Dramática situación de los trabajadores de Garbarino

A la crisis financiera que ya agobiaba a la cadena de electrodomésticos Garbarino se sumó la cuarentena obligatoria por la pandemia de COVID-19. Como resultado, los trabajadores de la firma están cobrando tan solo el 30% y necesitan urgentemente una resolución para el conflicto.

En los últimos días se esperaba un acuerdo con Inverlat, el primer interesado en comprar la cadena. Sin embargo, el trato no prosperó y ahora se negocia con Covelia. «Nos gustaría que el sindicato estuviera a disposición de los trabajadores y no dándonos la espalda, como viene haciendo hace más de un año y medio», indicó a La Columna Vertebral el delegado Gustavo Triani.

El trabajador destacó la gran labor «que desarrollan los compañeros en supermercados, comercios y supermercados de proximidad, arriesgando su salud», y resaltó que la organización de esos empleados «se debe al gran trabajo de los delegados, que fueron los primeros en salir a preocuparse por sus compañeros (…) Nosotros no recibimos ningún apoyo del sindicato».

Más allá de que la crisis de Garbarino es conocida hace varios meses, desde La organización sindical de Comercio, Industria y Servicios, afiliada a la CTA, emitieron un comunicado en el que aseguran que «el ‘Fideicomiso Garbarino 3’ es una operación para licuar responsabilidades presentes y futuras. En el texto se recuerda que «en octubre de 2001, los dueños de Garbarino habían montado fideicomisos en Panamá, designaron a una empresa panameña como fiduciaria, o administradora de sus activos, dejaron de figurar como accionistas directos de la empresa familiar, mientras que una sociedad offshore controlada por ellos mismos se convirtió, en ese momento, en la ‘dueña’ del grupo empresario».

Desde la organización también destacan el trabajo de los empleados, los grandes perjudicados en esta movida: «son los propios trabajadores que de manera autodidacta se defienden, a veces con delegados/as que en soledad ponen el cuerpo por su gente sin muchas herramientas. Con el supuesto acompañamiento de las dirigencias sindicales que hacen de chaleco de fuerza para que no se desborde, mientras el empresario concluye su timo».

«Son muchos los desafíos que tenemos por delante. Nosotros queremos seguir trabajando. Estamos comprometidos todos juntos en sacar esto adelante», manifestó Triani, «pero a veces en la realidad, en los lugares de trabajo nos encontramos con otra suerte. No hemos recibido respuestas satisfactorias por parte del Sindicato de Empleados de Comercio».

Crisis o no, lo real es que, como siempre, son los trabajadores los que terminan pagando.

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