en el INTA, como docente en un colegio terciario, como técnica del Programa Social Agropecuario, como Secretaria de Gerencia General de Compañía Minera Aguilar, como técnica de la Secretaría de Agricultura Familiar… Como boluda, durante años cumpliendo más allá de lo reglamentariamente exigible, cientos de horas extra para terminar eso que estaba haciendo, fines de semana, sin faltas por enfermedad porque gracias al universo soy sana, sin ni una mancha en mi legajo, etc. Con mis bebas a cuestas cuando tenía que amamantarlas, porque los que estamos precarizados no tenemos licencia ni por maternidad ni horas de lactancia ni nada. Sólo la sensibilidad y cariño de mi jefa que permitió una cunita al lado de mi escritorio y mis cumpas que las cargaron en brazos varias horas.
No me digas “andá a laburar” porque cuando me formé para después trabajar, fui responsable y respetuosa. Abanderada en la primaria, mejor promedio de mi división y escolta en la secundaria, mejor promedio de mi facultad en 1993 (Esto es para los que creen en el mérito…)
Trabajo porque así lo aprendí, porque es digno trabajar para vivir y no robar a nadie, no ser “fulero” como decía mi papá, para ser mejor como dice siempre mi mamá.
No me digas “andá a laburar” desde tu cara desdentada, porque me apena que desde tu pobreza material te sumes al discurso del que te quiere pobre e ignorante por generaciones, para explotarte. No cuelgues la pala arrogante en tu puerta para señalar que las miles de familias que hoy viven el hambre y la indigencia no merecen una mísera asignación que les permita no morirse mañana. Y porque si todxs trabajáramos
paleando, sólo cavaríamos un gran pozo en el que todos nos enterraríamos… O acaso no son necesarios los médicos, los enfermeros, los maestros, los profesores, los ingenieros, los albañiles, los basureros, las empleadas domésticas, los científicos, los empleados, los camioneros, bomberos, hasta la policía que nos “cuida”! Qué tal todos, pala en mano, haciendo la misma boludez de cavar un pozo? No digas no quieren trabajar, que haga bollos. No pensás que tantos desocupados haciendo bollos o remiseando saturan el
mercado y los bollos te los vas a meter en el ojete?
No me digas, porque duele ver en qué se ha convertido este país: en un ejército de odiadores seriales que pierde, detrás del discurso dominante, hasta la mínima sensibilidad por el otro y su pertenencia a la clase laburante, que más o menos es esto: el que depende de su trabajo para vivir. Porque no somos dueños de la tierra ni del capital. La injusticia, la prepotencia, me pueden. No puedo agachar la cabeza, lo sufro, lo señalo, se me revuelven las tripas literalmente. Porque me dolieron mis cumpas despedidos en Abril, en el alma y el corazón, y ya lloré con ellxs la bronca e impotencia de ver tanto equipo, tanta dignidad
construida, tantos años y tanto trabajo destruido por una manga de inútiles, soberbios y su séquito de lameculos.
No me digas “andá a laburar” porque hoy, yo y diez compañerxs más en la SAF Salta y otros 560 del Ministerio de Agroindustria de la Nación nos enteramos que estamos en la lista de los tristemente elegidos por “Los revolucionarios de la alegría” para recibir el telegrama de despido en los próximos días. No me digas, siempre laburé y lo seguiré haciendo.

*Ana Herrera – Laburante precarizada sin derecho a indemnización
Ingeniera Agrónoma (recibida en la Universidad Pública y gratuita)
23 años de antigüedad – Referente del Área de Comercialización SAF SALTA
Salta, 31/8/2018

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