Sismo de 5.3º en San Martín de los Andes ¿tiene que ver con Vaca Muerta?

La tierra tembló a 21 kilómetros de San Martín de los Andes este domingo a las 23 hs. Lo sintieron también en Bariloche y Villa Langostura. No hubo víctimas pero el fenómeno puso en alerta a la población.

Hace dos meses, en noviembre de 2019, el diario Clarín informaba la decisión del gobierno británico de prohibir la práctica de fracking para extraer gas y petróleo: «El Gobierno británico anunció este sábado que pone fin a su apoyo a la fracturación hidráulica («fracking») para la extracción de gas o petróleo por la imposibilidad de predecir los sismos que pueda ocasionar. El gabinete ministerial ha tomado la decisión sobre la base de un informe de la Autoridad del Petróleo y el Gas (OGA) «que constató que actualmente no es posible predecir con precisión la probabilidad o magnitud de los terremotos relacionados con las operaciones de ‘fracking», según un comunicado del departamento de Energía.»

Gran Bretaña se sumaba a una quincena de países que ya habían tomado igual medida. Francia, Alemania, Irlanda, Bulgaria, Nueva Zelanda, Suiza, República Checa, Sudáfrica, Italia, España y algunos Estados de Estados Unidos han prohibido la utilización de fracking en sus territorios al comprobar que por lo menos 100 de los 750 productos químicos utilizados en la perforación por presión de agua son nocivos a los seres humanos.

En el año 2016, un estudio de la Universidad de Stanford estableció por primera vez de manera científica que el terremoto de 4,8 grados de Texas en el 2012 fue causado por la inyección de “grandes volúmenes de aguas residuales procedentes de las actividades de petróleo y gas en rocas muy por debajo de la superficie«. El profesor de geofísica en la Escuela de la Tierra, Energía y Medio Ambiente de la Universidad de Standford afirmó: “Nuestra investigación es la primera en ofrecer una respuesta a las preguntas de por qué algunos procesos de inyección de aguas residuales provocan terremotos, donde empieza y por qué se detiene”.

En diciembre del año pasado, es decir, hace un mes, Infobae publicaba:

«Pozos petroleros que asoman entre cultivos de frutas, casuchas resquebrajadas y mecheros con humo negro conforman el paisaje de Vaca Muerta, el enorme reservorio de petróleo y gas no convencional de Argentina, enclavado en una formación geológica rica en restos de dinosaurios.» Y reproducía el testimonio de algunos habitantes del lugar: «Dicen que ese recurso les pertenece y que de eso depende la economía del país. Pero afectaron al ecosistema. Se contaminó el agua, el aire, se secaron las plantas, aparecieron enfermedades que antes no había. Perforan, se van y quedamos nosotros», le explicaba Lorena Bravo, vocera de la comunidad mapuche de Campo Maripe, al portal de noticias.

El terremoto del domingo vuelve a poner al proyecto Vaca Muerta, la gran promesa de entrada de divisas al país, en el ojo de la tormenta. A los temores por la sequía que puede implicar la utilización de miles de toneladas de agua, y a la contaminación por los químicos utilizados, se le suma ahora el de los terremotos.

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